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Perseguido

Western. Drama. Thriller Jeb Rand (Robert Mitchum) es un hombre atormentado por los recuerdos de su infancia. Adoptado a los cuatro años por Medora Callum (Judith Anderson), tras el asesinato de toda su familia, Jeb crece sin problemas en su nuevo hogar. Sin embargo, sus traumas infantiles vuelven una y otra vez a través de sus sueños. Y sus pesadillas se hacen realidad cuando reaparece el hombre que después de acabar con su familia, no ha dejado de buscarlo ... [+]
Críticas 23
Críticas ordenadas por utilidad
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7
19 de julio de 2010
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta contada en clave de western pero podemos decir de ella que es un thriller o un dramón al más puro estilo de Douglas Sirk, mezcla de pasiones arrebatadoras y venganzas eternas, estamos sin duda ante una más que aceptable película del gran Walsh, que no te da tregua, pero lejos de sus mejores obras. Mantiene ese tono épico y poético y contiene un reparto de postín, las dos mujeres protagonistas están extraordinarias, Teresa Wright además preciosa, comprendo perfectamente al siempre atormentado Mitchum, por una mujer así puede hacer uno cualquier cosa.
Se ve con facilidad y nos regala momentos tensos, otros pasajes son de gran belleza, nos describe la brutalidad der ser humano en toda su magnitud, cuanto tiempo pueden durar las cuentas pendientes, porque hemos de hacer pagar a alguien las culpas de otro, donde está el derecho a equivocarse, es imposible mirar al futuro sin solucionar el pasado.
Walsh va desgranando estas y otras cuestiones, apoyándose en unas buenas interpretaciones, con una sobria puesta en escena, nos entrega una cinta bien realizada, pero incompleta, con algunas cosas no muy bien explicadas y con un final mejorable, que le vamos hacer no siempre todo sale redondo.
4
24 de mayo de 2021
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
180/40(24/05/23) Decepcionante mezcla entre el western y el melodrama con ínfulas freudianas, quedándose a medio camino de la nada en su devenir caótico y desorientador, goteando en su metraje un misterio mal engarzado orgánicamente y que cuando en su final se destapa todo me siento estafado pro la cantidad de agujeros e incoherencias que se desprenden, ello con claras influencias al Hitchcock de “Spellbound” (1945), del que aquí repite el DP James Wong Howe (con una buena labor en crear atmósfera opresiva). La dirección corre a cargo del artesano Raoul Walsh que adapta un guión Niven Busch (“El cartero siempre llama dos veces”), que yo pensaba era basado en una novela, pues no daba crédito a las muy torpes elipsis que hay, la cantidad de sub tramas que se abren de modo torpe, creía que eran fruto de querer meter material de la supuesta novela, pero mi sorpresa fue que era un libreto original, y entonces solo me queda o que fue masacrado, o que como me temo es un batiburrillo de panfleto telenovelesco que pretende mucho más de lo que consigue.
Es una historia que intriga en su comienzo absorbente, con reminiscencias al “The killers” (1927) de Hemingway y su posterior adaptación “Forajidos” (1946) de Siodmak, pero a medida que avanza el relato se vuelve incoherente, con comportamiento arbitrario de los personajes, con mucho michelín en modo de tramos que no llevan a parte alguna, todo resulta impostado y nada creíble en por ejemplo la relación de Jeb (insulso Robert Mitchum) con la Medora Callum (siempre carismática Judith Anderson, la mítica Mrs. Danvers de “Rebeca”), pues no se ven las ansias que debieran en él por saber de su pasado, y en ella por guardar el secreto que puede salvarle la vida a él; Tampoco hay chicha en el romance metido con calzador entre Jeb y Thorley (una voluntariosa Teresa Wright), no hay química entre ellos, con un conflicto central entre ellos grimante, pues se sabe cómo acabará, con un rush final chirriante; El enfrentamiento entre Jeb y Adam (correctito John Rodney) resulta de un manido acartonado; Y es que no hay fluidez alguna, todo se resuelve a machetazos, sin capacidad alguna para empatizar con unos roles fríos, donde a pesar de durar poco más de 90 minutos parecen mucho más.
La acción se ambienta en Nuevo México en la época de las disputas territoriales, antes de declararse uno más de los Estados Unidos. Jeb Rand (Robert Mitchum) es un hombre que vive atormentado por los recuerdos de su infancia. Único superviviente de la matanza de su familia, fue acogido por una mujer (Judith Anderson), que lo crió junto a sus dos hijos, un niño y una niña. Sin embargo, el pasado vuelve a él una y otra vez en forma de recuerdos que lo atormentan (tiene flashes mentales de la niñez viendo unas espuelas y rayos de luz). Además alguien quiere matarle ya que ha sufrido varios atentados pero no sabe de dónde procede el peligro que le acecha.

