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Olivia y el terremoto invisibleAnimación

Animación. Drama Olivia, su hermano pequeño Tim y su madre Ingrid son expulsados de casa y tienen que empezar de cero en otro barrio. Mientras Ingrid hace malabares para resolver la situación, Olivia se inventa una fantasía protectora para su hermano y para ella: todo lo que viven no es real, están rodando una película. Pero esta invención tendrá consecuencias inesperadas. Afortunadamente, a su alrededor se formará una nueva y pintoresca familia con la ... [+]
Críticas 3
Críticas ordenadas por utilidad
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7
18 de noviembre de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Olivia y el terremoto invisible mezcla stop motion, humor y drama familiar con una sensibilidad poco común en el cine infantil. Aunque aborda una situación difícil, la imaginación de Olivia transforma la realidad en un espacio de protección, donde ella y Tim interpretan que todo lo que ocurre forma parte del rodaje de una película. Esta idea funciona como metáfora del modo en que los niños reinterpretan lo que les supera.

La dirección de Irene Iborra destaca por el equilibrio entre la dureza y la calidez, evitando el melodrama incluso al narrar un desahucio infantil. El estilo artesanal del stop motion refuerza la sensación de un mundo hecho a mano y lleno de vida. Aunque el desenlace resulta algo previsible, la honestidad emocional de la película sostiene el conjunto.

Las interpretaciones vocales dotan a los personajes de una humanidad notable: Olivia combina fortaleza y vulnerabilidad, Tim encarna la pureza y la fe en el juego imaginario, e Ingrid aporta el peso emocional de una madre que lucha por mantener a flote a su familia.
Visualmente, la película destaca por su cuidado detalle: los escenarios, texturas y luces crean un entorno íntimo, con contrastes suaves entre fantasía y realidad.

En conjunto, Olivia y el terremoto invisible es una propuesta tierna, visualmente cuidada y profundamente emotiva, capaz de acercar un tema difícil al público infantil sin perder la capacidad de conmover a los adultos.

Resumen de la crítica escrita por Pablo Veiga Carpintero
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
9
23 de noviembre de 2025 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Olivia y el terremoto invisible, una película española realizada en stop motion está cosechando grandes premios y no es para menos pues es una pequeña joya llena de ternura, mensaje y calidad artística.

La protagonista es Olivia una joven de doce años que es desahuciada de su casa, junto con su madre Ingrid una actriz en apuros y su pequeño hermano Tim de siete años de edad.

Olivia hará todo lo posible para que el pequeño Tim no sea consciente de la difícil situación que atraviesa su familiar, y para ello le hará creer que todo lo que sucede en sus vidas en este momento forma parte de una película en la que él es el protagonista.

De esta manera y en medio de una depresión de su madre, Olivia con el apoyo de sus nuevos vecinos y amigos conseguirá que esta difícil situación no sea tan dura para Tim.

Es un canto a la esperanza, en la que se nos recuerda que, aunque la vida no es perfecta, como se decía en la bola de cristal, solo no puedes con amigos sí.
A pesar de todo esto la situación es difícil para la pequeña Olivia que sufrirá de vez en cuando lo que podríamos denominar terremotos emocionales que dan título a la cinta.

Se tratan temas como la salud mental, la crisis económica, pero sin dejar de lado la sonrisa y alegría que nos debe trasmitir una obra destinada principalmente para toda la familia, aunque es no solo apta si no recomendable para toda la familia.

Dirigida por Irene Iborra Rizo, la primera mujer en España que realiza una película con esta técnica que estamos seguros que conseguirá el Goya a mejor película de animación, después de ver como hizo las delicias del público en su presentación en la pasada Seminci.

Por si necesitábamos mas alicientes para ir a verla, cuenta con las voces de Emma Suarez y Jordi Evolé.
5
31 de marzo de 2026 2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Irene Iborra estrena su adaptación del libro infantil de Maite Carranza, una cinta de animación stop-motion sobre la crisis de la vivienda. Olivia vive una vida turbulenta tras el desahucio de su familia. Olivia (con la voz de Ona Bagué) crea un universo cinematográfico para proteger a su hermano pequeño, Tim, de la dura realidad, fingiendo imaginarias situaciones con él. Allí, Olivia, su hermano Tim y su madre Ingrid (con la voz de Emma Suárez) son desahuciados y deben empezar desde cero. Mientras la madre Ingrid lidia con las injustas situaciones que enfrentan, Olivia inventa fantasías, haciendo creer a su hermano que nada es real y que están rodando una película. Olivia comienza a experimentar «terremotos» psicológicos: alucinaciones en las que la tierra se abre y se imagina cayendo a las entrañas de la tierra, donde finalmente encuentra una especie de paz y una ballena danzando alrededor. Esto supone para ella una ilustración brillantemente evocadora de la ansiedad y el impulso de aislarse en momentos de estrés. Pero, en última instancia, Olivia comprende que la fuerza y la supervivencia no provienen de encerrarse en sí misma, sino de buscar apoyo y encontrar una comunidad entera dispuesta a ayudarla si cae. El título, "El terremoto invisible", alude a la ansiedad que experimenta la joven Olivia al cargar con la inmensa responsabilidad de llevar a su madre y hermano sobre sus hombros, y así como intentar mantener unida a su familia. Pero su madre está enferma y es hospitalizada, dejándola a Olivia a cargo de su familia y tiene por lo cual seguir lidiando con la multitud de problemas que eventualmente van surgiendo.
Irene Iborra debuta en el largometraje con esta fantasía teñida de crítica social, que se centra en una familia desafortunada y empobrecida desalojada de su apartamento y obligada a mudarse a una casa ocupada ilegalmente. Es un luminoso y algo triste drama social que fue nominado a Mejor Película de Animación en los Premios Goya de 2005. La cinta cuenta la historia de una niña que usa su imaginación como escudo, haciendo creer a su hermano pequeño que viven en una película.

El primer largometraje de Irene Iborra, una película de animación stop-motion, nos invita a usar nuestra imaginación y fantasía desbordante como armas infalibles contra una realidad cruel e injusta. Sin embargo, el largometraje adolece de una trama ridícula y sin sentido en la que apenas ocurre nada, salvo el desahucio y otros sucesos que no resultarán interesantes para los niños, mezclados con temas sociales y políticos ajenos a su mentalidad infantil, vamos que el tema de fondo a los peques les traerá al pairo.
Olivia y el terremoto invisible es el primer largometraje de Iborra Rizo, quien anteriormente dirigió e escribió algunos cortometrajes, tales como Grandir, c'est chouette (2021), Contes célestes: Entre ciel et mer (2015), Click (2013) y Citoplasmas en medio ácido (2005). Es también el primer largometraje stop-motion producido en Cataluña, aunque en realidad se trata de una coproducción entre España, Francia, Bélgica, Chile y Suiza. De hecho, Iborra Rizo contaba con una comunidad local de colaboradores, ya que dirigió un programa de maestría en técnicas de animación stop-motion durante una década. Calificación: 5/10. Mediocre por el argumento que no vale apenas nada, mientras que las imágenes y la técnica en stop-motion están bastantes bien realizadas.
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