Sendas siniestras
1940 

6,1
42
Western. Drama
Tod Jackson es un joven abogado que llega a Kansas para visitar a sus amigos los Dalton. Una vez allí, averigua que la familia tiene graves problemas, pues una poderosa compañía está utilizando todo tipo de tretas para arrebatarles sus tierras. La situación llega a tal punto que consiguen convertir en proscritos a todos los miembros de la familia. (FILMAFFINITY)
8 de marzo de 2021
8 de marzo de 2021
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando, Lewis Dalton se casó con Adeline Younger, tía de Los Hermanos Younger (los famosos forajidos), nunca imaginó que algunos de sus hijos seguirían idéntico camino. En principio, contó con la suerte de que su hijo Frank, maduro y muy bien formado, se hiciera ayudante de alguacil, pues, con su ejemplo y gracias al respeto que inspiraba, ayudó a que sus hermanos llevaran una vida decente… pero, infortunadamente, a Frank lo asesinaron mientras perseguía a un ladrón de caballos y esto dejaría una primera huella en sus atribulados hermanos quienes deseosos de vengar su muerte se convirtieron en agentes del orden… pero, otra vez intervienen las sombras y durante una discusión por un lío de tierras, Bob que era el más travieso de la familia, termina matando accidentalmente a un hombre, pero, no todos creyeron su versión ya que se supo que, la víctima, venía cortejando a la novia de Bob.
Otros actos non sanctos en el ejercicio de su deber (robo de caballos, introducir licor en territorio indio…), terminaron desacreditándolos como alguaciles, y es entonces, cuando Bob y Emmett reclutan a otros hombres y se convierten en asaltantes de trenes hasta lograr que, por la banda, se ofrecieran fuertes recompensas.
En una libre versión de los sucesos ocurridos entre 1890 y 1892 -no obstante que la base principal fue el libro, “When the Daltons Rode”, que escribiera el propio, Emmett Dalton con la colaboración de Jack Jungmeyer, tras su salida de la cárcel- el director, George Marshall, consigue plantar una divertida película, ya que se propone buscarle el lado amable a todo lo que ocurriera con la legendaria pandilla de forajidos, desde que eran buena gente… hasta las muchas cosas que sucederán luego.
La trama -entremezclando hechos reales con la más pura ficción y convertida a guion por Harold Shumate-, parte de la llegada del abogado, Tod Jackson, a un pueblo de Kansas, donde espera encontrar a la familia Dalton de la que tiene gratos recuerdos de la infancia, y aunque su propósito es viajar enseguida a Guthrie, donde le han ofrecido un empleo, al ver en problemas a sus amigos terminará quedándose… pero más interesado en una mujer con ojos color zafiro, ¡la novia de Bob!, que en cualquier otra cosa.
<<SENDAS SINIESTRAS>> (¡Vaya un título para una comedia-western!), nos asegura 81 minutos que pasarán volando, pues, la trama no da respiro con sus situaciones jocosas; sus bien planeadas escenas de acción… y las agradables actuaciones de actores tan renombrados como Randolph Scott, Kay Francis (en su primera incursión en el western), Brian Donlevy, Broderick Crawford, George Bancroft y el siempre divertido Andy Devine. ¡Ah! y los aficionados a los cortos de, The Three Stooges (Los Tres Chiflados), en el jurado y en los trenes podrán ver algunos rostros que quizás recuerden.
Título para Latinoamérica: LA TRAGEDIA DE LOS DALTON
Otros actos non sanctos en el ejercicio de su deber (robo de caballos, introducir licor en territorio indio…), terminaron desacreditándolos como alguaciles, y es entonces, cuando Bob y Emmett reclutan a otros hombres y se convierten en asaltantes de trenes hasta lograr que, por la banda, se ofrecieran fuertes recompensas.
En una libre versión de los sucesos ocurridos entre 1890 y 1892 -no obstante que la base principal fue el libro, “When the Daltons Rode”, que escribiera el propio, Emmett Dalton con la colaboración de Jack Jungmeyer, tras su salida de la cárcel- el director, George Marshall, consigue plantar una divertida película, ya que se propone buscarle el lado amable a todo lo que ocurriera con la legendaria pandilla de forajidos, desde que eran buena gente… hasta las muchas cosas que sucederán luego.
