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Voto de Spark:
3
Voto de Spark:
3
4,5
4.508
6 de octubre de 2025
6 de octubre de 2025
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Manuel Gómez Pereira (director con antecedentes como "Boca a boca" (1995), "El amor perjudica seriamente la salud" (1996), "Reinas" (2005) o "Entre las piernas" (1999)) toma las riendas de "Un funeral de locos" con la intención de adaptar la comedia británica "Un funeral de muerte" (2007) de Frank Oz ("Las mujeres perfectas" (2004)) con su particular sello en este remake. Sin embargo, lo que podría haber sido una versión española bien afinada termina siendo una propuesta descompensada, incapaz de encontrar la chispa necesaria para sostener su relato.
La película plantea un enredo cómico que, al menos, sabe cerrar sus múltiples ramificaciones de modo aceptable. Algunos gags puntuales logran arrancar una sonrisa simpática, pero ese es el mayor logro de una narración que adolece de problemas estructurales en su base. El más llamativo: un casting coral que lejos de aportar riqueza desequilibra el conjunto. Los intérpretes con mayor carisma y experiencia cómica (Antonio Resines, Secun de la Rosa o Belén Rueda) quedan relegados a apariciones casi testimoniales, desaprovechando su capacidad para reforzar los momentos menos logrados. En contraste, las escenas centrales recaen en los actores menos adecuados para sostenerlas. Los diálogos, en su mayoría aceptables sobre el papel, suenan torpes y acartonados cuando salen de boca de Quim Gutiérrez quien nunca parece cómodo ni natural en su papel. Ernesto Alterio recurre a una sobreactuación gestual que satura, Arturo Valls cae en una caricatura televisiva sin aportar frescura, y Esmeralda Pimentel queda atrapada en un rol sin matices, reducido a mero adorno desubicado. En medio de este panorama, destaca Álex García como "el personaje desatado”: es el único que consigue desenvolverse con espontaneidad, dotando a sus escenas de naturalidad y gracia cuando todo lo demás se percibe impostado.
La película plantea un enredo cómico que, al menos, sabe cerrar sus múltiples ramificaciones de modo aceptable. Algunos gags puntuales logran arrancar una sonrisa simpática, pero ese es el mayor logro de una narración que adolece de problemas estructurales en su base. El más llamativo: un casting coral que lejos de aportar riqueza desequilibra el conjunto. Los intérpretes con mayor carisma y experiencia cómica (Antonio Resines, Secun de la Rosa o Belén Rueda) quedan relegados a apariciones casi testimoniales, desaprovechando su capacidad para reforzar los momentos menos logrados. En contraste, las escenas centrales recaen en los actores menos adecuados para sostenerlas. Los diálogos, en su mayoría aceptables sobre el papel, suenan torpes y acartonados cuando salen de boca de Quim Gutiérrez quien nunca parece cómodo ni natural en su papel. Ernesto Alterio recurre a una sobreactuación gestual que satura, Arturo Valls cae en una caricatura televisiva sin aportar frescura, y Esmeralda Pimentel queda atrapada en un rol sin matices, reducido a mero adorno desubicado. En medio de este panorama, destaca Álex García como "el personaje desatado”: es el único que consigue desenvolverse con espontaneidad, dotando a sus escenas de naturalidad y gracia cuando todo lo demás se percibe impostado.

A esto se suma una ambientación que genera constante desconcierto. El guion insiste en meter costumbres anglosajonas dentro del País Vasco como si fueran normales: celebrar un velatorio con comida, invitados y cuerpo presente en una mansión que parece salida de Hollywood y no de un caserío vasco. Las interacciones entre “familia” y “servicio”, además, evocan dinámicas propias de épocas arcaicas más que de la actualidad. Estas construcciones narrativas desconectan al espectador del humor, pues nos sacan continuamente del relato cómico al reclamar una verosimilitud que nunca se sostiene.
Técnicamente, la película muestra destellos de solvencia: la dirección no carece de pulso, la puesta en escena está bien resuelta y la cinematografía tiene su empaque. Pero la fotografía no aporta personalidad propia, limitándose a ilustrar sin fuerza, y la banda sonora (aunque funcional) no ayuda a elevar ningún clímax cómico ni dramático.
En definitiva, “Un funeral de locos” es una comedia fallida, desconectada de los aciertos de sus referentes y excesivamente dependiente de un reparto mal aprovechado y de una ambientación artificiosa. Lo mejor se reduce a momentos sueltos, apoyados en pocos intérpretes con gracia natural, mientras que el resto se hunde en un mar de rutinas previsibles y ocurrencias mal resueltas.
Técnicamente, la película muestra destellos de solvencia: la dirección no carece de pulso, la puesta en escena está bien resuelta y la cinematografía tiene su empaque. Pero la fotografía no aporta personalidad propia, limitándose a ilustrar sin fuerza, y la banda sonora (aunque funcional) no ayuda a elevar ningún clímax cómico ni dramático.
En definitiva, “Un funeral de locos” es una comedia fallida, desconectada de los aciertos de sus referentes y excesivamente dependiente de un reparto mal aprovechado y de una ambientación artificiosa. Lo mejor se reduce a momentos sueltos, apoyados en pocos intérpretes con gracia natural, mientras que el resto se hunde en un mar de rutinas previsibles y ocurrencias mal resueltas.

Lo mejor: La espontaneidad del personaje encarnado por Álex García, capaz de dotar de frescura algunas escenas.
Lo peor: Un reparto desajustado y actores desubicados que convierten en rigidez lo que en papel era aceptable, y una ambientación impostada que mina la credibilidad de la propuesta.
Lo peor: Un reparto desajustado y actores desubicados que convierten en rigidez lo que en papel era aceptable, y una ambientación impostada que mina la credibilidad de la propuesta.
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CortometrajeAnimación
20096,5
169
LEGO Star Wars: The New Yoda Chronicles: Clash of the Skywalkers (TV)
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CortometrajeAnimaciónTV
20145,3
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