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GigantesSerie

Serie de TV. Thriller. Drama Serie de TV (2018-2019). 2 temporadas. 12 episodios. Serie que narra la historia de los Guerrero, una familia que ha encontrado en el negocio de la compraventa de muebles en el rastro de Madrid la tapadera perfecta para el desarrollo de sus actividades criminales. Una policía que lleva años siguiendo a este clan intentará detener su poder, que se extiende por Andalucía y por la alta sociedad europea.
Críticas 37
Críticas ordenadas por utilidad
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3
26 de marzo de 2019
73 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como siempre pasa en Filmaffinity con muchas otras series españolas, la mayoría de reseñas que encuentro anteriores a la mía apenas hacen referencia a los primeros 2-3 capítulos. Y la gente juzga la serie alegremente. No falta quien la ha descrito como la mejor serie española de la Historia... Ése es el nivel del "crítico" actual.

Escribo esta reseña muy quemado, justo tras terminar el último episodio de una serie que me fascinó en su primera temporada pero a la que suspendo sin remisión trás el visionado de su segunda tanda de capítulos. ¿Cómo pueden haberse cargado una serie así? No puedo creer que detrás del ¿guión? de la segunda temporada esté Enrique Urbizu, mi director español favorito, el mejor realizador de thrillers y policíacos de este país en muchos años, al menos bajo mi punto de vista.

Porque La segunda temporada está plagada de escenas de pura vergüenza ajena, de no creerte lo que te están contando. Y muchos momentos de risa floja ante el delirio alcanzado por unos guionistas que indudablemente perdieron los papeles y decidieron cerrar la serie a tiro limpio, incapaces de encajar todas las tramas de la historia, que además no eran tantas, pero que de tanto retorcerlas terminaron por romperlas en mil pedazos.
Enrique Urbizu, Isak Férriz & Daniel Grao
Una auténtica pena, sobre todo después de disfrutar de una primera temporada con aroma al mejor Urbizu. Esos primeros seis episodios de "Gigantes", con sus altibajos, que también los tienen, conformaban una suerte de película de seis horas del mismo estilo y hechuras de "La caja 507" y "No habrá paz para los malvados", los dos grandes policíacos de Urbizu. Sin olvidar la divertidísima "Todo por la pasta", cuyo negrísimo sentido del humor la sitúa en otro escalafón dentro del mismo género, y de "La vida mancha", una especie de thriller diferente y contenido que demuestra que no hace falta tirar de artillería para asentar las bases del buen cine negro.

En su primera mitad, "Gigantes" nos cuenta, quizá con demasiada urgencia, la historia del clan Guerrero cuyo patriarca, Abraham Guerrero (buen Jose Coronado), domina con puño de hierro y echando mano de la violencia como primer recurso los bajos fondos de un barrio madrileño del que es amo y señor. Sus tres hijos (compliendo con los arquetipos del mayor como canalla y violento vividor, el mediano como gangster frío, cultivado y refinado, y el benjamín como buenazo aunque bastante pardillo que trata de escapar de su entorno criminal) tomarán con el tiempo el relevo del envejecido Abraham, para terminar luchando entre ellos por hacerse con el puesto del padre. Una historia mil veces vista sobre la adicción al poder en todos los ámbitos, la corrupción que se apodera de los que lo ejercen y las intrigas que se generan y entrelazan entre todos los que lo desean. Pero una historia inicialmente interesante y bien narrada. Gangsters cañís, políticos y periodistas. Otra "La caja 507" ambientada esta vez en la capital y con mucha más mala uva. La cosa prometía.
Carlos Librado “Nene”
El último capítulo de la primera temporada mostraba ciertos tics a los que no di mayor importancia tomándomelos como pequeños "cliffhangers" de cara a la segunda temporada que debía cerrar la serie. Desgraciadamente me equivoqué.

