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7
19 de marzo de 2021
19 de marzo de 2021
35 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
'La Liga de la Justicia' de Zack Snyder es como imaginarse a Leni Riefenstahl dirigiendo una peli de superhéroes tal y como dirigía aquellas películas de propaganda nazi de los años 30. Una cineasta formidable que ha perdurado en el tiempo única y exclusivamente porque su talento visual y sensibilidad poética superaba por mucho a la ideología criminal a la que servía. Su papel lo ocupa ahora Zack Snyder, y el tirano esta vez, los trajeados ejecutivos de Warner Bros que ordenaron mutilar y reestructurar la película para finalmente ejecutar el crimen de estrenarla en el 2017 tras el abandono del primero por razón de una tragedia personal.
Esa primera versión recogía algunas de las escenas de Snyder, las cortaba, reordenaba, les ponía un poco de celo y confiaba en el buen hacer de un artesano como Joss Whedon (el dire de Los Vengadores) para el envoltorio, empaquetado y posterior venta al por mayor. La versión de 2021 tiene tan poco que ver con aquella cutre, fría y fallida película que incluso llamarla "versión del director" sería una equivocación. Aunque sea esencialmente la misma historia, la forma, el ritmo, la estructura, el etalonaje, la ratio de imagen es diferente; tiene sustancialmente otro guión, otro desarrollo de personajes y mucha, pero que mucha más violencia.
Esa primera versión recogía algunas de las escenas de Snyder, las cortaba, reordenaba, les ponía un poco de celo y confiaba en el buen hacer de un artesano como Joss Whedon (el dire de Los Vengadores) para el envoltorio, empaquetado y posterior venta al por mayor. La versión de 2021 tiene tan poco que ver con aquella cutre, fría y fallida película que incluso llamarla "versión del director" sería una equivocación. Aunque sea esencialmente la misma historia, la forma, el ritmo, la estructura, el etalonaje, la ratio de imagen es diferente; tiene sustancialmente otro guión, otro desarrollo de personajes y mucha, pero que mucha más violencia.

Henry Cavill
La esencia mítica de los superhéroes de Snyder es lo que marca la diferencia. Es un contrapunto respecto a la cercanía y humildad de la factoría Marvel. Más allá del guión, basta ver esas desquiciadas poses fotográficas recargadas de simbolismo (a veces barato pero siempre impresionante) con las que se recrea visualmente la grandeza de los personajes en cada escena y cada entorno, equiparándolos a esculturas griegas. Señala un origen mítico que se traslada a la propia historia, que no deja de presentar tintes de tragedia, en su estructura coral y en su canto de locura como castigo de los dioses de otro universo.
Con la 'Poética' de Aristóteles en la mano, podemos identificar el origen de la tragedia como la consecuencia necesaria de la épica, que no es otra cosa que las consecuencias psicológicas de guerra. Como aquella que libraron Bruce Wayne y Kal-el en la película previa, 'Batman V Superman' (segundo acto de esta particular trilogía que comienza con 'Man of Steel', y que visto lo visto, quizá debió correr mejor suerte), donde se alza el relato individual de cada héroe, que narra su versión ante el teatro griego, la sala de cine; la visión única de un guerrero enfrentado con su enemigo. Las consecuencias fueron traumáticas. Y de esos barros a estos lodos.
Con la 'Poética' de Aristóteles en la mano, podemos identificar el origen de la tragedia como la consecuencia necesaria de la épica, que no es otra cosa que las consecuencias psicológicas de guerra. Como aquella que libraron Bruce Wayne y Kal-el en la película previa, 'Batman V Superman' (segundo acto de esta particular trilogía que comienza con 'Man of Steel', y que visto lo visto, quizá debió correr mejor suerte), donde se alza el relato individual de cada héroe, que narra su versión ante el teatro griego, la sala de cine; la visión única de un guerrero enfrentado con su enemigo. Las consecuencias fueron traumáticas. Y de esos barros a estos lodos.