La trama -entremezclando hechos reales con la más pura ficción y convertida a guion por Harold Shumate-, parte de la llegada del abogado, Tod Jackson, a un pueblo de Kansas, donde espera encontrar a la familia Dalton de la que tiene gratos recuerdos de la infancia, y aunque su propósito es viajar enseguida a Guthrie, donde le han ofrecido un empleo, al ver en problemas a sus amigos terminará quedándose… pero más interesado en una mujer con ojos color zafiro, ¡la novia de Bob!, que en cualquier otra cosa.
<<SENDAS SINIESTRAS>> (¡Vaya un título para una comedia-western!), nos asegura 81 minutos que pasarán volando, pues, la trama no da respiro con sus situaciones jocosas; sus bien planeadas escenas de acción… y las agradables actuaciones de actores tan renombrados como Randolph Scott, Kay Francis (en su primera incursión en el western), Brian Donlevy, Broderick Crawford, George Bancroft y el siempre divertido Andy Devine. ¡Ah! y los aficionados a los cortos de, The Three Stooges (Los Tres Chiflados), en el jurado y en los trenes podrán ver algunos rostros que quizás recuerden.
Título para Latinoamérica: LA TRAGEDIA DE LOS DALTON
5 de abril de 2026
5 de abril de 2026
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En los años 30 se produjo en el cine de gánsteres una mitificación de los villanos, hasta el punto que, muchos de los nombres de los más famosos criminales de la época, quedaron grabados en la memoria colectiva. Era lógico que esa tendencia se trasladara en Hollywood al western, siendo un caldo de cultivo excelente para las historias de forajidos que se convirtieron en leyenda del salvaje oeste.
Ya Henry King había filmado el año anterior la magnífica “Tierra de audaces”, en la que trataba las aventuras de la banda de Jese James, desde un prisma indulgente, en el que los hermanos Frank y Jesse James se veían obligados a portar las armas para defenderse de las injusticias sufridas por su familia. Algo parecido ocurre en “When the Dalton rodes”, lógico, por otra parte, teniendo como base literaria las memorias de uno de los propios hermanos Dalton, Emmett.
Emmett Dalton fue el único superviviente de la banda, a pesar de recibir 23 disparos, lo cual resulta un hecho insólito, y da que pensar que la gente de esa época estaba hecha de una pasta especial. Fue condenado a 20 años de prisión, y tras salir a mitad de condena por una reducción del castigo, decidió reformarse, y acabó plasmando en un libro las aventuras vividas en primera persona junto a sus hermanos.
No es de extrañar entonces que se nos muestre de inicio a los Dalton como una familia que está a favor de la ley (de hecho, Bob era ayudante del alguacil), que sufre las injerencias de una empresa que intentan quitarles las tierras. A partir de esa confrontación, se nos relatan una serie de acontecimientos en los que los Dalton son siempre las víctimas: una pelea forzada por los intrusos, una muerte accidental, de la que Ben Dalton es acusado de asesinato, un juicio amañado, intentos de linchamiento, y para colmo, la atribución de robos y asesinatos que nunca cometieron.
A esas alturas, el espectador no se cree ni la mitad de lo que se cuenta. Ahora resulta que los famosos Hermanos Dalton eran unos tipos estupendos, víctimas de las circunstancias, y, además, puestos de ejemplos en los que debemos reflejarnos todos, como damnificados por un sistema corrupto. Pero menos mal que los guionistas debieron pensar lo mismo sobre la imparcialidad del narrador, centrando entonces sus esfuerzos en desarrollar una historia muy entretenida, y hasta divertida por momentos, utilizando el filtro de la aventura.
Marshall aplica un ritmo tremendo a la historia en su fase intermedia, donde predomina la acción, con escenas realmente meritorias. Los Dalton ya están desatados a esas alturas del argumento, y encadenan atracos a bancos, asaltos a trenes, tiroteos, y fugas espectaculares. Hay algunas escenas que tuvieron que causar sensación en su día, con un trabajo magnífico de los especialistas de las escenas de riesgo.
Resulta curioso que uno de los actores característicos del western, como Randolph Scott, no dispare ni un tiro en toda la cinta, y ni siquiera le recuerde una escena en la que portaba un arma. Su personaje, ficticio, ya que no aparecía en las memorias en las que se basa, sirve de puente entre los espectadores y los Dalton, como elemento intermedio e imparcial que intenta aportar una visión justa de lo que ocurre.
