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Polonia Polonia · Terrassa
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Voto de Taylor:
7
Voto de Taylor:
7
Drama Sydney es un periodista del "The New York Times" enviado a Camboya en 1972 como corresponsal de guerra. Alli el nativo Dith Pran le sirve de guía e intérprete. En 1975, al caer el gobierno camboyano, los EE.UU. se retiran del país, y toda la familia de Pran emigra a Norteamérica excepto él, que decide quedarse con el periodista para seguir ayudándole. Ambos viven refugiados en la embajada francesa, pero cuando los extranjeros deciden ... [+]
30 de enero de 2009
49 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es la primera vez que me pasa, no. Me ha pasado cientos de veces. Por mucho que quiera evitarlo, la contundencia de ciertos títulos suele sugestionarme de tal manera que al final acabo tragándome todo lo que cualquier avispado titulista se proponga. Pero es que, titulazo al margen, “The killing fields” (aka “Los gritos del silencio”) lo tenía casi todo para ser un peliculón: guión, dirección, música, fotografía, intérpretes... Sin embargo, no sé por qué extraña razón, el film de Joffé desaprovecha tan cotizadas aptitudes y acaba por convertirse en un trabajo, si no ramplón, únicamente correcto. Huelga decir, por consiguiente, que esperaba muchísimo más de esta peli y que, al margen de su portentosa fotografía y del incuestionable vigor de algunas de sus secuencias, mi cómputo global no alcanza media suficiente como para darle un ocho. Y digo un ocho porque, según mi particular rasero, esa es la frontera entre una buena peli, a secas, y un peliculón.
Haing S. Ngor
Son varios los factores que lastran “The killing fields” y que lo privan de semejante distinción. Tal vez el más evidente sea ese excesivo convencionalismo con el que se trata un tema tan atroz como el de la guerra civil en Camboya. Joffé canaliza el drama histórico a través de un perverso efectismo visceral (sangre, cadáveres, miembros amputados) y lacrimógeno (‘made in Hollywood’) que solo persigue la aquiescencia del gran público y que renuncia, por descontado, a profundizar con mayor determinación y rigor en las masacres perpetradas por el sanguinario régimen de Pol Pot. Una verdadera lástima, porque metraje lo había. Ciento cuarenta y dos minutos dan para más. Para mucho más.
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