L'uomo dei cinque palloni (Break Up)
Comedia
Mario es un rico propietario de una fábrica de caramelos y está a punto de casarse con Jane. La absoluta plenitud de su vida como empresario y su relación amorosa están a punto de sacudirse por un hecho: Al mirar un globo, reflexiona sobre el hecho de hasta qué punto es posible inflarlo sin que explote. Una pregunta que lo angustiará de tal manera, que las consecuencias no se pueden medir. Estrenada de inicio solamente en Francia con el ... [+]
16 de julio de 2024
16 de julio de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Divertimento de Ferreri coescrito con Azcona (Ascona en la copia restaurada disponible en la Red) que pone a Mastroianni a inflar globos como un poseso y saca rendimiento metafórico de esa "pequeña nube poética" que es el pallone (¿por qué el hombre de los cinque palloni si hincha por lo menos seis? Io non lo so). El eje del film es la relación del señorito protagonista con su novia, una relación formal, seria, orientada al matrimonio y a los hijos, que va poniendo al límite cual globo con sus manías, su actitud machista y sus escapadas erótico-festivas al mundo del amor libre a lo largo de la tarde de un sábado. La cinta no va muy allá como comedia, esa es la verdad, pero tiene a Marcello en su prime (muy bien secundado por la encantadora Catherine Spaak) y es lo suficientemente curiosa en su planteamiento, desarrollo y forma como para darle una oportunidad.
9 de febrero de 2026
9 de febrero de 2026
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Marco Ferreri dirige en "L'uomo dei cinque palloni" un guión de Rafael Azcona (Sí, el guionista de "La vaquilla", "El bosque animado" o "Amanece que no es poco") y básicamente retrata un relato sobre una obsesión desde una perspectiva entre inocente, satírica y crítica.
¿Puede un hombre al que le va bien llegar a obsesionarse por una idea a tal extremo que llegue a aislarse psicológicamente del mundo y esto le provoque problemas con su esposa, su trabajo o sus amigos?
La pregunta es bastante interesante, y retratar la obsesión a través de un objeto tan cotidiano como un globo, puede ser divertido, pues para ser un juguete simpático muy asociado a la infancia, es fácil ver que se trata de un objeto con una doble cara; resulta agradable y divertido, pero si te pasas inflándolo, puede ser inquietante, y generalmente un estallido sorpresa no le gusta a nadie.
Es más, yo diría que puedes aprender mucho de una persona por como interactúa con un globo; hay quien no quiere ni tocarlo, los hay que se ponen a inflarlo y lo tensan al límite y en medio estamos los que nos retiramos a tiempo y lo cerramos cuando aún tienen forma redondeada.
Son distintos enfoques de la vida y ninguno tiene porqué ser incorrecto, aunque yo a título personal prefiero alejarme de quiénes inflan el globo hasta que parece una bombilla gigante.
En esta película tenemos a Mario, interpretado por Marcello Mastroianni (Nada menos que el protagonista de "La dolce vita"), que es un empresario exitoso que parece tener una relación estable con la joven y atractiva Giulia, sin embargo su vida da un vuelco de 180 cuando un compañero de trabajo (No me queda claro si es su superior o un compañero de su mismo rango) le planeta un reto que parece absurdo casi a niveles infantiles; ¿Cuántas veces puede llegar a inflar un globo antes de que explote?
Esto que parece casi una provocación que a día de hoy no pasaría de ser una chorrada para un vídeo de Tiktok, para Mario se convierte en una obsesión casi enfermiza que lo lleva a olvidarse de los aspectos más importantes de su vida llegando a descuidarlos de forma preocupante.
La película tiene un tono extraño, que me recuerda al momento de "Spider-Man 3" en el que Peter Parker, poseído por el simbionte, va bailando por la calle de una forma cómica que expresa una tragedia introspectiva.
Creo que el tono de "L'uomo dei cinque palloni" pretende ser ligera y socarrona, pero esconde un drama muy serio relacionado con la obsesión.
De hecho, el otro contexto podíamos pensar que Mario es muy festivo o que le gusta coleccionar globos del mismo modo que otras personas coleccionan sellos, monedas, cómics o entradas de fútbol, sin embargo no parece que a Mario le gusten los globos especialmente, únicamente tiene una fijación con lo que puede hacer con ellos y eso le lleva a convertirse en un tipo distante, introspectivo y desagradable.
Desconozco si esta cinta llegó a España en su día, pero conociendo el Régimen del Caudillo, lo más probable es que no pasara el filtro de la censura, puesto que la cinta pone muy en entredicho al hombre como figura seria y de autoridad.
Por mi parte, yo la he visto en italiano y la he disfrutado sin saber más italiano que el que he escuchado en canciones de Laura Pausini.
Afortunadamente el italiano se parece un poco en sonoridad al español, y en algunas cosas al catalán; idioma que no hablo, pero más o menos entiendo, así que gracias a las buenas interpretaciones y a la buena dicción y vocalización de nuestros intérpretes, más o menos la entendí, y lo que no entendía, lo intuía por el contexto.
Aún así, me encantaría poder ver esta película doblada al español o por lo menos subtitulada.
7/10.
¿Puede un hombre al que le va bien llegar a obsesionarse por una idea a tal extremo que llegue a aislarse psicológicamente del mundo y esto le provoque problemas con su esposa, su trabajo o sus amigos?
La pregunta es bastante interesante, y retratar la obsesión a través de un objeto tan cotidiano como un globo, puede ser divertido, pues para ser un juguete simpático muy asociado a la infancia, es fácil ver que se trata de un objeto con una doble cara; resulta agradable y divertido, pero si te pasas inflándolo, puede ser inquietante, y generalmente un estallido sorpresa no le gusta a nadie.
