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6
5 de enero de 2017
5 de enero de 2017
159 de 189 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como lujoso juguete de retorcidas intrigas, Contratiempo es una película divertidísima, que funciona mejor cuanto menos en serio se toma a sí misma. En esta historia tenemos de todo: hombres inmorales, mentiras, falsas identidades, rubias, morenas, encuentros secretos, venganzas, choches hundidos en lagos, misivas de amenaza, chantaje... todo un Greatest Hits del cine negro que, como decía, cuando es un descarado refrito de sus miles de referentes, hace de la película un entretenimiento tan digno como divertido.
Otra cosa es que sea una historia redonda, que no lo es. Su guión, entre giros, giros y más giros, queda con algunos llamativos agujeros, y es que como dice el personaje de Ana Wagener, la importancia está en los detalles, y hay muchos detalles que podrían haberse limado en su guión para hacer de Contratiempo algo más redondo. Pienso en cosas "tontas", como el hecho de que dos personajes anden buscando una linterna aunque lleven smartphones de última generación en las manos; o que ninguno de los coches del accidente tenga rasguño alguno; o que la policía no busque, en una zona llena de lagos, dichos coches en el agua; o que cae vez que la historia necesita avanzar dando información a sus protagonistas, éstos se cruzan con una televisión en horario de noticias (por supuesto de Antena 3 o la Sexta, ¡maldito product placement!)... aunque sea en sitios inverosímiles; etc...
Otra cosa es que sea una historia redonda, que no lo es. Su guión, entre giros, giros y más giros, queda con algunos llamativos agujeros, y es que como dice el personaje de Ana Wagener, la importancia está en los detalles, y hay muchos detalles que podrían haberse limado en su guión para hacer de Contratiempo algo más redondo. Pienso en cosas "tontas", como el hecho de que dos personajes anden buscando una linterna aunque lleven smartphones de última generación en las manos; o que ninguno de los coches del accidente tenga rasguño alguno; o que la policía no busque, en una zona llena de lagos, dichos coches en el agua; o que cae vez que la historia necesita avanzar dando información a sus protagonistas, éstos se cruzan con una televisión en horario de noticias (por supuesto de Antena 3 o la Sexta, ¡maldito product placement!)... aunque sea en sitios inverosímiles; etc...

Pero por otra parte, Oriol Paulo sí maneja la intriga con la cámara y el montaje de forma ejemplar. Además de todos sus guiños al género, el director planifica las secuencias con elegancia, beneficiándose de un lujoso y muy hermoso diseño de producción, y mantiene la tensión, en todas las vertientes y variantes del metraje como si estuviésemos ante la última secuencia. Es fascinante cómo con la cámara crea juegos de ambigüedad y puntos de vista, y los claros hallazgos de Contratiempo son en gran parte debidos a su realización.
Y la otra parte de los grandes méritos de esta película está en esa morena y esa rubia. Sus protagonistas masculinos están correctos, aunque quizá falle el que parecen tomarse la historia demasiado en serio. Pero ellas dos son de otro planeta. Es decir, ya es obvio, gracias al señor, que Bárbara Lennie y Ana Wagener son probablemente las dos mejores actrices del cine español. Aquí, como en todas sus interpretaciones, son capaces de trasformarse y jugar con la sutileza, pero la grandeza de sus caracterizaciones y de sus dos (...) personajes tiene mucho que ver con el estilo y el conocimiento del juego de "grand guignol" que están viviendo, lo que refuerza el carácter icónico y la fuera y energía de sus dos espléndidas creaciones.
Y la otra parte de los grandes méritos de esta película está en esa morena y esa rubia. Sus protagonistas masculinos están correctos, aunque quizá falle el que parecen tomarse la historia demasiado en serio. Pero ellas dos son de otro planeta. Es decir, ya es obvio, gracias al señor, que Bárbara Lennie y Ana Wagener son probablemente las dos mejores actrices del cine español. Aquí, como en todas sus interpretaciones, son capaces de trasformarse y jugar con la sutileza, pero la grandeza de sus caracterizaciones y de sus dos (...) personajes tiene mucho que ver con el estilo y el conocimiento del juego de "grand guignol" que están viviendo, lo que refuerza el carácter icónico y la fuera y energía de sus dos espléndidas creaciones.

Como apunte final, recomiendo a cualquiera que tenga interés en ver la película, que no deje que nadie le cuente demasiado ni lea en la medida de lo posible, las sinopsis más extensa. Y también como apunte final, me atrevo a augurar a Contratiempo una espléndida recepción del público, que amará esta lúdica cinta.
19 de junio de 2007
19 de junio de 2007
133 de 150 usuarios han encontrado esta crítica útil
La Lolita que nos presenta Adrian Lyne tiene mucho más que ver con un ser humano, perverso, pero humano, que la que nos dejó Kubrick, plagada de excesos, lejana, nunca apasionada, que reducía a sus protagonistas, Sue Lyon y Peter Sellers al estereotipo más burdo y distante.
Esta Lolita es sin lugar a dudas una obra infravalorada, a la que la polémica de su momento de estreno ni mucho menos ayudó (en ¡¡¡¡¡¡1995!!!!!!!), sufriendo el acoso y derribo de los sectores más reaccionarios de la sociedad que no vieron más allá del estereotipo de la historia de un hombre maduro y una niña de 12 años.
Pero esta Lolita no es ni mucho menos la obra morbosa que muchos quisieron ver, sino un complejo y duro retrato de una obsesión, que es fiel a su referente, es fiel a sus personajes, y es fiel a la audiencia, algo que no se pude decir de la anterior versión. En el continuo viaje de Humbert y Lolita vamos descubriendo las motivaciones y los motivos del dolor que sienten el uno por el otro, lo que en parte les ha unido, y lo que en parte no puede separarles. El caráter destructivo de ella y el autodestructivo de él cran una bomba de relojería que por mucho que oculten o nieguen explotará dañando a todos los que alcance. El uso en esta película del personaje de Quilty lo que hace es integrarlo en la historia a modo de perfil perverso de Humbret, de ahí su ensañamiento al encontrarse con él.
Esta Lolita es sin lugar a dudas una obra infravalorada, a la que la polémica de su momento de estreno ni mucho menos ayudó (en ¡¡¡¡¡¡1995!!!!!!!), sufriendo el acoso y derribo de los sectores más reaccionarios de la sociedad que no vieron más allá del estereotipo de la historia de un hombre maduro y una niña de 12 años.
Pero esta Lolita no es ni mucho menos la obra morbosa que muchos quisieron ver, sino un complejo y duro retrato de una obsesión, que es fiel a su referente, es fiel a sus personajes, y es fiel a la audiencia, algo que no se pude decir de la anterior versión. En el continuo viaje de Humbert y Lolita vamos descubriendo las motivaciones y los motivos del dolor que sienten el uno por el otro, lo que en parte les ha unido, y lo que en parte no puede separarles. El caráter destructivo de ella y el autodestructivo de él cran una bomba de relojería que por mucho que oculten o nieguen explotará dañando a todos los que alcance. El uso en esta película del personaje de Quilty lo que hace es integrarlo en la historia a modo de perfil perverso de Humbret, de ahí su ensañamiento al encontrarse con él.

Dominique Swain
Desde un punto de vista técnico, Lolita es una bellísima reconstrucción de ese viaje en el que Adrian Lyne nos enseña los bellos Estados Unidos y en el que el autor da un paso más en la madurez artística que supone se carrera, desde los duros ochenta hasta la excelente Infiel, pese a que muchos de los excesos de su cine aún están patentes en Lolita.
Y por último, Jeremy Irons vuelve a su personaje favorito, aquél de moralidad confusa, de perversidad cuestionable, per en este caso añade en él un halo romántico y patético que hace de su duro y dificil Humbert una interpretación casi perfecta, casi tanto como el de la malograda Dominique Swain, Lolita perfecta, Lolita perversa, triunfadora en su tour force interpretativo, valiente, conmovedora, despreciable, y poseedora de esa belleza triste de la que hablaban Navokov y Humbert. Por último Griffith hace su última gran interpretación en el cine demostrando porqué llegó a tener el nombre que tuvo, ya que su Charlotte es una auténtica cascada de matices, que consigue una incuestionable presencia en su breve papel.
Y por último, Jeremy Irons vuelve a su personaje favorito, aquél de moralidad confusa, de perversidad cuestionable, per en este caso añade en él un halo romántico y patético que hace de su duro y dificil Humbert una interpretación casi perfecta, casi tanto como el de la malograda Dominique Swain, Lolita perfecta, Lolita perversa, triunfadora en su tour force interpretativo, valiente, conmovedora, despreciable, y poseedora de esa belleza triste de la que hablaban Navokov y Humbert. Por último Griffith hace su última gran interpretación en el cine demostrando porqué llegó a tener el nombre que tuvo, ya que su Charlotte es una auténtica cascada de matices, que consigue una incuestionable presencia en su breve papel.
La película es acompañada asímismo por un ambiente romántico que la hace opresiva y bella, y una maravillosa música de Ennio Morricone.
23 de octubre de 2007
23 de octubre de 2007
132 de 161 usuarios han encontrado esta crítica útil
El caso de Alien 3 es el más complejo de la saga, así como probablemente el resultado sea la película más complicada de la misma.
La opción de dar riendas de un proyecto de estas características casi una década después del boom de Aliens el Regeso, a un efectista y excelente director de videoclips conocido por su fuerte personalidad que además debutaba en el cine, siempre me ha parecido valiente, pero también temeraria. Me desconcierta aún más que tras hacerla el estudio empezase a imponer las típicas restricciones artísticas tras haber tomado a Fincher como elección. El resultado fue una batalla campal entre ambas partes, la más fallida pero aún así interesantísima película de la saga, y el comienzo de uno de los mejores realizadores del Hollywood moderno.
La opción de Fincher no es fácil, menos tras su predecesora. Situar a Ripley en una remota cárcel de reclusos peligrosos a un paso del fanatismo religioso, tras haberse cargado de golpe y plumazo a tres de los personajes más carismáticos de Cameron. Además ahora sólo hay una criatura, lo que añade misterio pero no espectacularidad. Y por si fuera poco el diseño de la misma es diferente. Toma ya.
La opción de dar riendas de un proyecto de estas características casi una década después del boom de Aliens el Regeso, a un efectista y excelente director de videoclips conocido por su fuerte personalidad que además debutaba en el cine, siempre me ha parecido valiente, pero también temeraria. Me desconcierta aún más que tras hacerla el estudio empezase a imponer las típicas restricciones artísticas tras haber tomado a Fincher como elección. El resultado fue una batalla campal entre ambas partes, la más fallida pero aún así interesantísima película de la saga, y el comienzo de uno de los mejores realizadores del Hollywood moderno.
La opción de Fincher no es fácil, menos tras su predecesora. Situar a Ripley en una remota cárcel de reclusos peligrosos a un paso del fanatismo religioso, tras haberse cargado de golpe y plumazo a tres de los personajes más carismáticos de Cameron. Además ahora sólo hay una criatura, lo que añade misterio pero no espectacularidad. Y por si fuera poco el diseño de la misma es diferente. Toma ya.

Sigourney Weaver
En Alien 3 hay que dejarse llevar. Si lo haces descubres una excelente película de intriga psicológica y de personajes en circunstancias extremas, en si mismos y en situación. Poco hay de los otros Aliens (más aún por los discretos efectos especiales). Pero precisamente los mejores momentos de Alien 3 son aquellos en los que el director (en especial en el montaje que se hizo tras su estreno) habla realmente de lo que quería hablar, una profunda y teológica reflexión del bien y el mal, del clásico enfrentamiento de agua contra fuego, la plausible figura del demonio contra la abstracta de diós, los fundamentos de la fe en los casos más extremos… todo ello culminado con una provocación en toda regla: la autoinmolación de la heroína por extinguir un mal que no solo crece fuera de sí para desgracia de los avariciosos humanos, sino también en su ser.
Es sin embargo este uno de los mejores momentos de la imaginería Alien, que no sería lo que es, sin lugar a dudas, sin de nuevo la excepcional presencia de Sigourney Weaver, que en esta entrega aporta la fragilidad de un personaje que ya sabe su destino, pero se enfrenta a él con fuerza. En pantalla vemos como esa desesperanza y la muerte crece en su pecho hasta llegar a elegir que hacer con el poco tiempo que se le ha dado. Excepcional.
Es sin embargo este uno de los mejores momentos de la imaginería Alien, que no sería lo que es, sin lugar a dudas, sin de nuevo la excepcional presencia de Sigourney Weaver, que en esta entrega aporta la fragilidad de un personaje que ya sabe su destino, pero se enfrenta a él con fuerza. En pantalla vemos como esa desesperanza y la muerte crece en su pecho hasta llegar a elegir que hacer con el poco tiempo que se le ha dado. Excepcional.