Jared Leto
La tragedia surge aquí apelando a lo coral como una historia formada por las visiones particulares y contrapuestas de cada superhéroe, cada uno con su dimensión psicológica; y que confluyen de manera espontánea en una trama de lírica visual apabullante donde brillan especialmente aquellos personajes que pasaron por la tijera en 2017. Brilla Flash, pues suya es una de las escenas más impresionantes desde el punto de vista visual que se han visto en toda la historia del género; brilla un cínico Aquaman, cuya personalidad fue literalmente arrancada en 2017 y lanzada a los tiburones; y brilla por encima de todos Cyborg, cuya puesta en escena y líneas de diálogo evocan al célebre Dr. Manhattan.
El espectador acostumbrado a la fórmula cinematográfica de Marvel podría apreciar disgresiones y irregularidades en el ritmo, pero esta fórmula deliberadamente inconexa ya se apreciaba en la adaptación de 'Watchmen' del mismo Snyder, que aquí viene a reivindicar en su totalidad. Definitivamente da la impresión de estar ante la obra de un megalómano "demente" - tal y como dijo Jared Leto, agradecido por haber tenido la oportunidad de redimirse de aquella cosa (mierda) llamada 'Escuadrón Suicida'-. Y aquí es donde volvemos Leni Riefenstahl y a 'Olympia', su hermosisimo documental de 4 horas sobre las olimpiadas de Berlín del 36, con el que 'Liga de la justicia' comparte algo más que la duración, y esto es su capacidad de utilizar y reescribir la iconografía mitológica a través de la cultura popular, en tiempos donde los superhéroes, desde la ficción, se han erigido en ídolos; figuras de autoridad capades de señalar a los mortales las leyes de la ética.
En total, son 4 horas muy entretenidas, con muchos momentos inolvidables, alguna inocente (pero simpática) estupidez, mucha poesía visual y la agradable sensación de haber visto un blockbuster de autor. Reconozco que por momentos me he emocionado tan solo imaginándome a Snyder en aquellos tristes años de duelo personal y profesional, viendo como su visión acaba desintegrada y transformada en una película de superhéroes tan genérica como vergonzante. Su logro, por encima de todo, es haber sido capaz de reivindicar su técnica contra las perversiones de un estudio, y me congratula ver que ha podido tener, tal y como le dice en un momento determinado Superman a Lois Lane, "una segunda oportunidad". Reconozco que durante muchos años he sido hater de Snyder, pero hoy se ha ganado todo mi respeto y admiración, como autor y como ser humano.
El espectador acostumbrado a la fórmula cinematográfica de Marvel podría apreciar disgresiones y irregularidades en el ritmo, pero esta fórmula deliberadamente inconexa ya se apreciaba en la adaptación de 'Watchmen' del mismo Snyder, que aquí viene a reivindicar en su totalidad. Definitivamente da la impresión de estar ante la obra de un megalómano "demente" - tal y como dijo Jared Leto, agradecido por haber tenido la oportunidad de redimirse de aquella cosa (mierda) llamada 'Escuadrón Suicida'-. Y aquí es donde volvemos Leni Riefenstahl y a 'Olympia', su hermosisimo documental de 4 horas sobre las olimpiadas de Berlín del 36, con el que 'Liga de la justicia' comparte algo más que la duración, y esto es su capacidad de utilizar y reescribir la iconografía mitológica a través de la cultura popular, en tiempos donde los superhéroes, desde la ficción, se han erigido en ídolos; figuras de autoridad capades de señalar a los mortales las leyes de la ética.
En total, son 4 horas muy entretenidas, con muchos momentos inolvidables, alguna inocente (pero simpática) estupidez, mucha poesía visual y la agradable sensación de haber visto un blockbuster de autor. Reconozco que por momentos me he emocionado tan solo imaginándome a Snyder en aquellos tristes años de duelo personal y profesional, viendo como su visión acaba desintegrada y transformada en una película de superhéroes tan genérica como vergonzante. Su logro, por encima de todo, es haber sido capaz de reivindicar su técnica contra las perversiones de un estudio, y me congratula ver que ha podido tener, tal y como le dice en un momento determinado Superman a Lois Lane, "una segunda oportunidad". Reconozco que durante muchos años he sido hater de Snyder, pero hoy se ha ganado todo mi respeto y admiración, como autor y como ser humano.
