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Habitación para tres

Comedia Alicia llega a un hotel para pasar la noche. Va a casarse en esa ciudad con Felipe. En su habitación se ha colado un ladrón, dispuesto a permanecer escondido hasta ver lo que puede llevarse. Por error, Carlos, un abogado que llega al lugar para intervenir en un juicio, recibe la misma habitación que Alicia. Cuando Carlos y Alicia descubren la confusión y, además, la existencia del ladrón, deciden que lo más sensato, para evitar ... [+]
Críticas 2
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7
1 de marzo de 2017 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ingenua comedia de enredo que desgraciadamente ha perdido cierta vigencia .porque desde el estreno de la película se ha usado hasta la saciedad el tipo de humor característico de Antonio de Lara (Tono).
Por eso, a primera vista, puede producir impresión arcaizante.

Sin embargo, a fuerza de encadenar situaciones divertidas, proponer gags vitalistas, escenas burlescas y juegos de palabras originales, la solidez del ingenio de su creador y director termina venciendo las reservas iniciales.
Y es imposible no reconocer en el largometraje el marbete de la obra hecha con inspiración y esfuerzo.

Casi joven a pesar de sus sesenta y cinco años.
Y rebosante de vigor.
8
30 de julio de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Una de las pocas incursiones en el cine del genial escritor y dibujante Antonio Lara de Gavilán, más conocido como “Tono”, quien en esta joya del humor absurdo despliega una divertida retahíla de juegos de palabras que rompen las reglas de la lógica, y encadena una serie de situaciones que demuelen las convenciones sociales con la suficiente sutileza como para que la película no fuera considerada en su momento una amenaza para la moral vigente. El matrimonio, los roles tradicionales de género y el ostracismo del homosexual en la sociedad de la época, son aquí los principales objetos de burla.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La protagonista, Alicia, llega a un hotel para pasar la noche en la ciudad donde va a casarse con su atolondrado novio Felipe, que es árbitro, y al que de forma bastante obvia no quiere. Pero en la habitación, bajo su cama, se ha escondido un ladrón pobretón y hambriento llamado Enriqueta; para colmo, por una confusión el conserje de noche asigna la misma habitación a Carlos, un guapo abogado. A fin de evitarse problemas, Alicia accede a cenar y pasar la noche con los dos hombres, ella en la cama, Carlos en un sofá y el ladrón bajo la cama.

Todo se complica cuando al día siguiente aparece su novio el árbitro con sus futuros suegros y Alicia tiene que ocultar que no ha pasado la noche sola, lo cual da lugar a ciertas situaciones disparatadas. Cuando su novio comienza a encontrar pistas de que allí ha habido un hombre (una pipa, un traje sastre en el armario, una maquinilla de afeitar) ella intenta justificarse asegurando que fuma en pipa de vez en cuando, que el traje es suyo y que lleva la maquinilla de afeitar por si acaso le sale alguna vez barba. Ante la desconfianza de Felipe y sus insistentes preguntas ella termina por estallar.

- ¡Estoy harta! ¿Y sabes lo que te digo? Que si quieres te casas con un delantero centro pero no conmigo. Si esto es antes de la boda ¿qué será después? ... Y total ¿por qué?. ¿Porque fumo en pipa, porque uso pantalones y porque puedo tener barba?. ¿Es acaso un pecado?

Como vemos este chascarrillo fundamenta su comicidad en la transgresión de los roles de género, incluyendo el hecho de que un hombre no pueda casarse con otro hombre.

Por lo demás, el ladrón podría interpretarse como una metáfora del homosexual sometido al ostracismo en la sociedad de la época. Él les explica a Carlos y Alicia que se llama Enriqueta, y que de eso tuvo la culpa su padre, que era muy distraído y murió poco antes de que él viniera al mundo. Su último deseo fue que si nacía niña la llamaran Cristóbal, y si nacía niño Enriqueta.

- Llamándose Enriqueta es difícil que le admitan a uno en un trabajo serio. ¿Podría usted un pleito en manos de un abogado que se llamara Enriqueta?. ¿Se dejaría usted operar por un cirujano que tuviera ese nombre?. Llamándose Enriqueta solamente se puede ejercer una profesión en la que no le pregunten a uno cómo se llama.

Igualmente, el ladrón queda vagamente feminizado cuando le vemos tumbado boca abajo en la cama hablando con su abuelita y meneando las piernas como si fuera una jovencita frívola.

Hay además una escena muy divertida que contemplada superficialmente no sería más que una situación chistosa, pero que observada con más atención podría interpretarse fácilmente como una proposición de intimidad sexual que le hace Enriqueta a Carlos. Los dos hombres se han escondido en el lavabo para evitar que les vean los padres de Alicia. Enriqueta aprovecha para darse un baño, pero no se ha quitado la ropa, lo cual extraña a Carlos.

- Lo que yo no comprendo es por qué se baña usted vestido.
- Es que lo que tengo más sucio es el traje... ¿Qué, y usted,
usted no se anima?
- No. Tendría que vestirme.

Así pues, Carlos rechaza la invitación de Enriqueta para que se meta en la bañera con él, pero lo curioso es que sin que ni Carlos ni Enriqueta estén desnudos, se evoca la desnudez de ambos subrepticiamente. La de Enriqueta porque es lo que correspondería al hecho de que se está dando un baño, y la de Carlos porque aunque esté vestido no acepta meterse en la bañera con la excusa absurda de que tendría que vestirse, lo cual nos deja un tanto perplejos.

Fuente: Representación de la sexualidad entre hombres en el cine español (1939-2010). Tesis doctoral descargable desde el repositorio de tesis doctorales de la UCM. Enlace permanente: http://eprints.ucm.es/42225/1/T38648.pdf
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