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La vendedora de cigarrillos de Mosselprom

Comedia. Romance Inmediatamente después de participar como director artístico y de fotografía en el pionero filme de ciencia ficción "Aelita", Yuri Zhelyabuzhsky dirige a su mismo trío protagonista en una de las primeras comedias centradas en la vida cotidiana de Moscú. "Papirosnitsa ot Mosselproma" es una comedia de enredos románticos con una buena dosis de slapstick, estrenada en diciembre de 1924 y acogida por el público con más entusiasmo que por la ... [+]
Críticas 2
Críticas ordenadas por utilidad
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8
27 de enero de 2012 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Reza la película “El tiempo es un lujo para el ocupado” y añadimos sin rubor que la compañía para el solitario y la sonrisa para el triste.
Yuri Zhelyabuzhsky dirige esta película soviética y silente de 1924 restaurada por la La Cinémathèque de Toulouse en el 2007.

Al ritmo alegre de Jazz se aplica a una película de diversión muy entretenida. No de palabras mayores y sí de aquellas más sentidas.

Unas vacaciones cortas y sabrosas. Las de un pobre que recibe el regalo de vivir brevemente como un gran señor y gastar como él. A manos llenas.

El “slapstick” en esta película es más veces sentimental que físico y en el carrusel que hoy nos toca disfrutar, nos bajamos con una sonrisa. Porque si atrás dejamos un bello cadáver, más lo será con el destello maravilloso en tus labios cuando es compartido.

Es la vida y mejor en compañía.
7
29 de enero de 2024 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rodada en las calles de Moscú la película tiene la frescura de las comedias mudas estadounidenses de la época, en la superficie hay poco original, al menos nada que la eleve por encima de las divertidas payasadas habituales de las comedias de Hollywood de finales de los años 10, pero hay algo imperceptiblemente hipnotizante de principio a fin, se debe en parte al suave y relajante viaje que el director nos ofrece por las calles de Moscú, pero también y sobre todo por la rareza poética del ambiente creado, donde la película funciona mejor es en su capacidad para tomarse su tiempo, de deambular a través de pequeños gestos y pensamientos visuales. En las comedias estadounidenses de la época el ritmo solía ser mucho más rápido, aquí no sucede esto, se dejó que la olla hirviera poco a poco, a fuego lento, con la esperanza de que algo especial saliera a la superficie.

En la película, la realidad cotidiana de la revolución bolchevique ha quedado completamente relegada a un segundo plano, tanto hombres como mujeres cometen despreocupadamente las aventuras más locas en su búsqueda amorosa y parecen no tener objetivos más importantes. Aunque las mayores simpatías recaen en la cigarrera de clase trabajadora, el contraste entre ella y el estadounidense rico no está representado con el filo de una navaja ideológica, en un momento dado incluso quiere entregarse a él con la sabiduría popular prerrevolucionaria: "la mojigatería es un lujo que una chica pobre no puede permitirse", pero claro, las jóvenes y hermosas cigarreras rusas simplemente nunca deberían casarse con gordinflones estadounidenses gordos por muchos dólares que posean. También es divertida la representación del mundo del cine, una animada parodia, el director para quien trabaja el camarógrafo Latoegin, es un pequeño y ridículo personajillo que lleva consigo un gran megáfono para transmitir sus órdenes.

Una entretenida comedia de enredos al estilo ruso, con un excelente manejo de cámara y unos exteriores de Moscú dignos de verse, una mirada extremadamente valiosa del viejo Moscú antes de que fuera destruido durante el período de Stalin. Por cierto, tras su estreno, “La vendedora de cigarrillos de Mosselprom” fue recibida con pocos elogios por parte de los críticos rusos que la consideraron vulgar y demasiado americana, pero los espectadores en general se mostraron mucho más entusiastas. tanto es así, que Ilyinsky saltó a la fama nacional prácticamente de la noche a la mañana, llegando incluso a tener un planeta que lleva su nombre, el planeta “3622-Ilyinsky” seguro que todavía debe brillar en alguna parte ¿Cuántas otras estrellas de cine pueden afirmar haber sido inmortalizadas en las mismas estrellas? La propia Yuliya Solntseva se unió a Ilyinski en los cielos cuando interpretó “Aelita”, también en 1924, posteriormente se convirtió por derecho propio en una de las directoras más respetadas de Rusia.
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spoiler:
En un refrescante descanso en la maquinaria propagandística soviética, Igor Vladimirovich Ilyinsky entra con todo su aplomo en territorio Keystone, con sus ebrios contoneos a lo Chaplin y toda una muestra de muecas de lo más variado, Ilyinsky interpreta al enamorado Nikodim, que añora en sus monótonas horas de oficinista los momentos que pasa cada día en una concurrida esquina de Moscú con la hermosa vendedora de cigarrillos Yuliya Solntseva, Yuliya, la de las cejas al estilo Frida Kahlo, con su chispeante belleza, es un tónico visual para los sentidos, un soplo de aire fresco en el cine silente soviético. Cada día, Ilyinsky gasta sus ganancias en comprarle cigarrillos a la chica de sus sueños, además, resulta que el pobre hombre ni tan siquiera fuma, pero claro, como es lógico este amor no es correspondido y, para complicar un poco más las cosas, Ilyinsky es perpetuamente perseguido por una dama con aspecto de fornido camionero (Anna Dmokhovskaya), compañera de oficina de nuestro pobre escribano. Para enredar todo esto un poco más pues resulta que Yuliya, sin saberlo, atrae nada más y nada menos que las miradas de tres hombres: nuestro desventurado escribano (Igor Ilinsky), un capitalista estadounidense con sobrepeso (Yuli Raizman) y un camarógrafo de cine un pelín descarriado, Latoegin (Nikolai Tseretelli).
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