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Poland Poland · Suena Wagner y tengo ganas de invadir
Normelvis Bates rating:
8
7.6
3,024
Documentary At 14, best friends Robb Reiner and Lips made a pact to rock together forever. Their band, Anvil, hailed as the "demi-gods of Canadian metal, " influenced a musical generation that includes Metallica, Slayer, and Anthrax, despite never hitting the big time. Following a calamitous European tour, Lips and Robb, now in their fifties, set off to record their 13th album in one last attempt to fulfill their boyhood dreams.
Language of the review:
  • es
May 18, 2010
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Creo que lo mejor será empezar siendo sinceros: sí, yo fui un headbanger adolescente. Hubo una época de mi vida en que dejé que mis cabellos crecieran hasta formar sedosos tirabuzones sobre mis hombros, vestía parcheadas cazadoras tejanas y prietos pantalones elásticos, forraba mis carpetas estudiantiles con fotos de AC/DC, Kiss o Def Leppard, levantaba orgulloso mi mano cornuda al ritmo de “Electric eye” o “Balls to the wall”. Los rockeros iban al infierno y yo elegía mi perdición. ¿Qué más daba? Mi rollo era el Rock.

De hecho, aun con matices, mi rollo sigue siendo el Rock, pero he querido ser honesto y dejar claro desde el principìo por qué me resulta fácil entender que Lips Kudlow, cuando tenía 14 años, decidiera hacerse amigo de Robb Reiner, el chico que abría las ventanas de su habitación y ponía Grand Funk a todo volumen o tocaba furiosamente su batería en el garaje de su casa. Entiendo sus ganas y su entusiasmo, entiendo que montaran una banda y que intentaran abrirse camino en el mundo de la música. Entiendo que en plena fiebre metálica grabaran algunos discos y llegaran a girar por Japón con Scorpions, Whitesnake o Bon Jovi, que su éxito fuera efímero y que, a la larga, tuvieran que volver a su Canadá natal a trabajar en lo que pudieran. Entiendo también que aquellos a quienes el heavy metal les importa dos pitos crean que mi opinión está mediatizada por mis tirabuzones o mi mano cornuda, que lo que hay aquí son unos melones peludos y ataviados con arreos sadomasoquistas soltando berridos y golpeando sus guitarras con un dildo. Eso sería lo natural y lo razonable.

Y sería también una lástima, porque este conmovedor y multipremiado documental va mucho más allá del heavy metal, ya que de lo que en realidad habla es de cómo puede una amistad durar 30 años y vencer todas las adversidades, de cómo se pueden alimentar los sueños cuando se saben imposibles, de cómo resistir la tentación de saltar de un acantilado cuando el tiempo se escapa de tus manos y nada es como debería haber sido: dedicar tus vacaciones a girar por Europa y tocar en desiertos bares roñosos o para 174 personas en un recinto donde caben 10.000; perder trenes y dormir en estaciones; defender a hostia limpia tu derecho a cobrar por tu trabajo; lidiar con una inepta mánager italiana que apenas ladra tu idioma; ir, con 50 años cumplidos, de discográfica en discográfica con un disco bajo el brazo en busca de reconocimiento a tu talento.

Hay momentos de gran hondura en esta cómica y amarga peli, pero si tuviera que elegir alguno me quedaría sin duda con el momento en el que Robb rememora a su padre, un superviviente de Auschwitz, y la filosofía de vida que trató de inculcarle, y, desde luego, con las caras de los dos protagonistas en la última escena y las palabras finales de Lips, una vez cerrado el círculo de regreso a Japón, que, como todo el mundo sabe, es la cuna del sol y también de Godzilla, que vela por los sueños aún no cumplidos de los eternos adolescentes.
SPOILER ALERT: The rest of this review may contain important storyline details. View all
Normelvis Bates
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