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Destello bravío

Drama. Comedia. Fantástico "Va a pasar un destello bravo, bravío, y todo va a cambiar...", Isa se habla a sí misma dejándose mensajes en su grabadora para cuando desaparezca o pierda la memoria. Cita se siente atrapada en un matrimonio en una casa llena de santos y vírgenes. María regresa a la población donde nació para enfrentarse a su soledad. Las mujeres de una pequeña localidad rural, suspendida en el tiempo y azotada por la despoblación, viven entre la ... [+]
Críticas 19
Críticas ordenadas por utilidad
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9
19 de junio de 2021
23 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Conste que soy mortal y mis estudios están muy alejados del cine, y a pesar de ello me ha gustado mucho esta película. Supongo que en parte porque me ha recordado el pueblo de mis padres donde pasé varios veranos, que está apenas 5 o 6 pueblos más abajo del de la película, Puebla de la Reina.

En parte por eso y en parte porque me he emocionado en ocasiones en las que imágenes de mucha fuerza y belleza acompañan descensos en la profundidad de la mente hasta lugares normalmente enterrados. Me he sentido como a veces viendo Buñuel, Fellini, Lynch o Von Trier, supongo que eso simplemente quiere decir que me va el surrealismo. Dudo, aunque me gustaría, que esta película y directora llegue a esas cotas de reconocimiento, y no sé muy bien por qué.

Destacar también que la carátula mola y que el título es precioso y se puede aplicar a la película, lo cual también es precioso en sí. Hay que aplaudir las cosas bien pensadas.

Gustará a: feministas, amantes de las flores y gañotes típicos de la semana santa extremeña, psicoanalistas
No gustará a: realistas literarios, gerontófobos, gente de bien
7
22 de octubre de 2021
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puede que cueste verla en algunos momentos y que, incluso, nos lleguemos a sentir perdidos en su trama de cuadros que se van sucediendo, pero nunca antes había visto tanta verdad en algo tan "extraño". ¿Es surrealista? Tanto como Dalí poniéndose miel en los bigotes para atraer a las moscas. ¿Costumbrista tal vez? Como un Berlanga rejuvenecido y libre de ataduras. ¿Tiene una visión de género? Es un alegato a las mujeres y sus circunstancias, pero no a esas activistas que quedan tan bien en una serie cosmopolita, sino a las que sufren el machismo ancestral de las zonas rurales, las que callan, aguantan y se cansan.

Destello Bravío es todo eso y mucho más, solo se puede entender viéndola, pero libre de complejos y prejuicios, sin miedo a lo que uno se ha construido en su cabeza, sino dejándose llevar por cada plano perfecto. Sí, también la fotografía es digna de mención, cuidada al detalle en la composición de encuadres y luces.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Las mujeres que en ausencia de hombres se liberan y se "desatan" en lo que era una inocente reunión. La que no soporta el opresivo dormitorio lleno de religión y un marido indiferente. Pero, sobre todo, la que guarda el luto por el qué dirán, pero en casa baila un pasodoble...
2
17 de junio de 2021
41 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
En vista de las dos películas que ganaron en el Festival de Málaga acaparando casi todos los premios "El vientre del mar" y "Destello Bravio" creo que tenemos de vuelta este insoportable cine "cultureta" que solo gusta a los críticos que ven cosas que los mortales no llegamos a comprender.

Todo un suplicio de imágenes absurdas e insoportables hacen que la visión de esta película hasta el final sea una gran proeza, a mitad de la película ya había huido gran parte de personas asistentes a la proyección (incluido yo) con la sensación de que la directora me están tomando claramente el pelo.

Ante la reacción del público y comentarios posteriores, mi sorpresa fue mayor cuando leo críticas ensalzando el film y consiguiendo el premio especial del jurado y mejor montaje.

Poco se puede comentar del guion, ya que resulta ser una especie de semi-documental de unas mujeres de avanzada edad en la España rural con toda clase de fantasías que llegan a provocar vergüenza ajena. 
Definitivamente estas nuevas tendencias narrativas me producen un aburrimiento absoluto.
Destino Arrakis.com
6
1 de julio de 2021
13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Avalada por el genial título de “Destello bravío”, la película de Ainhoa Rodríguez ha sido comparada con Fellini, reconocible en la escena de autofetichismo de la mujer rural que representa el núcleo del mensaje de la cinta; también con Buñuel, por el enfoque surrealista de esa temática noventayochista pero inmortal que es “El problema de España”, más difícil de resolver que el último teorema de Fermat y aquí centrado en la muy de actualidad España vaciada. Entre estas muy citadas fuentes de inspiración no se suele mencionar a Juan Rulfo y su Pedro Páramo, a pesar de que a quien esto escribe ambas obras le resultan semejantes, cuando menos emparentadas. No parece tratarse, con estos andamiajes, de una cinta social. De todos modos lo es.