Su relación con el personaje de Kay Francis, a la cual resulta extraño ver en esos ambientes, añade un toque romántico entre tanta acción, y ofrece un elemento más de interés, al existir una relación previa entre ella y Bob Dalton. Este último, encarnado por Broderick Crawford, ofrece mucha solidez, junto a Brian Donlevy, como núcleo central de la banda de notorios bandidos.
La película ofrece mucha acción, violencia, algo de romance, y continuas notas de humor, a cargo del especialista Andy Devine, con el cual es imposible no solar alguna carcajada. Como biografía de los famosos forajidos, no me creo ni una palabra. Como película de aventuras en el Oeste, me ha parecido entretenidísima y muy divertida.
Ya Henry King había filmado el año anterior la magnífica “Tierra de audaces”, en la que trataba las aventuras de la banda de Jese James, desde un prisma indulgente, en el que los hermanos Frank y Jesse James se veían obligados a portar las armas para defenderse de las injusticias sufridas por su familia. Algo parecido ocurre en “When the Dalton rodes”, lógico, por otra parte, teniendo como base literaria las memorias de uno de los propios hermanos Dalton, Emmett.
Emmett Dalton fue el único superviviente de la banda, a pesar de recibir 23 disparos, lo cual resulta un hecho insólito, y da que pensar que la gente de esa época estaba hecha de una pasta especial. Fue condenado a 20 años de prisión, y tras salir a mitad de condena por una reducción del castigo, decidió reformarse, y acabó plasmando en un libro las aventuras vividas en primera persona junto a sus hermanos.
No es de extrañar entonces que se nos muestre de inicio a los Dalton como una familia que está a favor de la ley (de hecho, Bob era ayudante del alguacil), que sufre las injerencias de una empresa que intentan quitarles las tierras. A partir de esa confrontación, se nos relatan una serie de acontecimientos en los que los Dalton son siempre las víctimas: una pelea forzada por los intrusos, una muerte accidental, de la que Ben Dalton es acusado de asesinato, un juicio amañado, intentos de linchamiento, y para colmo, la atribución de robos y asesinatos que nunca cometieron.
A esas alturas, el espectador no se cree ni la mitad de lo que se cuenta. Ahora resulta que los famosos Hermanos Dalton eran unos tipos estupendos, víctimas de las circunstancias, y, además, puestos de ejemplos en los que debemos reflejarnos todos, como damnificados por un sistema corrupto. Pero menos mal que los guionistas debieron pensar lo mismo sobre la imparcialidad del narrador, centrando entonces sus esfuerzos en desarrollar una historia muy entretenida, y hasta divertida por momentos, utilizando el filtro de la aventura.
Marshall aplica un ritmo tremendo a la historia en su fase intermedia, donde predomina la acción, con escenas realmente meritorias. Los Dalton ya están desatados a esas alturas del argumento, y encadenan atracos a bancos, asaltos a trenes, tiroteos, y fugas espectaculares. Hay algunas escenas que tuvieron que causar sensación en su día, con un trabajo magnífico de los especialistas de las escenas de riesgo.
Resulta curioso que uno de los actores característicos del western, como Randolph Scott, no dispare ni un tiro en toda la cinta, y ni siquiera le recuerde una escena en la que portaba un arma. Su personaje, ficticio, ya que no aparecía en las memorias en las que se basa, sirve de puente entre los espectadores y los Dalton, como elemento intermedio e imparcial que intenta aportar una visión justa de lo que ocurre.
Su relación con el personaje de Kay Francis, a la cual resulta extraño ver en esos ambientes, añade un toque romántico entre tanta acción, y ofrece un elemento más de interés, al existir una relación previa entre ella y Bob Dalton. Este último, encarnado por Broderick Crawford, ofrece mucha solidez, junto a Brian Donlevy, como núcleo central de la banda de notorios bandidos.
La película ofrece mucha acción, violencia, algo de romance, y continuas notas de humor, a cargo del especialista Andy Devine, con el cual es imposible no solar alguna carcajada. Como biografía de los famosos forajidos, no me creo ni una palabra. Como película de aventuras en el Oeste, me ha parecido entretenidísima y muy divertida.
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