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España España · Granada
Críticas de Calvente
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Críticas 12
Críticas ordenadas por fecha (desc.)
Los hermanos Venture (Serie de TV)
SerieAnimación
Estados Unidos2003
7.5
104
Animación
9
6 de julio de 2013
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recuerdo como en mi niñez una de mis series más queridas era “Jonny Quest”. Me encantaba por la mezcla de aventuras por todo el mundo, ciencia ficción y fantasía. Además tenía una característica especial, pues aun siendo de Hannah Barbera la serie tenía un tono serio de que las demás carecían, y esto para un niño de seis años era un detalle importante. La serie no te trataba como a un crío, sino que como un adulto te planteaba tramas que, aun siendo totalmente imposibles, al menos cumplían con la premisa de la plausibilidad. Por ello cuando siendo un treintañero me topé con “The Venture Brothers” mi reacción primera fue de incertidumbre.

Teniendo como referente directo “Jonny Quest” (la serie al fin y al cabo es básicamente un calco de esta), me intrigaba que tono tendría. En la animación para adultos de los últimos tiempos la tendencia suele ser la misma: tener un diseño infantil, unas tramas pasadas de vueltas y muchas muchas referencias tanto a la cultura popular más moderna, como estar salpicadas de sexo y palabras mal sonantes. Ello en sí no es malo e incluso puede dar lugar a obras maestras como “Los Simpsons” o South Park”, aunque la tendencia al remiendo y subirse al carro del éxito preestablecido han llevado a una saturación cuantitativa que no redunda en el apartado cualitativo. En otras palabras uno acaba encontrándose más a menudo con propuestas similares a la comida rápida, que llenan pero no sacian y se parecen demasiado entre sí con un diseño de sitcom al uso.

Por ello mi sorpresa fue mayúscula con respecto a “Venture Brothers”. Cierto que la serie tiene los elementos antes citados, pero me eclipsó por saber trascendenlos. Así nos encontramos con una serie que busca establecerse en un mundo con su propia coherencia, donde los personajes pueden ser cómicos pero humanos, estando el humor más en conocerlos y ver como actúan que en ser meros vehículos de estupidez para sacar chistes fáciles. Además la serie está trufada de referencias, si, pero que exigen cierto acervo y nostalgia infantiles, como encontrarnos con el hombre de los seis millones de dólares, con Race Bannon o con un remiendo de los cuatro fantásticos tamizados por el Mark Millar de "Wanted". Pero lo mejor es volver a sentir el sentido de la aventura que poseía “Jonny Quest” cambiando su ingenuidad infantil por una socarronería y acidez adulta.

Probablemente sus referencias, tono y ritmo no la hagan propicia para ser un éxito masivo como pueden tener los productos de Seth McFarlane, sino que sea más restrictiva a un público que creció con unas series de animación concretas. Pero para los que como yo se encuentren en este grupo, se encontraran con una de las sorpresas más gratas que la animación para adultos ha dejado en mucho tiempo.

Go Team Venture!
Calvente
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1
21 de junio de 2013
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me dispuse a ver Ninja Assassin con la intención de pasar un rato distraído contemplando las andanzas circenses de un grupo de ninjas asesinos, valga la redundancia. En principio uno no espera de este tipo de películas más que eso, entretenerse durante un rato. La primera escena despertó ciertas expectativas merced a un espectáculo de desmembramientos muy gráficos ejercidos a un grupo de yakuzas por parte de un esquivo ninja que se oculta en la oscuridad. Bien. Y ahí acabó todo.
Lo que viene a continuación es una trama folletinesca en la que se intercalan una investigación policíaca en torno al trabajo de un gremio de asesinos ninja en la actualidad con flashback que explican la historia del protagonista de la cinta en su entrenamiento desde la infancia para convertirse en una despiadada máquina de matar. Y ninguna de las dos tramas suscitan el más mínimo interés. No obstante uno puede disculpar este tipo de excusa argumental siempre y cuando sirva para hilvanar unos cuantos combates bien coreografiados. Pero ¡ay amigos! Los ninjas tienen sus trucos, al igual que el realizador del film.
De este modo desde el principio se nos explica que el mejor aliado de los ninjas es la oscuridad (como Batman, no obstante fue becario de un clan semejante a la hora de llevar a cabo su formación previa a vigilante de Gotham). Los ninjas se ocultan en las sombras para ser letales. Lo malo es que nadie se ocupó de decirle al director que filmar la acción planteada en la oscuridad es filmar una película oscura. Así los combates nos son escamoteados y presenciamos un absurdo espectáculo en el cual intuimos bultos que se mueven en la negrura de la pantalla, donde podemos intuir también los daños perpetrados por los chorros de sangre digital que salpican. Pero la sangre es rojo oscuro, y los ninjas visten de negro, con lo cual debemos imaginar más que ver.
Uno recuerda clásicos como “Depredador” y comprende el ingenio de mostrar un monstruo invisible gracias a pequeños detalles. Al menos el depredador tenia la vergüenza de emanar sangre fosforescente que se percibía sin dificultad.
Si los combates que no vemos eran el cebo que nos otorgaba cierto interés en ver la película, uno puede figurarse como sigue la trama que no nos interesaba desde el principio. Da vergüenza ajena como se conjuga por una parte el letal código de los ninjas (varazos en las piernas de chaveas, críos muertos en combates sádicos, lemas como “sangre por traición”...) junto a una historia de redención y buen rollo en torno al ¿amor? De dos ninjas (de distinto sexo, eso sí). Así el corazón de un ninja es tan susceptible de ser arrancado en la pantalla como de permitir discursos que harían sonrojar a Paulo Cohelo, llegando al paroxismo naïf con frases como “aunque me arranques el corazón nunca llegarás hasta él” (sic).

