Buffet frío
6.3
346
15 de junio de 2012
15 de junio de 2012
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante un verdadero monumento al humor negro, al más puro estilo Andre Breton (metáforas y existencialismo para dar y tomar), esta breve y sucinta descripción hace enderezar las orejas a cualquier hijo de vecino familiarizado con los escritos del genial autor francés, que hayan disfrutado con esa "Antología del humor negro" en la que subvertía y daba la vuelta a base de humor surrealista y absurdo, a nada más y nada menos que relatos de Poe, Jonathan Swift, Kafka, Sade y un extenso surtido de referencias literarias; autor y estilo que si te llega te convierte en un rendido admirador, y si no es así seguramente renegaras de él y lo consideraras estúpido y pretencioso.
Si ahora les digo que lo aquí subvertido y tratado de la forma anteriormente reseñada, es un argumento de canónico policíaco al uso (de esos tratados por Claude Chabrol, sazonado con toques "polar" en su tramo final, añadiría por centrar mas la definición), en el que tenemos a un asesino que se presenta en casa del parado y también probable asesino, marido (Gerard Depardeau) de la víctima como tal, es acogido amistosamente e invitado a hurgar en la intimidad de la difunta (ropa intima, detalles escabrosos y demás) y acaba compartiendo de forma también amigable cena y tertulia con un vecino inspector de policía (Bertrand Blier, padre del director de la película), probablemente los dedos se le harán huéspedes, se la enchufaran más pronto que tarde y harán proselitismo de ella entre conocidos y amigos, tal como esa enciclopedia de este tipo de joyitas llamado Vozidar hace de vez en cuando con el que esto escribe ("Si no la has visto, ya tardas, es la joya de la corona de la filmografía del irregular Bertrand Blier").
Escrita y dirigida por Bertrand Blier (un tipo del que tan solo había visto aquella "Los Rompepelotas 1974", más que por interés en su cine, por aquello del regocijo que suponía en la España tardofranquista para un tierno infante, acceder a un desnudo femenino en pantalla grande y a todo color), estamos además ante algo muy entretenido y descacharradamente divertido, preñado de principio a fin de diálogos y situaciones en la línea de la muestra apuntada en el anterior párrafo, protagonizada por un brillante surtido de actores franceses, que debido a la seriedad que imprimen a sus personajes en tan insólitas y absurdas situaciones, te hacen disfrutar como un marrano en un charco con ese continuo festival surrealista que no decae en ningún momento de su ajustado metraje (88 minutos) y que como guinda cuenta con una joven y guapísima Carole Bouquet cerrando la historia.
Si ahora les digo que lo aquí subvertido y tratado de la forma anteriormente reseñada, es un argumento de canónico policíaco al uso (de esos tratados por Claude Chabrol, sazonado con toques "polar" en su tramo final, añadiría por centrar mas la definición), en el que tenemos a un asesino que se presenta en casa del parado y también probable asesino, marido (Gerard Depardeau) de la víctima como tal, es acogido amistosamente e invitado a hurgar en la intimidad de la difunta (ropa intima, detalles escabrosos y demás) y acaba compartiendo de forma también amigable cena y tertulia con un vecino inspector de policía (Bertrand Blier, padre del director de la película), probablemente los dedos se le harán huéspedes, se la enchufaran más pronto que tarde y harán proselitismo de ella entre conocidos y amigos, tal como esa enciclopedia de este tipo de joyitas llamado Vozidar hace de vez en cuando con el que esto escribe ("Si no la has visto, ya tardas, es la joya de la corona de la filmografía del irregular Bertrand Blier").
Escrita y dirigida por Bertrand Blier (un tipo del que tan solo había visto aquella "Los Rompepelotas 1974", más que por interés en su cine, por aquello del regocijo que suponía en la España tardofranquista para un tierno infante, acceder a un desnudo femenino en pantalla grande y a todo color), estamos además ante algo muy entretenido y descacharradamente divertido, preñado de principio a fin de diálogos y situaciones en la línea de la muestra apuntada en el anterior párrafo, protagonizada por un brillante surtido de actores franceses, que debido a la seriedad que imprimen a sus personajes en tan insólitas y absurdas situaciones, te hacen disfrutar como un marrano en un charco con ese continuo festival surrealista que no decae en ningún momento de su ajustado metraje (88 minutos) y que como guinda cuenta con una joven y guapísima Carole Bouquet cerrando la historia.
27 de junio de 2020
27 de junio de 2020
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Creo que las críticas varían según el contexto en que la película es vista, sobre todo en películas como Buffet Frío, de la que leí reiteradas veces que se trataba de una película de asesinatos y humor negro.
Y no voy a plantear lo contrario, pero mientras la veía me hacía sentir que no necesariamente estaba ante una película de humor, de absurdo, de incoherencia… Sino que estaba ante una película de crítica social, que nos muestra cómo es la realidad, exagerada al punto máximo en que nos resulta absurda. Pero con absurda no leamos: "no creíble", porque nos estaremos engañando.
En una realidad (y hablo de la mía al menos) donde los asesinos asesinan, donde las autoridades legitiman esos asesinatos, donde las mujeres son objetos de belleza y de descarga sexual… ¿Acaso estamos tan lejos de lo que plantea Bertrand Blier en su película? A mi parecer no. El planteo artístico sin embargo, teatraliza los espacios, tal vez para que no nos sumerjamos tan profundamente en la autocrítica, para mostrarnos los sucesos como integrantes de un show incoherente, cómico y que así, una vez más, no seamos los culpables de nada, porque todo está bien como está, un velo de colores brillantes nos cega rápidamente, es solo una película.
