arrow

Hysteria

Romance. Comedia Inglaterra, finales del siglo XIX. El doctor Joseph Mortimer Granville inventó el primer consolador eléctrico para tratar lo que se conocía como histeria femenina, cuyos síntomas incluían insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, irritabilidad o pérdida de apetito. (FILMAFFINITY)
Críticas 38
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
6
24 de enero de 2013 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hysteria es como esos pequeños y coquetones regalos donde el envoltorio y la presentación, al final y a la postre es lo mejor de todo. En su interior se encuentra generalmente un adorno muy mono, carente de valor intrínseco que puede agradarnos en su momento y acaba olvidado en el cajón de los recuerdos.
Con una solvente factura a las que ya nos tiene acostumbrados el cine británico de época y un reparto que solventa sin problemas el endeble entramado de sus personajes y situaciones asistimos como de refilón y de lejos a la problemática social de las mujeres básicamente a finales del XIX en un Londres donde la aristocracia pequeño burguesa y el proletariado vivían muy juntos pero no revueltos. Un poquito de amor, un poquito de historia de como vio la luz el primer vibrador y unas gotitas de humor por parte de buenos secundarios y ya tenemos el regalito perfecto para la tarde de cine sin complicaciones.
6
22 de mayo de 2013
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comedia romántica que cuenta la preciosa historia de una heroína feminista y perroflauta, carne de ONG, y de un heroín poquita cosa que ejerce la extraña profesión de médico prostituto, consistiendo su jornada en bucear a pelo en las profundidades de señoronas de rancio abolengo hasta llevarlas al éxtasis.

Ambos protas son bastante atípicos, menos absurdos de lo que es habitual en el género, pero el humor de la peli resulta procaz y bobo. Tanto es así que, mientras la veía, no dejaba de rondarme por la cabeza la letrilla de una canción de La Trinca: “Dicen que tienen los hombres un cilindrín, un cilindrín. Que dicen que es para darnos gustirrinín, gustirrinín.”

La peli no sólo nos cuenta las tribulaciones de la pasionaria y el doctor amor, sino que, además, las ambienta en la fascinante época victoriana, durante la cual, por lo visto, los ingleses, talentosos donde los haya, inventaron el vibrador; un cacharro tan simpático, que bien se merecía una película. Fíjense que, al final, hasta la Reina Victoria testa el artilugio.
Jonathan Pryce
Dado su tono simplón y fútil, la peli resulta más atractiva que efectiva. Pero como bien es cierto que de las comedias románticas nunca espero nada bueno, esta me ha gustado, ya que no sólo cumple con la digna función de entretener sino que, además, te permite aprender cositas históricas.

Ideal para pasar un rato divertido con algo tontorrón, sin sentirse culpable ni idiota por ello.
7
25 de julio de 2014 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atrayente, deleitosa y curiosa cinta británica que nos sitúa a finales del siglo XIX, cuando el desconocimiento médico sobre la sexualidad femenina era total, y las enfermedades mentales consistían en una batería de teorías médicas que, en el caso de ciertas mujeres, se confundían con sentimientos de disgusto y ciertas neurosis dando pie a la teoría de la "histeria": una enfermedad inexistente que se atribuía a las mujeres que, según los estudios médicos de entonces, tenían "el útero fuera de su lugar". El tratamiento era un masaje en la vulva que, por desconocimiento por entonces no se sabía que se trataba ni más ni menos que de un masaje en el clítoris dando lugar al orgasmo femenino.

La cinta se centra en los avatares del joven doctor Mortimer Granville (inventor en la realidad del primer vibrador eléctrico), sus amistades, su trabajo, sus compañeros, sus intereses románticos y sus satisfechas pacientes.

La temática en la que se nos sitúa el film es pues de lo más peculiar, interesante, indiscreta y (por qué no decirlo) burlesca vista a ojos de hoy un día. Y la cinta no se dedica a narrar su historia en tono sombrío, llevándonos por caminos insondables, con personajes altamente dramáticos y grandes tragedias. No, "Hysteria" decide narrarse a caballo entre la comedia romántica y la comedia gamberra... y el resultado es de lo más eficaz.
Maggie Gyllenhaal
Con una ambientación rococó totalmente acertada y encantadora, la película atrapa al espectador sin que se esfuerce lo más mínimo. Sus escenarios londinenses de paisajes exteriores y sus decorados interiores son fascinantes, su iluminada fotografía llena de coloridos y contrastes es un éxito, el sonido es dedicado, su vestuario adecuado, la coqueta banda sonora que envuelve el relato es pertienente y los encuadres de Wexler resultan totalmente perfectos.

