Anonymous
6,2
5.767
Drama. Intriga
Inglaterra Isabelina, siglo XVI. El film plantea una cuestión que, durante siglos, han debatido académicos y grandes escritores desde Mark Twain y Charles Dickens hasta Henry James y Sigmund Freud: ¿quién fue el autor de las obras de teatro atribuidas tradicionalmente a William Shakespeare? Se han escrito muchos libros y se han barajado muchas hipótesis al respecto, entre ellas la que ofrece Anonymous. La Inglaterra Isabelina fue un ... [+]
29 de octubre de 2011
29 de octubre de 2011
45 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Roland Emmerich cumple con "Anonymous" la que hasta la fecha es su mejor película (lo que no es mucho, teniendo en cuenta su peculiar curriculum).
En esta ocasión, el director nos trae una obra donde por encima de todo brilla el amor al teatro y a la poesía, lo cual, a pesar de las limitaciones actorales y de lo criticable de sus teorías, consigue el objetivo de cautivarnos.
La película comienza con Dereck Jacobi a punto de entrar en escena y se cierra en una estructura con el público, nosotros, abandonando la sala, siguiendo una estructura perfectamente cerrada. La obra se abre dentro del teatro, como debía ser. De este modo, Emmerich nos conduce de nuevo al teatro, hoy tan olvidado, y hace uso del teatro dentro del teatro. Recuérdese que nada hay más barroco que la ficción dentro de la ficción (Velazquez y las Meninas, los diversos planos del Quijote, el teatro dentro del teatro en Hamlet...). Con dichas premisas la película arranca bien.
Es entonces cuando el viaje empieza con sus altibajos. El nivel de la interpretación, el efectismo de ciertos pasajes y el clima de culebrón dan lugar a impresiones encontradas. Algo chirría entre la maravillosa puesta en escena y ni siquiera la fastuosidad de decorados o de planos cenitales, terminan de disfrazarlo.
En esta ocasión, el director nos trae una obra donde por encima de todo brilla el amor al teatro y a la poesía, lo cual, a pesar de las limitaciones actorales y de lo criticable de sus teorías, consigue el objetivo de cautivarnos.
La película comienza con Dereck Jacobi a punto de entrar en escena y se cierra en una estructura con el público, nosotros, abandonando la sala, siguiendo una estructura perfectamente cerrada. La obra se abre dentro del teatro, como debía ser. De este modo, Emmerich nos conduce de nuevo al teatro, hoy tan olvidado, y hace uso del teatro dentro del teatro. Recuérdese que nada hay más barroco que la ficción dentro de la ficción (Velazquez y las Meninas, los diversos planos del Quijote, el teatro dentro del teatro en Hamlet...). Con dichas premisas la película arranca bien.
Es entonces cuando el viaje empieza con sus altibajos. El nivel de la interpretación, el efectismo de ciertos pasajes y el clima de culebrón dan lugar a impresiones encontradas. Algo chirría entre la maravillosa puesta en escena y ni siquiera la fastuosidad de decorados o de planos cenitales, terminan de disfrazarlo.

Sam Reid
Uno tiene la impresión de que hay algo bellísimo en el modo en que nos habla del autor anónimo, que accede a ser suplantado por el mediocre actor William Shakespeare para poder proseguir con su caudal incontenible de poesía, y de que toda esa belleza no acaba de atarse con verdadero amor al verbo o a la imagen.
Los personajes aparecen con excesivo simplismo y ni siquiera la aparición de la Redgrave le da mayor solidez.
Habrá quien critique con motivo la teoría de la que parte el film, a saber, que fue The Earl of Oxford, amante de la reina Isabel de Inglaterra, el verdadero autor, y que, usando al escritor Ben Johnson como portador y al actor William Shakespeare como marioneta, pudo estrenar sus obras sin poner en riesgo su situación social. Creo, sin embargo, que no son pertinentes en una obra de ficción como esta las tan esperables críticas históricas (que ya Ebert expone en la crítica que ofrece FA). Nadie, a estas alturas, le tira piedras a Milos Forman por hacer de Mozart un payaso, o le dice a Dumas que Richelieu no era el sumum de perversidad de "Los tres mosqueteros". Dejemos pues en la ficción lo que la ficción es, y valoremos ante todo en los tiempos que corren que alguien se atreva a hacer un film donde se hable de historia, literatura y amor a la palabra.
Los personajes aparecen con excesivo simplismo y ni siquiera la aparición de la Redgrave le da mayor solidez.
Habrá quien critique con motivo la teoría de la que parte el film, a saber, que fue The Earl of Oxford, amante de la reina Isabel de Inglaterra, el verdadero autor, y que, usando al escritor Ben Johnson como portador y al actor William Shakespeare como marioneta, pudo estrenar sus obras sin poner en riesgo su situación social. Creo, sin embargo, que no son pertinentes en una obra de ficción como esta las tan esperables críticas históricas (que ya Ebert expone en la crítica que ofrece FA). Nadie, a estas alturas, le tira piedras a Milos Forman por hacer de Mozart un payaso, o le dice a Dumas que Richelieu no era el sumum de perversidad de "Los tres mosqueteros". Dejemos pues en la ficción lo que la ficción es, y valoremos ante todo en los tiempos que corren que alguien se atreva a hacer un film donde se hable de historia, literatura y amor a la palabra.

Joely Richardson
Con eso, yo simplemente me conformo. Sea quien fuera el autor de las obras atribuidas a Shakespeare, resulta emocionante que aún podamos vivir, en la escena, o en un rincón de casa, de la magia de la gran literatura. Hoy Emmerich nos trajo un poquito de esto. Solo por ello le doy un ocho.
15 de noviembre de 2011
15 de noviembre de 2011
31 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
La figura de William Shakespeare como el dramaturgo inglés más importante de la historia queda en entredicho si hacemos acaso a Anonymous, película que supone el salto al cine serio de Roland Emmerich. El director de 2012 hace aquí su particular apuesta a los Oscars con un film basado en esas teorías que cuestionan la maestría literaria del de Stratford-upon-Avon: una corriente crítica iniciada apenas siglo y medio después de su muerte y apoyada por nombres de la talla de Voltaire, Walt Whitman, Mark Twain, Charles Chaplin, Sigmund Freud o Derek Jacobi.
Los anti-Stratfordianos -que así se denoniman- alegan que un hombre de la extracción social baja y con una formación escasa como la de Shakespeare es imposible que hubiera podido producir una obra de tal calado y tan prolija en detalles intelectuales y refinados, más propios de alguien educado en clases altas y con un mayor acceso a la cultura o las artes. Pues bien, Emmerich hace suya esta propuesta y nos presenta a su verdadero Bardo Inglés: Edward De Vere -Rhys Ifans-, el 17º Conde de Oxford y autor en la sombra de obras maestras como Hamlet, Julio César o El Rey Lear. Un noble apasionado por la escritura pero que se vio obligado a esconder su vocación debido al puritanismo luterano de la época, que desdeñaba los escenarios como una simple distracción para la plebe. La narración nos conduce por las maniobras de De Vere para lograr ver sus obras estrenadas, como la de renunciar a su autoría en favor de terceros que se llevasen la gloria. Hombres como William Shakespeare -Rafe Spall- un actor de segunda y casi analfabeto que se aprovechará de las circunstancias para pasar a la posteridad usurpando el talento del Conde.
Los anti-Stratfordianos -que así se denoniman- alegan que un hombre de la extracción social baja y con una formación escasa como la de Shakespeare es imposible que hubiera podido producir una obra de tal calado y tan prolija en detalles intelectuales y refinados, más propios de alguien educado en clases altas y con un mayor acceso a la cultura o las artes. Pues bien, Emmerich hace suya esta propuesta y nos presenta a su verdadero Bardo Inglés: Edward De Vere -Rhys Ifans-, el 17º Conde de Oxford y autor en la sombra de obras maestras como Hamlet, Julio César o El Rey Lear. Un noble apasionado por la escritura pero que se vio obligado a esconder su vocación debido al puritanismo luterano de la época, que desdeñaba los escenarios como una simple distracción para la plebe. La narración nos conduce por las maniobras de De Vere para lograr ver sus obras estrenadas, como la de renunciar a su autoría en favor de terceros que se llevasen la gloria. Hombres como William Shakespeare -Rafe Spall- un actor de segunda y casi analfabeto que se aprovechará de las circunstancias para pasar a la posteridad usurpando el talento del Conde.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hay que decir que Anonymous resulta una película entretenida en la cual se nota el entusiasmo e interés puestos en ella por su director, quien, a la vez que desmonta la reputación de Shakespeare como icono literario, también tiene tiempo para dudar de la de Isabel I -Joely Richardson / Vanessa Redgrave- como la supuesta Reina Virgen de Inglaterra. Una devora hombres con varios hijos no reconocidos en realidad, y pieza central de las intrigas y luchas de poder que nos ofrece el guión del film; en el que no podían faltar elementos tan inequívocamente shakesperianos como sexo, muerte, envidia, mentira o traición. Lástima que para desarrollar la trama el guionista John Orloff -Ga’Hoole- incurra de nuevo en su proverbial habilidad para complicarse la vida, mediante flash-backs, elipsis y saltos temporales algo innecesarios, sobre todo en el primer tercio. También el realizador alemán debería haber sacado las tijeras a pasear en algunos tramos del metraje, como en el anticlimático desenlace; si bien el buen hacer del reparto -en especial el de un brillante Rhys Ifans- compensa los altibajos que pueda tener el film. Una cinta en la que, a pesar del cambio de género, podemos apreciar momentos made in Emmerich como esos espectaculares planos aéreos del Londres del XVI generados por ordenador.

