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Verano del 85

Drama. Romance ¿Con qué sueñas cuando tienes 16 años y viven en un pequeño pueblo de la costa de Normandía en los años 80? ¿Con tener un mejor amigo? ¿Con hacer un pacto de amistad que dure para siempre? ¿Con correr mil aventuras en barco y en moto? O quizás sueñas con la muerte... Las vacaciones de verano acaban de comenzar y esta historia cuenta cómo Alexis empieza a crecer. (FILMAFFINITY)
Críticas 32
Críticas ordenadas por utilidad
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7
30 de septiembre de 2020
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un pueblo en la costa de Normandía. Estamos en verano de 1985, suenan The Cure con su "In between days" y el joven Alex / Alexis, de apenas 16 años, es salvado de morir ahogado cuando su embarcación vuelca en mitad de una tormenta. Su salvador es otro chico de poco más de 18 años, seductor, seguro de sí mismo y con un interés ambiguo en él. Como una ola el amor llega a la vida de Alex y con él se desata una relación explosiva de amistad, pasión, celos y muerte. Muerte que ya se apunta desde la primera escena del film, en la que Ozon nos desvela la identidad del cadáver y nos invita a participar de la investigación policial mientras seguimos la novelización de este romance con la misma avidez que seguía las redacciones de su alumno preferido el profesor de "En la casa" (2012).

La primera parte de la película es una típica historia de coming of age LGTB como ya hemos visto en otras muchas ocasiones: primer amor, autodescubrimiento y despertar sexual. No innova pero funciona estupendamente por lo buen narrador que es a estas alturas de su carrera ya Ozon. La experiencia es un grado y es que, en el tiempo que tú tardas en poner la lavadora, François Ozon te ha rodado otra nueva película. Y casi nunca defrauda.
Benjamin Voisin & Félix Lefebvre
Esta primera parte de la película, ese primer amor gay estival y ochentero, nos trae irremediablemente a la cabeza la aclamada "Call me by your name". Y aunque "Verano del 85" no posee (ni busca) la capacidad inmersiva del cine sensorial de Guadagnino, sí encontramos una ligereza que se agradece y algunos hallazgos narrativos de gran fuerza, como la magnífica escena del walkman al ritmo de "Sailing" de Rod Stewart, quizá el mejor momento de toda la película.

La segunda mitad es más original e imprevisible, aunque también más problemática, ya que juega con las expectativas de thriller criminal a lo Patricia Highsmith que había creado inicialmente en el espectador, a riesgo de defraudarlas. En esta segunda parte de la película, los giros y cambios de tono son por momentos bruscos y desconcertantes. A otro director con menos oficio probablemente se le habría venido la película abajo, pero Ozon consigue salir a flote como la barca del protagonista en la escena inicial, con pequeños destellos de genio e ingenio y hasta un autohomenaje bastante simpático a su cortometraje "Un robe de été" (1996).
Félix Lefebvre & Philippine Velge
Al final, aunque en conjunto resulte irregular, la película funciona. Es de las buenas de Ozon aunque no de las mejores. Su mayor baza es la manera tan certera en que captura la intensidad adolescente, esas pulsiones irracionales que basculan en torno al Eros y el Tánatos, al ideal romántico y al deseo o fascinación por el riesgo y la muerte, visibles ya desde casi el inicio del film en el brillo de los ojos del protagonista mientras observa como un desconocido ebrio se juega la vida delante de un coche, y que luego cobran una importancia mucho más capital en el devenir de la historia.

Vuelve también aquí Ozon a otro de sus temas favoritos, el juego entre realidad y ficción que ya estaba en primer plano en films como "En la casa" o "Swimming Pool", explorado en esta ocasión con menor intención juguetona pero que condiciona igualmente la credibilidad del relato.

En el apartado actoral, el protagonista Felix Lefebvre es un agradable descubrimiento y por momentos se parece tanto a River Phoenix que asusta. Ozon lo sabe y lo potencia ya desde el cartel de la película, que guiña un ojo hasta quedarse tuerto a "Mi Idaho privado", así como por medio de distintos planos y looks que acentúan el parecido entre ambos actores y evocan a la malograda estrella de "Un lugar en ninguna parte". Lefebvre lleva el peso de la película con bastante holgura aunque sin el magnetismo que desprendían el malicioso Erns Umhauer de "En la casa" o Timothée Chalamet en "Call me by your name". Ozon es consciente de que el protagonista en la película tiene solo 16 años (no así el actor, mayor de edad) y aunque se recrea en imágenes de cierto homoerotismo, como las del chico observándose semidesnudo en el espejo subido a un taburete, evita ser explícito en otras escenas que podrían haber provocado una polémica innecesaria.

