El embajador del miedo
1962 

7.1
4,634
Intriga
En Corea, en 1952, una patrulla del ejército estadounidense sufre una emboscada de soldados comunistas. Un año después, el pelotón, tras escapar, regresa a Estados Unidos, donde el sargento Raymond Shaw (Laurence Harvey) va a recibir la Medalla de Honor por haber salvado él solo la vida del pelotón. Cuando el Mayor Bennett Marco (Frank Sinatra) tiene que opinar sobre el sargento, no duda en afirmar que es un auténtico héroe. Pero, en ... [+]
8 de julio de 2010
8 de julio de 2010
55 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es interesante observar el aparato cinematográfico de Frankenheimer, detenerse en los hallazgos técnicos que pueblan su discurso narrativo. Su técnica de formación televisiva en directo y la dirección de actores fruto de su bien temprana afición teatral ofrecen elementos más que sugestivos a la hora de afrontar el visionado de la peli con un ojo en la trama de denuncia nerviosa, y otro ojo en el montaje y la puesta en escena.
Los recursos como el picado, el plano detalle, la fotografía con contraste, la toma oblicua y la profundidad de campo, etc., son evidentes. También una rica escenografía de espacios cerrados (reminiscencias del periplo televisivo que recuerdan a la gestión del espacio de cineastas como Lumet en <<12 hombres sin piedad>> con sus tropecientas cámaras inquietas).
Todo ello revela una preocupación por la fisicidad magnética del plano y su realismo sudoroso, pese al delirio que supone en sí misma la trama. En este sentido, es inmediato trazar paralelismos con cineastas coetáneos como el propio Lumet o la incontinencia “técnica” de Stanley Kramer, así como reconocerle a Frankenheimer su carácter de avanzadilla de ese cine de best-seller pseudo-político que tanto éxito tendría en los 70 con cineastas como Pollack, Pakula, el reciclado Schlesinger…
Los recursos como el picado, el plano detalle, la fotografía con contraste, la toma oblicua y la profundidad de campo, etc., son evidentes. También una rica escenografía de espacios cerrados (reminiscencias del periplo televisivo que recuerdan a la gestión del espacio de cineastas como Lumet en <<12 hombres sin piedad>> con sus tropecientas cámaras inquietas).
Todo ello revela una preocupación por la fisicidad magnética del plano y su realismo sudoroso, pese al delirio que supone en sí misma la trama. En este sentido, es inmediato trazar paralelismos con cineastas coetáneos como el propio Lumet o la incontinencia “técnica” de Stanley Kramer, así como reconocerle a Frankenheimer su carácter de avanzadilla de ese cine de best-seller pseudo-político que tanto éxito tendría en los 70 con cineastas como Pollack, Pakula, el reciclado Schlesinger…

La peli podrá ser tildada de trasnochada por su obvia crítica hacia las cazas de brujas y las trapisondas de la trastienda conservadora de la política norteamericana más evidente (Frankenheimer era liberal, amigo de Roberto Kennedy, hebreo de padre pero con formación católica… En fin, un arquetipo cosmopolita, casi, abocado irremisiblemente al compromiso socio-político de barras y estrellas más sesentero. O director de estas características o periodista-ensayista de derechos civiles, no hay más que ver una foto suya de cuando iniciaba andanzas hollywoodienses). Pero más allá de estas consideraciones algo caducas, el ritmo de la peli se mantiene frenético en su desarrollo, y creo conserva a día de hoy unos cimientos de enorme solidez narrativa e introspección psicológica.
Y, como digo, la cuestión técnica –como la secuencia de la sugestión hipnótica del inicio- que más allá de su elaborada ejecución ofrece interesantes puntos de análisis a la hora de la comparativa con el medio televisivo –cantera de la época- el cine clásico y sus últimos coletazos, y la influencia que estas pelis y estos directores -Arthur Penn también, y tantos otros- tuvieron en la “madurez” que, dicen por ahí, adquirió el cine en la década posterior al rodaje de esta peli.
Y, como digo, la cuestión técnica –como la secuencia de la sugestión hipnótica del inicio- que más allá de su elaborada ejecución ofrece interesantes puntos de análisis a la hora de la comparativa con el medio televisivo –cantera de la época- el cine clásico y sus últimos coletazos, y la influencia que estas pelis y estos directores -Arthur Penn también, y tantos otros- tuvieron en la “madurez” que, dicen por ahí, adquirió el cine en la década posterior al rodaje de esta peli.
14 de agosto de 2007
14 de agosto de 2007
46 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por mucho que se pretenda “El mensajero del miedo” no se encuentra entre las mejores películas de Frankenheimer; es verdad que está realizada en su década de oro que fueron los años sesenta, y eso le proporciona cierto estado de gracia en el ritmo y en muchos planos de una gran calidad pero no es suficiente para estar a la altura de “El tren” por ejemplo.
