ManakamanaDocumental
2013 

6.3
79
Documental
Documental sobre un grupo de peregrinos, que documenta su viaje hasta el legendario templo de Manakamana, ubicado en Nepal. (FILMAFFINITY)
23 de diciembre de 2014
23 de diciembre de 2014
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la región montañosa de Nepal, está el templo Manakamana dedicado a la diosa Bhagwati, a la cual visitan cientos de peregrinos.
Para poder llegar hay que viajar a bordo de un teleférico que atraviesa toda la región, y eso es justamente lo que muestra esta película, el registro de varios personajes, subiendo o bajando a bordo del teleférico.
Con una cámara plantada en el centro del cable car, un mismo plano fijo se repite cada vez que se llega a la terminal donde los pasajeros irán variando, sólos, en pares o en grupos de a tres, callados, tomando fotos, admirando el paisaje o hablando entre ellos, de ida o de regreso, ellos y la cámara como mudo testigo.
Así, acompañamos a un padre con su hijo, una mujer sola, una pareja de viejos, tres señoras de edad avanzada, tres jóvenes rockeros y un gato, unas cabras, otra mujer sola, una chica norteamericana y otra quizás nepalí, madre e hija comiendo una paleta helada de leche, dos músicos afinando y un matrimonio que regresan del templo.
Con un rigor a rajatabla, 11 planos de alrededor de 10 minutos de duración cada uno, en un viaje en aparente tiempo real (hay cortes “invisibles” entre cada plano), invita a la observación plena y total, ya sea del paisaje inmenso del bosque, los pueblos que van pasando o a contemplar y acompañar a estos peregrinos anónimos en un momento de intimidad, tal como si estuviéramos también a bordo de ese cable car.
Producido por Lucien Castaing-Taylor y Veréna Paravel, realizadores de la majestuosa Leviathan, Manakamana es otro proyecto nacido en el Sensory Etnography Lab de la Universidad de Harvard. Una experiencia de otra de las tantas posibilidades que ofrece el lenguaje cinematográfico.
Para poder llegar hay que viajar a bordo de un teleférico que atraviesa toda la región, y eso es justamente lo que muestra esta película, el registro de varios personajes, subiendo o bajando a bordo del teleférico.
Con una cámara plantada en el centro del cable car, un mismo plano fijo se repite cada vez que se llega a la terminal donde los pasajeros irán variando, sólos, en pares o en grupos de a tres, callados, tomando fotos, admirando el paisaje o hablando entre ellos, de ida o de regreso, ellos y la cámara como mudo testigo.
Así, acompañamos a un padre con su hijo, una mujer sola, una pareja de viejos, tres señoras de edad avanzada, tres jóvenes rockeros y un gato, unas cabras, otra mujer sola, una chica norteamericana y otra quizás nepalí, madre e hija comiendo una paleta helada de leche, dos músicos afinando y un matrimonio que regresan del templo.
Con un rigor a rajatabla, 11 planos de alrededor de 10 minutos de duración cada uno, en un viaje en aparente tiempo real (hay cortes “invisibles” entre cada plano), invita a la observación plena y total, ya sea del paisaje inmenso del bosque, los pueblos que van pasando o a contemplar y acompañar a estos peregrinos anónimos en un momento de intimidad, tal como si estuviéramos también a bordo de ese cable car.
Producido por Lucien Castaing-Taylor y Veréna Paravel, realizadores de la majestuosa Leviathan, Manakamana es otro proyecto nacido en el Sensory Etnography Lab de la Universidad de Harvard. Una experiencia de otra de las tantas posibilidades que ofrece el lenguaje cinematográfico.
25 de agosto de 2015
25 de agosto de 2015
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La película es una sucesión de planos-secuencia de nueve minutos, a través de los cuales se van presentando diversos personajes que hacen su ascenso o descenso en teleférico al templo de Manakamana. Como ejercicio de estilo, es un documento interesante que invita a la inmersión en el paisaje y la vida y pensamientos de cada uno de los peregrinos. Pese a ello, la recurrencia del plano-secuencia termina por hacer un flaco favor al ritmo del documental, convirtiéndolo en un metraje soporífero.
17 de mayo de 2025
17 de mayo de 2025
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El cine conceptual te regala experiencias tan hermosamente sencillas que rehuyen cualquier definición, principalmente porque definirlas es sacarlas del ensueño en el que te han colocado y lanzarlas a esa trampa que son las palabras. Manakama se explica en diez segundos, se ve en dos horas y se recuerda para siempre. Tan hermosa como genial. No es para todo el mundo. Peor para ellos.
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