Scrooge: Cuento de NavidadAnimación
2022 

5,5
583
2 de enero de 2026
2 de enero de 2026
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¿De verdad iba a quedarse Netflix sin su propia versión de “Canción de Navidad”? Por supuesto que no. Así nace “Scrooge: Cuento de Navidad”, adaptación animada y musical que se estrenó el 2 de diciembre de 2022, dirigida por Stephen Donnelly y respaldada por un reparto de voces de lo más respetable: Luke Evans, Olivia Colman, Jessie Buckley, Johnny Flynn y Jonathan Pryce. Nada menos.
La película se suma —sin rubor alguno— a la larguísima lista de reinterpretaciones del eterno relato de Dickens: viajes sobrenaturales, redenciones exprés y fantasmas con agenda apretada incluidos. Todo muy reconocible, todo muy navideño, todo muy… correcto. La lección central, cómo no, sigue intacta: la gente puede cambiar y ser amable merece la pena, mensaje tan universal como a prueba de spoilers.
¿Es una versión algo suave? Bastante. ¿Corre algún riesgo? Más bien no. Pero ahí está precisamente su mayor virtud: la accesibilidad. La historia se cuenta con claridad cristalina, el tono es cálido, la animación resulta agradable y el conjunto funciona como un envoltorio perfectamente diseñado para las vacaciones. Los personajes se entienden sin esfuerzo, el arco emocional está bien marcado y Dickens se sirve en formato “entrada para todos los públicos”, sin intimidar ni exigir demasiado.
La película se suma —sin rubor alguno— a la larguísima lista de reinterpretaciones del eterno relato de Dickens: viajes sobrenaturales, redenciones exprés y fantasmas con agenda apretada incluidos. Todo muy reconocible, todo muy navideño, todo muy… correcto. La lección central, cómo no, sigue intacta: la gente puede cambiar y ser amable merece la pena, mensaje tan universal como a prueba de spoilers.
¿Es una versión algo suave? Bastante. ¿Corre algún riesgo? Más bien no. Pero ahí está precisamente su mayor virtud: la accesibilidad. La historia se cuenta con claridad cristalina, el tono es cálido, la animación resulta agradable y el conjunto funciona como un envoltorio perfectamente diseñado para las vacaciones. Los personajes se entienden sin esfuerzo, el arco emocional está bien marcado y Dickens se sirve en formato “entrada para todos los públicos”, sin intimidar ni exigir demasiado.

Además, el film logra un pequeño milagro: hacer a Scrooge simpático sin absolverlo del todo, un equilibrio delicado que no siempre se consigue. En definitiva, no reinventa nada ni pretende hacerlo, pero sí cumple con solvencia su cometido. Y como puerta de entrada para los más peques a este clásico navideño imprescindible, funciona como un reloj suizo… aunque sea uno adornado con espumillón.
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