Resident Evil 2Interactivo
30 de noviembre de 2024
30 de noviembre de 2024
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me tiembla el pulso cuando digo que el Resident Evil 2 Remake es uno de los mejores remakes que jamás se ha hecho en la historia de los videojuegos. Cuando Capcom anunció que iban a traer de vuelta a Raccoon City con un lavado de cara impresionante, mi primera reacción fue un “¡Venga ya, otro remake más con el que se cargarán el original!” pero, al final, me equivoqué. ¿Y por qué? Porque lo que hacen aquí no es un simple cambio de aspecto, sino una mejora integral que respeta la esencia original mientras la lleva a nuevas alturas. Este Resident Evil 2 no solo ha envejecido con gloria, ha sido rejuvenecido con el poder de la tecnología moderna. Y si la nostalgia me embarga cada vez que paso por la comisaría de policía de Raccoon City, es porque el juego mantiene todo lo que hacía único al original, pero ahora con un nivel de detalle que te deja sin respiración.
Lo primero que me viene a la mente es lo que más me gustó de este remake: el respeto absoluto que tiene por la obra original. Capcom no fue por el camino fácil de cambiar todo a su antojo. Este RE2 es una carta de amor al clásico de 1998. Desde los mismos escenarios hasta los momentos clave, la esencia sigue intacta. La comisaría, la estación de policía, las alcantarillas... todo está ahí, perfectamente reconocido, pero ahora los pasillos oscuros y claustrofóbicos se sienten más opresivos que nunca. El nivel de detalle en los entornos es tan alto que, aunque ya conocía los escenarios, me encontré explorando cada rincón, preguntándome qué me habían dejado pasar por alto en la versión original. Los pasillos que antes parecían largos y vacíos ahora están llenos de pequeños toques, como restos de sangre o trozos de papel dispersos, que hacen que la ciudad viva, y te hagan sentir el miedo a cada segundo.
Lo primero que me viene a la mente es lo que más me gustó de este remake: el respeto absoluto que tiene por la obra original. Capcom no fue por el camino fácil de cambiar todo a su antojo. Este RE2 es una carta de amor al clásico de 1998. Desde los mismos escenarios hasta los momentos clave, la esencia sigue intacta. La comisaría, la estación de policía, las alcantarillas... todo está ahí, perfectamente reconocido, pero ahora los pasillos oscuros y claustrofóbicos se sienten más opresivos que nunca. El nivel de detalle en los entornos es tan alto que, aunque ya conocía los escenarios, me encontré explorando cada rincón, preguntándome qué me habían dejado pasar por alto en la versión original. Los pasillos que antes parecían largos y vacíos ahora están llenos de pequeños toques, como restos de sangre o trozos de papel dispersos, que hacen que la ciudad viva, y te hagan sentir el miedo a cada segundo.

Y hablando de miedo, este remake tiene terror en cada esquina. No solo porque el juego se vea y suene mejor, sino porque RE2 ha logrado actualizar ese terror de supervivencia que hacía que la original fuera tan inolvidable. Aquí, el control es mucho más preciso, y el manejo de la cámara en tercera persona le da un giro que hace que los encuentros con los zombis y monstruos sean más intensos. Pero lo que realmente me sorprendió fue la IA de los enemigos. Los zombis parecen más inteligentes que nunca; su lentitud característica ahora está acompañada de un comportamiento impredecible que, a veces, me hacía dudar si debía correr o quedarme y enfrentarme a ellos.
En cuanto a los personajes, Leon y Claire siguen siendo los protagonistas, y aquí lo que más me gusta es que mantienen esa caracterización emocional que los definía. Lo que me sorprendió es cómo se mantiene esa relación entre ambos, esa camaradería que aparece de forma natural durante la campaña. Además, la nueva voz y animaciones permiten que los personajes se sientan más vivos que nunca, sin perder su esencia, como si todo hubiera sido llevado al siguiente nivel sin forzar cambios innecesarios.
En cuanto a los personajes, Leon y Claire siguen siendo los protagonistas, y aquí lo que más me gusta es que mantienen esa caracterización emocional que los definía. Lo que me sorprendió es cómo se mantiene esa relación entre ambos, esa camaradería que aparece de forma natural durante la campaña. Además, la nueva voz y animaciones permiten que los personajes se sientan más vivos que nunca, sin perder su esencia, como si todo hubiera sido llevado al siguiente nivel sin forzar cambios innecesarios.