Es un film anárquico en su estructura donde no entiendes como proceden los personajes, de modo inconexo, entiendo que nos hablan del peso lapidario del pasado, de los fantasmas que vuelven. Pero esto me resulta atropellado cuando el protagonista no lo vemos investigar de donde viene, podría preguntar en el pueblo, interesarse el porqué de ese tipo manco actúa contra él, podría presionar a la Sra. Callum, podría incluso mandarlo todo a tomar por saco y largarse de la región, pero todo me queda en una nebulosa ininteligible que solo soy capaz de aguantar por las ganas de que al final me junten las piezas, y entonces me siento estafado por lo inverosímil de todo, y encima se produce una conclusión que es un insulto a la inteligencia (spoiler), lo que se viene llamando un despropósito.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ósea, que todo al final es que Grant Callum (justito Dean Jagger) es hermano del que fue marido de Medora, y esta lo engañó con el padre de Jeb Rand, este mata y también muere en un tiroteo al mencionado hermano, en el que Grant queda manco por un disparo. Entonces Grant ‘jura’ acabar con todos los Rand. Medora se lleva al niño Jeb para criarlo, mientras este en estado de shock ha olvidado el trauma de la infancia. Grant tarda años en volver a intentar cumplir su promesa de matar a todos los Rand, que en realidad son solo uno (Jeb), lo hace mientras este monta a caballo, y falla (¿?). Jeb supone aha sido su hermanastro Adam el que ha disparado contra el caballo (qué más da que sea de la nada, pues antes no habíamos visto inquina entre ambos). Luego Medora visita a Grant y le pide deje en paz a Jeb, este le responde que lo hará mientras no sea mayor (¿?). Medora en un comportamiento incomprensible no le cuenta nada a Jeb, con lo que este tendrá la espada de Damocles de la venganza de Grant. Incluso en el colmo de lo estúpido deja que su hija Throley se prometa con Jeb, sabiendo que este está señalado mortalmente; Luego vuelven de vez en cuando al enfrentamiento entre Adam y Jeb, donde nos meten de pro medio un tramo de guerra que no sabes a que viene, pues nada aporta; Vuelve Jeb de la Guerra y Adam le espeta a Jeb que es un vago y no merece el dinero que tiene puesto en los libros de cuentas, y en realidad puede tenga razón, pues nunca vemos a Jeb trabajar en el rancho; Adam intentará matar a Jeb porque este se va a casar con Thorley, pero en defensa propia Jeb mata a Adam. Entonces Thorley se pone en contra de Jeb (entonces prefería que Adam lo hubiera matado por la espalda? Menuda reacción chusca, Puaj!). Jeb se marcha de la granja Callum y de la nada aparece que es amigo del dueño del saloon que no había aparecido hasta entonces, Jake Dingle (hace lo que puede con su plano rolo Alan Hale), comienza a trabajar para él como crupier en el casino, debe ganarse mucha plata con esto porque en poco tiempo tiene dinero para comprar un rancho, donde después de ser ‘perdonado’ por Thorley se casan y van a vivir. En la noche de bodas Jeb le ofrece veladamente una pistola para que si quiere lo mate, pues sabe que ella en realidad no le ha perdonado, entonces ella vacila y termina abrazado a él, pero esto ya lo sabíamos desde que al inicio de la película los dos estaban juntos declarándose amor en el presente, y la noche de bodas es el pasado. Hay una elipsis, y aparecen en el rancho siete tipos en la noche capitaneados por Grant Callum, Jeb en un acto de gran valentía huye (entiéndaseme la ironía). Dejando sola a su esposa en la casa, al albor de estos criminales, la podría haber secuestrado para forzarlo a él a aparecer o para maltratarla, pero Jeb prefiere huir. Tras lo que llegamos al presente, y me pregunto porque Jeb espera a los que le acosan en el rancho derruido en vez de ir al sheriff a denunciarlo, o huir a otro lugar, si quería enfrentarse a pecho descubierto a los acosadores se podría haber quedado en su rancho. Luego resulta que Jeb en medio del tiroteo final tiene un flash y lo recuerda todo, lo dicho al inicio de spoiler. Entonces cuando los siete energúmenos se disponen a colgar a Jeb por el ‘gran delito’ de tener el apellido Rand, pero entonces Medora, que había sido llevada allí (no se sabe para qué?) dispara a Grant, este cae, hay una elipsis y los otros luchadores han desaparecido pro arte de birlí birloque, Jeb está libre abrazado a Throley que con la bendición de Medora vivirán felices y comerán perdices. Pero que estupidez de historia es esta!!!

