Una pandilla de lunáticos
5.6
665
Comedia
El doctor Weitzman trabaja en una clínica de salud mental de New Jersey y opina que los enfermos deberían salir del psiquiátrico de vez en cuando. A tal efecto, convence al director de que algunos pacientes podrían ir, bajo su responsabilidad, a ver un partido de béisbol en Nueva York. Al principio todo va bien, pero el médico sufre un accidente y es ingresado en un hospital, de modo que los enfermos se quedan solos en la ciudad. (FILMAFFINITY) [+]
25 de agosto de 2019
25 de agosto de 2019
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con un reparto de cómicos bastante potente en su momento (no parece casualidad que el título en inglés sea "The Dream Team"), además de algunos secundarios fácilmente reconocibles como Lorraine Bracco o James Remar, nos encontramos ante una película bastante divertida y simpática, con personajes llamativos y graciosos, así como una sucesión de situaciones interesantes dentro de una trama que a lo tonto termina teniendo su encanto, pese a que esté vista en más de una vez.
Quizás la peor parte de la película resida en su primer cuarto de hora, con la presentación de los personajes y la puesta sobre la mesa de la idea inicial. Parece una mala señal, pero a partir de determinado suceso la película va subiendo su nivel hasta toparnos con momentos con los que es fácil reírse mucho, dados los disparatados vicios que tiene la tropa de lunáticos que encabeza la película. La comedia no impide que, en algunos momentos, determinadas circustancias algo más dramáticas nos permitan conocer mejor a sus personajes. Esto se ve especialmente en un par de escenas con Lloyd y Boyle, en una especie de reencuentro con su pasado anterior a la enfermedad mental.
Hay que decir que el tema central, relacionado con lo que son las enfermedades mentales, está tratado a mi juicio con bastante respeto, no dejando a los personajes principales como gente insoportable o que genere rechazo de algún tipo entre los espectadores que vean esta película.
La cinta cumple con su cometido, que es entretener. No pasará a la Historia como una de las grandes comedias del cine, pero sí es un claro ejemplo de esa simpática comedia ochentera que siempre consigue hacerte desconectar del momento y disfrutar. Por todo esto, la recomiendo.
Quizás la peor parte de la película resida en su primer cuarto de hora, con la presentación de los personajes y la puesta sobre la mesa de la idea inicial. Parece una mala señal, pero a partir de determinado suceso la película va subiendo su nivel hasta toparnos con momentos con los que es fácil reírse mucho, dados los disparatados vicios que tiene la tropa de lunáticos que encabeza la película. La comedia no impide que, en algunos momentos, determinadas circustancias algo más dramáticas nos permitan conocer mejor a sus personajes. Esto se ve especialmente en un par de escenas con Lloyd y Boyle, en una especie de reencuentro con su pasado anterior a la enfermedad mental.
Hay que decir que el tema central, relacionado con lo que son las enfermedades mentales, está tratado a mi juicio con bastante respeto, no dejando a los personajes principales como gente insoportable o que genere rechazo de algún tipo entre los espectadores que vean esta película.
La cinta cumple con su cometido, que es entretener. No pasará a la Historia como una de las grandes comedias del cine, pero sí es un claro ejemplo de esa simpática comedia ochentera que siempre consigue hacerte desconectar del momento y disfrutar. Por todo esto, la recomiendo.
13 de abril de 2013
13 de abril de 2013
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Simpaticona comedia ochentera de Howard Zieff en la que cuatro trastornados se quedan abandonados en Nueva York por un incidente del médico que los cuída. El lider es Michael Keaton que está en su salsa haciendo de lunático peligroso, bien secudado por Peter Boyle que se cree el hijo de Dios, Christopher Lloyd que se cree un doctor y Stephen Furst del que las únicas palabras que salen de su boca son en términos de beisbol. Durante la trama se darán cuenta de que no están tan locos como piensan y de que echan de menos su vida anterior. (defenders of the faith).