Rhys Ifans
En definitiva, una película que, más que pretender enmendarle la plana radicalmente a Shakespeare, da la impresión de preferir maravillarse por el talento o la calidad que destilan esas 37 obras y 154 sonetos que hoy se le atribuyen a su nombre. Un legado de innegable perfección escribiese quien las escribiese, y que trascendieron a su época para alcanzar una merecida inmortalidad.
19 de noviembre de 2011
19 de noviembre de 2011
21 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ni los actores son conocidos ni el director es afamado, pero vaya peliculón ha salido de tan discreta macedonia. Dignificación del arte literario y de la creación poética, en estos fueros campea esta obra meta-teatral-cinematográfica. Un homenaje con épica e intriga (algo disparatada en ocasiones), dramática, imperfecta y deliciosa. Pero sobretodo, entretenida.
Sobre si Shakespeare fue el autor real...Francamente, me da lo mismo. Considérenla una ficción conspirativa o una ida de olla si es que son devotos de la Wikipedia. Yo voy al cine a disfrutar, no a lacerarme con la honestidad histórica, que tampoco la pretende la película. Vivir, dormir, no más.
Sobre si Shakespeare fue el autor real...Francamente, me da lo mismo. Considérenla una ficción conspirativa o una ida de olla si es que son devotos de la Wikipedia. Yo voy al cine a disfrutar, no a lacerarme con la honestidad histórica, que tampoco la pretende la película. Vivir, dormir, no más.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
—[La obra de Ben Johnson]Que mostraba a vuestros superiores como bobos que viven sin apenas conseguir llevarse nada a la boca si no fuera por la habilidad de sus sirvientes. Todo arte es político Johnson, de lo contrario solo sería decoración. Y todo artista tiene algo que decir, de lo contrario haría zapatos. Y vos no sois un remendón, ¿verdad Johnson?
Fantástica transcripción sale en la peli del discurso de Enrique IV.
—Esta historia la enseñara el buen hombre a su hijo. Y San Crispín Crispiniano jamás llegará, desde el día de hoy hasta el fin del mundo, sin que lo acompañe eternamente nuestro recuerdo. El de estos pocos...estos pocos felices...nuestra banda de hermanos. Porque quien hoy vierte su sangre conmigo será mi hermano, por baja que sea su ralea este día enaltecerá su condición, y los caballeros en Inglaterra que ahora reposan se creerán malditos por haber faltado aquí, y tendrán en poco su hombría cuando hable alguno que combatió con nosotros el día de San Crispín.
Fantástica transcripción sale en la peli del discurso de Enrique IV.
—Esta historia la enseñara el buen hombre a su hijo. Y San Crispín Crispiniano jamás llegará, desde el día de hoy hasta el fin del mundo, sin que lo acompañe eternamente nuestro recuerdo. El de estos pocos...estos pocos felices...nuestra banda de hermanos. Porque quien hoy vierte su sangre conmigo será mi hermano, por baja que sea su ralea este día enaltecerá su condición, y los caballeros en Inglaterra que ahora reposan se creerán malditos por haber faltado aquí, y tendrán en poco su hombría cuando hable alguno que combatió con nosotros el día de San Crispín.

Rhys Ifans
—Anne deberías haber visto al populacho. No se quedaron sentados como los reptiles de la corte, con los rostros inmóviles y los colmillos momentaneamente retraídos...¡NO! ¡Subieron al escenario, lucharon contra los franceses!
—¡Basta! ¡Basta, no continúes! ¿Por qué debes continuar humillando a mi familia?
