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Spain Spain · Murcia
wasdred rating:
10
Western A band of brutal outlaws led by the bitter Pike Bishop (William Holden) is decimated when a railroad company ambush led by Pike's old pal Deke Thornton (Robert Ryan) turns into a bloodbath. Barely escaping, the six survivors head to Mexico with Thornton's cutthroat bounty hunters in hot pursuit. They get on the good side of a Huerta warlord named Mapache (Emilio Fernandez) by taking his commission to steal U.S. Army guns in a daring ... [+]
Language of the review:
  • es
October 6, 2010
5 of 5 users found this review helpful
“Grupo Salvaje” es una elipsis que comienza con una masacre y termina con otra. Pero, si es la primera vez que la vemos, percibiremos la primera matanza con repugnancia y la otra con romanticismo. Esto es mérito de los personajes. Porque “Grupo Salvaje” es, ante todo, una película de personajes y, sobre todo, de Pike Bishop. Y antes de centrarme en la película quiero habar de este personaje.
No sé qué demonios le pasaría a William Holden por aquella época, quizás fuera que tenía una depresión insoportable, quizás las tremendas borracheras que se pegaba con Peckinpah durante el rodaje, pero el caso es que pocas veces he sentido un rostro que se quede tan grabado a fuego en la memoria. El rostro del eterno perdedor pero también del padre comprensivo; rostro del que, presumiendo su trágico final como algo inevitable y sabiendo que no puede proteger a los suyos, dice lleno de ira: “yo estoy jodido pero vosotros os vais a joder también, cueste lo que cueste”. Algo ocurre en los primeros planos a Holden, seguramente siente tanto a su personaje que acaba transformándose en él.
Surge así uno de los grandes personajes del cine, como pueda ser Brando de Corleone, Jack Lemmon de Buxter, Chaplin, Gloria Swanson de Norma Desmond… Casos que van más allá de la interpretación, atraviesan el celuloide y son los actores quienes se convierten en los personajes.
Volviendo a “Grupo Salvaje”, creo que su discurso se centra en la pérdida. Idea esta que se expresa en las palabras de aquel anciano de un pueblo humilde donde los forajidos hacen escala y donde sienten renacer sus mejores días: “todos queremos volver a ser niños, incluso los peores de nosotros; tal vez los peores más que ninguno”. La vida los ha arrastrado a un destino inevitable para ellos, la muerte, y visto su camino probablemente de la peor manera posible, violenta y sin nadie que vele por ellos.
Sólo les quedan sus principios y estos personajes de corazón antiguo harán lo que sea para defenderlos, aunque sea a base de destrozarse, cosa que han hecho toda su vida. Uno de estos principios es, más que la amistad, la pertenencia al grupo: si te has mantenido fiel a los nuestros, terminarás tus días con nosotros, haya que hacer lo que haya que hacer. “Y si no, eres peor que un animal” (P. Bishop)
wasdred
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