Cuando llevaba una hora mirando la pantalla comprendí que todo lo que pasaba en ella, y que en muchas ocasiones era incapaz de ver por la completa oscuridad, no me importaba absolutamente nada. Ni los ninjas, ni sus combates, ni la trama de chichinabo. Así pues decidí quitar la película.

Dudo que en el resto que no vi la cinta remontara hasta convertirse en un “Ciudadano Kane”, aunque todo es posible. No obstante la hora previa fue un espectáculo tan aburrido, absurdo, vergonzante y opaco (en el plano luminoso) que puedo vivir sin saberlo.
Calvente
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9
24 de enero de 2012
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Woodrow y Aiden tiene veintitantos años. O tal vez treinta y pocos. No sabemos de qué viven, pero no parecen tener mucho que hacer y beben demasiado. De pequeños vieron “Mad Max” y les marcó como críos, por ello se entretienen fabricando lanzallamas y preparando un coche para cuando llegue el apocalipsis liderar a los supervivientes. El apocalipsis puede no llegar, pero ellos dan sentido a su existencia soñando que en un mundo reducido a cenizas podrían ser los héroes a quién seguir. Y mientras tanto, una noche, Woodrow conoce a Milly y ambos se enamoran. Pero aunque el apocalipsis no llegue para todos la hecatombe si puede marcar sus vidas.
“Bellflower” cuenta una historia tremendamente simple, como el amor y el desamor, pero con tal maestría que no vemos como se desarrolla la trama, sino que la sentimos en nuestras carnes. En una época donde tanto el cine comercial como el indie parecen haber encontrado sus límites, Evan Glodell consigue hacernos sentir sensaciones que yo al menos creía extintas. Y lo logra mediante una realización inmaculada para un amateur, con unas actuaciones que resultan creíbles al cien por cien, una banda sonora inmejorable y una fotografía única. No en vano el propio Glodell fabricó su propia cámara de cine de 35 mm con el fin de que obtuviera la tasa de pantalla extralarga y la paleta cromática que deseaba. Ambas cosas dan al resultado la sensación de una pieza de arte en el sentido de unicidad que da contemplar un producto que por su fabricación no puede ser reproducido.
Pero la forma no ahoga al fondo sino que lo potencia. En el fondo la historia de ambos amigos, y la historia de Woodrow y Milly es un reflejo hermoso y cruel de la sociedad en que vivimos, donde los niños no tienen prisa en crecer, y donde perseguir las fantasías infantiles se convierte en la única vía para afrontar una madurez para la que no se está preparado.
Con el tiempo “Bellflower” se convertirá en el referente de una época como en otro tiempo lo fue la nouvelle vague o “Requien por un sueño”. Una película que no debería encorsetarse bajo el sello “de culto” porque lo trasciende hasta convertirse en la película más valiente, sincera y original en años. Y eso sólo puede llamarse CINE. Con mayúsculas.
Calvente
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1
5 de enero de 2012
0 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adam Sandler le produce esta comedieta a su colega Kevin James. Reconozco que al leer que parodiaba clásicos como "Jungla de cristal" y teniendo en cuenta el tono chusco de esta clase de películas me decidí a verla con unos amigos con el fin de reírnos con algo intrascendente. Y llegó el drama. Intrascendente es sin duda, pero además resulta que el ¿humor? del que hace gala es demasiado estúpido hasta para niños de jardín de infancia (¿en serio creen que ver pasear en un carrito de dos ruedas a un hombre obeso es tan gracioso como para soportar 90 minutos de metraje?). A ello hay que sumarle la presencia del actor protagonista, que intentando ser simpático y entrañable acaba resultando insoportable y angustioso. Este hombre es a los protagonistas lo que comic sans es para el mundo de la tipografía.
El único momento en que nos reímos fue cuando la hija del "superpoli" choca contra un vehículo, y resulta triste que la única broma con gracia sea debida a un accidente durante el rodaje de una escena, y no a un gag procedente del guión.
En resumidas cuentas una de las películas más insoportable que he visto nunca (mis amigos lo suscriben), falta de gracia, chispa e ingenio y con una galería de personajes dignos de un diario de Patricia.
Y como colofón su increíble éxito de taquilla nos legará una secuela...
Calvente
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5
8 de febrero de 2011
42 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
El formato de falso documental es la mejor baza y a la vez el peor defecto de esta película. En estos últimos tiempos hemos tenido un aluvión de cintas fantásticas que, usándolo, han buscado sorprender y ganar en realismo.
En este caso es usado para ilustrar la existencia real de los Trolls en Noruega, guardados bajo secreto por el gobierno y mantenidos a raya por un cazador profesional. Precisamente el hastío profesional de este es lo que motiva que el secreto salga a la luz ("es un trabajado sacrificado, mal visto y no pagan horas extras. Tal vez sea el momento de plantearse una nueva política en la gestión de Trolls" exclama en un momento del film).
Lamentablemente el formato ya muestra signos de cansancio, y unos actores limitados unidos a una trama que pese original está mal explotada, llevan a un resultado un tanto decepcionante.
Lo mejor sin duda el diseño de los Troll, auténticos protagonistas de la película, con unos efectos especiales que conocen sus limitaciones pero saben potenciar sus virtudes.
En resumen una muestra de cine de género Noruego que pese a irregular resulta interesante.
Calvente
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