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El mártir del Calvario

Drama Jesús rodeado de sus discípulos hace andar a un paralítico, pronuncia el sermón de la montaña, multiplica los peces, devuelve la vista a un niño, redime a la pecadora Magdalena, resucita a Lázaro y arroja del templo a los mercaderes. Luego Judas lo vende y él celebra con los apóstoles la última cena. Después es apresado y coronado de espinas. Judas arrepentido se ahorca. Jesús es crucificado. Muerto, resucitado y sube al cielo al tercer dia. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 4
Críticas ordenadas por utilidad
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9
21 de diciembre de 2009
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante 50 años, ésta película mexicana se exhibió, cada Semana Santa, en numerosos teatros latinoamericanos con llenos completos en cada función. De otro lado, creo haber sido yo el primero que, con posterioridad, la exhibió en Colombia, en una fecha diferente a la Semana Santa. Fue en un ciclo que presenté como, Historias de Amor y de Pasión, en la sala de cine del Museo de Antioquia, y todavía soy de los pocos que aún la presenta en una casa de la cultura, y con rotundo éxito, en la Semana Mayor.

<<EL MÁRTIR DEL CALVARIO>>, me resulta un filme entrañable porque viene ligado a mí desde la infancia; porque me despierta sentimientos muy poderosos y demasiado humanos; y porque me conecta de manera muy íntima con un personaje por el que siento una profunda admiración: Jesucristo... y en lo que a mí respecta, no he visto otra interpretación más efectiva y entrañable que la que logra, Enrique Rambal Jr., en esta película. Su semblanza es bella, fiel a la imagen más difundida de Jesús, y con una fuerza espiritual indescriptible.

La historia, muy apegada a la versión bíblica, consigue recrear los momentos más relevantes de la vida de aquel pastor que revolucionó su época y que trajo al mundo un pensamiento y un ejemplo de vida que, puesto en práctica por cada uno de nosotros, sería, indudablemente, esperanzador y liberador.

Su actitud de rebeldía contra ese materialismo que se hincaba ante los poderosos; su afán de defender los derechos de los pobres y de los desprotegidos; su compromiso con el amor, el perdón y el servicio incondicional; y su capacidad de sacrificio en procura de traer luz a los corazones humanos, son plasmados con eficacia por el director y guionista, Miguel Morayta, al tiempo que hace resonar las palabras más sabias y poderosas, cuyo ejercicio, y no su sorda repetición, podría traer la transformación del mundo: “Has con los demás como quieras que hagan contigo”; “Bienaventurados los que padecen persecución de la justicia por defender lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos”; “¿Por qué te pones a mirar la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo?”…

La escenografía es notablemente teatral y realizada mayormente en un Estudio, pero, su atractiva composición, complementada con una efectiva fotografía en blanco y negro, y una partitura de emotivo acompañamiento, confluyen en unas imágenes muy estéticas y, por momentos, de gran belleza plástica.

Los roles protagónicos son también muy convincentes, y además de Rambal -inimitable como Jesús-, Manolo Fábregas en su rol de Judas y Alicia Palacios como María Magdalena, entre otros, cumplen a cabalidad con sus interpretaciones.

<<EL MÁRTIR DEL CALVARIO>>, es la clase de película que, contra todas las detracciones que puedan surgir en su camino, se conserva intacta con el paso de los años y, sin dificultad alguna, consigue llegar al corazón de todos aquellos que viven la vida con predisposición humilde.
10
31 de marzo de 2013
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pesar de ser una película muy vieja (1952) la recomiendo a las nuevas generaciones. Yo la vi por primera vez a los seis años de edad y de verdad que desde ese momento mi vida es otra. Cristo más nunca va dejar de estar presente en mi. Es una obra que toca mensajes claves de la vida humana en su relacionarse diario con Dios, y por ser latinoamericana tiene esa particularidad que muy pocas producciones de otras regiones del mundo en este tipo de producciones pueden ofrecer, pues abre la espiritualidad y sensibilidad del ser humano sin caer en los extremos de la violencia o de los grandilocuentes efectos especiales como lo hacen otras. Por eso la recomiendo plenamente.
8
27 de abril de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Está película mejicana hecha por el prolífico director que vivió hasta los 105 años Miguel Morayta, sobre la vida de Jesucristo y su Pasión hasta la cruz, es versión extraordinaria.
La representación de Cristo como redentor de la humanidad ha sido plasmada en el cine desde sus inicios, conmoviendo a las audiencias, y aunque han proliferado producciones extranjeras, Latinoamérica, extensión territorial arraigada en la fe cristiana, tiene esta versión...
Una obra representativa de los pasajes bíblicos que cuentan las enseñanzas, crucifixión y resurrección del hijo de Dios.
El actor protagonista, Enrique Rambal representa de forma muy realista con cruz pesada de verdad y auténtica corona de espinas, en forma de cinema verite, un Jesucristo excepcional, que atraviesa la pantalla, sin duda el director Morayta da muestras de su genio.
Pasó a la historia de el cine mexicano y mundial como gran muestra de cine cristiano.
Y sin duda pudo influir en Mel Gibson y en Nicholas Ray en sus grandes versiones modernas sobre la Pasión de Cristo.
Para ver, disfrutar de buen cine ,y llorar sobre el destino de nuestro Señor, pero para los no creyentes, aunque muy humilde película, disfrutarán de buen cine.
2
29 de enero de 2015
2 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Independientemente del aspecto religioso en el cual se basa esta película de la llamada época de oro del cine mexicano, su mayor acierto radica en el arraigo hecho en el contexto católico mexicano, gracias a su constante difusión en cadena nacional —sobre todo en la semana mayor— en el que todo queda suspendido y para matar el ocio, muchos optan por lo que se encuentra a su alcance.

Indudablemente que a temprana edad las laceraciones perpetradas en contra de Enrique Rambal, quien encarna a Jesús, son efectivas entre quienes visionan, pero que con el tiempo y algo de análisis se concluye que nada es objetivo, resultando en un cartón risible en el cual ni escenografías, ni interpretaciones, mucho menos los parlamentos o bien el argumento, avalan calidad.

Una más que corre con la empatía de las mayorías, cortita a todo nivel y como dicen coloquialmente por acá, ¡hecha con las patas!
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