La historia es cuando menos inverosímil y excesivamente paranoica, aunque lo que más me molesta es que el guión es tramposo con el espectador.
En cuanto a lo primero, no hace falta que explique que los asuntos del control de la mente son mucho más complejos y con menos resultados que los que aparecen en la película. El querer estirar siempre tanto las posibilidades hasta el extremo, convierten en demasiadas ocasiones al cine y sobre todo a los thriller en productos carentes de naturalidad y sin fundamento realista a quien conozca medianamente el tema en cuestión.
Pero esto es arte, y no debe imitar directamente a la realidad por sistema por eso lo puedo pasar por alto. Menos permisivo puedo ser con el asunto de la paranoia. Es verdad que es una película que en cierta forma aprueba y considera necesaria la caza de brujas de los años cincuenta, lo cuál demuestra que cine y política siempre han ido de la mano, en Estados Unidos y en la Conchinchina.
La historia es cuando menos inverosímil y excesivamente paranoica, aunque lo que más me molesta es que el guión es tramposo con el espectador.
En cuanto a lo primero, no hace falta que explique que los asuntos del control de la mente son mucho más complejos y con menos resultados que los que aparecen en la película. El querer estirar siempre tanto las posibilidades hasta el extremo, convierten en demasiadas ocasiones al cine y sobre todo a los thriller en productos carentes de naturalidad y sin fundamento realista a quien conozca medianamente el tema en cuestión.
Pero esto es arte, y no debe imitar directamente a la realidad por sistema por eso lo puedo pasar por alto. Menos permisivo puedo ser con el asunto de la paranoia. Es verdad que es una película que en cierta forma aprueba y considera necesaria la caza de brujas de los años cincuenta, lo cuál demuestra que cine y política siempre han ido de la mano, en Estados Unidos y en la Conchinchina.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pero como digo lo que menos me gusta es que se juegue a engañar al espectador con artilugios de guión y montaje. Hay varios ejemplos en la película, pero el más evidente es el de la escena final, donde se intenta crear tensión con Laurence Harvey apuntando con su rifle al cuerpo del senador “bueno” mientras Frank Sinatra corre a impedirlo. En el último momento cambia el disparo y mata a los “malos” (entre ellos a la detestable Angela Lansbury bien!!!!.) Completamente efectista y tramposo. Las cartas no deben estar marcadas y si se quiere conseguir tensión, tiene que ser con un buen guión y no a base de dar giros argumentales injustificados o trucos de cámara y montaje.
De todas formas “El mensajero del miedo” resulta una propuesta más que interesante por varios motivos. Es desde luego una película extraña. Muy antigua en algunas cosas (filmada en blanco y negro, tema del inconsciente y los sueños de tipo freudiano propio de las películas de cine negro de los 40) y a la vez muy moderna (corte muy televisivo producto de la procedencia del director, estética en cierto forma vanguardista que para la época tiene un punto desagradable de ver como por ejemplo la violencia de algunas escenas, en especial la fantástica de los soldados americanos con las supuestas señoras en la convención de plantas cuando en realidad son miembros del partido comunista ruso y chino) que hacen de ella una pequeña pieza de museo ya que aún siendo del 1962 enlaza como no he visto en casi ninguna otra el cine de los 40 y 50 y anticipa el thriller de los 70 y 80, y eso no es nada fácil.
De todas formas “El mensajero del miedo” resulta una propuesta más que interesante por varios motivos. Es desde luego una película extraña. Muy antigua en algunas cosas (filmada en blanco y negro, tema del inconsciente y los sueños de tipo freudiano propio de las películas de cine negro de los 40) y a la vez muy moderna (corte muy televisivo producto de la procedencia del director, estética en cierto forma vanguardista que para la época tiene un punto desagradable de ver como por ejemplo la violencia de algunas escenas, en especial la fantástica de los soldados americanos con las supuestas señoras en la convención de plantas cuando en realidad son miembros del partido comunista ruso y chino) que hacen de ella una pequeña pieza de museo ya que aún siendo del 1962 enlaza como no he visto en casi ninguna otra el cine de los 40 y 50 y anticipa el thriller de los 70 y 80, y eso no es nada fácil.
PD: Por cierto Janet Leigh sale guapísima, pero su papel es tan intrascendente que se suma de nuevo al club de las mujer-florero de la historia del cine.
Nota. 6,8
Nota. 6,8
8 de enero de 2009
8 de enero de 2009
27 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el 1962, Frank Sinatra protagonizo “The Manchurian Candidate”; film que nos hablo sobre experimentos aplicados a soldados que regresaban de la Segunda Guerra Mundial, para modificar patrones de conducta.
Atrevido “thriller” político sobre el lavado de cerebro de los prisioneros americanos en la guerra de Corea. El fin del rodaje coincidió con el asesinato de Kennedy, y se estrenó años más tarde. En el año 2004 se hizo un “remake” protagonizado por Denzel Washington.
El director y el escritor de la película compraron los derechos de “The Manchurian Candidate” para el cine, pero pronto descubrieron que sólo podrían filmar la novela si obtenían el respaldo de una empresa productora y distribuidora.
Allí apareció Frank Sinatra. Entusiasmado con la idea de “The Manchurian Candidate”, donde podría tener un papel como oficial del pelotón de prisioneros americanos, Sinatra se constituyó como coproductor y presentó la idea ante el presidente de “United Artists”.
Atrevido “thriller” político sobre el lavado de cerebro de los prisioneros americanos en la guerra de Corea. El fin del rodaje coincidió con el asesinato de Kennedy, y se estrenó años más tarde. En el año 2004 se hizo un “remake” protagonizado por Denzel Washington.
El director y el escritor de la película compraron los derechos de “The Manchurian Candidate” para el cine, pero pronto descubrieron que sólo podrían filmar la novela si obtenían el respaldo de una empresa productora y distribuidora.
Allí apareció Frank Sinatra. Entusiasmado con la idea de “The Manchurian Candidate”, donde podría tener un papel como oficial del pelotón de prisioneros americanos, Sinatra se constituyó como coproductor y presentó la idea ante el presidente de “United Artists”.

Encontró el rechazo porque creyeron que el proyecto era políticamente peligroso, con senadores asesinados y una burla al ejército nacional, que según el argumento concedía una medalla de honor por motivos falseados. Entonces Sinatra fue a ver a su amigo el presidente John F. Kenndy, recientemente elegido, y consiguió su aprobación. El respaldo de Kennedy convenció a “United Artists” y la película se hizo.
En 1963 es asesinado John F. Kennedy, unos de los presidentes más carismáticos que ha tenido EE.UU. Ante este hecho, y por las referencias tan estrechas entre realidad y ficción, “The Manchurian Candidate” tuvo que postergar su estreno hasta 1965. Años después, en 1988, Frank Sinatra impulso el re-estreno de esta cinta, por su relevancia y temática entorno al ambiente político.
En el 1987 “The Manchurian Candidate “se presento como una muestra retrospectiva en el “New York Film Festival”, originando nuevas críticas y un nuevo lanzamiento en Londres, veinticinco años después de su estreno.
En 1963 es asesinado John F. Kennedy, unos de los presidentes más carismáticos que ha tenido EE.UU. Ante este hecho, y por las referencias tan estrechas entre realidad y ficción, “The Manchurian Candidate” tuvo que postergar su estreno hasta 1965. Años después, en 1988, Frank Sinatra impulso el re-estreno de esta cinta, por su relevancia y temática entorno al ambiente político.
En el 1987 “The Manchurian Candidate “se presento como una muestra retrospectiva en el “New York Film Festival”, originando nuevas críticas y un nuevo lanzamiento en Londres, veinticinco años después de su estreno.

La película ha generado en ingresos la cantidad de $7, 716,923 millones en EE UU solamente, además recibió 12 nominaciones a diferentes premios (incluyendo dos al Oscar por mejor actriz de reparto: Angela Lansbury y mejor edición), de los cuales gano seis de ellos.
31 de enero de 2021
31 de enero de 2021
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Elegí ver esta película, que no conocía, por dos razones: Su director, J.Frankenheimer, me había proporcionado dos buenos disfrutes como fueron "el hombre de Alcatraz" y "el tren"; y segunda, por el 7,2 que le habían asignado en FA. Por tanto, estaba confiado en que, cuanto menos, no sería una mala película.
Debo reconocer que finalmente la cinta me ha producido una decepción importante; no estaba condicionado para ver una gran obra, pero sí confiaba algo más en el buen hacer de este gran director que es J.Frankenheimer. Pero me temo que esta podría haber sido una película alimenticia, que diría Buñuel, para calificar a las películas que le daban de comer. Si no, no me explico la cantidad de dislates que he visto durante las algo más de dos hora que dura.
Para empezar, el guión me ha parecido que rechina de manera estrepitosa. Hay multitud de secuencias ridículas, acciones rocambolescas... podría asegurar que es una historia dirigida a un público infantil. O dirigida a un público al que se quiere infantilizar. Vete a saber. Lo cierto es que alguna parte me ha parecido de vergüenza ajena, más que nada pensando en que estamos hablando de un director de una categoría importante. Aprovecho para recomendar las dos películas que he mencionado más arriba, sobre todo la primera.