Es más, yo diría que puedes aprender mucho de una persona por como interactúa con un globo; hay quien no quiere ni tocarlo, los hay que se ponen a inflarlo y lo tensan al límite y en medio estamos los que nos retiramos a tiempo y lo cerramos cuando aún tienen forma redondeada.
Son distintos enfoques de la vida y ninguno tiene porqué ser incorrecto, aunque yo a título personal prefiero alejarme de quiénes inflan el globo hasta que parece una bombilla gigante.
En esta película tenemos a Mario, interpretado por Marcello Mastroianni (Nada menos que el protagonista de "La dolce vita"), que es un empresario exitoso que parece tener una relación estable con la joven y atractiva Giulia, sin embargo su vida da un vuelco de 180 cuando un compañero de trabajo (No me queda claro si es su superior o un compañero de su mismo rango) le planeta un reto que parece absurdo casi a niveles infantiles; ¿Cuántas veces puede llegar a inflar un globo antes de que explote?
Esto que parece casi una provocación que a día de hoy no pasaría de ser una chorrada para un vídeo de Tiktok, para Mario se convierte en una obsesión casi enfermiza que lo lleva a olvidarse de los aspectos más importantes de su vida llegando a descuidarlos de forma preocupante.
La película tiene un tono extraño, que me recuerda al momento de "Spider-Man 3" en el que Peter Parker, poseído por el simbionte, va bailando por la calle de una forma cómica que expresa una tragedia introspectiva.
Creo que el tono de "L'uomo dei cinque palloni" pretende ser ligera y socarrona, pero esconde un drama muy serio relacionado con la obsesión.
De hecho, el otro contexto podíamos pensar que Mario es muy festivo o que le gusta coleccionar globos del mismo modo que otras personas coleccionan sellos, monedas, cómics o entradas de fútbol, sin embargo no parece que a Mario le gusten los globos especialmente, únicamente tiene una fijación con lo que puede hacer con ellos y eso le lleva a convertirse en un tipo distante, introspectivo y desagradable.
Desconozco si esta cinta llegó a España en su día, pero conociendo el Régimen del Caudillo, lo más probable es que no pasara el filtro de la censura, puesto que la cinta pone muy en entredicho al hombre como figura seria y de autoridad.
Por mi parte, yo la he visto en italiano y la he disfrutado sin saber más italiano que el que he escuchado en canciones de Laura Pausini.
Afortunadamente el italiano se parece un poco en sonoridad al español, y en algunas cosas al catalán; idioma que no hablo, pero más o menos entiendo, así que gracias a las buenas interpretaciones y a la buena dicción y vocalización de nuestros intérpretes, más o menos la entendí, y lo que no entendía, lo intuía por el contexto.
Aún así, me encantaría poder ver esta película doblada al español o por lo menos subtitulada.
7/10.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Si bien al principio, Giulia le sigue un poco el juego con la prueba de inflar un globo y tensarlo al máximo sin que llegue a explotar, llega un momento de la película en el que ella piensa que lo que podría haber empezado como un juego divertido e inocente, ya no tiene gracia, y la prueba de la inestabilidad mental de Mario se plasma en una escena que difiere por completo de la imagen del resto de la película.
Pues toda la cinta está rodada en blanco y negro salvo una escena en particular; un momento onírico e introspectivo en el que vemos a Mario soñando que entra en un local nocturno un tanto sórdido en el que vea una joven de belleza similar a la de la actriz Caroline Munro a la que también le divierte mucho inflar globos sin límite.
Simplemente le parece algo divertido y no mide las consecuencias de su diversión, lo que en psicología se conoce o se hubiera conocido en otro tiempo como tener un "ello" desmesurado.
Es curioso como cerca del final, Giulia le explota a Mario el globo en la cara, y ella se toma la reacción de él casi a cachondeo, mientras que él está muy enfadado porque le ha interrumpido el experimento.
Ella básicamente reacciona como reaccionaríamos cualquiera ante el enfado de un niño pequeño, pero Mario no es un niño pequeño, es un hombre en teoría maduro y centrado, que ha permitido que una obsesión le convierta en egocéntrico y le aleje por completo de los suyos y de su vida personal y laboral.
Razón por la que al final de la película, en última instancia, decide saltar por la ventana debido a que la obsesión le impide ver otra cosa que no sea un globo sobreinflado lo suficiente como para estar tenso, pero aún no lo bastante como para que llegue a explotar.
Pues toda la cinta está rodada en blanco y negro salvo una escena en particular; un momento onírico e introspectivo en el que vemos a Mario soñando que entra en un local nocturno un tanto sórdido en el que vea una joven de belleza similar a la de la actriz Caroline Munro a la que también le divierte mucho inflar globos sin límite.
Simplemente le parece algo divertido y no mide las consecuencias de su diversión, lo que en psicología se conoce o se hubiera conocido en otro tiempo como tener un "ello" desmesurado.
Es curioso como cerca del final, Giulia le explota a Mario el globo en la cara, y ella se toma la reacción de él casi a cachondeo, mientras que él está muy enfadado porque le ha interrumpido el experimento.
Ella básicamente reacciona como reaccionaríamos cualquiera ante el enfado de un niño pequeño, pero Mario no es un niño pequeño, es un hombre en teoría maduro y centrado, que ha permitido que una obsesión le convierta en egocéntrico y le aleje por completo de los suyos y de su vida personal y laboral.
Razón por la que al final de la película, en última instancia, decide saltar por la ventana debido a que la obsesión le impide ver otra cosa que no sea un globo sobreinflado lo suficiente como para estar tenso, pero aún no lo bastante como para que llegue a explotar.
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