La ley del deseo
1987 

6,6
12.340
Drama. Thriller. Romance
Pablo (Eusebio Poncela) y Tina (Carmen Maura) son dos hermanos, dedicados al mundo del espectáculo, que están marcados para siempre por la separación de sus padres y, sobre todo, por un oscuro secreto de Tina. Pablo, que malvive enamorado de Juan (Miguel Molina), conoce a Antonio (Antonio Banderas), pero entonces su vida se complicará aún más. (FILMAFFINITY)
7 de septiembre de 2008
7 de septiembre de 2008
62 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me encanta esta película por el retrato que hace del Madrid nocturno del mes de agosto durante los ochenta: el calor, el asfalto, los andamios, los garitos de copas, los señores del Ayuntamiento regando la calle... Todo es como un cuadro de Ceesepe, que por cierto, hizo el cartel de la película.
La historia homosexual que es el eje de la trama no me acaba de convencer, pero la película funciona porque el universo Almodóvar tiene una fuerza plástica fabulosa. Las escenas de sexo gay son estupendas, y de lo más audaz que se ha hecho hasta ahora.
La banda sonora, un poco jazzística, acompaña muy bien la sensación de verano urbano que lo impregna todo.
Esta película es Carmen Maura. Sin ella, no se hubiera podido hacer. Su interpretación de la transexual es absolutamente magistral. La escena en la que entra en la iglesia cantando himnos con voz de cazalla, es para recordar.
La historia homosexual que es el eje de la trama no me acaba de convencer, pero la película funciona porque el universo Almodóvar tiene una fuerza plástica fabulosa. Las escenas de sexo gay son estupendas, y de lo más audaz que se ha hecho hasta ahora.
La banda sonora, un poco jazzística, acompaña muy bien la sensación de verano urbano que lo impregna todo.
Esta película es Carmen Maura. Sin ella, no se hubiera podido hacer. Su interpretación de la transexual es absolutamente magistral. La escena en la que entra en la iglesia cantando himnos con voz de cazalla, es para recordar.
19 de marzo de 2009
19 de marzo de 2009
77 de 117 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pablo: director de cine homosexual con mucho éxito entre el género masculino y que se tira a todo lo que se menea, con mucha suerte hasta ahora al no haber pillado ni unas ínfimas ladillas. Su hermana es travesti.
Tina (la hermana): La Maura. Transexual. Antes era Tino. Es actriz y nunca se acuesta con nadie porque el ultimo hombre con el que se enrollo y con el que huyo a Marruecos, que por cierto era su padre, la dejó más tirada que una colilla.
Antonio (el Banderas): Psicópata. Y gay, huelga decir. Vive con su madre que es coplera. Siempre que ve una película de Pablo va ipso-facto al baño a correrse.
Juan: Micky Molina antes (o durante) de acabar yonki perdido. Es un bohemio que vive en un pueblo costero. Y aunque parezca raro, le gustan los hombres.
Bibi Andersen: antes era Manolo. Tiene una hija con Tina, a pesar de que la naturaleza tiende a pensar que por detrás no se puede procrear. Es travesti. Almodóvar escribió el papel pensando en ella. Desconozco si por alguna extraña teoría matemática travesti más travesti acaba siendo igual a heterosexual, lo que nos daría una nueva visión del personaje.
Tina (la hermana): La Maura. Transexual. Antes era Tino. Es actriz y nunca se acuesta con nadie porque el ultimo hombre con el que se enrollo y con el que huyo a Marruecos, que por cierto era su padre, la dejó más tirada que una colilla.
Antonio (el Banderas): Psicópata. Y gay, huelga decir. Vive con su madre que es coplera. Siempre que ve una película de Pablo va ipso-facto al baño a correrse.
Juan: Micky Molina antes (o durante) de acabar yonki perdido. Es un bohemio que vive en un pueblo costero. Y aunque parezca raro, le gustan los hombres.