Continúo más abajo con lo mejor y lo peor, y comentando spoilers.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo mejor.
- Una primera temporada que, con sus defectos, cuenta con una trama bien engarzada, personajes muy interesantes y una autenticidad muy habitual en el cine de Urbizu
- Isak Férriz. Su personaje acaba, como la mayoría de ellos, actuando de forma arbitraria y sin sentido (¿¿¿cómo puede renunciar a su fortuna en las Azores???). Aún así, seguir las andanzas de Daniel Guerrero ha sido de lo mejorcito de la serie. Gran trabajo en un papel de sádico sin escrúpulos que podría haber sido ridículo en manos de otro actor.
- Jose Coronado. Breve pero intenso. El actor fetiche de Enrique Urbizu. Por ponerle una pega, no me convenció ese acento forzado que se marca, igual que les ocurre a otros personajes.
- Nene. Da el pego como hermano menor durante buena parte de la serie. Pero al igual que en el caso de Férriz, cuando la historia se acerca a su fin, su personaje (Clemen) roza el esperpento.
- Antonio Dechent, Daniel Holguín y Roberto Enríquez. Los dos primeros me parecen los mejores secundarios de la serie. Ejemplares. Roberto Enríquez, con más protagonismo, me ha sorprendido por una mayor contención actoral de lo habitual en él y por clavar su papel de corrupto hasta el tuétano.
Roberto Enríquez & Daniel Grao
.

Lo peor.
- Su segunda temporada. Parecen dos series distintas. Los guionistas tiraron por la vía del gatillo fácil, convirtiendo una historia llena de intriga salpicada puntualmente de acción y violencia en una suma de situaciones increíbles, casi siempre sin sentido, con dudosas motivaciones por parte de los personajes, muertes, asesinatos, navajazos, explosiones con bombonas de butano de las que salen personajes ilesos, incendios provocados, sicarios colombianos que se mueven por Madrid como Pedro por su casa, tiroteos sin que intervenga la Policía, pactos entre diferentes bandas que se cierran y se rompen en minutos... Nada tiene sentido en esta segunda temporada.
- El paso del tiempo durante la historia. Cuesta saber si han pasado horas, días o semanas a medida que transcurre la serie. Un lio en todos los sentidos.
- Daniel Grao. No es realmente de lo peor, pero su inexpresividad contrasta brutalmente con Isak Férriz.
- La música. Además de molesta, no pega en absoluto con la trama.
- La entradilla de la serie. Cutrísima.
- La muerte violenta de tantos personajes. Más que nunca muere hasta el apuntador. El asesinato de Lorena, ex-pareja de Clemen, me pareció el colmo de la sordidez. No era necesario, cuando además habían abandonado el barrio sin dejar, aparentemente, rastro.
- La extremada longitud de la serie. La historia está alargadísima mediante tramas muy superficiales incrustadas de forma abrupta, como la aparición de la "tía" de Carmen.
- La incoherencia de la mayoría de personajes en la segunda temporada. No se salva ni uno.
- Situaciones inverosímiles y sacadas de la manga como el capítulo "Paula" donde los hermanos Guerrero se mueven por un hospital con toda naturalidad y son ayudados por una yonki, o la unión de todas las bandas del barrio al final lideradas por Clemen (¿¿¿???).
- La capacidad regenerativa de Tomás Guerrero, una especie de T-1000 que cura sus heridas a la velocidad de la luz mientras que a su hermano Daniel las cicatrices no le desaparecen nunca.
- La niña gitana. Personaje odioso y ridículamente terrorífico. Capaz de dar órdenes a la matriarca.
- El maquillaje de bazar chino empleado en efectos especiales. Los rostros desfigurados de Caracaballo tras la explosión de butano y el de la niña gitana dan mucha risa.
- El final ¿abierto? con Carmen ocupando el trono. Espero que no se les ocurra rodar una tercera temporada.