Puestos a buscar referentes, esta película es el reverso contemporáneo de “Las Hurdes (Tierra sin pan)” (Luis Buñuel,1933). Si en aquella el de Calanda componía una genial y tramposa ficción que nos hacía pasar por realidad para acercarla más aún a la verdad si cabe, aquí la directora nos disfraza de exótica ficción una seca, descarnada y próxima realidad, también logrando una mayor honestidad que la que se consigue con la mera filmación de unas costumbres presentadas como escombros pintorescos, o un desfile de entrevistas con cocinas de carbón al fondo. Aquí se prefiere el monólogo espontáneo, el diálogo vivo y casual.
Rodríguez, que vivió durante casi un año en el pueblo donde se rueda "Destello bravío", contaba en las entrevistas de promoción que para ella esa había sido una dura, agotadora e intensa experiencia. Esto se manifiesta claramente en la pantalla, la autora admira a estas mujeres del ardiente campo extremeño que tienen el valor de enfrentar la vida. Porque en nuestra existencia más urbanita, la vida con mayúsculas queda escondida convenientemente entre horarios, compromisos, redes sociales… nos resguardamos en ellos para no enfrentarnos al abismo y misterio que son el pan duro de cada día para los protagonistas del presente filme.

Estremecedora la escena en la que una paisana hace enmudecer a todo un velatorio al contar sus visiones místicas. ¿A que ustedes no las tienen? Eso que se pierden o eso que ganan, según se vea, pues “Cuando se miran de frente/los vertiginosos ojos claros de la muerte,/se dicen las verdades;/las bárbaras, terribles, amorosas crueldades” (La poesía es un arma cargada de futuro, Gabriel Celaya). En la ciudad tenemos muchos estímulos que nos permiten apartar la mirada, pero aquí, en este preciso lugar de Extremadura y en otros tantos de toda España, la muerte y el misterio y el misticismo son indisolubles de la vida.
Este amargo contexto motiva la fabulación, la construcción del mito y las leyendas que tanto aprovecha para su ficción la realizadora. Otro de los temas troncales de la obra es la represión machista de la mujer rural, que se trata de forma sensible y sin caer en obviedades ni subrayados, porque bastante serio es ya el asunto como para querer ornarlo de forma efectista.

Finalmente, queda por mencionar la parte técnica, que es sobresaliente. Película pensada para verse en una sala de cine, con un elaboradísimo diseño de sonido que utiliza recursos propios del género de terror en escenas como la de los cuchicheos en la iglesia o los aullidos en las motos. La fotografía apagada concuerda a la perfección con el espíritu de la narración y el excelente montaje recuerda a “Amanece, que no es poco” (José Luis Cuerda, 1989). La banda sonora, aunque cuenta con versiones de canciones populares (fantástica la del aceituneru), introduce también música electrónica, siempre con el contraste como objetivo.

Original y muy recomendable.
5
5 de noviembre de 2021
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de esas obras que no sabes ni a dónde va ni exactamente a quien va dirigida. Claramente no está destinada a la gente que filma, tampoco a audiencias urbanitas, que lo deben ver como un artefacto de esteticismo rebuscado o directamente una visión estrambótica de lo rancio. Luego recuerdas que la produce Lluís Miñarro y comprendes que, efectivamente, es para minorías muy selectas, minorías muy cultas y aburridas que esperan productos cultos y aburridos, que olvidarán al cabo de poco.

Pero no seamos malos. Es de alabar el buen gusto que la directora demuestra en la composición del plano y su capacidad de dotar a los planos de atmósfera gracias a su diestro empleo de la música y la iluminación, creando instantáneas muy envolventes. Durante cuatro o cinco minutos crees estar viendo un peliculón. El problema es que la obra se alarga. No caeré en el error de calificar a la directora de pedante ensimismada u otra de esas hierbas, sencillamente tiene toda la pinta que se trata de la puesta de largo en el largometraje de una recién graduada en la escuela de cine y que tiene muchas ganas de reinventarlo todo y renovar el cine nacional con su poderosa irrupción en el panorama cinematográfico. De ilusión se vive.
Empacha un poco todo ese esteticismo, tan destilado que lo que principalmente ofrece son maniobras en la oscuridad. A saber: mezcla de lo fantástico con lo documental, narración no novelesca, de compartimentos estancos y trufada de simbolismos autóctonos, con un tono sabiamente diluido para que la crítica no se distinga de la adhesión, las ligeras resonancias fellinianas envolviendo la puesta en escena. De todo esa conceptualización lo que llega al espectador es una sucesión de estampas estrambóticas y aleatorias, un largo desvarío, que aunque entiendas la intención no logra tu implicación. Ves, por ejemplo, cierta escena donde una actriz se masturba en el interior de casa por la noche y sabes que se opone a las donde otra actriz recibe en plena calle una andanada de proposiciones jocosas con la que los vecinos pretenden jactarse de su hombría con sus amigotes. El placer cercado en el más estricto privado opuesto al exterior patriarcal. La superstición convive con la fascinación por el árido paisaje, las intenciones están tan sumamente camufladas, es todo tan de pequeños signos, que al final su dispersa narración pierde interés, decae el ánimo, y simplemente acumulas minutos hasta alcanzar el final.
Insisto en que la directora demuestra cualidades, pero también ella debería admitir que el cine es un pacto tácito con el espectador, una serie de trucos de ilusionismo dentro de un recipiente narrativo, y si esos trucos de ilusionismo son tan solipsistas, entonces sólo se puede seducir a gentes que la miren de forma superficial, que al final sólo puedan comentar cosas como "jo, qué pasada, impresionante"... sin que hayan entendido de la misa la mitad. Atacar los tics rurales para ensalzar el mito de la película pretenciosa, qué ironía.
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    Lobo
    España2023
    5.8
    275
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