—Las voces Anne... las voces, no puedo acallarlas, vienen a mí. Cuando duermo, cuando despierto, cuando me alimento, cuando camino por el salón...Las dulces añoranzas de una doncella, las crecientes ambiciones de un cortesano, los viles propósitos de un asesino, las desdichadas súplicas de sus víctimas...Solo cuando plasmo sus palabras, sus voces en el pergamino, se sueltan, se liberan, solo entonces mi mente se queda en silencio...Enloquecería si no pusiera esas voces por escrito.
A donde vas mi bien errante
aguarda aquí a tu fiel amante
de mis besos, norte y sur,
no te alejes alma mía
que el amor,
al fin del día,
no se abandona al albor.
¿Qué es amor? No un bien futuro,
el don presente es lo seguro,
incierto lo que vendrá.
No demores más mi vida,
ven, besame enseguida,
la juventud se va...
Seré yo, pero una película así hablada no puedo tenerla por mala.
—¡Basta! ¡Basta, no continúes! ¿Por qué debes continuar humillando a mi familia?
—Las voces Anne... las voces, no puedo acallarlas, vienen a mí. Cuando duermo, cuando despierto, cuando me alimento, cuando camino por el salón...Las dulces añoranzas de una doncella, las crecientes ambiciones de un cortesano, los viles propósitos de un asesino, las desdichadas súplicas de sus víctimas...Solo cuando plasmo sus palabras, sus voces en el pergamino, se sueltan, se liberan, solo entonces mi mente se queda en silencio...Enloquecería si no pusiera esas voces por escrito.
A donde vas mi bien errante
aguarda aquí a tu fiel amante
de mis besos, norte y sur,
no te alejes alma mía
que el amor,
al fin del día,
no se abandona al albor.
¿Qué es amor? No un bien futuro,
el don presente es lo seguro,
incierto lo que vendrá.
No demores más mi vida,
ven, besame enseguida,
la juventud se va...
Seré yo, pero una película así hablada no puedo tenerla por mala.
13 de noviembre de 2011
13 de noviembre de 2011
19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando acudimos al cine para ver una película, cada uno de nosotros ve algo diferente. En este caso, las críticas se centran en la historia: ¿es verosímil? ¿es fiel? Evidentemente no, tampoco creo que el director lo pretendiese. Otras críticas claman al cielo por la desmitificación de la figura de Shakespeare. A mi modo de ver, la película se aleja de ese debate, propone en todo momento la alabanza de la obra, que por sí misma alaba a su autor y lo llena de vida. Todos los personajes propuestos tienen sus defectos, son envidiosos o egocéntricos, caprichosos o avariciosos. Sin embargo la obra es sencillamente perfecta, capaz de crear las emociones humanas más diversas. Cuando la obra es recreada en el teatro es un placer disfrutar de las emociones expresadas por su público y esa forma de disfrutar el arte, tan visceral y tan alejado de nuestro presente, tan contenido y reprimido. La película entera es un retrato del arte: lo que implica a un artista la necesidad de creación, esa locura que le hace tan especial y que le obliga a desquitarse en un papel, esa efervescencia interior que fluye en un público entregado... La historia que se narra entre todo esto resulta entretenida, un cuento que no necesita basarse en la realidad para resultar intrigante y satisfactorio.
10 de marzo de 2012
10 de marzo de 2012
20 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
...sino de tomarnos por imbéciles.
Por aquí se han enumerando las supuestas virtudes de la cinta: interpretaciones de lujazo que a mí me parecieron caricaturescas (el Cecil jorobado), tirando a histriónicas (Redgrave) o amaneradas en exceso (Ifans); un argumento supuestamente atractivo por su originalidad y por poner en tela de juicio a uno de los mayores genios de las Letras jamás nacido... aunque a mí la historia me resultó no solo poco creíble, sino desprovista de interés por una serie de banalidades que expondré más adelante; y por último unos decorados, según dicen, fastuosos que a mí me dejaron bastante indiferente.
Por aquí se han enumerando las supuestas virtudes de la cinta: interpretaciones de lujazo que a mí me parecieron caricaturescas (el Cecil jorobado), tirando a histriónicas (Redgrave) o amaneradas en exceso (Ifans); un argumento supuestamente atractivo por su originalidad y por poner en tela de juicio a uno de los mayores genios de las Letras jamás nacido... aunque a mí la historia me resultó no solo poco creíble, sino desprovista de interés por una serie de banalidades que expondré más adelante; y por último unos decorados, según dicen, fastuosos que a mí me dejaron bastante indiferente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Antes hablaba de ciertas "banalidades" que salpican --más bien inundan-- el argumento de "Anonymous". Aquí van unas cuantas:
a) De Vere es el "verdadero" Shakespeare porque es un noble, y solo un noble puede estar versado en las artes. Es tan, tan noble, que al final resulta que es el legítimo rey de Inglaterra: hijo de la reina Isabel y nieto de Enrique VIII. ¿Quién sino un príncipe podría haber escrito "Hamlet"? Todo encaja.
