Un toque de trompeta a medianoche
1945 

5.8
28
Comedia. Fantástico. Musical
En el transcurso de un concierto radiofónico, un tímido trompetista, descontento con el funcionamiento del mundo, acaba por quedarse dormido. En su ensoñación se encuentra ejerciendo también de trompetista en el Paraíso, cuyo Jefe le da una oportunidad de ascender ordenándole que destruya la Tierra soplando a medianoche una trompeta especial. El valiente ángel se dispone a cumplir su misión, pero, en el momento preciso, una bella ... [+]
16 de abril de 2026
16 de abril de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
No había tenido mucha suerte hasta ahora con las comedias de Raoul Walsh, también es verdad que no es un género por el que sea recordado, siendo un maestro en el cine negro, bélico o aventuras. Comedias como “Mi chica y yo” o “Amores en Hollywood” me habían parecido atropelladas y artificiosas, otras como “Sus grandes ojos marrones” o “Artistas y modelos” más entonadas, gracias especialmente a la presencia de Cary Grant o Jack Benny.
Con “The horn blows at midnight” me he divertido bastante, partiendo de una premisa irracional y delirante. Athanael (Jack Benny) tiene un sueño surrealista: forma parte de una infinita orquesta angelical en el Paraíso, cuando es llamado por su superior (Guy Kibbee), que le encomienda una misión apocalíptica. Debe desplazarse hasta la Tierra para destruir el planeta, tocando una trompeta particular, justo a medianoche, como castigo al mal comportamiento de los seres humanos.
A su llegada a Nueva York, se topará con una serie de personajes extravagantes, como dos ángeles caídos que fracasaron en esa misma misión antes que él, Osidro (Allyn Joslin) y Doremos (John Alexander), un estafador sofisticado (Reginald Gardnier) que intentará hacerse con la trompeta aniquiladora, o una atractiva aspirante a suicida (Dolores Moran) compinchada con el anterior. Elizabeth (Alexis Smith), deberá viajar tras Athanael para ayudarlo en su misión, impulsada por el afecto que siente por él.
Dando por hecho que la historia no tiene ni pies no cabeza, si uno se deja llevar por su estrafalaria propuesta, puede pasar un buen rato. El desempeño actoral cumple, no sólo porque Jack Benny tiene esos recursos cómicos con los que puede generar situaciones humorísticas sin tener que decir palabra, con sus gestos y reacciones, sino porque el resto del plantel se deja llevar en su cometido caricaturesco, creando un permanente ambiente disparatado.
Juega además con el choque entre puntos de vista, con la inocente actitud del ángel que está perdido en la bulliciosa forma de vida neoyorquina, generando situaciones de humor absurdo. La forma de ser benévola y condescendiente de uno no termina de entender el materialismo e individualismo de los que le rodean.
Como colofón, la película ofrece algunos momentos de humor físico ingeniosos, slapstick desenfrenado con una planificación sugestiva y sorprendente, desde las alturas del edificio a través del cual los ángeles llegan a la Tierra.
Humor disparatado, situaciones deliciosamente absurdas, vértigo a las alturas y personajes tiernamente insensatos, en una trama que pasa volando sin llegar a los 80 minutos.
Con “The horn blows at midnight” me he divertido bastante, partiendo de una premisa irracional y delirante. Athanael (Jack Benny) tiene un sueño surrealista: forma parte de una infinita orquesta angelical en el Paraíso, cuando es llamado por su superior (Guy Kibbee), que le encomienda una misión apocalíptica. Debe desplazarse hasta la Tierra para destruir el planeta, tocando una trompeta particular, justo a medianoche, como castigo al mal comportamiento de los seres humanos.
A su llegada a Nueva York, se topará con una serie de personajes extravagantes, como dos ángeles caídos que fracasaron en esa misma misión antes que él, Osidro (Allyn Joslin) y Doremos (John Alexander), un estafador sofisticado (Reginald Gardnier) que intentará hacerse con la trompeta aniquiladora, o una atractiva aspirante a suicida (Dolores Moran) compinchada con el anterior. Elizabeth (Alexis Smith), deberá viajar tras Athanael para ayudarlo en su misión, impulsada por el afecto que siente por él.
Dando por hecho que la historia no tiene ni pies no cabeza, si uno se deja llevar por su estrafalaria propuesta, puede pasar un buen rato. El desempeño actoral cumple, no sólo porque Jack Benny tiene esos recursos cómicos con los que puede generar situaciones humorísticas sin tener que decir palabra, con sus gestos y reacciones, sino porque el resto del plantel se deja llevar en su cometido caricaturesco, creando un permanente ambiente disparatado.
Juega además con el choque entre puntos de vista, con la inocente actitud del ángel que está perdido en la bulliciosa forma de vida neoyorquina, generando situaciones de humor absurdo. La forma de ser benévola y condescendiente de uno no termina de entender el materialismo e individualismo de los que le rodean.
Como colofón, la película ofrece algunos momentos de humor físico ingeniosos, slapstick desenfrenado con una planificación sugestiva y sorprendente, desde las alturas del edificio a través del cual los ángeles llegan a la Tierra.
Humor disparatado, situaciones deliciosamente absurdas, vértigo a las alturas y personajes tiernamente insensatos, en una trama que pasa volando sin llegar a los 80 minutos.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana


