El techo de cristal
1971 

5.8
483
Intriga. Drama
Marta (Carmen Sevilla) suele pasar mucho tiempo sola con su gata debido a los continuos viajes de su marido Carlos. El exceso de aburrimiento y unos ruidos insólitos en el piso de arriba, donde se supone que también está sola Julia (Patty Shepard), harán que empiece a urdir inquietantes conjeturas sobre su vecina y la repentina ausencia de su marido Víctor. Las vagas explicaciones que le proporcionan la incitarán a comenzar una investigación por su cuenta. [+]
30 de abril de 2013
30 de abril de 2013
20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una original mezcla de intriga y terror psicológico donde Eloy de la Iglesia propuso un interesante contraste físico y artístico entre dos de las mujeres más bellas que ha tenido el cine español, Carmen Sevilla y Patty Shepard. Ambas actrices brillan con luz propia en la película. Carmen como la mujer imaginativa cuyas extrañas sospechas se irán confirmando como realidades y Patty como la mujer sugestiva e inquietante con la que nunca se sabe a que atenerse. Del reparto hay que destacar también las colaboraciones de dos intérpretes de la categoría de Fernando Cebrián y Encarna Paso, esta última como una amiga que visita a Carmen Sevilla acompañada de una niña impertinente. Tiene alguna escena desagradable como es lógico tratándose de un film de Eloy de la Iglesia pero es una buena película llevada con habilidad que parte de una fascinante idea argumental. Engancha al espectador y a pesar de los defectos que tiene es casi una obra maestra que no es fácil de olvidar desde luego.
11 de junio de 2011
11 de junio de 2011
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Thriller especulativo en el que una mujer aburrida durante los contínuos viajes de su marido se entretiene imaginando siniestras motivaciones a los ruidos que se oyen en el piso de la vecina de arriba. El joven casero de ambas, que también vive en la finca y la atractiva chica que reparte la leche, son los otros vértices para una figura de difuso contorno.
Como ocurriría después en La semana del asesino con Vicente Parra, se hace protagonista a una actriz a la que se saca del contexto habitual, Carmen Sevilla, y que deambula algo inexperta en estas lides.
Entre recurrentes cigarrillos y tazas de café, calor ambiental, esporádicos desnudos femeninos (en la época de las dobles versiones iban dirigidos a un incierto mercado internacional y suprimidos con saña en la proyección patria) es un curioso y claustrofóbico ejercicio que gira detenidamente hacia diversas sendas y converge en una línea decididamente deudora de Darío Argento.
Como ocurriría después en La semana del asesino con Vicente Parra, se hace protagonista a una actriz a la que se saca del contexto habitual, Carmen Sevilla, y que deambula algo inexperta en estas lides.
Entre recurrentes cigarrillos y tazas de café, calor ambiental, esporádicos desnudos femeninos (en la época de las dobles versiones iban dirigidos a un incierto mercado internacional y suprimidos con saña en la proyección patria) es un curioso y claustrofóbico ejercicio que gira detenidamente hacia diversas sendas y converge en una línea decididamente deudora de Darío Argento.
28 de junio de 2017
28 de junio de 2017
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de Eloy de la Iglesia lleva fuertes cargas sexuales y angustiosas que sobrepasa el morbo, puede decirse que es un cine incómodo. Esta forma de hacer cine tiene su suspense y magnetiza de tal forma que puede uno prescindir de criticar algunas cosas que no convencen.
Es un cine de aire provocador por el comportamiento de los personajes, sus reacciones y el ambiente marginado. El techo de cristal, fue un gran éxito nada más se estrenó, lo que cuenta en esta película es su clima de intriga.
Decir que aquí Carmen Sevilla está de lo más sugestiva y que hace de un personaje que psicológicamente demuestra sufrir una tremenda falta de atención, lo que le lleva a esos momentos íntimos en las que se debate sola en la cama, a esas escenas irreales en las que se encuentra con unos y con otras, y que le hará adentrarse en lo que parece una investigación detectivesca.
Para ello Eloy de la Iglesia forma un escenario en una especie de hotelito, o urbanización a las afueras, con casas adosadas, antiguas, muy a propósito para el ambiente, y unos personajes solitarios sin nexo de unión de ningún tipo para aumentar ese aire de soledad claustrofóbica. El casero, su amiga que ordeña la vaca, su otro amigo más las dos mujeres con los maridos ausentes por trabajo.
Es un cine de aire provocador por el comportamiento de los personajes, sus reacciones y el ambiente marginado. El techo de cristal, fue un gran éxito nada más se estrenó, lo que cuenta en esta película es su clima de intriga.
Decir que aquí Carmen Sevilla está de lo más sugestiva y que hace de un personaje que psicológicamente demuestra sufrir una tremenda falta de atención, lo que le lleva a esos momentos íntimos en las que se debate sola en la cama, a esas escenas irreales en las que se encuentra con unos y con otras, y que le hará adentrarse en lo que parece una investigación detectivesca.
Para ello Eloy de la Iglesia forma un escenario en una especie de hotelito, o urbanización a las afueras, con casas adosadas, antiguas, muy a propósito para el ambiente, y unos personajes solitarios sin nexo de unión de ningún tipo para aumentar ese aire de soledad claustrofóbica. El casero, su amiga que ordeña la vaca, su otro amigo más las dos mujeres con los maridos ausentes por trabajo.
En definitiva, una trama de misterio, una película rodada con coherencia y que fue el primer éxito comercial de Eloy de la Iglesia.
21 de abril de 2018
21 de abril de 2018
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay un Eloy de la Iglesia antes del cine quinqui, cuando en su momento se entregó a una producción próxima al cine italiano. Eloy de la Iglesia era una personalidad fuerte e insobornable que se atrevió a retratar los peores sueños de su época, allá entre los sesenta y los setenta del pasado siglo. Ejemplo de ello es esta película, su cuarto largometraje, sin duda su primer éxito de importancia.
Esta película de E. de la Iglesia se sitúa es la primera de cuatro que realizó de corrido, cuatro piezas concretas y únicas de nuestra filmografía: esta que comento ahora; La semana del asesino (1972) con Vicente Parra; Una gota de sangre para morir amando (1973); y finalmente, en el mismo año de 1973, Nadie oyó gritar, donde Carmen Sevilla alternaba con Vicente Parra. Decía Iglesias que estas películas pertenecían a etapas de “amor y muerte”.
Esta cinta es un producto heterodoxo, incluso espeluznante, algo que algunos consideraron fallido, pero que con el tiempo ha ido ganando, por su estilo, un sello propio y particular, y por tener una estructura poco común para el momento en que se realizó, y para nuestro cine en particular. Al final, en los diez últimos minutos, todo se precipita siendo deudora de la telenovela.
Esta película de E. de la Iglesia se sitúa es la primera de cuatro que realizó de corrido, cuatro piezas concretas y únicas de nuestra filmografía: esta que comento ahora; La semana del asesino (1972) con Vicente Parra; Una gota de sangre para morir amando (1973); y finalmente, en el mismo año de 1973, Nadie oyó gritar, donde Carmen Sevilla alternaba con Vicente Parra. Decía Iglesias que estas películas pertenecían a etapas de “amor y muerte”.
Esta cinta es un producto heterodoxo, incluso espeluznante, algo que algunos consideraron fallido, pero que con el tiempo ha ido ganando, por su estilo, un sello propio y particular, y por tener una estructura poco común para el momento en que se realizó, y para nuestro cine en particular. Al final, en los diez últimos minutos, todo se precipita siendo deudora de la telenovela.

Este film fue creado, diseñado y pensado para “descolocar” al espectador, hacerle perder el paso. Por eso, quien la vea, tiene aceptar este desafío y tener la mente abierta a cualquier imponderable, a cualquier reto, pues esto es la cinta, un reto para el espectador que es introducido de hoz y coz en un mundo viciado y único, cargado de elementos perversos, un mundo que incluso carece de pregnancia, de una estructura al uso, que resulta provocador. Una trama extraña con un giro importante y más que aceptable, rodado con sencillez y efectividad.
Tiene la cinta ciertas características singulares de esta primera etapa de su director, del mismo modo que las otras tres de la saga que he mencionado. Por ejemplo, es un cine antimachista, y el peso principal de toda la historia recae sobre el personaje femenino que interpreta Carmen Sevilla, una protagonista desasosegante, turbadora, una mujer cuyo marido se ha ido de viaje, que habla con su gato a solas, y una historia en la que “el techo de cristal” hace referencia a los ruidos que oye de la vecina de arriba, que presagian una relato que ella va inventando, todo ello en un ambiente turbio, vago y confuso.
Tiene la cinta ciertas características singulares de esta primera etapa de su director, del mismo modo que las otras tres de la saga que he mencionado. Por ejemplo, es un cine antimachista, y el peso principal de toda la historia recae sobre el personaje femenino que interpreta Carmen Sevilla, una protagonista desasosegante, turbadora, una mujer cuyo marido se ha ido de viaje, que habla con su gato a solas, y una historia en la que “el techo de cristal” hace referencia a los ruidos que oye de la vecina de arriba, que presagian una relato que ella va inventando, todo ello en un ambiente turbio, vago y confuso.

Constantemente se oye a los cerdos hozar, un sonido ambiente que invita a que nos metamos en algo truculento. Además, en el relato se mezclan elementos típicos como la fatalidad, también el gusto por los juegos de infidelidades, por el morbo evidente o la inclusión de elementos gore con cadáveres troceados, lo cual hace que quien visiona la cinta se sumerja en la óptica general de la película de la que se puede decir posee un duro clima de incomodidad, una atmósfera que las escenas y cada fotograma acaban generando.
Estupendo guion de Eloy de la Iglesia y Antonio Fos, bien escrito y cuajado. Buena la música de Ángel Arteaga sirviendo a esta molestia y turbación de la que hablo. Y buena la fotografía de Francisco Fraile.
En el reparto, Carmen Sevilla es el centro, en una de sus mejores interpretaciones, una Sevilla mezcla de candidez, buena educación e inquietud. Ella siempre ponía esta película por delante de cualquiera otra de su filmografía, como que era la película que más le había reportado a su carrera. Sea o no cierto, lo que sí ocurre es que la figura de la Sevilla juega fuera y dentro de la pantalla.
Como ella mismo dijo: “El público se impresionó cuando me vio en el Techo de cristal, y me llevé todos los premios también”. Eloy de la Iglesia sabía que no sólo trabajaba con una actriz importante, sino también con la imagen que esa actriz provocaba en el público, o sea, trabajaba con un mito. Y ofrecía la oportunidad, no sólo de ver al mito de otra forma, sino de que el público se viera sí mismo de otra manera también. Acompañan con un nivel bueno otros actores y actrices como Dean Selmier, bien; la muy hermosa Patty Shepard, merece la pena; Emma Cohen con un rol y un trabajo importante; u otros/as.
Se trata, en fin, de un thriller detectivesco y especulativo, una película que tuvo una buena respuesta en taquilla, con más de 1.000.000 de espectadores. De ella dijo Carmen Sevilla: "Es la película más hermosa que he hecho nunca".
Estupendo guion de Eloy de la Iglesia y Antonio Fos, bien escrito y cuajado. Buena la música de Ángel Arteaga sirviendo a esta molestia y turbación de la que hablo. Y buena la fotografía de Francisco Fraile.
En el reparto, Carmen Sevilla es el centro, en una de sus mejores interpretaciones, una Sevilla mezcla de candidez, buena educación e inquietud. Ella siempre ponía esta película por delante de cualquiera otra de su filmografía, como que era la película que más le había reportado a su carrera. Sea o no cierto, lo que sí ocurre es que la figura de la Sevilla juega fuera y dentro de la pantalla.
Como ella mismo dijo: “El público se impresionó cuando me vio en el Techo de cristal, y me llevé todos los premios también”. Eloy de la Iglesia sabía que no sólo trabajaba con una actriz importante, sino también con la imagen que esa actriz provocaba en el público, o sea, trabajaba con un mito. Y ofrecía la oportunidad, no sólo de ver al mito de otra forma, sino de que el público se viera sí mismo de otra manera también. Acompañan con un nivel bueno otros actores y actrices como Dean Selmier, bien; la muy hermosa Patty Shepard, merece la pena; Emma Cohen con un rol y un trabajo importante; u otros/as.
Se trata, en fin, de un thriller detectivesco y especulativo, una película que tuvo una buena respuesta en taquilla, con más de 1.000.000 de espectadores. De ella dijo Carmen Sevilla: "Es la película más hermosa que he hecho nunca".
17 de mayo de 2022
17 de mayo de 2022
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine de terror que cultivo Eloy de la Iglesia al principio de su carrera es lo más importante de su filmografía. Son películas donde mostró más originalidad y mejor caligrafía cinematográfica, antes de perderse en títulos de denuncia social nada inspirados.
Parte del mérito corresponde a los guiones de Antonio Fos, un escritor apenas recordado, destino con que suele premiarse el talento en este hoy triste país.
Fos fue autor también de "La semana del asesino" y "Una vela para el diablo", esta última de Eugenio Martín. Este excelente cine de terror tiene la virtud de ser enteramente español, es decir, no sigue, como "La residencia" o "La corrupción de Chris Miller", el estilo anglosajón, sino que crea un estilo propio-
"El techo de cristal" es la historia de una mujer (Carmen Sevilla) que se aburre en su solitario piso y se vuelve muy sensible a todos los ruidos que le llegan del piso superior, por los que deduce se ha cometido un crimen. La sospecha empieza como un juego y acaba en una angustiosa amenaza.
Parte del mérito corresponde a los guiones de Antonio Fos, un escritor apenas recordado, destino con que suele premiarse el talento en este hoy triste país.
Fos fue autor también de "La semana del asesino" y "Una vela para el diablo", esta última de Eugenio Martín. Este excelente cine de terror tiene la virtud de ser enteramente español, es decir, no sigue, como "La residencia" o "La corrupción de Chris Miller", el estilo anglosajón, sino que crea un estilo propio-
"El techo de cristal" es la historia de una mujer (Carmen Sevilla) que se aburre en su solitario piso y se vuelve muy sensible a todos los ruidos que le llegan del piso superior, por los que deduce se ha cometido un crimen. La sospecha empieza como un juego y acaba en una angustiosa amenaza.

Produce miedo de verdad, sea en la secuencia del dedo cortado o la del siniestro alimento que se da a los cerdos.
El clima de misterio está conseguido y el desenlace resulta espectacularmente inesperado. Y ambiguo, pues en realidad es el espectador el que debe sospechar cómo acaba el film.
Al mismo tiempo se reflexiona sobre el voyeurismo sexual y la falta de escrúpulos de unos vecinos aparentemente corrientes y amables que ocultan su insólita crueldad.
El clima de misterio está conseguido y el desenlace resulta espectacularmente inesperado. Y ambiguo, pues en realidad es el espectador el que debe sospechar cómo acaba el film.
Al mismo tiempo se reflexiona sobre el voyeurismo sexual y la falta de escrúpulos de unos vecinos aparentemente corrientes y amables que ocultan su insólita crueldad.
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