Diecisiete
6.8
13,226
Drama. Comedia
Héctor es un chico de 17 años que lleva dos interno en un centro de menores. Insociable y poco comunicativo, apenas se relaciona con nadie hasta que se anima a participar en una terapia de reinserción con perros. En ella establece un vínculo indisoluble con un perro, al que llama Oveja. Pero un día el perro es adoptado y Héctor se muestra incapaz de aceptarlo. A pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, ... [+]
18 de octubre de 2019
18 de octubre de 2019
75 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
Daniel Sánchez Arévalo, gracias por tu mirada, por hacerlo bonito, y con arte.
Gracias por contar historias que exploran el alma humana.
Película espléndida donde el director nos regala un guion excepcional y además va poniendo las tildes de forma cómica para subrayar su contenido.
Como con tan poco se puede hacer algo tan grande. Entonces el problema no es de presupuesto sino de propuesta y de inteligencia.
Solo necesitamos escuchar; es el principio para conectar.......y entendernos.
Gracias por contar historias que exploran el alma humana.
Película espléndida donde el director nos regala un guion excepcional y además va poniendo las tildes de forma cómica para subrayar su contenido.
Como con tan poco se puede hacer algo tan grande. Entonces el problema no es de presupuesto sino de propuesta y de inteligencia.
Solo necesitamos escuchar; es el principio para conectar.......y entendernos.
8 de octubre de 2019
8 de octubre de 2019
45 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Simpática y agradable comedia con drama interior, una road movie de manual, esta vez con dos hermanos bien diferentes.
Daniel Sánchez Arévalo consigue entretener y a veces conmover sin grandes alardes, aunque resulte previsible pues todo son buenas intenciones y sentimientos encontrados pero insertos en el amor familiar y en esta ocasión fraternal en especial.
Los intérpretes lo hacen bien, tienen algo que les hace simpáticos como es su buena dicción (se les entiende todo, oye), y aunque a veces el texto sea un tanto literario y algo estridente en ocasiones, la cinta fluye con facilidad por mor de un buen ritmo y de situaciones irregulares sí, pero disfrutables.
Al final es posible que te hayas dado cuenta de que, en realidad, no has visto nada realmente destacable, pero mientras se ve gusta y deja un buen sabor de boca.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
Daniel Sánchez Arévalo consigue entretener y a veces conmover sin grandes alardes, aunque resulte previsible pues todo son buenas intenciones y sentimientos encontrados pero insertos en el amor familiar y en esta ocasión fraternal en especial.
Los intérpretes lo hacen bien, tienen algo que les hace simpáticos como es su buena dicción (se les entiende todo, oye), y aunque a veces el texto sea un tanto literario y algo estridente en ocasiones, la cinta fluye con facilidad por mor de un buen ritmo y de situaciones irregulares sí, pero disfrutables.
Al final es posible que te hayas dado cuenta de que, en realidad, no has visto nada realmente destacable, pero mientras se ve gusta y deja un buen sabor de boca.
https://filmsencajatonta.blogspot.com
6 de octubre de 2019
6 de octubre de 2019
33 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Daniel Sánchez Arévalo sigue con su tema favorito de los hermanos en esta película evocadora de "Rain Man", añadiéndole una abuela moribunda discípula de Groot y un perro de tres patas, que por sí solo ya salva el visionado.
La trama va avanzando por bellos parajes a ritmo de bandazos narrativos un poco cogidos por los pelos, pero aceptando ese mundillo algo fantasioso en el que navegan sus personajes se hace agradable de ver y reconforta el corazón.
No sé si es porque la película es de Netflix o porque estaba todo el mundo viendo Joker, pero el día del estreno no había casi nadie en el cine. A ver cuánto aguanta en programación.
Gustará a: ladrones de vehículos, Lassie, Consejería de Turismo de Cantabria
No gustará a: vigilantes de seguridad, libros, gasolineros
La trama va avanzando por bellos parajes a ritmo de bandazos narrativos un poco cogidos por los pelos, pero aceptando ese mundillo algo fantasioso en el que navegan sus personajes se hace agradable de ver y reconforta el corazón.
No sé si es porque la película es de Netflix o porque estaba todo el mundo viendo Joker, pero el día del estreno no había casi nadie en el cine. A ver cuánto aguanta en programación.
Gustará a: ladrones de vehículos, Lassie, Consejería de Turismo de Cantabria
No gustará a: vigilantes de seguridad, libros, gasolineros
4 de octubre de 2019
4 de octubre de 2019
34 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como se ha dicho, tal vez la película encadena lugares ya conocidos y usados. Pero la forma de aproximarse a ellos, y la organicidad de sus elementos sí constituyen un elemento fresco, innovador. Logra penetrar en la intimidad de la trama y sus personajes y te envuelve en el tejido de los sucesos de una forma bastante única. Esto por si sólo ya sería rico y gratificante para el espectador. Pero además, en una lectura atenta del contenido del film, vemos que se trata de una magnífica historia del corazón, de cómo lo extraordinario sucede cuando uno se guía por el corazón más que por la mente. Y sobre ésto aún no se han contado suficientes historias.