Me jode mucho pero esta segunda temporada me ha hecho bajar del 8 al 3.
5
5 de octubre de 2018
40 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
La he visto entera, y a parte del primer capítulo que me parece brillantemente sostenido por Don José Coronado....., todo el resto de la serie es un artefacto que no funciona. Está hecha a base de latigazos sin conexión entre ellos, son como unos "sketch" uno detrás de otro bastante más cerca del libre albedrío que de una serie seria. A medida que va avanzando, la serie pierde fuelle y termina teniendo parecido a una telenovela. Floja
7
8 de octubre de 2018
25 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al fin. Un thriller/drama de producción nacional que recrea con acierto y a buen ritmo la génesis y entresijos del panorama criminal en España, de nuestros días, a través de la historia de la familia Guerrero, sin caer en la tentación de copias anglosajonas importadas, e impostadas, que nos son ajenas. Aquí todo tiene aroma propio: el de la realidad de nuestro lumpen, nuestra marginalidad y nuestro crimen, que hunde sus raíces en el cercano mundo del barrio y de la familia, partiendo de los tan reconocibles mercados de rastrillo nacionales, como base de operaciones; extendiéndose, con el tiempo y la globalización, a ramificaciones nacionales e internacionales, con profundas implicaciones de la corrupción política y de las administraciones, que constituyen nuestro día a día.

Nadie pretende que esta serie sea brillante y elegante, pero la serie de televisión ofrece un juego trepidante y entretenido, y no menos inteligente, a través de un mundo de violencia, robos, tráfico de drogas y estafas, lealtades y deslealtades familiares, y crímenes; un juego con muchas ambivalencias, de trampas a largo plazo y con muchas aristas de drama famíliar, como la vida misma. Un producto ágil, fresco y original, no tanto por lo que cuenta sino por como lo logra.
Daniel Holguín & Manolo Caro
El realizador Enrique Urbizu, en la línea de la producción de sus últimos años, nos brinda un espectáculo ambicioso, cercano y reconocible; una visión del crimen autóctono, ambicioso, con ecos de bodas de sangre y perros callejeros, con un ángulo noir, original “made in Spain” que no se anda con chiquitas a la hora de mostrarnos la violencia, árida, seca y devastadora; tanto como puedan serlo los sentimientos encontrados de los hermanos Guerrero y la rémora traumática de su herencia familiar. Se percibe aquí, ya asimilado y madurado, la aplicación de lo aprendido, de todo el currículum previo del director: “La caja 507”, “No habrá paz para los malvados”, etc. Y ahí va, lanzándose a la piscina de las series de TV, y guardando la ropa con dignidad; otra vez.

Ahí va un José Coronado que se sale, con otro personaje “malvado”, del lado oscuro, al que debería volver con más regularidad; le va como anillo al dedo. Los hermanos Guerrero, sus hijos, interpretados por Daniel Grao, Isak Férriz y Carlos Librado, magníficos en sus respectivos roles, caracteres y temperamentos. Y unos secundarios que brillan, en sus respectivas réplicas y matices, dentro y fuera de familia.
Carlos Librado “Nene” & Ariana Martínez
El ritmo impresionante, que si bien esto lleva en ocasiones a una exposición torpe, las poderosas interpretaciones lo excusan con creces. Una serie de televisión que a pesar de una promesa de objetividad, se atribuye calidez, aún en la frialdad de las escenas más ásperas y dolorosas. Aquí somos así.

Un “Hecho en España” con visos de calidad poco vistos en formato serie para este género, y con la sobriedad del formato británico más inteligente: temporada de seis episodios, ciñéndose al asunto y evitando circunloquios y prolongaciones postizas ¿Se puede pedir más?
6
8 de octubre de 2018
25 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de verla, y ciertamente es entretenida. Pero está repleta de clichés y alguna que otra incoherencia. A partir del segundo capítulo se le ven las costuras, y va cayendo como un castillo de naipes. Hay parte del argumento que recuerda a Romanzo criminale, pero no funciona. Falta talento.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Lo más inaceptable y a mi modo de ver ridículo de todo esto es que el tiroteo con la polícia nacional no se filmó, se pasó directamente a otra secuencia y se dió por comprendido. Al final aparecen casi todos muertos como si los hubiera masacrado un Alien. Lamentable.
4
7 de diciembre de 2018
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gigante es el planteamiento de esta serie y el magnífico arranque de su primer capítulo. El segundo, si bueno, ya no tan gigante. Y de ahí para abajo: los capítulos se suceden a la vez que el tedio aumenta, la historia se vuelve imposible (por nada convincente) y culmina en un festival de violencia que nos deja fríos y perplejos (de lo absurdo que resulta).
En suma, el gigante del comienzo se va achicando a medida que avanza el metraje, y nos queda un enano; resultón, pero enano.
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