14 de marzo de 2026
14 de marzo de 2026
24 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
-Lo que en otras películas de esta saga me parecía una debilidad —los cameos— aquí funciona como un espejo muy interesante del esperpento político de este país.
-Las distintas líneas editoriales la juzgarán de manera desigual por motivos puramente extracinematográficos. Sin embargo, se añade una capa extra de realidad al comprobar que Segura tiene amigos de muy distintos palos ideológicos que le compran su relato, algo que probablemente genere en el espectador más militante una cierta sensación de aturdimiento.
-Me gustó ver a gente generalmente vehemente riéndose de sí misma, especialmente en un clima tan crispado como el que vivimos.
-Como película, en sí misma, no es demasiado buena, pero la cantidad de veces que te llevas las manos a la cabeza compensa, al menos un poco, el tiempo invertido.
-El último acto se me hace un poco piedra.
-Aunque el contexto de la historia se centre en el bando en el que históricamente podríamos situar al personaje, lo cierto es que el funcionamiento de todos los partidos resulta bastante similar.
-Las distintas líneas editoriales la juzgarán de manera desigual por motivos puramente extracinematográficos. Sin embargo, se añade una capa extra de realidad al comprobar que Segura tiene amigos de muy distintos palos ideológicos que le compran su relato, algo que probablemente genere en el espectador más militante una cierta sensación de aturdimiento.
-Me gustó ver a gente generalmente vehemente riéndose de sí misma, especialmente en un clima tan crispado como el que vivimos.
-Como película, en sí misma, no es demasiado buena, pero la cantidad de veces que te llevas las manos a la cabeza compensa, al menos un poco, el tiempo invertido.
-El último acto se me hace un poco piedra.
-Aunque el contexto de la historia se centre en el bando en el que históricamente podríamos situar al personaje, lo cierto es que el funcionamiento de todos los partidos resulta bastante similar.

-Siento que toda esta cosa supone una especie de burla a la cultura de la cancelación.
-Quienes la hayan visto y además hayan seguido ciertos culebrones, probablemente se queden en shock en algunos momentos.
-Quienes la hayan visto y además hayan seguido ciertos culebrones, probablemente se queden en shock en algunos momentos.
Interactivo
1996Animación, Charlie Kraslavsky, Inezh ...
9
4 de enero de 2022
4 de enero de 2022
15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando 'Alone in the dark' llegó a ordenadores, la definición de terror interactivo cambió para siempre. Si bien aquel juego no fue pionero en sus mecánicas de exploración, gestión de recursos y resolución de enigmas (tres años antes fue lanzado el desconocido 'Proyect Firestart', inspirado en 'Alien', para Commodore 64, y el mismo año 'Sweet Home' de NES vio la luz en Japón), sí que consiguió dotar a su jugabilidad de un importante componente narrativo directamente deudor de la literatura de Lovecraft. A ello contribuyó su escenario de diseño prerenderizado, donde el detective Edward Carby investigaba un misterio desgranado en notas -tal como sucedía en obras como 'La llamada de Chutulú-, mientras se enfrentaba a monstruos pixelados que bien podrían haber sido descritos por el maestro de Providence.
Tuvieron que pasar tres años hasta que Sinji Mikami (diseñador de 'Sweet Home') tomara la ancestral obra de Infogrames como pilar para un proyecto que pasó por muchos planteamientos jugables, entre los que se estudió, paradójicamente, la primera persona y el sistema cooperativo que posteriormente cristalizaría en futuras entregas de aquel proyecto, convertido ya en franquicia. Aquella obra llamada 'Resident Evil' era la última vida en el Hud de una Capcom acorralada por problemas financieros, que se lo jugaba todo a una última carta que ni a algunos de sus ejecutivos convencía. El título, tras algunas betas, se lanzó finalmente en marzo de 1996 y se convirtió en un éxito para gloria de un Mikami que entró en salón de la fama de los desarrolladores de videojuegos más influyentes, y de una Capcom que acabó encontrando su gallina de los huevos de oro.
