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España España · L'Ametlla del Vallès
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Voto de edugrn:
7
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7
Aventuras. Comedia Varios automovilistas conducen por un agreste paisaje del sur de California. De pronto, un coche les adelanta a gran velocidad y, al tomar una curva, se precipita por un barranco. Los automovilistas intentan ayudar al conductor del vehículo siniestrado, el cual, antes de morir, les confiesa que tiene escondido un botín de trescientos mil dólares en el parque de Santa Rosita. (FILMAFFINITY)
7 de diciembre de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo primero que sorprende de El mundo está loco, loco, loco, loco es su reparto interminable de cómicos. Hoy muchos han caído en el olvido, pero en 1963 aquello debió de ser un auténtico desfile de estrellas. Para mí, las caras más reconocibles siguen siendo pocas: Spencer Tracy —que nunca fue comediante puro, pero sí hizo varias comedias— aparece aquí con 63 años, ya en la recta final de su vida. También asoman Mickey Rooney, eterno joven pelirrojo especializado en comedia musical, Buddy Hackett, Phil Silvers, Peter Falk (inolvidable Colombo), e incluso un fugaz Jerry Lewis que apenas aguanta tres segundos en pantalla.

Y luego está Buster Keaton. Cuando su nombre apareció en los créditos me ilusioné… pero la alegría duró poco: solo aparece unos veinte segundos y dice apenas una frase. Esperar toda la película para verle tan poco es casi un sacrilegio, sobre todo tratándose de uno de los padres del cine cómico.

Hablando de créditos, Saul Bass vuelve a brillar. Aquí se luce con una secuencia animada llena de ingenio, con un estilo que incluso recuerda a La pantera rosa, aunque esta película la supera en magnitud y ambición.
Sid Caesar & Edie Adams
La cinta fue concebida como una comedia épica en superpanorámico, pensada para traer al público de vuelta a los cines y competir contra la televisión. Y funcionó: recaudó muchísimo y se convirtió en un éxito rotundo. Resulta inevitable compararla con La carrera del siglo (1965), que retomó esta fórmula de humor a gran escala y terminó inspirando la clásica serie animada Los autos locos.

Si soy sincero, al principio me aburría bastante: no conectaba con el ritmo ni con el humor, y diría que ha envejecido un poco irregular. Pero conforme avanza va ganando gracia, coge velocidad, y al final acaba conquistando. Es una de esas películas que requieren paciencia, pero cuando entras en su juego, te recompensa.

Para su estreno en cines, algunas salas proyectaron la película en formato “roadshow”, incluyendo obertura musical, intermedio y cierre, como si fuera una superproducción histórica, algo muy inusual para una comedia.
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