11 de febrero de 2026
11 de febrero de 2026
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Fue hace muchos años, casi toda una vida, cuando, junto a mi propia pandilla de lunáticos, fui al Cine a ver la película de Howard Zieff, director, a la sazón, de Mi chica o La recluta Benjamín. Y ya entonces, acaso sin los rudimentos de que pueda echar mano ahora, la conclusión era parecida. Muy posiblemente sea Peter Boyle el que lleve a una puntuación de seis, en un baremo particular, a UNA PANDILLA DE LUNATICOS.
Hay una razón esgrimible, para esto que digo de Peter Boyle; pues, si bien el grandullón protagonizó dos de las películas más emblemáticas de la década de los setenta, El jovencito Frankenstein y Taxi driver, a Christopher Lloyd no mola verlo convertido en un idiota tras mostrar su genialidad como inventor de una máquina del tiempo y a Michael Keaton, gran hombre pájaro años después, no se le puede encuadrar en el tipo de matón de discoteca, a pesar de que, luego, haya venido casi a retar al mismísimo Schwarzenegger en una gala californiana. Por cuanto a las prestaciones de Stephen Furst... mejor no hablar.
Así que me quedo con la paranoia de Peter Boyle, que borda dentro de los parámetros de esta comedia su personaje divino haciendo olvidar al Mago, compañero de Robert De Niro, y a esa criatura del inefable Gene Wilder dotada, que quiso saber Teri Garr, de un enorme rabo. Circunstancia esta, como todo el mundo sabe, que lo convirtió en alguien muy popular.
Hay una razón esgrimible, para esto que digo de Peter Boyle; pues, si bien el grandullón protagonizó dos de las películas más emblemáticas de la década de los setenta, El jovencito Frankenstein y Taxi driver, a Christopher Lloyd no mola verlo convertido en un idiota tras mostrar su genialidad como inventor de una máquina del tiempo y a Michael Keaton, gran hombre pájaro años después, no se le puede encuadrar en el tipo de matón de discoteca, a pesar de que, luego, haya venido casi a retar al mismísimo Schwarzenegger en una gala californiana. Por cuanto a las prestaciones de Stephen Furst... mejor no hablar.
Así que me quedo con la paranoia de Peter Boyle, que borda dentro de los parámetros de esta comedia su personaje divino haciendo olvidar al Mago, compañero de Robert De Niro, y a esa criatura del inefable Gene Wilder dotada, que quiso saber Teri Garr, de un enorme rabo. Circunstancia esta, como todo el mundo sabe, que lo convirtió en alguien muy popular.
21 de julio de 2022
21 de julio de 2022
0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mira que me gustan los 80, las comedias y Christopher Lloyd, pero poco bueno puedo decir de esta película. Es tan inocua que tampoco puedes decir nada malo, salvo que es aburrida.
La idea es buena, pero los personajes no tienen buenos diálogos ni son particularmente divertidos.
Nada de lo que pasa tiene casi gracia y llega un punto en el que estás deseando que la película acabe.
Keaton, Lloyd y Boyle son buenos actores, pero el guion no da juego.
Solo hay un par de momentos graciosos.
El resto es tan insípido que no sabes muy bien para qué se molestaron en hacerla.
La idea es buena, pero los personajes no tienen buenos diálogos ni son particularmente divertidos.
Nada de lo que pasa tiene casi gracia y llega un punto en el que estás deseando que la película acabe.
Keaton, Lloyd y Boyle son buenos actores, pero el guion no da juego.
Solo hay un par de momentos graciosos.
El resto es tan insípido que no sabes muy bien para qué se molestaron en hacerla.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo mejor de toda la película es la escena en la que Lloyd visita a su mujer y a su hija. Gracias a la actuación de Mr. Lloyd hay un momento verdaderamente conmovedor: el padre quiere abrazar a su hija, pero dada su extrema timidez hace un torpe amago que acaba en un desalentador apretón de manos.
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