9
18 de abril de 2009
18 de abril de 2009
100 de 105 usuarios han encontrado esta crítica útil
En El Talento de Mr. Ripley, Anthony Minghella desentrama los lazos de la psique humana poniendo a luchar sobre el cuadrilátero el ello, el yo y el superyó, haciendo que gane por goleada el primero, pues los deseos e instintos primigenios modelan y moldean al ser humano más allá de su decencia. También Freud dibuja parte del compás de esta obra, pues la pulsión de muerte (Tánatos) y la pulsión sexual (Eros) construyen la trama y la intriga de este rocambolesco y asfixiante thriller en el que los callejones sin salida se amontonan para las piezas de ajedrez de su director, sus personajes, que sufren las consecuencias de la bola de nieve de mentiras que Ripley va construyendo en su avance en la historia.
Porque Ripley no es un hombre al uso, pero a la vez preserva algunas de las ambiciones y defectos más antiguos del ser humano. Su inseguridad le revela como un hombre tímido y apocado, con afán de reconocimiento social y sexual. Dikie, su antagonista, es el mito que Ripley siempre quiso ser, alguien atractivo, encantador, que dirige la vela de su vida, y que no piensa en los demás para medirse a si mismo. La admiración da paso al siguiente sentimiento lógico, la envidia, y por vivir la vida que nunca pudo llevar, Ripley trata de suplantar todo lo que Dikie significa, desde su nombre hasta un traje usado. Ripley es un ser melancólico, casi patético. Dikie es alguien libre, expansivo, agotador. Son dos humanos dirigidos por ese ello del que Freud hablaba, y la colisión entre dos extremos da paso a la lógica lucha, primero fría, luego de bombas.
Porque Ripley no es un hombre al uso, pero a la vez preserva algunas de las ambiciones y defectos más antiguos del ser humano. Su inseguridad le revela como un hombre tímido y apocado, con afán de reconocimiento social y sexual. Dikie, su antagonista, es el mito que Ripley siempre quiso ser, alguien atractivo, encantador, que dirige la vela de su vida, y que no piensa en los demás para medirse a si mismo. La admiración da paso al siguiente sentimiento lógico, la envidia, y por vivir la vida que nunca pudo llevar, Ripley trata de suplantar todo lo que Dikie significa, desde su nombre hasta un traje usado. Ripley es un ser melancólico, casi patético. Dikie es alguien libre, expansivo, agotador. Son dos humanos dirigidos por ese ello del que Freud hablaba, y la colisión entre dos extremos da paso a la lógica lucha, primero fría, luego de bombas.

Minghella era un tipo inteligente, eso está claro. Supo renovar y revolucionar el cine épico – romántico clásico con El Paciente Inglés. Supo leer en La Odisea a Cold Mountain. Supo dar una visión inaudita al melodrama con Breaking and Entering. Y con El Talento de Mr. Ripley sigue los pasos de Hichcock, haciendo accesible la prosa de Patricia Higsmith sin perder inteligencia, trufando de bellas metáforas creadas por él la adaptación cinematográfica (como el significado de la música en cuanto a los personajes), mostrando la “dolce vita” italiana pero sin perder el clasicismo de sus escenarios, ni sus claroscuros (En Nápoles, Ischia, Roma, Venecia), aspectos también vinculados a sus personajes. Además dirige un reparto en estado de gracia, en el que el trío protagonista está antológico, Damon en su mejor papel, repulsivo y conmovedor, Paltrow totalmente emotiva y real, Blanchet con una elegancia y un empaque digno de una estrella de cine clásico, Hoffman salido y repulsivo, y Law haciendo un trabajo tan bueno que hace que todo público saque al Ripley que hay en uno, por la envidia, admiracíon, repulsión e ira que provoca.
(Sin Spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Admiro a Minghella porque sabía hacer del cine una experiencia bella, porque era capaz de trasladarnos a otros lugares, porque elegía como nadie sus colaboradores técnicos, porque dirigía y escogía a los mejores actores para trabajos que serán recordados y porque nos contaba historias del modo que las veíamos como niños, con los ojos abiertos, fascinados ante lo que quedaba por llegar, envueltos en los velos de celuloide que rodaba como si fueran palios y que por ello perdurarán en mi memoria.
