AdiósCortometrajeAnimación
6.2
71
Animación. Drama
Pedro, de 72 años, está tratando de lidiar con la inminente marcha de casa de su hijo. Alex, de 38 años, ha conseguido un trabajo como enfermero en Inglaterra y sabe que su mudanza será difícil para su padre. Mientras salen en una última cacería, llena de palabras y sentimientos reprimidos, descubren que su perra Canela ha tragado veneno para zorros. Alex y Pedro lidian con esta tragedia con puntos de vista opuestos. ¿Los ayudará este ... [+]
18 de junio de 2025
18 de junio de 2025
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"Adiós" es CORTOMETRAJE delicado, detallista y melancólico, de animación stop motion, que muestra el distanciamiento emocional entre un padre y su hijo en un entorno rural, repleto de silencios y de simbolismos.
La historia presenta a un padre cazador y su hijo, que es evidente que no se llevan muy bien, en el momento en que el hijo se va a ir de casa y que antes salen al monte con su perra en lo que parece una rutina común, pero que pasa a ser un punto de inflexión en su relación.
Los 8 minutos de duración están marcados por el silencio, la tensión no resuelta y la sombra de la pérdida, del adiós, que se convierte en una metáfora de la mala comunicación entre ellos, de abandonar la infancia y el cobijo familiar, de ser hombre y parir.
La caza, dejando el acto literal de salir a cazar conejos, representa el legado duro e incomunicado del padre. Hay un momento en que la perra sufre un daño, un gran riesgo y la posible muerte de la perra, fiel compañera, refleja la fragilidad de lo que aún los une. Pero el intento del hijo por salvarla revela un deseo de conectar, de no repetir la cadena de frialdad y de decir adiós al modelo heredado de masculinidad silenciosa y dura, tan arraigado en la generación de esa edad.
La historia presenta a un padre cazador y su hijo, que es evidente que no se llevan muy bien, en el momento en que el hijo se va a ir de casa y que antes salen al monte con su perra en lo que parece una rutina común, pero que pasa a ser un punto de inflexión en su relación.
Los 8 minutos de duración están marcados por el silencio, la tensión no resuelta y la sombra de la pérdida, del adiós, que se convierte en una metáfora de la mala comunicación entre ellos, de abandonar la infancia y el cobijo familiar, de ser hombre y parir.
La caza, dejando el acto literal de salir a cazar conejos, representa el legado duro e incomunicado del padre. Hay un momento en que la perra sufre un daño, un gran riesgo y la posible muerte de la perra, fiel compañera, refleja la fragilidad de lo que aún los une. Pero el intento del hijo por salvarla revela un deseo de conectar, de no repetir la cadena de frialdad y de decir adiós al modelo heredado de masculinidad silenciosa y dura, tan arraigado en la generación de esa edad.

El padre (voz de Ginés García Millán): seco, contenido, acostumbrado a mostrar afecto a través de acciones, no palabras. Viste ropa de monte: chaleco de caza, camisa de franela, botas.
- El hijo (voz de Pepe Villena): joven, sensible, curioso. Su ropa es más simple, más neutra, como su rol emocional.
La casa es de piedra, austera, con objetos viejos que hablan de una vida de campo sin adornos. El paisaje es agreste, con colinas, tierra seca, matorrales y un viento, como una niebla emocional, que sacude delicadamente cada imagen. José Prats, su Director, dice que se inspiraron en entornos de la España interior, concretamente paisajes de Castilla-La Mancha o Aragón, donde la despoblación rural acentúa los silencios.
La historia parte de la idea de esas cosas que nunca se llegan a decir entre padres e hijos y cómo el tiempo hace pesadas a las palabras. Esas generaciones marcadas por la cultura del esfuerzo y del silencio, donde es difícil mostrar ternura desde la rigidez emocional.
- El hijo (voz de Pepe Villena): joven, sensible, curioso. Su ropa es más simple, más neutra, como su rol emocional.
La casa es de piedra, austera, con objetos viejos que hablan de una vida de campo sin adornos. El paisaje es agreste, con colinas, tierra seca, matorrales y un viento, como una niebla emocional, que sacude delicadamente cada imagen. José Prats, su Director, dice que se inspiraron en entornos de la España interior, concretamente paisajes de Castilla-La Mancha o Aragón, donde la despoblación rural acentúa los silencios.
La historia parte de la idea de esas cosas que nunca se llegan a decir entre padres e hijos y cómo el tiempo hace pesadas a las palabras. Esas generaciones marcadas por la cultura del esfuerzo y del silencio, donde es difícil mostrar ternura desde la rigidez emocional.

