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España España · Granada
Voto de Kikivall:
8
Comedia. Drama Julio Blanco, el carismático propietario de una empresa que fabrica balanzas industriales en una ciudad española de provincias, espera la inminente visita de una comisión que decidirá la obtención de un premio local a la excelencia empresarial. Todo tiene que estar perfecto para la visita. Sin embargo, todo parece conspirar contra él. Trabajando a contrarreloj, Blanco intenta resolver los problemas de sus empleados, cruzando para ello ... [+]
16 de octubre de 2021
113 de 143 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la película Blanco es un carismático propietario de una empresa que fabrica balanzas industriales, individuo que, en consonancia con el producto que fabrica, pretende siempre que todo esté equilibrado. Es una empresa familiar en una ciudad de provincias española. El Sr. Blanco espera la visita de la comisión que va a otorgar el premio local de excelencia empresarial. Todo ha de estar perfecto para la tal visita. Eso sí, el Sr. Blanco es todo un psicopatón, o sea, respira y aspira por sus intereses por encima de cualquier otra eventualidad.

Blanco cuyo olfato le lleva siempre a su interés, observa que las cosas empiezan a perder orden y ponderación, pareciéndole que el asunto conspira contra el empresario; o sea, contra él. El jefe de producción enloquecido por los celos, un contable despedido con megáfono en mano delante de la fábrica, una becaria insinuante y peligrosa y él, el patrón, intentando aplacar la situación y sobre todo pasar por bueno.

Pero esa intención conciliadora y buenista del Sr. Blanco, empresario duro a la vez que comprensivo, le hace cruzar todas las líneas rojas imaginables, llevándole a conductas poco recomendables y sin duda amorales. La maldad y la perfidia conducen su día a día.

El asunto concluye en una sucesión de acontecimientos de impensadas consecuencias. Todos enredados en un juego en el cual el amo acaba por ser esclavo de sus deseos y el siervo dueño de su vacío. Al cabo, el que se salta esas “líneas rojas”, como le ocurre al Sr. Blanco -y a otros-, paga el peaje.

Bajo la dirección de un director entre lo social y lo político, Fernando León de Aranoa (Los lunes al sol, 2002, Concha de Oro de San Sebastián), la película divierte, hace reír, a la vez que suscita desesperación y mucha reflexión.

Con un guion del mismo Aranoa, la historia encadena un rosario de desastres que, en el fondo, son nuestro más íntimo y personal desastre. El libreto aborda aspectos diversos de la vida laboral, la política provinciana, las relaciones familiares, el trabajo, la amistad, la infidelidad, la responsabilidad y “esa zona áspera donde roza la ética de lo que conviene con lo que hay que hacer” (Oti).

Mandar es muy difícil y como apuntó Hegel cuando habló de la relación dialéctica amo–esclavo, la relación de dependencia entre el que manda y el que obedece es tan inestable que está abocada a fracasar en una dialéctica perversa, una relación que no suele acabar bien. Se puede decir que esta película es hegeliana antes que marxista, por su claridad a la hora analizar el vínculo amos- esclavos, patronos y obreros, en un callejón de difícil salida que no es sino pura contradicción y conclusión perversa.

Música sencilla muy bien traída, de Zeltia Montes. Excelente fotografía de Pau Esteve Birba. Genial Vanessa Marimbert en el montaje. Buena puesta en escena.

Pero el grueso está en el reparto. Más concretamente en el muy meritorio trabajo de un Javier Bardem que se transforma en el personaje y se hace con la película; Bardem llena de carisma al Sr. Blanco, de cinismo, de malicia, de inmoralidad, también de cierta extraña humanidad, de intuición y pragmatismo, “con un ojo te atrae y con el otro te repele” (Oti). Como el propio Barden ha declarado sobre el sujeto que encarna: “se sirve de su carisma y su presunta cercanía, y de su gracejo de barra de bar, para engatusar a la gente y salir indemne de sus actos”.

Eficiente Manolo Solo como como antiguo empleado y mano derecha del jefe. Almudena Amor está perfecta por físico y capacidad como becaria ascendente en un rol de muchacha lista en el peor sentido, que sabe gestionar muy bien sus ansias de poder; otra psicopatiilla con la pamema de la dignidad y el acoso (rentable). Estupenda Sonia Almarcha como esposa. Y acompañando muy bien Óscar de la Fuente (el reivindicativo impenitente), Fernando Albizu (guarda jurado), TarikRmili, Rafa Castejón o Celso Bugallo (muy bien como pobre empleado manipulado), y otros.

Una comedia, en fin, con los materiales propios del drama en un filme cuasi de terror con el empresario que codician afán y riqueza, pero también con trabajadores que anhelan y son igualmente egoístas. “Todos esclavos de nuestro deseo de ser amos” (Martínez).

Creo que nadie sale indemne en esta historia: ni el patrón, ni algunos trabajadores, ni los políticos de un sigo u otro, ni los periodistas, ni los guardas jurados, todos de cuidado.

Película estupenda que incluso sabe hacer disfrutar y reír, de tan disparatado y real como resulta todo lo que cuenta.
Kikivall
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