8 de abril de 2009
8 de abril de 2009
98 de 105 usuarios han encontrado esta crítica útil
Stingo, el joven protagonista de La Decisión de Sophie, somos todos nosotros. Espectadores impávidos a los despropósitos del mundo, horrorizados por la capacidad de hacer el mal del ser humano, pero demasiado asustados y pequeños para poder intervenir. Stingo asiste a la revelación de Sophie, una joven polaca que vive una tormentosa relación con un estadounidense, Nathan, que la salvó cuando llegó al nuevo mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Y en el pasado de Sophie, tanto Stingo como nosotros, atisbamos como se puede herir de por vida el alma de un ser, cómo podemos utilizar tanto nuestra mezquindad para hacer que, entre otras cosas, una madre tenga que elegir entre dos hijos.
Porque el Siglo XX nos pertenece a todos, y todos hemos hecho de él que en incontables eones de tiempo sea el más sanguinario de todos, justo cuando creíamos que los valores sociales y morales de la raza humana se desarrollaban para un bien común. Pero es innegable que en ese siglo, que se abrió con una matanza ideológica (la Revolución Rusa) y se cerró con otra (la caída de las Torres Gemelas) ha creado tantas muertes y traumas que nos cuestionemos nuestro gentilicio de “Raza Superior”. La historia de La Decisión de Sophie pudo pasar, y los dolores de personas como ella sin duda fueron sufridos.
Porque el Siglo XX nos pertenece a todos, y todos hemos hecho de él que en incontables eones de tiempo sea el más sanguinario de todos, justo cuando creíamos que los valores sociales y morales de la raza humana se desarrollaban para un bien común. Pero es innegable que en ese siglo, que se abrió con una matanza ideológica (la Revolución Rusa) y se cerró con otra (la caída de las Torres Gemelas) ha creado tantas muertes y traumas que nos cuestionemos nuestro gentilicio de “Raza Superior”. La historia de La Decisión de Sophie pudo pasar, y los dolores de personas como ella sin duda fueron sufridos.

Kevin Kline & Meryl Streep
La película, injustamente olvidada a día de hoy, es un potente y desgarrador retrato del nazismo, pionera en la utilización de la vertiente humana de la historia, y una de las mejores películas de Pakula, que cuenta su historia de un modo clásico e innovador para entonces (los flashbacks), y consigue hacer fluida y emotiva la excelente y densa prosa de William Styron en la novela. Combina los dos tiempos narrativos con precisión, el “alegre” devenir de los protagonistas en Nueva York; y el gris pasado de Sophie en Auschwitz, con un diseño de producción tan bueno que casi se puede oler el humo de los crematorios.
Kevin Kline da un fascinante ejercicio de interpretación en su primera película como el desequilibrado Nathan. Y Merl Streep. Si ella fue lo que fue, es lo que es, y será lo que será para el mundo del cine es en gran parte por esta película. Más allá de cuestiones técnicas como el uso de la voz en cuanto a los idiomas que habla, o la vista de su mellado cuerpo, su interpretación en en el filme va más allá de lo calificable. Su Sophie es uno de los mayores y mejores personajes que nos ha dado el séptimo arte, ya que casi nunca se ha visto una comprensión tan total, desde las entrañas hasta el último cabello, de un personaje. Todos los planos de La decisión de Sophie en que ella aparece están cargados de una tensión y una vida que no se pueden calificar sólo como cine. La estructura de Sophie como muñeca rusa emocional que va abriéndose a lo largo de la trama y nos deja atisbar los episodios de una vida marcada por la tragedia, son servidos por una actriz perfecta y envidiable, que con está película define para siempre lo que significa ser actor.
Kevin Kline da un fascinante ejercicio de interpretación en su primera película como el desequilibrado Nathan. Y Merl Streep. Si ella fue lo que fue, es lo que es, y será lo que será para el mundo del cine es en gran parte por esta película. Más allá de cuestiones técnicas como el uso de la voz en cuanto a los idiomas que habla, o la vista de su mellado cuerpo, su interpretación en en el filme va más allá de lo calificable. Su Sophie es uno de los mayores y mejores personajes que nos ha dado el séptimo arte, ya que casi nunca se ha visto una comprensión tan total, desde las entrañas hasta el último cabello, de un personaje. Todos los planos de La decisión de Sophie en que ella aparece están cargados de una tensión y una vida que no se pueden calificar sólo como cine. La estructura de Sophie como muñeca rusa emocional que va abriéndose a lo largo de la trama y nos deja atisbar los episodios de una vida marcada por la tragedia, son servidos por una actriz perfecta y envidiable, que con está película define para siempre lo que significa ser actor.
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