24 de octubre de 2019
24 de octubre de 2019
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Diecisiete
Daniel Sánchez Arévalo es un personaje atípico; dotado de una excéntrica personalidad, dispone de un potente bagaje intelectual donde la fina ironía y un corrosivo tono sarcástico pigmentan su sabia hondura argumental. Él mismo se define como hipocondríaco, neurótico y daltónico, aunque tales limitaciones no parecen afectar a la saludable lucidez de su obra. Sánchez Arévalo es un magnífico escritor y estupendo guionista además de un singularísimo director de cine. En la edición de los premios Planeta 2015, fue finalista con la novela “La isla de Alice” y ha participado en numerosas series televisivas de notable éxito.
Han pasado 13 años desde “AzulOscuroCasiNegro”, su primera realización en la que ya dejara impresa la inconfundible huella de una pisada firme sobre una superficie sólidamente pavimentada.
Su anterior cinta fue “La gran familia española”, y después de una larga ausencia reaparece ahora con “Diecisiete” en la que, siguiendo su costumbre, asume la responsabilidad de escribir el guion y dirigir la película. En el delicado equilibrio de aunar a la sencillez la compleja y durísima realidad del guion, radica buena parte de la fuerza narrativa de “Diecisiete”, en la que, nuevamente, el santanderino evita transitar por las rutas más convencionales para elegir la más accidentada vía de la originalidad y el riesgo.
Daniel Sánchez Arévalo es un personaje atípico; dotado de una excéntrica personalidad, dispone de un potente bagaje intelectual donde la fina ironía y un corrosivo tono sarcástico pigmentan su sabia hondura argumental. Él mismo se define como hipocondríaco, neurótico y daltónico, aunque tales limitaciones no parecen afectar a la saludable lucidez de su obra. Sánchez Arévalo es un magnífico escritor y estupendo guionista además de un singularísimo director de cine. En la edición de los premios Planeta 2015, fue finalista con la novela “La isla de Alice” y ha participado en numerosas series televisivas de notable éxito.
Han pasado 13 años desde “AzulOscuroCasiNegro”, su primera realización en la que ya dejara impresa la inconfundible huella de una pisada firme sobre una superficie sólidamente pavimentada.
Su anterior cinta fue “La gran familia española”, y después de una larga ausencia reaparece ahora con “Diecisiete” en la que, siguiendo su costumbre, asume la responsabilidad de escribir el guion y dirigir la película. En el delicado equilibrio de aunar a la sencillez la compleja y durísima realidad del guion, radica buena parte de la fuerza narrativa de “Diecisiete”, en la que, nuevamente, el santanderino evita transitar por las rutas más convencionales para elegir la más accidentada vía de la originalidad y el riesgo.

Enamorado y próximo a la tierra que le vio nacer, Sánchez Arévalo retrata con cautivadora emoción algunos de los más bellos parajes cántabros. Filma idílicos paisajes bajo una radiante fotografía, cede todo el protagonismo a la luz de un sol omnipresente mientras que, extrañamente ausentes, la niebla, la lluvia y esa veladura gris tan característica de la región desaparecen como por encanto.
Como ya es habitual en su cine, Sánchez Arévalo centra su atención en criaturas desvalidas, marginadas, despojadas de aquellos derechos que sostienen los pilares de una sociedad supuestamente desarrollada y en la que, estos perdedores representan la cara más triste y vergonzosa de nuestras propias carencias.
“Para aprender a perder, primero hay que perder”, dice uno de los protagonistas. Y no encuentro mejor ejemplo para ilustrar la sutileza de unos diálogos sobresalientes que se suceden a la velocidad de un carrusel de feria descontrolado y sobre los que nuestro director construye una bonita, tierna, humana y edificante película en la que dos hermanos, Héctor e Isma -espléndidamente interpretados por Biel Montoro y Nacho Sánchez respectivamente y hasta ahora anónimos actores-, víctimas de la soledad y el desamparo, emprenden, sin rumbo ni destino claro, un temerario e incierto viaje de imprevisibles consecuencias.
Como ya es habitual en su cine, Sánchez Arévalo centra su atención en criaturas desvalidas, marginadas, despojadas de aquellos derechos que sostienen los pilares de una sociedad supuestamente desarrollada y en la que, estos perdedores representan la cara más triste y vergonzosa de nuestras propias carencias.
“Para aprender a perder, primero hay que perder”, dice uno de los protagonistas. Y no encuentro mejor ejemplo para ilustrar la sutileza de unos diálogos sobresalientes que se suceden a la velocidad de un carrusel de feria descontrolado y sobre los que nuestro director construye una bonita, tierna, humana y edificante película en la que dos hermanos, Héctor e Isma -espléndidamente interpretados por Biel Montoro y Nacho Sánchez respectivamente y hasta ahora anónimos actores-, víctimas de la soledad y el desamparo, emprenden, sin rumbo ni destino claro, un temerario e incierto viaje de imprevisibles consecuencias.
Emilio Castelló Barreneche
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