Me queda una cinta errática, que tenga la sensación hubo demasiadas ideas y ninguna bien desarrollada. Fuerza y honor!!!
7
6 de enero de 2013
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perseguido no ha pasado a la historia del cine como un título popular, sin embargo, es una agradable sorpresa degustarla. Hay un fallo de guión enorme: no se puede contar un flash back subjetivo narrando lo que uno no ha vivido. Y dos, los actores, a pesar de haber sido unanimemente aplaudidos en las críticas anteriores, están regulín regulán, como si se hubieran aprendido el texto la mañana del rodaje y no supieran muy bien a dónde van.
Todo esto no impide que la película destile credibilidad y cree una atmósfera envolvente. Contiene una muy buena definición de tiempo y ritmo, y los escenarios están perfectamente remarcados. Por cierto, Robert Mitchum nunca ha lucido tan guapo como aquí, emulando al héroe de Cumbres borrascosas.
8
14 de octubre de 2016
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si hay algo que siempre le achaco a Robert Mitchum son los pocos cambios de registros físicos que tiene. Y de lo cual ya he hablado en contadas ocasiones.

En Perseguido por fin tengo la oportunidad de disfrutar no solo de una bonita e interesante historia, sino de un actor que me transmite lo que estoy viendo en pantalla sin que me deje indiferente su desidia.

El grandísimo Raoul Walsh, jamás me cansaré de admirar a este tremendo director, nos trae a finales de la década de los 40 un western de mucha calidad, donde hace fuerte aquello que yo considero que es la cuerda más floja en el género, un buen guión. Que si, que trata de venganzas y todo eso como el 95% de las películas de este tipo, pero lo que la hace diferente es como lo cuenta. Jeb Rand (Mitchum) es un niño que ve como asesinan a su familia en una noche muy oscura cuya única luz son los disparos de las pistolas que disparan a su alrededor. Pero con mucha suerte aparece una mujer viuda y se lo lleva a vivir con sus dos hijos, Thor Callum (Teresa Wright) y Adam (John Rodney). Lo que en un principio parecería una vida normal y corriente entre "los hermanos", no es tan fácil. Adam ve a Jeb como un extraño y no se llevarán bien en la vida, mientras que su hermana Thor, siente un amor incondicional por su nuevo hermano. Esto llevará a unos acontecimientos donde brillará la envidia, el odio, el reconocimiento, la muerte y la esperada venganza.

Walsh nos lleva en volandas a través de esta historia de la forma más sencilla, por medio de los fantásticos flash-hacks que nos irán explicando paso a paso el protagonismo de cada miembro de la historia hasta llegar al momento cumbre. Y sabe sacar partido en forma de tensión, con la lagunas de recuerdos de nuestro protagonista y funciona a la perfección.

Repito, me ha encantado ver a Mitchum, reir, ponerse triste, enfadarse y disgustarse. Por fin.
8
7 de diciembre de 2009
12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un thriller ambientado en el oeste, Raoul Walsh saca partido de todo lo que se encuentra.

Lo que más me ha gustado de esta película es la maravillosa sombriedad en escena, combinando el thriller con el western. Walsh es capaz de filmar escenas dinámicas que no dejan de sorprender en el filme.
Robert Mitchum da la réplica en todo momento, el personaje le viene como anillo al dedo.

Estamos ante una muy buena película bastante olvidada pero que sinceramente sigue sorprendiendo al paso de los años.
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