Y si hablamos de la música y el sonido, es otro de esos apartados donde el remake no solo respeta, sino que mejora. La banda sonora original es de culto, y aunque hay ciertos cambios, el remake toma esas melodías icónicas y las reinventa, dándole el toque moderno necesario sin perder el espíritu que las hacía únicas. Las secuencias de sonido, desde el rechinar de las puertas hasta los pasos de los zombis, crean una atmósfera de horror constante que te pone los pelos de punta.
Otro aspecto que me ha gustado es la nueva perspectiva y el modo de juego. El juego se siente más accesible para los jugadores modernos, pero sin perder la esencia de los puzzles clásicos y el temor constante de quedarte sin balas. Y, claro, todo esto es acompañado de una nueva cámara sobre el hombro que cambia completamente la forma de jugar. A diferencia del original, donde la cámara fija a veces se convertía en un aliado y otras en una tortura, aquí tienes el control total y una mejor visión, pero sin perder la sensación de vulnerabilidad.
Claro que, como todo remake que se respeta, hay pequeñas concesiones al nuevo público. Algunas mecánicas se han simplificado y, en ciertos momentos, es un poco más fácil sobrevivir que en el original. Pero estos cambios no son una traición al material original, sino una forma de acercar este título a una nueva generación de jugadores sin sacrificar lo que lo hizo grande.
Y hablemos de lo que todos sabemos que los fans de Resident Evil miramos con lupa: la jugabilidad. La gestión de inventario, el recoger munición, la exploración constante y esa presión por cada paso que das siguen presentes. El remake no solo ha modernizado la experiencia, sino que también la ha ampliado, agregando nuevos secretos y pequeños guiños para los fanáticos, como el "B Scenario" que los veteranos reconocerán.
El modo de juego es puro oro para los fanáticos. Después de todo, un remake de Resident Evil 2 sin algo más que el clásico modo de campaña no hubiera sido suficiente. Lo que se logra aquí es un perfecto balance entre la fidelidad y las mejoras necesarias. Se respeta la esencia del juego, pero también se le da un toque nuevo para hacerlo sentir como una experiencia completamente fresca.
Al final, el Resident Evil 2 Remake es un tributo a la obra original, pero al mismo tiempo, una re-imaginación que se siente tan fresca como en sus días de gloria. Es un juego que, a pesar de estar basado en un clásico, tiene alma propia y por ello lo puntúo con un 9/10. Un remake que no sólo respeta, sino que mejora lo que ya era perfecto.
Otro aspecto que me ha gustado es la nueva perspectiva y el modo de juego. El juego se siente más accesible para los jugadores modernos, pero sin perder la esencia de los puzzles clásicos y el temor constante de quedarte sin balas. Y, claro, todo esto es acompañado de una nueva cámara sobre el hombro que cambia completamente la forma de jugar. A diferencia del original, donde la cámara fija a veces se convertía en un aliado y otras en una tortura, aquí tienes el control total y una mejor visión, pero sin perder la sensación de vulnerabilidad.
Claro que, como todo remake que se respeta, hay pequeñas concesiones al nuevo público. Algunas mecánicas se han simplificado y, en ciertos momentos, es un poco más fácil sobrevivir que en el original. Pero estos cambios no son una traición al material original, sino una forma de acercar este título a una nueva generación de jugadores sin sacrificar lo que lo hizo grande.
Y hablemos de lo que todos sabemos que los fans de Resident Evil miramos con lupa: la jugabilidad. La gestión de inventario, el recoger munición, la exploración constante y esa presión por cada paso que das siguen presentes. El remake no solo ha modernizado la experiencia, sino que también la ha ampliado, agregando nuevos secretos y pequeños guiños para los fanáticos, como el "B Scenario" que los veteranos reconocerán.
El modo de juego es puro oro para los fanáticos. Después de todo, un remake de Resident Evil 2 sin algo más que el clásico modo de campaña no hubiera sido suficiente. Lo que se logra aquí es un perfecto balance entre la fidelidad y las mejoras necesarias. Se respeta la esencia del juego, pero también se le da un toque nuevo para hacerlo sentir como una experiencia completamente fresca.
Al final, el Resident Evil 2 Remake es un tributo a la obra original, pero al mismo tiempo, una re-imaginación que se siente tan fresca como en sus días de gloria. Es un juego que, a pesar de estar basado en un clásico, tiene alma propia y por ello lo puntúo con un 9/10. Un remake que no sólo respeta, sino que mejora lo que ya era perfecto.
16 de octubre de 2025
16 de octubre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La saga "Resident Evil" es, por méritos propios, la saga de terror por excelencia del mundo de los videojuegos. El primer videojuego inventó un subgénero en sí mismo: el 'survival horror'. Este tipo de videojuegos se caracterizaban (sobre todo en su etapa clásica) por la gestión de inventario, el diseño de niveles laberíntico, los puzles, acertijos, la búsqueda de llaves... Lo que viene siendo un 'escape room' de terror.
