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Con las horas contadas

Cine negro. Intriga Frank Bigelow irrumpe en una jefatura de policía para denunciar que ha sido víctima de un asesinato: por motivos que desconoce, alguien le ha dado a beber un veneno que lo matará en breve. (FILMAFFINITY)
Críticas 32
Críticas ordenadas por utilidad
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7
5 de marzo de 2008
43 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
D.O.A. (Muerto al llegar) ó Con las horas contadas es un film negro interesante de un director (Rudolph Maté) interesante y con un excelente actor de reparto encumbrado a primera figura y haciéndolo bien. Pero no busquen obras maestras del género porque haberlas no háilas.

La película es claramente una serie B, barata y buena, diferente y original, pero que en su propia originalidad lleva su penitencia, porque superada la sorpresa inicial de que el denunciante sea el propio asesinado, lo único que queda por saber es si habrá milagrito y el muerto, con el que acabamos encariñados, acabará encontrando el antídoto maravilloso ó si por el contrario sus maratones por las populosas streets de San Francisco resultarán inútiles. Eso es lo que realmente importa, incluso por encima de la identidad del asesino.

No desvelaré ni una cosa ni la otra porque en ello reside el atractivo de este film que hay que incluir sin ninguna duda dentro del género de cine noir: Policías, malvados, vamps de más ó menos pacotilla, ambientes urbanos, garitos, luces de neón, nocturnidades, luces y sombras y sobre todo el tópico por excelencia: Un buen tipo metido en líos por avatares de impredecibles destinos. No le falta de nada. Incluso se marca algunos puntos con la segunda visita a un especialista diferente para corroborar el diagnóstico. Esto que, en la vida ordinaria, suele ser normal, se olvida con facilidad en las películas ó se da por sobreentendido aunque nadie lo entienda.
Otro elemento positivo: la fotografía de Ernst Laszlo, quien ha trabajado con muchos de los grandes, Wilder (Stalag 17), Lang (Mientras la ciudad duerme) ó Stanley Kramer (Vencedores ó vencidos) y que nos regala una fotografía en B/W de calidad.

¿Negativo?: Tal vez ese tono general de inutilidad. Un cierto absurdo. ¿Para qué tanta carrerita? Esa sensación de que el pescado está todo vendido desde el principio. ¡Ah! y también esa novia-secretaria de Frank Bigelow, sosa, sosita, sosa, justificando plenamente las dudas prematrimoniales de su jefe y sus canitas al aire.

Repito: Original e interesante. ¿Obra maestra?: No.
7
27 de febrero de 2012
31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine negro de serie B, bajo presupuesto, actores semidesconocidos y argumento enrevesado; y a pesar de ello, ésta es una película para el recuerdo gracias a una realización entusiasta, pero sobre todo, a la ingenuidad casi delirante que recorre la película de principio a fin y que la dota de una singularidad especial.

Comisarías con pasillos vacíos, kilométricos; clientas recostadas en plan seductor con la secretaria/novia al lado; permiso explícito de ésta para flirtear lo que haga falta; miraditas de chicas (acompañadas o no) con las que se va cruzando el protagonista; médicos de vodevil sin el menor tacto psicológico, venenos luminosos… y sin embargo la película mantiene el tipo, milagrosamente no cae en la parodia ni en el ridículo, e incluso nos deja algunas secuencias memorables, gotas de gran cine en ese océano de incongruencias, y es que solo por ese plano secuencia del protagonista corriendo desesperado por las calles en medio de la multitud merece la pena ver esta película… y recordarla.
9
14 de abril de 2020
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocas veces puede uno encontrarse un ritmo tan frenético, y además con lógica, con sentido, con sentido por la urgencia y las prisas. Y el ritmo empieza pronto con el señor Bigelow tomando una copa con una rubia en un club llamado “El pescador” oyendo música swing. Bigelow no es que quiera pescar el pez gordo, no es el menda clásico del cine negro, no es policía, no es un detective privado ni es un periodista investigando. Es una especie de administrativo en algún centro oficial. Y su físico por tanto no es el típico alto, espigado y atractivo que va cautivando a las rubias en los ambientes turbios del cine negro con su pinta cínica y fría, es Edmond O´Brien, y tal vez por eso angustia verlo correr por las calles desesperado, cruzando como loco entre los coches en unas secuencias que serán difícil de olvidar.

Muerto al llegar, habla del hombre que de repente va a dejar algo inconcluso y debe acabarlo. Lo de menos igual es esa denuncia a la policía porque está tan desesperado que lo importante es que él sepa qué ocurrió, lo importante es que sus tremendos esfuerzos alcancen la recompensa.
Muerto al llegar, también habla del amor cuando uno no puede explicarse. Cuando uno ama a una mujer y no sabe -en este caso es que no tiene tiempo ni fuerzas- explicar el entuerto en el que está metido. Muerto al llegar, es impotencia, fatalidad y violencia. No perderse a ese sádico criminal, Neville Brand, impartiendo violencia y el tiroteo en la farmacia. Muerto al llegar es una grandísima película, un entuerto increíble.
5
30 de mayo de 2009
18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya sé de dónde sacaron la premisa de "Crank" sus creadores: DE AQUÍ.

¿Y el film? Veloz como una bala. Corto. Lioso (madre... se pierde uno ante el laberinto de nombres que se dan en la película... algo típico del cine negro). Y bastante entretenido. Aunque es cierto que cae en unos cuantos clichés y que no está a la altura de los clásicos del género.

Lo mejor: La premisa y el ritmo rapidísimo de la historia, típico de la serie B.

Lo malo: La relación del protagonista con su secretaria (tópica, forzada) y el abrupto final.

¡Ah! Y no me olvido de mencionar la aparición del Bradbury, edificio inmortalizado en "Blade Runner".
8
20 de octubre de 2007
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con las horas contadas es un filme que desde el inicio del metraje sabemos cual va a ser el desenlace final del mismo. Un hombre llamado Frank Bigelow entra en una comisaría para denunciar un asesinato. Cuando el comisario jefe le pregunta que: ¿ de quién ? Bigelow, para asombro de su interlocutor, dice que el suyo propio. No es la primera vez que en el inicio de una cinta, el espectador sabe por donde va a transcurrir la trama. La soga de Hitchcock es el mayor ejemplo. Cuando esto ocurre, sólo queda un recurso para que la cinta en cuestión no pierda, ni interés, ni credibilidad, y este no es otro que el recurso narrativo.
Rudolph Maté transforma en imágenes un guión circular coescrito por Russell Rouse y Clarence Greene,( ganadores del oscar al mejor guión por confidencias de medianoche ) y lo hace de manera solvente. Edmond O'Brien se mete en la piel de Frank Bigelow e interpreta con gran realismo, ( al más puro estilo Stanislavski ), un papel complicado donde los haya. Pues nada más, si quieres ver cine del bueno, no te puedes perder con las horas contadas.
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