Tuvieron que pasar tres años hasta que Sinji Mikami (diseñador de 'Sweet Home') tomara la ancestral obra de Infogrames como pilar para un proyecto que pasó por muchos planteamientos jugables, entre los que se estudió, paradójicamente, la primera persona y el sistema cooperativo que posteriormente cristalizaría en futuras entregas de aquel proyecto, convertido ya en franquicia. Aquella obra llamada 'Resident Evil' era la última vida en el Hud de una Capcom acorralada por problemas financieros, que se lo jugaba todo a una última carta que ni a algunos de sus ejecutivos convencía. El título, tras algunas betas, se lanzó finalmente en marzo de 1996 y se convirtió en un éxito para gloria de un Mikami que entró en salón de la fama de los desarrolladores de videojuegos más influyentes, y de una Capcom que acabó encontrando su gallina de los huevos de oro.

'Resident Evil' guardó y potenció la forma de jugable de 'Alone in the Dark', incluyendo la opción de elegir entre dos personajes diferentes al inicio, el juego de cámaras fijas, la exploración, los puzzles deudores de la aventura gráfica tradicional o el control tipo tanque. Aunque el factor clave que Capcom reformuló del clásico de PC fue la limitación de recursos y la necesidad de gestionar el inventario. El miedo aquí nace de una sensación de inferioridad ante el peligro. Esto hace contar pertrechos al jugador, gestionar la incertidumbre de no saber lo que se encontrará a la vuelta de la esquina, en un ángulo de cámara muerto y de las veces que tendrá que regresar por el pasillo por donde poco antes pudo escapar de algún monstruo para conseguir una llave que abrirá una puerta al otro lado de la mansión. La lección ludológica de 'Resident Evil' (1996) entiende el miedo como la capacidad de mantener la tensión de la situación, de conseguir que cada partida sea una lucha por la supervivencia. Y si Infogrames alumbró tal planteamiento jugable, Capcom le dio el nombre de Survival Horror.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por el camino, 'Resident Evil' cambió el origen literario de 'Alone in the dark' por uno eminentemente cinematográfico, que tal y como anunciaba su portada occidental, recogía cantidad de tópicos y mitos de los clásicos modernos del cine de Terror, la Ciencia Ficción y la Serie B. Su propia -y hoy célebre- introducción de imagen real, rodada con actores aficionados, ya da al jugador-espectador una muestra de ello. Cuando Jill, Chris, Wesker y Barry -dependiendo del protagonista que elijas- entran en el Hall de la mansión tras ser atacados por aquella mítica jauría de perros, se le abre al espectador-jugador un museo de los horrores que guarda con pleitesía el ADN de George A. Romero, criaturas inspiradas en 'La mosca' de Cronenberg, un tiburón como el de Spielberg, alguna planta carnívora de 'La pequeña tienda de los horrores' (1960) o a las abejas asesinas de 'El enjambre', pero también el sentido de la supervivencia del cine zombie de Lucio Fulci y cierta reformulación de la iconografía de la saga 'Alien' con la que 'Resident Evil' encontrará aquí, y desarrollará más adelante, varias equivalencias: la gran corporación como adversario y su fijación en las armas biológicas, el protagonismo femenino, los marines coloniales reconvertidos en una unidad policial, los laboratorios de investigación o el propio sentido del encierro así como ciertos giros argumentales reconocibles.

Desde la narratología, 'Resident Evil' no atemoriza por lo desconocido (como 'Alone in the Dark') ni mantiene el tipo lo siniestro mucho rato (como tres años después haría 'Silent Hill', enfocándose eminentemente en la psique). El territorio de 'Resident Evil' es el mundo real. Una narrativa deslavazada entre cutres escenas con actores reales, cinemáticas CGI y escenas con el propio motor del juego que nos presenta algunos monstruos ya conocidos del cine -tal y como el primer 'Castlevania' de Nes guiñaba el ojo en sus créditos a Bela Lugosi o Boris Karloff- y les añade una fundamentación racional, un origen por infección perfectamente definido. A partir de ahí, el miedo se trasmite por elementos reconocibles (una megacorporación farmacéutica, un virus, espacios cerrados, fobias como el miedo a los artrópodos, a las serpientes...) y se explota sobre un fondo trágico en el que la narrativa heróica tradicional desplega sus arcos dejando afectos a los protagonistas. Todo en 'Resident Evil' se reconoce en la cultura popular. Incluso en sus partes escritas, las notas que nos encontramos en las habitaciones de la mansión, tienen esa herencia lovecraftiana presente en 'Alone in the dark', con su gran sentido de la maravilla gore.