Pues bien, "Residen Evil 2", el original, es la obra maestra del género. Un videojuego que supuso todo un 'boom' y una revolución en el que las limitaciones gráficas de la época se suplían con unos escenarios prerrenderizados que le otorgaban un realismo y una ambientación inigualables y en el que el terror acechaba en cada esquina gracias a su gran ambientación, efectos de sonido, historia y criaturas a las que había que enfrentarse. Además, esta versión de 1998 implementaba algo nunca visto: dos caminos jugables pertenecientes a ambos protagonistas en el que los objetos que cogías con uno de ellos no era posible hacerlo con el otro. En resumidas cuentas, una maravilla.
Pues bien, "Residen Evil 2", el original, es la obra maestra del género. Un videojuego que supuso todo un 'boom' y una revolución en el que las limitaciones gráficas de la época se suplían con unos escenarios prerrenderizados que le otorgaban un realismo y una ambientación inigualables y en el que el terror acechaba en cada esquina gracias a su gran ambientación, efectos de sonido, historia y criaturas a las que había que enfrentarse. Además, esta versión de 1998 implementaba algo nunca visto: dos caminos jugables pertenecientes a ambos protagonistas en el que los objetos que cogías con uno de ellos no era posible hacerlo con el otro. En resumidas cuentas, una maravilla.

Y así es como, tras unos años con el género de capa caída, llegamos a esta época moderna en el que los 'remakes' y 'remasteres' están tan a la orden del día como en el cine. Con la diferencia de que en el mundo de los videojuegos es una cuestión mucho más disfrutable por el lógico hecho de revivir experiencias pasadas con gráficos realistas, y si el original fue la obra maestra de su época, este "Resident Evil 2" actual es la obra maestra de los 'remakes' con permiso de otros como "Resident Evil 4", "Silent Hill 2" o "Dead space". Su ambientación, iluminación, música así como los protagonistas, carismáticos a más no poder, son geniales. Y es que esta versión de 2019 es el mejor ejemplo de cómo hacer las cosas, pues se mantiene la esencia, escenarios, personajes y criaturas del clásico adaptándolo a la jugabilidad moderna y a unos gráficos que harán las delicias, sobre todo, de aquellos que vivimos la primera experiencia en el 98, año en el que está ambientado el videojuego, lo cual ayuda y mucho a que el jugador sienta que se encuentra en su sofá de los 90 ante su tele de tubo. La combinación entre clásico y moderno es, sencillamente, espectacular.

Sin embargo, hasta una obra maestra tiene sus fallos, y este 'remake' carece de esas decisiones que afectaban al camino del otro personaje. Es decir, que si en un armero había un lanzallamas y una escopeta y en el ruta A escogías la escopeta, sería el lanzallamas lo único que podrías coger con el personaje de la ruta B, pues la ruta B transcurría minutos después que la A. Es más, nos encontramos con que las armas de ambos personajes se encuentran en el mismo sitio a pesar de que uno de ellos ya ha pasado por la sala y abierto el armero. ¿Tan difícil habría sido poner dos compartimentos independientes en el armero o cambiar la ubicación de las armas de la ruta B? Además, a excepción de la parte final, los jefes (o el jefe) y los puzles son los mismos en ambas rutas. Y lo de los puzles es más entendible (aunque podrían haber cambiado alguno), pero lo de los idénticos encuentros con Birkin no tanto, y más estando Mr. X de por medio. Creo que el villano de la ruta A debería haber sido Birkin y el de la ruta B Mr. X (o viceversa). Estas cuestiones le restan realismo a la historia y le quitan encanto al hecho de que haya dos caminos jugables.
Sea como sea, juegazo en toda regla cuya fórmula es todo un éxito, lo cual me lleva a preguntarme a qué narices espera Capcom para sacarnos la pasta con el 'remake' del primer videojuego, del "Code: Verónica" y de otros clásicos del 'survival horror' como "Dino Crisis".
Sea como sea, juegazo en toda regla cuya fórmula es todo un éxito, lo cual me lleva a preguntarme a qué narices espera Capcom para sacarnos la pasta con el 'remake' del primer videojuego, del "Code: Verónica" y de otros clásicos del 'survival horror' como "Dino Crisis".
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Nunca he soltado tanta adrenalina jugando a un videojuego, a excepción del implacable acecho del xenomorfo en "Alien: Isolation", que con la incansable persecución de Mr. X por la comisaría.
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