Wexler además se luce en los movimientos de cámara, los cambios de plano y el montaje de las escenas; ofreciendo un metraje tan ágil como natural, donde cada secuencia tiene su duración pertinente en la trama. Es ese dinamismo, energía y ligereza en su ritmo uno de los puntos fuertes del film.

Otro de ellos es un guión que, si bien no pasará a la historia y la memoria (no estamos ante un libreto profundo o trascendental. Sus avatares de comedia romántica se dejan llevar por lo establecido. Y sus personajes no son de una riqueza sorprendente... aunque tampoco son absurdos ni mucho menos), es equilibrado y armonioso mezclando y engarzando varios ingredientes (romance, confrontación médica, alegato feminista, denuncia social...) con un tino mayúsculo y, en ocasiones, con un gran ingenio en sus pequeños momentos. Y es que, en "Hysteria" se goza de un film de clásica distinción británica, esto son: unos diálogos cuidados, fluídos, ocurrentes y medrados, y un humor inglés cargado de ironía, perspicacia y sarcasmo por todos sus costados. En estas situaciones destacan por supuesto las que se dedican a describirnos los momentos en esa ingeniosa y placentera consulta médica, con doctores con las manos exhaustas y las féminas deseando volver a tratarse al día siguiente. Hay situaciones realmente desternillantes.
También ayuda que los actores estén todos magníficos. Y, aunque sus papeles estén algo estereotipados, los intérpretes consiguen sacar oro de sus personajes con carisma y naturalidad. Hugh Dancy como joven e inocente galán aporta no solo un toque de seducción, sino también una entrañable ignorancia y candidez, unas enérgicas y anhelantes ganas de servir en su profesión, y un simpático y alegre desparpajo. Maggie Gyllanhaal también llena de vitalidad a un personaje que no le es desconocido ("La sonrisa de Mona Lisa", "El caballero oscuro") como joven caritativa, luchadora y deslenguada pero auténtica. Los dos comparten química como pareja en la pantalla y se agradece. Y los secundarios están notables robando muchas escenas (a destacar a Georgie Gleen como encantada y anciana paciente, a Rupert Everett como genial e irreverente compañero de piso del Doctor Mortimer y por supuesto a Jonathan Pryce que está sobresaliente durante algunas de sus consultas con sus pacientes).

En definitiva muchos esperaban (y me incluyo) con "Hysteria" un producto de mayor peso y dedicación en su temática, pero si nos encontramos con tanto desparpajo y comicidad en su libreto, con tanta plasticidad, con tanto talento actoral, con tan buena cadencia y con un buen acabado en su relato... pues poco más se puede pedir.

Lo mejor: ...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
... El primer tratamiento a la señora Parsons. El tratamiento insatisfactorio a la señora Castelari.

Lo peor: Su escasa profundidad y los momentos en los que se hace más evidente (que son sus últimos minutos, donde cae en lo más tópico y convencional de una resolución rom-com).
8
25 de septiembre de 2016 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película cuenta la invención del vibrador, a través de una historia romántica y divertida que habla sobre lo que era lo llamado “histeria femenina” en el siglo XIX.

Maggie Gyllenhaal interpreta a una mujer liberal, dueña de su cuerpo y defensora de los más desfavorecidos. Hug Dancy interpreta a un joven médico que es contratado para tratar la histeria de las mujeres. En este último caso, Hug es un médico tan joven y guapo que la consulta se llena de pacientes desde el primer día y es él el que con ayuda de un rico amigo, crean el primer vibrador.

La historia de amor es bastante previsible desde el principio, pero pese a eso, es divertida y original, además de ver como en el siglo XIX las mujeres eran un cero a la izquierda en cuanto a sexo.

LO MEJOR: La actuación de Maggie Gyllenhaal.

Más en: http://ishadafly-micinecito.blogspot.com.es/
6
13 de octubre de 2013 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siglo XVIII un joven doctor busca trabajo intentando transmitir los saberes de la ciencia y no los efectos retrógrados de sus colegas tradicionales y pasados de años. El azar le llevará a un pequeña consulta de un médico que batalla contra la histeria femenina a través de un sencillo método que no es otro que ocasionar "científicos" orgasmos a sus encantadas pacientes, para no caer en la supuesta enfermedad.

Un tema como este, da rienda suelta a cuantiosas situaciones cómicas que arrancan la risa del espectador. Si bien con el paso de los minutos va perdiendo fuerza y a que se hace más que previsible, la película está bien ambientada en la época y tiene un guión chispeante.

Basada en hechos reales, nos descubrirá los inicios y evolución de los consoladores. Que gusto da aprender!
.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow