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SnatchSerie

Serie de TV. Comedia Serie de TV (2017–2018). 2 temporadas. Adaptación televisiva del film "Snatch: cerdos y diamantes" (2001). (FILMAFFINITY)
Críticas 3
Críticas ordenadas por utilidad
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6
11 de febrero de 2018
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cómo bien se comenta en una de las críticas profesionales de esta serie, Snatch (2017) es una fotocopia de una fotocopia y, por consiguiente, los elementos que hicieron destacar a la película de Ritchie están aquí difuminados. En ocasiones, es difícil hacerse a la idea de que esta Snatch tenga relación con la película del 2000. ¿Qué queda de aquella? pues tenemos gitanos, perros, trajes ingleses,apuestas de boxeo, judíos locos y algunos de los trucos de cámara de Ritchie.
El resto se compone de una historia inspirada en el ambiente de la película original, los bajos fondos de Londres, y no tanto en el argumento de aquella.

Tenemos pues a un grupo de jóvenes tratando de salir adelante en la capital inglesa a base de chanchullos y trabajitos de dudosa legalidad. El grupo lo componen Albert (Luke Pasqualino), Charlie (Rupert Grint) y Billy (Lucien Laviscount). De los tres, es posiblemente Grint el que tiene al personaje más interesante: una especie de aristócrata cuya familia ha tocado fondo e intenta buscar relevancia en otros ámbitos menos ortodoxos. Grint defiende al personaje con bastante soltura al igual que lo hacen sus dos compañeros que, sin embargo, nunca llegan a resultar especialmente interesantes. Las comparaciones son odiosas, pero en esta serie parecen pertinentes y, por desgracia, salen perdiendo ante la banda de personajes estrafalarios que pudimos ver en la obra de Ritchie.
En cuanto a la trama, pues una de cal y otra de arena. La temporada tiene dos partes claramente diferenciadas. Una primera parte de presentación de personajes, de su mundo, del problema al que se enfrentarán durante el resto de la temporada, y una segunda parte donde se centra en la resolución de dicho problema. Curiosamente, funciona mucho mejor la primera parte, donde los protas se tienen que enfrentar a Sonny Castillo, un delincuente de origen cubano que recuerda un poco el estilo loco y desenfadado de la peli original. La segunda parte, sin embargo, falla al no tener un villano carismático o interesante al que seguir y a eso se le suma una subtrama familiar con poco o ningún interés que envuelve a la familia de Albert.

En conclusión, Snatch (2017) presenta una premisa interesante que se le hace un poco grande. No es tan fácil seguir la estela de la película original y es posible que más de uno no aguante más de un episodio al ver que no, esto no es una continuación o una reboot de aquella peli, sino otra historia de perdedores que intenta seguir los mismos códigos y que acaba derivando en una serie más de criminales. Lo que sí que ofrece la serie es una dosis decente de entretenimiento, algunos momentos bastante inspirados y una historia que puede desarrollarse en algo más interesante de lo que parece, en próximas temporadas (la segunda ya está confirmada). No encontraremos aquí la frescura de la película original, pero esta fotocopia de fotocopia aún es legible y nos puede hacer pasar un buen rato.
8
3 de marzo de 2026 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Serie de gangsters con un humor, en la que un grupo de jóvenes londinenses tropieza con un botín inesperado: lingotes de oro vinculados al turbio pasado del padre del protagonista. Y lo que parece un golpe sencillo se convierte en una huida constante hacia delante, entre mafiosos, deudas, pifias y decisiones precipitadas. Pero la clave de Snatch está en el espíritu gamberro de Guy Ritchie, apostando por la realidad de las grietas en los planes perfectos sobre el papel o del factor humano, lo que le da toda la frescura que echamos de menos en muchas series de gangsters.

En Snatch todo gira en torno a ese oro maldito y a la herencia moral del padre, porque cada intento de venderlo o moverlo solo complica más las cosas. Los personajes la lían una y otra vez, pero lo hacen siendo fieles a la naturaleza de cada uno. Y es como entre el impulsivo, el estratega torpe y su amigo leal y descuidado, se construye una coherencia con humor. Una serie de gánsteres necesita ese punto humano de equivocarse y buscar una salida desesperada, porque sin ese motor, solo quedan silencios largos y vasos de whisky sostenidos con gravedad como en MobLand.
Y entre tanta testosterona aparece Phoebe Dynevor, aderezando la historia con su toque sexy y manipulador para dinamitar cualquier plan cerrado, logrando pasar de ser un personaje secundario a la protagonista femenina. Porque al final lo que buscamos en una serie son esas emociones divertidas cuando un plan aparentemente fácil se tuerce, y es en esa mezcla de ambición, errores y química entre los personajes donde está su verdadera vitalidad.
3
28 de mayo de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
La serie no es que sea una fotocopia de una fotocopia, como se comenta en una de las críticas profesionales, es más bien una fotocopia ilegible de una fotocopia.
No hay talento en esa copia ilegible, el humor como tal pasa a ser más algo que da un poco de vergüenza.
Trata de aprovechar el tirón de la película, que lo tiene y a su sombra intentar capear el temporal, pero no hay donde esconderse, no es posible.
Cuando tratas de recrear algo que ya existe, y que además está bien hecho no se puede pretender abstraerse del original para juzgar a la copia (ilegible) y la lectura la deja muy mal.
Ni actuaciones, ni dirección se salvan de esa crítica, y es que no se pueden salvar, porque el trabajo no está bien hecho.
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