La gran victoria de Capcom fue su capacidad de hacer suyos los mitos gracias a la interactividad, de sobrevivir al gran horror de sus referentes y dignificarlos; de ser -tal y como Yoda dijo en el 'The Last Jedi'- lo que sus maestros alcanzaron. No es de extrañar que el propio George A. Romero llegase a rodar dos spots publicitarios para la segunda entrega de la serie, y a estar involucrado es una megalómana adaptación cinematográfica que nunca llegó a realizarse.
La gran victoria de Capcom fue su capacidad de hacer suyos los mitos gracias a la interactividad, de sobrevivir al gran horror de sus referentes y dignificarlos; de ser -tal y como Yoda dijo en el 'The Last Jedi'- lo que sus maestros alcanzaron. No es de extrañar que el propio George A. Romero llegase a rodar dos spots publicitarios para la segunda entrega de la serie, y a estar involucrado es una megalómana adaptación cinematográfica que nunca llegó a realizarse.
13 de diciembre de 2011
13 de diciembre de 2011
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Endiabladamente divertido comienzo de la carrera comercial del por aquel entonces estudiante de cine de la universidad de California del Sur y futuro maestro del terror y la serie B, John Carpenter, en colaboración con el guionista –y también estudiante de la misma universidad- Dan O´Bannon.
Ambos, en una llamada a la ambición, transforman lo que debería haber sido un proyecto de fin de carrera, en su carta de presentación a la industria: Una demencial película sobre unos astronautas colgados, en la que las bombas tienen conciencia ¡Y FILOSOFAN!, los alienígenas son pelotas de playa, y los muertos congelados tienen la capacidad de hablar.
Puro carisma que hace que se deje de lado la cuestionable calidad técnica y discreto inicio de Carpenter como realizador de largometrajes. No es así con los efectos especiales – entrañablemente cutres- que le dan todavía más personalidad a la cinta.
Brillante cutreza, que serviría de precedente a “Star Beast”. Guión co-escrito por el propio O´Bannon y que terminaría transfigurado en uno de los más grandes clásicos de la ciencia ficción:“Alien”.
-David Caride Films-
Ambos, en una llamada a la ambición, transforman lo que debería haber sido un proyecto de fin de carrera, en su carta de presentación a la industria: Una demencial película sobre unos astronautas colgados, en la que las bombas tienen conciencia ¡Y FILOSOFAN!, los alienígenas son pelotas de playa, y los muertos congelados tienen la capacidad de hablar.
Puro carisma que hace que se deje de lado la cuestionable calidad técnica y discreto inicio de Carpenter como realizador de largometrajes. No es así con los efectos especiales – entrañablemente cutres- que le dan todavía más personalidad a la cinta.
Brillante cutreza, que serviría de precedente a “Star Beast”. Guión co-escrito por el propio O´Bannon y que terminaría transfigurado en uno de los más grandes clásicos de la ciencia ficción:“Alien”.
-David Caride Films-
9 de febrero de 2013
9 de febrero de 2013
14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
* Crítica a las dos partes de 'Batman: El regreso del Caballero Oscuro'
Han pasado 10 años desde que Wayne colgara la capucha del murciélago. Son los años 80, y Gothan es víctima de una ola de delincuencia que crece exponencialmente junto a nuevos grupos callejeros. El desarraigado Batman vive entre alcohol y carreras automovilísticas, pero el poso de su pasado es demasiado fuerte para él… Con el precedente de la correcta adaptación animada de ‘Batman: Year One’, aparece la del que es uno de los cómics más revolucionarios e influyentes, ya no solo de Frank Miller, ni del hombre murciélago, sino de toda la historia de las viñetas sobre papel: 'The Dark Knight Returns'. Y al igual que el título segundo del cuarteto de lances en que se fragmenta el comic, triunfa, allá donde el ‘Batman’ de auteur por antonomasia lo hiciera en 1986, a pesar que ciertos rasgos se han abandonado por el camino -véanse las reflexivas voces en off- para expandir el espectro a un público más amplio. Los dos filmes de Jay Oliva en que se divide la obra, son en esencia, un retrato sociopolítico de una América inmersa en la guerra fría . La fragmentación, eso si, está ciertamente descompensada; las lecturas políticas quedan relegadas a la parte segunda, quedando la primera centrada en el resurgimiento del héroe, que ahora escribe las últimas páginas de su camino, como maestro de Carrie Nelly.
