Si te hubieses casado conmigo
Comedia
Comedia de enredo. Victoria (Amparo Rivelles) debe decidir con quién se casará. Si con Carlos, un intrépido galán dispuesto a todo por ganar su amor, o con Enrique, un sofisticado escritor que trata de conquistarla escribiendo una novela en la que muestra cómo sería su vida si se casara con Carlos. Los dos rivales se dedican más a perjudicarse mutuamente que a prestarle atención a Victoria, que cada vez se encuentra más indecisa. (FILMAFFINITY) [+]
23 de agosto de 2025
23 de agosto de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La comedia sofisticada estadounidense tiene su reflejo en la España de los años cuarenta, un cine que en lo personal me resulta superinteresante como testimonio de una época, y vaya época.
«Si te hubieras casado conmigo» plantea un triángulo amoroso que más bien parece cómico en el que una chica estupenda, con dinero, elegante y ultra empoderada tendrá que elegir entre dos pretendientes que están dispuestos a casi todo por lograr su amor. Ella es Amparo Rivelles y ellos Fernando Rey y el italiano Adriano Rimoldi. La verdad, si una lo piensa un poco, realmente no hay mucho amor en estas parejas, al menos por parte de Victoria, porque ¿cómo vas a creerte que quieres a dos personas o que pides la opinión para casarte con uno o con otro?
Igualmente, la película es muy entretenida, con gracia, y tiene un plus de originalidad que deja en ridículo los aires de modernidad de otras películas con mucho más caché, también actuales; sin ir más lejos, se creen que romper la cuarta pared es el último hito cinematógrafico y ya salía aquí en 1948.
En fin, simpática.
«Si te hubieras casado conmigo» plantea un triángulo amoroso que más bien parece cómico en el que una chica estupenda, con dinero, elegante y ultra empoderada tendrá que elegir entre dos pretendientes que están dispuestos a casi todo por lograr su amor. Ella es Amparo Rivelles y ellos Fernando Rey y el italiano Adriano Rimoldi. La verdad, si una lo piensa un poco, realmente no hay mucho amor en estas parejas, al menos por parte de Victoria, porque ¿cómo vas a creerte que quieres a dos personas o que pides la opinión para casarte con uno o con otro?
Igualmente, la película es muy entretenida, con gracia, y tiene un plus de originalidad que deja en ridículo los aires de modernidad de otras películas con mucho más caché, también actuales; sin ir más lejos, se creen que romper la cuarta pared es el último hito cinematógrafico y ya salía aquí en 1948.
En fin, simpática.
9 de agosto de 2025
9 de agosto de 2025
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película en blanco y negro española pero con un director ¿ucraniano? Victor Tourjansky, que hizo carrera por media Europa Occidental, desde que huyera del Imperio zarista por culpa de la aciaga revolución rusa (1917). El caso es que “Si te hubieras casado conmigo” es una comedia romántica ligera de los años cuarenta, en pleno franquismo machista, y lo que nos encontramos es con toda una rareza en el cine de las últimas décadas: hombres que se enamoran, que tratan de conquistar a las mujeres y que, por lo tanto, miman, adoran y buscan complacerlas. Esto no es mera propaganda o un artificio sino la consecuencia lógica del sexismo, de los roles de género impuestos. Ahora, como somos feministas, es al revés, hembras babosas que persiguen a machos alfas. Con toda lógica, pues, el sexo débil tenía antes el poder en las relaciones diádicas y ahora son algo así como una piltrafa, gracias al igualitarismo feminista.
Dicho esto, vamos a la película, que tiene algún problema de sonido y que quizás es un poco corta, ochenta minutos, pero que aprovecha muy bien su tiempo. Su comienzo es desconcertante pero luego sale de forma sorprendente, continúa con un ritmo endiablado y concluye con gran, gran originalidad. Para que luego digan que está todo inventado. Quizás uno de sus mayores problemas es que trate de ser una comedia romántica, lo que significa que el amor, como que le cuesta encajarlo en la trama, y en cualquier caso se trata con cierta frivolidad, sobre todo por parte femenina, que no sabe con quien casarse y parece jugárselo a un "pito pito gorgorito". Aunque ahora que lo pienso, quizá haya una voluntad de erotización femenina, casi fantasía sexual, que si es así está bien llevada. Sea como fuere, la película tiene momentos muy divertidos, el enredo funciona con fluidez y el desenlace, bueno, pues es el que quería.
Dicho esto, vamos a la película, que tiene algún problema de sonido y que quizás es un poco corta, ochenta minutos, pero que aprovecha muy bien su tiempo. Su comienzo es desconcertante pero luego sale de forma sorprendente, continúa con un ritmo endiablado y concluye con gran, gran originalidad. Para que luego digan que está todo inventado. Quizás uno de sus mayores problemas es que trate de ser una comedia romántica, lo que significa que el amor, como que le cuesta encajarlo en la trama, y en cualquier caso se trata con cierta frivolidad, sobre todo por parte femenina, que no sabe con quien casarse y parece jugárselo a un "pito pito gorgorito". Aunque ahora que lo pienso, quizá haya una voluntad de erotización femenina, casi fantasía sexual, que si es así está bien llevada. Sea como fuere, la película tiene momentos muy divertidos, el enredo funciona con fluidez y el desenlace, bueno, pues es el que quería.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Alguien puede quedar un poco sorprendido, o quizá no, si digo que más que comedia romántica debería entenderse como comedia erótica, lo cual no excluye que haya también amor o que sea también cien por cien decente. Pero la idea es que Victoria (Amparo Rivelles) encarna el estereotipo clásico de la bella ingenua, objeto de deseo masculino, que se mueve con notable ligereza y que parece que le da igual uno que otro para.... casarse. Pero es precisamente su inocencia, su pureza, la que le impide tomar partido, desear, amar, perder la cabeza. Por eso, el que ella siempre hermosa, alegre y con un vestuario fabuloso, no ame, el que dude, el que no sepa a quién elegir o le dé igual pero sí tenga claro que tiene que escoger a alguno para entregarse a él forma parte de la propia fantasía erótica sexual que la película ofrece. Si se observa bien, la trama funcionaría perfectamente igual, de hecho, sería más lógica si lo que hiciese Victoria fuese decidirse por alguien para tener relaciones sexuales. Pero claro, en pleno franquismo, esta opción deshonesta era totalmente inadmisible (ni tendría el efecto sensual buscado si ella fuese una desvergonzada buscona) y por lo tanto se enmascara de forma respetable. En vez de "elegir amante" se trata de "elegir marido". Pero el fondo sexual es exactamente el mismo. Y de hecho, se alude a él de varias formas muy elegantes, por ejemplo, en el hotel, cuando Victoria avergonzada se esfuerza en explicar que van a compartir habitación pero que no son nada Carlos (Adriano Rimoldi) y ella. O cuando quiere ir a casa de Enrique (Fernando Rey) para... ver su colección de sellos.
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