El nivel de detalle de los personajes, la casa, el monte, todos los escenarios es impresionante, igual que la iluminación, tan cuidada, que aporta luz y texturas que parecen naturales. La animación en stop motion, tan artesanal, duró dos años.
Un corto magnífico de ver y de sentir su emoción desde sus silencios, costumbres y entorno árido.
Un corto magnífico de ver y de sentir su emoción desde sus silencios, costumbres y entorno árido.
27 de agosto de 2025
27 de agosto de 2025
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Este corto lo vimos el último día de animación del festival. Nos presentan a Pedro, un hombre mayor que vive en una casa campestre, y a su hijo Alex, que está haciendo las maletas para mudarse a Inglaterra por trabajo. Se nota que Pedro no quiere que se vaya, pero Alex necesita estabilidad ya con sus 38 años.
La historia gira en torno a una última cacería juntos, con su perra Canela. Lo mejor es cómo transmiten eso que no se dice: los silencios incómodos, las miradas que lo dicen todo, la tristeza de Pedro ante la soledad que se le viene encima. La animación es sencilla pero expresiva, sobre todo en las caras de los personajes.
Lo mejor: La escena de la cacería, llena de tensión emocional.
Lo mejorable: El recurso del animal en peligro me pone nerviosa (siempre temo por ellos), y aunque aquí funciona, es un poco predecible.
La historia gira en torno a una última cacería juntos, con su perra Canela. Lo mejor es cómo transmiten eso que no se dice: los silencios incómodos, las miradas que lo dicen todo, la tristeza de Pedro ante la soledad que se le viene encima. La animación es sencilla pero expresiva, sobre todo en las caras de los personajes.
Lo mejor: La escena de la cacería, llena de tensión emocional.
Lo mejorable: El recurso del animal en peligro me pone nerviosa (siempre temo por ellos), y aunque aquí funciona, es un poco predecible.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¡Si no lo has visto, no sigas! Porque lo de la perra Canela es clave:
· Durante la cacería, encuentran un zorro (o coyote) muerto por veneno. De pronto, se dan cuenta de que Canela ha desaparecido. La llaman y la encuentran gimoteando, envenenada también.
· Pedro abraza a la perra y asume que morirá. Le dice a Alex que se quede con ella para acompañarla en sus últimos momentos. Pero Alex sale corriendo a por sal (un antídoto casero para el veneno), aunque Pedro insiste en que no dará tiempo.
· La escena se vuelve agónica: el sol se esconde, Pedro se queda solo con Canela muriendo, y tú ves cómo refleja su propio miedo a la soledad. ¡Hasta yo me puse nerviosa!
· Alex regresa corriendo y obliga a Canela a tragar sal. Ella vomita el veneno y sobrevive milagrosamente. Ambos sonríen aliviados, y la tensión entre ellos se rompe.
· Al final, vemos a Pedro ya solo en casa, hablando por teléfono con Alex. Acaricia a Canela, que está bien, y se queda pensativo. Es como si la lección de Alex (“no rendirse”) le hubiera enseñado que, aunque esté solo, no está desamparado.
· Durante la cacería, encuentran un zorro (o coyote) muerto por veneno. De pronto, se dan cuenta de que Canela ha desaparecido. La llaman y la encuentran gimoteando, envenenada también.
· Pedro abraza a la perra y asume que morirá. Le dice a Alex que se quede con ella para acompañarla en sus últimos momentos. Pero Alex sale corriendo a por sal (un antídoto casero para el veneno), aunque Pedro insiste en que no dará tiempo.
· La escena se vuelve agónica: el sol se esconde, Pedro se queda solo con Canela muriendo, y tú ves cómo refleja su propio miedo a la soledad. ¡Hasta yo me puse nerviosa!
· Alex regresa corriendo y obliga a Canela a tragar sal. Ella vomita el veneno y sobrevive milagrosamente. Ambos sonríen aliviados, y la tensión entre ellos se rompe.
· Al final, vemos a Pedro ya solo en casa, hablando por teléfono con Alex. Acaricia a Canela, que está bien, y se queda pensativo. Es como si la lección de Alex (“no rendirse”) le hubiera enseñado que, aunque esté solo, no está desamparado.

Mi valoración personal (con el corazón en un puño)
Aunque me emocionó y la animación es bonita, el drama de la perra me resultó un poco manipulado. Ya sabes: eso de usar animales para sacar lágrimas siempre me genera conflicto.
Dicho esto, la relación entre padre e hijo está muy bien construida. Los silencios incómodos, la maleta gigante de Alex, la mirada de Pedro desayunando triste… Todo eso me llegó. Y el final es esperanzador sin ser cursi.
Conclusión: Si no te importa sufrir con animales, dale una oportunidad. Es un corto sobre la soledad, la resiliencia y esos lazos que no se rompen aunque la distancia se interponga.
Aunque me emocionó y la animación es bonita, el drama de la perra me resultó un poco manipulado. Ya sabes: eso de usar animales para sacar lágrimas siempre me genera conflicto.
Dicho esto, la relación entre padre e hijo está muy bien construida. Los silencios incómodos, la maleta gigante de Alex, la mirada de Pedro desayunando triste… Todo eso me llegó. Y el final es esperanzador sin ser cursi.
Conclusión: Si no te importa sufrir con animales, dale una oportunidad. Es un corto sobre la soledad, la resiliencia y esos lazos que no se rompen aunque la distancia se interponga.
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