Han pasado 10 años desde que Wayne colgara la capucha del murciélago. Son los años 80, y Gothan es víctima de una ola de delincuencia que crece exponencialmente junto a nuevos grupos callejeros. El desarraigado Batman vive entre alcohol y carreras automovilísticas, pero el poso de su pasado es demasiado fuerte para él… Con el precedente de la correcta adaptación animada de ‘Batman: Year One’, aparece la del que es uno de los cómics más revolucionarios e influyentes, ya no solo de Frank Miller, ni del hombre murciélago, sino de toda la historia de las viñetas sobre papel: 'The Dark Knight Returns'. Y al igual que el título segundo del cuarteto de lances en que se fragmenta el comic, triunfa, allá donde el ‘Batman’ de auteur por antonomasia lo hiciera en 1986, a pesar que ciertos rasgos se han abandonado por el camino -véanse las reflexivas voces en off- para expandir el espectro a un público más amplio. Los dos filmes de Jay Oliva en que se divide la obra, son en esencia, un retrato sociopolítico de una América inmersa en la guerra fría . La fragmentación, eso si, está ciertamente descompensada; las lecturas políticas quedan relegadas a la parte segunda, quedando la primera centrada en el resurgimiento del héroe, que ahora escribe las últimas páginas de su camino, como maestro de Carrie Nelly.

Parejo a la obra de Miller, se toca el tema de la identidad; lugar donde se levantan los cimientos del protagonista. Si Wayne regresa, luego deben hacerlo los célebres villanos Joker y Dent para pegar su último tiro y terminar con la tortura de su pasado; su victoria será la muerte; su recompensa: la paz. Sin embargo, como antes bien señalé, es el retrato sociopolítico lo que de aupa a esta obra como una de las más valiosas narraciones del personaje de Bob Kane, ya sea en su formato animado u original. La banda de los mutantes con su maníaco líder a la cabeza, se formulan como una suerte de productos de su entorno en reflejo de una época donde el crimen callejero se escapaba del control político y solo un loco, por encima del ordenamiento normativo, podría ser capaz de poner orden. Dardos envenenados a los medios de comunicación de la época, a los que se señala como una de las causas engendradoras de violencia, además recrear su ineptitud a la hora de narrar conflictos entre banderas. No obstante el robusto golpe se lo lleva el gobierno de EEUU. “Tenemos a dios de nuestro lado” – concluye Reagan mientras se advierte a Superman, como una apisonadora hundiendo buques de la URSS. Esa idea, que supone transformar al icónico personaje en un instrumento del gobierno, ejemplifica la insólita visión que se le dio a mediados de los 80 a la figura del superhéroe, e implanta uno de los contrapuntos más fascinantes de todo el relato. 'Superman', ahora bajo las órdenes de Reagan, se enfrentará a un Batman, alejado de banderas e intereses políticos, y declarado proscrito por el mismo presidente; el pueblo contra el gobierno, la justicia contra los intereses. Y es que si por algo revolucionó la obra maestra de Miller, además de por su nerviosa narrativa, fue por dar rasgos moralmente complejos a los superhéroes.

Una animación simplemente correcta, aun por encima de la calidad media de esta clase de productos direct-dvd; una buena dosis de violencia, cuya crudeza en ocasiones roza lo sanguinario (posiblemente el más violento filme sobre personaje jamás realizado; y una banda sonora retroalimentada por el trabajo de Zimmer para la trilogía de Nolan, conforman el vehículo portador de uno de los mejores comics de la historia a la pequeña pantalla. Una adaptación sin los alargades de una gran producción. Y es que la esencia de la épica no reside en la espectacularidad de encefalograma plano de ‘La leyenda renace’, sino en este Batman tomando una ciudad anárquica cual Cid campeador.
@DavidCarideS
Blog: http://lazona-b.blogspot.com.es
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