b) Para hacer la historia más rocambolesca, vamos a añadir una pequeña dosis de incesto: de Vere no solo es el hijo de la reina Isabel, sino que al final (bueno, o al principio, que con tantos flashbacks la historia resulta un tanto confusa) se convierte también en su amante. No contento con eso, la deja preñada. Su supuesto retoño es el conde de Southampton, al que le falta esto para que su madre/abuela lo mande ejecutar años después... aunque no sabemos muy bien por qué. Por lo visto, porque el Cecil jorobado se inventa una historia de agárrate y no te menees que la reina --a veces brillantísima, otras veces un auténtico ceporro-- se traga sin rechistar. Total, era su hijo/nieto. Apenas había vínculo de sangre.
a) De Vere es el "verdadero" Shakespeare porque es un noble, y solo un noble puede estar versado en las artes. Es tan, tan noble, que al final resulta que es el legítimo rey de Inglaterra: hijo de la reina Isabel y nieto de Enrique VIII. ¿Quién sino un príncipe podría haber escrito "Hamlet"? Todo encaja.
b) Para hacer la historia más rocambolesca, vamos a añadir una pequeña dosis de incesto: de Vere no solo es el hijo de la reina Isabel, sino que al final (bueno, o al principio, que con tantos flashbacks la historia resulta un tanto confusa) se convierte también en su amante. No contento con eso, la deja preñada. Su supuesto retoño es el conde de Southampton, al que le falta esto para que su madre/abuela lo mande ejecutar años después... aunque no sabemos muy bien por qué. Por lo visto, porque el Cecil jorobado se inventa una historia de agárrate y no te menees que la reina --a veces brillantísima, otras veces un auténtico ceporro-- se traga sin rechistar. Total, era su hijo/nieto. Apenas había vínculo de sangre.

Jamie Campbell Bower
c) William Shakespeare era un paleto casi integral. Leía, pero no escribía. Leía lo suficientemente bien como para memorizar Hamlet, pero le daba miedo escribir la i latina, que solo es "un palito" (sic). Bueno, la i a secas, que la otra ya no es griega.
d) William Shakespeare, además de un paleto casi integral, era un putero, un desalmado, un usurero, un estafador y... un tío con muchísima suerte. Tanta, tanta, que es fácil imaginarse su época como una sucesión de desastres sin solución de continuidad, dado que él absorbía todas las cosas buenas que podían sucederle a la Humanidad. (Que haya que caricaturizar así a Shakespeare para dotar de cierta enjundia al "argumento" del autor alternativo ya es bastante revelador, en mi modesta opinión.)
e) El Cecil jorobado era muy astuto, pero cuando la reina le pregunta quién es el hijo que tuvo con su hijo (perdón, ya sé que suena enrevesado, pero así está el percal), este le contesta sin inmutarse, sin parpadear siquiera, con una sinceridad y una ingenuidad absolutamente desarmantes... que es el conde de Southampton. Un secreto que el Cecil sénior había mantenido a salvo durante lustros, pero que él no tiene reparos en revelar a las primeras de cambio, y sin más preámbulos que una risueña petición de Su Majestad. Pa flipal.
d) William Shakespeare, además de un paleto casi integral, era un putero, un desalmado, un usurero, un estafador y... un tío con muchísima suerte. Tanta, tanta, que es fácil imaginarse su época como una sucesión de desastres sin solución de continuidad, dado que él absorbía todas las cosas buenas que podían sucederle a la Humanidad. (Que haya que caricaturizar así a Shakespeare para dotar de cierta enjundia al "argumento" del autor alternativo ya es bastante revelador, en mi modesta opinión.)
e) El Cecil jorobado era muy astuto, pero cuando la reina le pregunta quién es el hijo que tuvo con su hijo (perdón, ya sé que suena enrevesado, pero así está el percal), este le contesta sin inmutarse, sin parpadear siquiera, con una sinceridad y una ingenuidad absolutamente desarmantes... que es el conde de Southampton. Un secreto que el Cecil sénior había mantenido a salvo durante lustros, pero que él no tiene reparos en revelar a las primeras de cambio, y sin más preámbulos que una risueña petición de Su Majestad. Pa flipal.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana

