arrow

Los nibelungos, 2ª parte: la venganza de Krimilda

Aventuras. Fantástico Tras la muerte de Sigfrido, Krimilda jura que el hijo que lleva en su vientre vengará la muerte de su esposo. Pero el niño muere en un ataque de los hombres de Hagen y Krimilda se casa con Atila, el Rey de los Hunos. Para el bautizo de su primer hijo invitan a toda la corte de Burgundia. (FILMAFFINITY)
Críticas 1
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
8
28 de diciembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
En principio, al hablar de esta segunda parte, habría que repetir mucho de lo dicho a propósito de la primera parte, particularmente en cuanto a los personajes y el tratamiento de la historia, sin embargo hay diferencias importantes. La narración mantiene un tono épico pero que poco a poco va perdiendo toda luminosidad y encaminándose a la tragedia. Las aventuras optimistas del principio dan paso a la sordidez y la oscuridad. Desaparecido Uwe Beyer ( Sigfrido), y convertida Maria Marlow ( excelente Crimilda) en una sombra de sí misma, el mundo de los Nibelungos se torna irremisiblemente sombrío. La segunda parte de la cinta de Harald Reinl mantiene en un principio la naturaleza episódica de la narración épica, pero pronto adquiere un tono más unitario y lineal. Sin perderse de vista a los personajes principales, el tono se vuelve más colectivo, y las escenas pasan a estar protagonizadas por grandes masas, las escenas con pocos personajes siguen estando ahí, pero pasan a un segundo plano, frente a la importancia de las sucesivas alternativas de un combate sin cuartel, y con el protagonismo de la barbarie más desatada. La espectacularidad estará presente no tanto en los escenarios como en el poderoso manejo de estas escenas con grandes masas y el protagonismo de la iluminación. Imágenes como el incendio del pabellón mientras Crimilda observa impasible difícilmente pueden borrarse de la memoria. El papel de la magia también está mucho más atenuado que en la primera parte.
La transformación de la heroína es completa; de una adolescente vital y alegre, que vestía de colores claro, pasa a una mujer sobria y hierática, y sus colores serán el negro y oro. La figura de Hagen, el formidable Siegfried Wischnewski, se agiganta también, y aparece como una especie de ser sobrenatural que inspira temor a todos sus enemigos, siempre alerta y revestido con su casco alado y su armadura. El Etzel de Herbert Lom atempera su supuesta brutalidad con la sincera admiración a su mujer y su deseo de comportarse conforme a las reglas de los cristianos. La doblez de Gunther ( excelente actuación de Rolf Henniger) se acentúa, pero también hace aparición un compromiso asumido de lealtad hacia Hagen, al que se negará a abandonar a pesar de las dificultades, asumiendo como propios los crímenes de su consejero, que, después de todo, habían sido en su beneficio.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Al principio de esta segunda parte, aun estamos en Burgundia, con un Gunther plenamente consciente de su responsabilidad en el dolor de su hermana, pero que no por ello deja de atender a los cínicos consejos de Hagen pese a los reproches de Giselher ( Terence Hill), el único de los hermanos que condena el crimen del rey y su consejero. Pero tampoco él será capaz de hacer nada por una Crimilda que, tras dar a luz al hijo de su amado, solo quiere marcharse de Worms. La familia real está definitivamente rota. El suicidio de la deprimida reina Brunilda cortará de raíz las esperanzas de Gunther de lograr descendencia propia, haciendo que Hagen prepare una emboscada en la que la escolta de Crimilda y su bebé serán asesinados. La salvación de ella vendrá de la mano de los hunos, cuyo rey Etzel/ Atila ( Herbert Lom) la toma por esposa.
Muchos años después, Crimilda envia a sus hermanos una invitación para asistir al bautizo del hijo que ha tenido con su nuevo esposo, y los insensatos burgundios aceptan a pesar de las objeciones de Hagen, que, no obstante, se suma a ellos en el viaje. Mientras ella se alegra de ver a sus hermanos menores, se niega a perdonar a Gunther y Hagen, a quienes sigue odiando. Sus primeros intentos de atacar a los burgundios con la ayuda de sus muchos partidarios en la corte no tienen éxito. Protegidos en principio por el respeto de los hunos y Etzel a las leyes de la hospitalidad, Hagen echa todo por la borda al asesinar al hijo de su anfitrión, y desde entonces y hasta el final asistiremos a una masacre anunciada que deja el campamento huno plagado de cadáveres conforme sus ataques se van estrellando contra la insensata resistencia de los burgundios, empecinados en hacer causa común con el criminal Hagen, pero que van progresivamente mermando también sus propias filas hasta que no queden más que él y Gunther, herido de muerte. La carnicería no acabará hasta que Crimilda ejecuta a Hagen con la espada de Sigfrido e inmediatamente después se suicida con la misma espada.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow