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Voto de Don Hantonio Manué:
6
Voto de Don Hantonio Manué:
6
Terror Una animadora de stop-motion lucha por controlar sus demonios tras la pérdida de su autoritaria madre. (FILMAFFINITY)
13 de diciembre de 2024 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una animadora de películas en stop motion comienza a perder el contacto con la realidad cuando su autoritaria madre es hospitalizada. Decide entonces emprender por sí misma un proyecto en solitario, inspirado por una misteriosa niña a la que conoce.

Otra inmersión en la locura de una muchacha rarita y con problemas, una persona cohibida y ninguneada que encuentra en la creación audiovisual una supuesta manera de encontrarse a sí misma, llevando tal búsqueda a extremos aberrantes. En buena medida, esto un lamentable amontonamiento de clichés que dan todo el coraje a estas alturas; la madre represora, el novio comprensivo y protector, la niña siniestra (el giro argumental al respecto es tan obvio que ni se molestan en ocultarlo), el momento “ahora salgo de fiesta porque me he vuelto malota”… y lo peor son las ideas torpemente verbalizadas, como un personaje que no tiene voz propia, por lo que el guionista le hace decir literalmente “no tengo voz propia”, y así con todo.
Como film de terror, sigue cierta línea onírica y se beneficia de su bajo presupuesto y escasas localizaciones, como propias de un mundo enrarecido donde prácticamente nadie es trigo limpio (el ambientillo del artisteo y sus puñaladas traperas), lindando finalmente con cierto horror corporal y gore desagradable para poner de los nervios al personal.

Tiene algo interesante que es la indagación en la cuestión del artista, su proceso creativo, su trabajo tan meticuloso como inescrupuloso con la materia y el descenso al infierno y la degradación que supuestamente debe emprender, pasando por encima de quien haga falta, incluso autodestruyéndose si es preciso, y darlo todo con tal de dar vida a su obra, de ficción pero experimentada como una parte de sí, trascender con algo suyo y sólo suyo. Ser un hijo de puta para poder ser artista, o una idea malsana y desde luego sumamente falaz, que aquí se afronta con crudeza y precisamente desde esa mirada negativa; mostrando lo horrible de llevarla a cabo hasta el final por alguien que parece más bien una pobre loca dando salida a su neurosis… y sin embargo, su motivación obsesiva la hace destacar entre los grises y odiosos sujetos de su entorno.
Ni que decir tiene que lo mejor de la película son sus secuencias animadas, creativas y malrolleras (principal trabajo hasta la fecha de este director debutante en el largo), el cuentecillo tan básico de terror con la niña y el monstruo, cómo adquiere paralelismos y se desdibuja con la vida real; por cierto que la expresividad de los moñecos supera, y con mucho, la de cualquiera de los intérpretes de carne y hueso que participan en la cinta.
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