Debo reconocer que finalmente la cinta me ha producido una decepción importante; no estaba condicionado para ver una gran obra, pero sí confiaba algo más en el buen hacer de este gran director que es J.Frankenheimer. Pero me temo que esta podría haber sido una película alimenticia, que diría Buñuel, para calificar a las películas que le daban de comer. Si no, no me explico la cantidad de dislates que he visto durante las algo más de dos hora que dura.
Para empezar, el guión me ha parecido que rechina de manera estrepitosa. Hay multitud de secuencias ridículas, acciones rocambolescas... podría asegurar que es una historia dirigida a un público infantil. O dirigida a un público al que se quiere infantilizar. Vete a saber. Lo cierto es que alguna parte me ha parecido de vergüenza ajena, más que nada pensando en que estamos hablando de un director de una categoría importante. Aprovecho para recomendar las dos películas que he mencionado más arriba, sobre todo la primera.

No dudo que el "lavado de cerebro" de las personas es posible. Para quien no lo conozca, que investigue sobre los llamados MKultra, personas manipuladas mentalmente que al parecer llevan ya bastante tiempo operando a las órdenes de gobiernos. Pero saltar desde esta idea y hacer un argumento tan facilón, atropellado, carente de hilazón mínimamente bien enlazada, ha acabado por desmoralizar mi buena disposición. La pelea con el chino, los papeles vacíos de las chicas de los protagonistas, el papel tontorrón del marido de Lansbury, el desarrollo deductivo de Sinatra, y así constantes escenas que parecían más bien propias de un filme de serie B con todas las letras.
No me olvidaba de la intención política que subyace. Es evidente que, aparte la cuestión ambigua sobre la crítica de hacia quién va dirigida, lo cierto es que en el espectador lo que sí crea es un odio hacia el contrincante del momento, el ruso-asiático, pues lo presenta como un ser pérfido y diabólico. Y no sé si lo es o no. Lo que sí se es que esta película se utiliza para condicionar al espectador. Pues no me explico cómo una película tan floja haya sido producida con los medios que tiene (buenos actores, director, ...).
No me olvidaba de la intención política que subyace. Es evidente que, aparte la cuestión ambigua sobre la crítica de hacia quién va dirigida, lo cierto es que en el espectador lo que sí crea es un odio hacia el contrincante del momento, el ruso-asiático, pues lo presenta como un ser pérfido y diabólico. Y no sé si lo es o no. Lo que sí se es que esta película se utiliza para condicionar al espectador. Pues no me explico cómo una película tan floja haya sido producida con los medios que tiene (buenos actores, director, ...).

Compruebo en la cinta también que ya por aquellos años (los 60) la televisión manipulaba. Y que las estrategias políticas de engaño funcionaban a todo tren. Y esto era hace 60 años! Qué no será ahora!
Es cierto que algunas cuestiones que apuntan filmafiniteros son elogiables, cómo el uso de la técnica de cámara (esos picados, contraluces, blanquinegros, etc.) así como la buena dirección por momentos de Frankenheimer. Pero a mi entender, por muy buena que sea la técnica, por muy buenos que sean los actores (que en esta cinta en concreto no tienen actuaciones muy allá, sobre todo me ha parecido bastante flojo el trabajo de Sinatra), si el argumento tiene más agujeros que el culo de un pocero, apaga y vamonós.
En resumen, filme prescindible, un 3 me parece justo, no me tiembla el pulso porque sea de Frankenheimer. Cada vez valoro más mi tiempo, y en base a ello marco la línea que delimita el aprobado.
Es cierto que algunas cuestiones que apuntan filmafiniteros son elogiables, cómo el uso de la técnica de cámara (esos picados, contraluces, blanquinegros, etc.) así como la buena dirección por momentos de Frankenheimer. Pero a mi entender, por muy buena que sea la técnica, por muy buenos que sean los actores (que en esta cinta en concreto no tienen actuaciones muy allá, sobre todo me ha parecido bastante flojo el trabajo de Sinatra), si el argumento tiene más agujeros que el culo de un pocero, apaga y vamonós.
En resumen, filme prescindible, un 3 me parece justo, no me tiembla el pulso porque sea de Frankenheimer. Cada vez valoro más mi tiempo, y en base a ello marco la línea que delimita el aprobado.
16 de diciembre de 2008
16 de diciembre de 2008
38 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
No tengo mucha gana de escribir sobre esta enrevesada historia. Cierto es que pueden aprobar el director y los actores (algunos), pero la película en sí misma es tan rara que da la impresión de que no se lo creen ni ellos mismos. El final está cantado, el guión tiene muchas lagunas, la "lobotomización" de Sinatra a Harvey da vergüenza ajena... sinceramente, no hace falta que perdáis tiempo en ver "esto". El que avisa no es traidor.
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