Y no voy a plantear lo contrario, pero mientras la veía me hacía sentir que no necesariamente estaba ante una película de humor, de absurdo, de incoherencia… Sino que estaba ante una película de crítica social, que nos muestra cómo es la realidad, exagerada al punto máximo en que nos resulta absurda. Pero con absurda no leamos: "no creíble", porque nos estaremos engañando.
En una realidad (y hablo de la mía al menos) donde los asesinos asesinan, donde las autoridades legitiman esos asesinatos, donde las mujeres son objetos de belleza y de descarga sexual… ¿Acaso estamos tan lejos de lo que plantea Bertrand Blier en su película? A mi parecer no. El planteo artístico sin embargo, teatraliza los espacios, tal vez para que no nos sumerjamos tan profundamente en la autocrítica, para mostrarnos los sucesos como integrantes de un show incoherente, cómico y que así, una vez más, no seamos los culpables de nada, porque todo está bien como está, un velo de colores brillantes nos cega rápidamente, es solo una película.
2 de noviembre de 2024
2 de noviembre de 2024
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al verla lo primero que pensé fue que era una historia completamente absurda. Pero de algún modo es coherente consigo misma, lo que me llevó a pensar en que en realidad no es que no siga ninguna lógica, sino que es como nuestra realidad, pero le falta algo. Cada uno de los personajes vive en una alienación que roza con el solipsismo. Viven como aislados del mundo e incluso las relaciones que mantienen entre sí son efímeras y apenas si son superficiales.
La escena inicial ya da el tono de la película, dos hombres solos, en medio de una estación de subterráneo enorme y vacía, uno. desempleado que tiene miedo de pesadillas donde lo busca la policía y que cree que podría matar a alguien así como así, busca un contacto y el otro, un contador que desprecia su trabajo y su vida fuera de él, se lo niega. Luego el contador aparece muerto con el cuchillo del desempleado y hasta le da dinero y le recomienda que se lleve el cuchillo, como si morir no fuera demasiado extraño. El desempleado descubre que tiene un nuevo vecino que es policía y va a contarle que pueden sospechar de que él mató a alguien, a lo que el policía simplemente dice que está fuera de su horario de trabajo.
Las acciones se suceden y, si pasaran en la vida real, generaría, como mínimo, sorpresa, sino indignación, rabia, bronca, tristeza y todo el abanico de emociones de las que los personajes parecen carecer. Que le mataron a la mujer, bueno, está bien, aparece el asesino a la casa, está bien, le muestro donde dormía la persona a la que asesinó, un hombre entra y le ofrece que vaya a matar a alguien (al frente de un policía), no hay problema, es más el asesino de la mujer y el policía van a ayudarlo.
Surge entonces una hipótesis: es la ciudad la que aliena a las personas. Van al campo y no pueden descansar por el ruido de los pájaros, extrañando a los ruidos de los autos. Las situaciones son cómicas precisamente por el contraste de los eventos que viven y la poca reacción que generan.
La escena inicial ya da el tono de la película, dos hombres solos, en medio de una estación de subterráneo enorme y vacía, uno. desempleado que tiene miedo de pesadillas donde lo busca la policía y que cree que podría matar a alguien así como así, busca un contacto y el otro, un contador que desprecia su trabajo y su vida fuera de él, se lo niega. Luego el contador aparece muerto con el cuchillo del desempleado y hasta le da dinero y le recomienda que se lleve el cuchillo, como si morir no fuera demasiado extraño. El desempleado descubre que tiene un nuevo vecino que es policía y va a contarle que pueden sospechar de que él mató a alguien, a lo que el policía simplemente dice que está fuera de su horario de trabajo.
Las acciones se suceden y, si pasaran en la vida real, generaría, como mínimo, sorpresa, sino indignación, rabia, bronca, tristeza y todo el abanico de emociones de las que los personajes parecen carecer. Que le mataron a la mujer, bueno, está bien, aparece el asesino a la casa, está bien, le muestro donde dormía la persona a la que asesinó, un hombre entra y le ofrece que vaya a matar a alguien (al frente de un policía), no hay problema, es más el asesino de la mujer y el policía van a ayudarlo.
Surge entonces una hipótesis: es la ciudad la que aliena a las personas. Van al campo y no pueden descansar por el ruido de los pájaros, extrañando a los ruidos de los autos. Las situaciones son cómicas precisamente por el contraste de los eventos que viven y la poca reacción que generan.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me gustó el final por dos motivos. El primero porque hace de la película un círculo, en la escena inicial está el desempleado con el contador y parece que el primero mata al segundo en un lugar completamente enorme, solitario y urbano. En la escena final, está el desempleado con la hija del contador en un lugar completamente enorme, solitario y natural, y es ella quien lo mata a él. El segundo aspecto es que durante toda la película pareciera que los hombres importan poco (si viven o mueren o que piensan de la vida) pero las mujeres importan aún menos que ellos, y de hecho se matan varias mujeres impunemente. En el final hay una especie de venganza en esa mujer que es la última sobreviviente de la matanza general que se produjo.
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