Bibi Andersen: antes era Manolo. Tiene una hija con Tina, a pesar de que la naturaleza tiende a pensar que por detrás no se puede procrear. Es travesti. Almodóvar escribió el papel pensando en ella. Desconozco si por alguna extraña teoría matemática travesti más travesti acaba siendo igual a heterosexual, lo que nos daría una nueva visión del personaje.

Carmen Maura
La niña: capaz de ponerte la carne de gallina representando el “Ne me quitte pas” de Jacques Brel, vive con su madre Tina. Aún no le ha dado tiempo a volverse loca como todos los demás, debido a su corta edad. De mayor será transexual, como mamá y mamá.
Los policías: Los Guillén-Cuervo frente a frente. A cargo de ellos el mejor diálogo del film ( “He encontrado un cuarto de gramo” “Con eso no nos da para acusarle de tenencia” “No, pero nos da para dos rayas, ¿Quieres?). El toque hetero de la película, para que no quede todo demasiado recargado.
Mucha loca, mucho sexo y mucha droga. Diálogos hilarantes y mucho colorido. Una clásica almodovariana de los ochenta y por extensión del cine español. Sólo le falta a Chus Lampreave.
Los policías: Los Guillén-Cuervo frente a frente. A cargo de ellos el mejor diálogo del film ( “He encontrado un cuarto de gramo” “Con eso no nos da para acusarle de tenencia” “No, pero nos da para dos rayas, ¿Quieres?). El toque hetero de la película, para que no quede todo demasiado recargado.
Mucha loca, mucho sexo y mucha droga. Diálogos hilarantes y mucho colorido. Una clásica almodovariana de los ochenta y por extensión del cine español. Sólo le falta a Chus Lampreave.
20 de noviembre de 2015
20 de noviembre de 2015
36 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
El 25 de septiembre de 1949 nacía en el manchego pueblo de Calzada de Calatrava (Ciudad Real) Pedro Almodóvar, en la España profunda y ultracatólica de la posguerra, en una familia de arrieros y con gran presencia de mujeres, cuyo mundo plasmaría en películas como "Volver".
Sus padres eran Antonio Almodóvar (fallecido en 1980) y Francisca Caballero (1916-1999). La familia emigró a Orellana la Vieja y más tarde a Madrigalejo (Cáceres) y Pedro estudió el bachillerato en Cáceres capital con los padres salesianos.
Tras sobrevivir a ese ambiente tan homofóbico que aún muchos recordamos en España -yo crecí en una ciudad de provincias en los años sesenta y a los homosexuales se les hacía la vida imposible hasta que se marchaban a Madrid o Barcelona, en busca del anonimato, y el peor insulto que te podían decir en el instituto era llamarte "mariquita" o "maricón"- Pedro comienza una carrera cinematográfica meteórica en el Madrid de la Movida que le consagrará mundialmente como uno de los mejores directores de las últimas décadas.
Como nadie es profeta en su tierra, Pedro -que ya recibió un Oscar en 1999- está mucho menos valorado en España que fuera, hasta tal punto que la Academia Española de Cine no propuso a su película "Hable con ella" para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa de 2002 y sin embargo en Hollywood le dieron el Oscar al mejor guión original, tras haber ganado previamente el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa de ese mismo año.
Tras un comienzo disrruptivo en el que destacan "Laberinto de pasiones" y "Entre tinieblas", Almodóvar filma su primer gran film hablando de la supervivencia de una modesta ama de casa y asistenta en el Madrid profundo de los ochenta, "¿Qué he hecho yo para merecer ésto?", donde hace una exhibición de su gran conocimiento sobre la mente y el corazón de la mujer española de su generación.
En 1987 consigue producir por sus propios medios "La ley del deseo", film rompedor donde los haya y que de inmediato se convierte en un film de culto del universo gay, ya que se trata de un drama romántico al uso con historias de amores no correspondidos, amores imposibles, celos, amores platónicos,... protagonizado por homosexuales masculinos y en el que se evita por completo ese punto de sordidez que daban a sus historias directores como Fassbinder o posteriormente Gus Van Sant.
El producto es una película preciosa, emocionante, tierna por momentos y muy dura en otros que pasó casi desapercibida por la cartelera española en un primer pase pero que, tras ser un gran éxito de crítica a nivel internacional, se volvió a proyectar en las salas de este querido país obteniendo el reconocimiento que en su estreno se le había robado.
Vaya este pequeño homenaje en forma de crítica cinematográfica a personas como Pedro Almodóvar que han conseguido que la cultura homofóbica radical de la España profunda donde nacieron y crecieron evolucionara hacia un ambiente de mucha mayor tolerancia donde se puede salir del armario sin tanto miedo. Va por todos ellos y ellas...
Sus padres eran Antonio Almodóvar (fallecido en 1980) y Francisca Caballero (1916-1999). La familia emigró a Orellana la Vieja y más tarde a Madrigalejo (Cáceres) y Pedro estudió el bachillerato en Cáceres capital con los padres salesianos.
Tras sobrevivir a ese ambiente tan homofóbico que aún muchos recordamos en España -yo crecí en una ciudad de provincias en los años sesenta y a los homosexuales se les hacía la vida imposible hasta que se marchaban a Madrid o Barcelona, en busca del anonimato, y el peor insulto que te podían decir en el instituto era llamarte "mariquita" o "maricón"- Pedro comienza una carrera cinematográfica meteórica en el Madrid de la Movida que le consagrará mundialmente como uno de los mejores directores de las últimas décadas.
Como nadie es profeta en su tierra, Pedro -que ya recibió un Oscar en 1999- está mucho menos valorado en España que fuera, hasta tal punto que la Academia Española de Cine no propuso a su película "Hable con ella" para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa de 2002 y sin embargo en Hollywood le dieron el Oscar al mejor guión original, tras haber ganado previamente el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa de ese mismo año.
Tras un comienzo disrruptivo en el que destacan "Laberinto de pasiones" y "Entre tinieblas", Almodóvar filma su primer gran film hablando de la supervivencia de una modesta ama de casa y asistenta en el Madrid profundo de los ochenta, "¿Qué he hecho yo para merecer ésto?", donde hace una exhibición de su gran conocimiento sobre la mente y el corazón de la mujer española de su generación.
En 1987 consigue producir por sus propios medios "La ley del deseo", film rompedor donde los haya y que de inmediato se convierte en un film de culto del universo gay, ya que se trata de un drama romántico al uso con historias de amores no correspondidos, amores imposibles, celos, amores platónicos,... protagonizado por homosexuales masculinos y en el que se evita por completo ese punto de sordidez que daban a sus historias directores como Fassbinder o posteriormente Gus Van Sant.
El producto es una película preciosa, emocionante, tierna por momentos y muy dura en otros que pasó casi desapercibida por la cartelera española en un primer pase pero que, tras ser un gran éxito de crítica a nivel internacional, se volvió a proyectar en las salas de este querido país obteniendo el reconocimiento que en su estreno se le había robado.
Vaya este pequeño homenaje en forma de crítica cinematográfica a personas como Pedro Almodóvar que han conseguido que la cultura homofóbica radical de la España profunda donde nacieron y crecieron evolucionara hacia un ambiente de mucha mayor tolerancia donde se puede salir del armario sin tanto miedo. Va por todos ellos y ellas...
10 de mayo de 2009
10 de mayo de 2009
31 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como se nota que Almodóvar ya es su propio jefe en este film y se toma libertades personales a la hora de crearlo. El guión mas parece sacado de un culebrón colombiano, con accidentes, triángulos amorosos, incestos,madres que abandonan a sus hijos, asesinato y hasta amnesia, pero esta película te atrapa por su naturalidad y desparpajo, te da igual lo que les pase a los personajes, solo te apetece seguir viendo sus vidas, sus juergas y sus relaciones personales. lo que menos creativo me parece es su banda sonora que consiste en cuatro o cinco canciones del propio Almodóvar & Mcnamara y lo que mas me extraña es que ponen una y otra vez en este film, la melodía principal de "¿que he hecho yo para merecer esto?" de Bernardo Bonezzi. Geniales Carmen Maura, Fernando guillen y sobre todo Antonio Banderas, que fue irse a América y perder todo su encanto. Es curioso ver a Manuela Velasco haciendo sus pinitos con Almodóvar y la verdad es que no lo hace nada mal. Tina (el personaje de Maura) es una premonición de zahara de "la mala educación". El gran final redime las anteriores torpezas en guión.
8 de marzo de 2013
8 de marzo de 2013
19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ni siquiera por su valor testamental de la "movida", ni por sus trazas de géneros ( melodrama, unas chispitas de noir), que pese (o gracias) a el modus operandis de Pedro a la máquina, sí se pueden apreciar a través del análisis espectroscópico o de Carbono 14 del cinéfilo, ni por las influencias de Fassbinder y Sirk e incluso Nicky Ray, inevitables. Almodovar empezó a ser Almodovar en esta película. El sello de "el deseo", no sólo era una organización productora. El manchego despegaba.
Virgencitas a parte, relicarios, cartas de amor, dejes que ya venían de serie. Incluso casi las escenas de "puro cine", entre ellas ese "empapamé" para la posteridad, las reinvenciones de originalidad originalísima en ese padre e hijo inspectores (los Fernando Guillén), que Tarantino homenajearía en Kill Bill y Death Proof..., los vasos comunicantes entre ésta y "la mala educación", "la mala educación" con "los amantes pasajeros", el juego de pasillos autoreferenciales donde el espectador puede encontrar un plus más...todo se queda en plano secundario. Y no hay otra cosa que mejor haga Almodovar, de hacer que los personajes sean el todo, a pesar de los actores, esclavos sodomizados por el manchego despótico. Se trata de Cine, se trata de Arte...se tiene que dar el todo por el todo en cada escena, el primer plano no le pertenece al actor, le pertenece al personaje....ni tan siquiera al propio personaje, sino a su pena.
Así narra Almódovar, así, empieza a construir una obra coherente con apuntes y bosquejos de un contexto "movidón". No sabemos cuando terminará la catedral (esto es como "la sagrada familia"), pero advertimos la filmografía de este gran artista como quizás la más coherente de todos los cineastas de la historia.
Y ni siquiera esto se debe a su lealtad hacía el marketing y su "estilo". Se debe a sus personajes, es decir, a la pena de éstos...esclavos del deseo.
(9,2) Película vital en su filmografía. Ahí, ahí con Buñuel....
Virgencitas a parte, relicarios, cartas de amor, dejes que ya venían de serie. Incluso casi las escenas de "puro cine", entre ellas ese "empapamé" para la posteridad, las reinvenciones de originalidad originalísima en ese padre e hijo inspectores (los Fernando Guillén), que Tarantino homenajearía en Kill Bill y Death Proof..., los vasos comunicantes entre ésta y "la mala educación", "la mala educación" con "los amantes pasajeros", el juego de pasillos autoreferenciales donde el espectador puede encontrar un plus más...todo se queda en plano secundario. Y no hay otra cosa que mejor haga Almodovar, de hacer que los personajes sean el todo, a pesar de los actores, esclavos sodomizados por el manchego despótico. Se trata de Cine, se trata de Arte...se tiene que dar el todo por el todo en cada escena, el primer plano no le pertenece al actor, le pertenece al personaje....ni tan siquiera al propio personaje, sino a su pena.
Así narra Almódovar, así, empieza a construir una obra coherente con apuntes y bosquejos de un contexto "movidón". No sabemos cuando terminará la catedral (esto es como "la sagrada familia"), pero advertimos la filmografía de este gran artista como quizás la más coherente de todos los cineastas de la historia.
Y ni siquiera esto se debe a su lealtad hacía el marketing y su "estilo". Se debe a sus personajes, es decir, a la pena de éstos...esclavos del deseo.
(9,2) Película vital en su filmografía. Ahí, ahí con Buñuel....
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