driveincine.blogspot.com
JRB
5
2 de enero de 2021
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta vez François Ozon patina con una historia tan insulsa y tan increíble que a ratos produce sonrojo.
Hay alguna escena que se salva, como la de la discoteca, pero el resto bastante decepcionante. Menos mal que solo dura hora y media y se pasa pronto. La banda sonora gratificante para los que ya tenemos una edad, y la actuación de Valeria Bruni Tedeschi, a la que hacía tiempo que no veía en el cine.
Mi recomendación es que si puedes, entres a ver otra película. Ozon y Dolan ya empiezan a cansar con el mismo tipo de cine siempre.
4
30 de diciembre de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacía años que no veía una película de Ozon, las 2 que recuerdo de él me habían gustado bastante, sobre todo Los amantes criminales. Esta la verdad que me decepciono mucho.
Empieza (y quizás sea en lo único que es coherente) desplegando una belleza estilizada absoluta, una Normandía hermosa, de postal. También todos los jóvenes que salen en ella son preciosos, incluso personajes que apenas aparecen como el amigo de Alexis. La música, la fotografía, todo tiene un aire de ensueño aunque a la vez chirría un poco su tratamiento, parece un videoclip alargado, encima agarrando los 80 que parece el nuevo paraíso perdido de la ficción audiovisual.
La primera mitad es muy predecible, idealizada y cursi, creo que las pocas partes auténticas que vi fueron en las escenas donde participan las madres de los protagonistas.
La ruptura de ellos es la mejor escena de la película, una de las pocas que valen la pena, si no la única. Bien estructurada, los diálogos, las interpretaciones, es todo lo que un melodrama romántico tiene que ser. Por desgracia la segunda parte no mejora las cosas, al contrario, las empeora, hay un par de escenas de alivio cómico totalmente innecesarias y estúpidas. Se mezcla mucho en esta parte la solemnidad con la idiotez, Ozon se burla un poco de sus personajes o tal vez así estaba retratado en la nouvelle en la que se basa, pero describir ciertas cosas en una novela no es lo mismo que llevarlo a la pantalla.
Buenas interpretaciones, excelente ritmo, es muy entretenida, pero la verdad que para mí tiene demasiados errores e incongruencias como para salvarla.
8
7 de marzo de 2021
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
«Te prometo, que si mueres antes que yo, bailaré sobre tu tumba». El director francés François Ozon (Joven y Bonita, En la Casa) adapta la novela de 1982 Dance On My Grave de Aidan Chambers y le da su toque especial. El adjetivo que me ha venido a la cabeza a mitad del metraje es el de «drama shakespeariano» y cualquiera que me conozca sabe que me encantan. Se parece un poco (en el tema y en la estética) a Call Me By Your Name, pero pronto descubres que son totalmente diferentes. Los actores aquí también son muy potentes, carismáticos y no he bostezado ni un segundo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El comienzo es tan clásico y tan mítico como los encuentros de cualquier romántico en verano. Alex se cae del velero y David le rescata. Así empiezan los grandes dramas, las mejores historias de amor o de amistad, cuando alguien te da la mano en el momento que más lo necesitas. David me recuerda a alguien que conozco. Enseguida te atrapa, te lleva a su casa, te enseña sitios nuevos, te diviertes, pero luego le entra el miedo.

La fotografía, el vestuario, la música, todo nos sumerge de lleno en 1985, en esos veranos de calor, sol, playa, discotecas, paseos en bici o en moto y el inseparable walkman (por cierto, escena buena donde las haya; esa discoteca a tope y David poniéndole el walkman a Alex con una canción lenta mientras los demás bailan a ritmo de Dj) ¡qué bonito! Y qué cortos son esos momentos. Te pasan, los disfrutas si eres listo y luego se van y nunca más vuelven.

La historia es complicada (como en Call Me By Your Name), pero con grandes diferencias entre ellas. Aquí Alex (Félix Lefebvre) y David (Benjamin Voisin) no se llegan a esconder demasiado, en general todo es un poco más descarado, aunque no tanto como para que algunos duden del tipo de amistad que tienen. Las motivaciones de David también difieren (la muerte de su padre un año antes le ha afectado más de lo que cree y nos queda más o menos claro en la discusión que tienen cuando le dice a Alex que no quiere una relación con una sola persona). Creo que a David en el fondo le da miedo el amor, le da miedo el sentimiento de pertenencia, le da miedo la muerte (no tanto la suya sino la de un ser al que puede amar). Sin embargo Alex siente fascinación por la idea de la muerte, pero no piensa (porque no lo ha vivido) en que pueda perder realmente a alguien. David se ha enamorado y al darse cuenta siente que en cualquier momento puede llegar la pérdida. Su padre murió de repente y eso es lo que le ha quedado en la memoria. La fugacidad de la vida. Un pensamiento tan real como romántico y por tanto, un pensamiento trágico. Como diría Fitzgerald en A Este Lado del Paraíso «los románticos tienen una desesperada confianza en que el amor no durará».
Benjamin Voisin & Félix Lefebvre
Los flashback invaden la pantalla (no suelen gustarme, pero aquí no me han molestado). Alex tiene que hablar con el juez, pero no hay manera de que cuente lo que le llevó a hacer eso de lo que se le acusa. Al final, su profesor de literatura le dice que podría escribir la historia, narrar lo qué pasó durante esas semanas en las que David y él se conocían. Alex recoge el guante y comienza a escribirlo todo, al detalle, intentando elegir bien cada palabra.
En el camino a las respuestas conoceremos a cierta chica inglesa, Kate; su aparición en escena es fundamental. Es, como nos explica Alex, «el principio del fin», del que dice que recuerda poco porque fue trivial, banal y triste. Lo que sí recuerda es cómo David le salvó cuando casi se ahoga, ir de compras con él o estar sentados juntos en el cine. David se acuesta con Kate el mismo día de conocerla; de hecho, van los tres a navegar, pero David ignora todo el tiempo a Alex y sólo hace caso a la chica nueva. Las consecuencias de este comportamiento no se hacen esperar; Alex se muere de celos y a la mañana siguiente discuten, desencadenándose la tragedia.

Sin embargo, a pesar del drama, la cinta irradia luz por todas partes. Sabemos que las cosas no van a volver a ser como antes, pero Alex lo intenta. Puede parecer que esto lo hemos visto ya, pero parte de la magia del cine es saber contar una historia que nos haga olvidar el mundo durante un rato y conmigo lo ha logrado.

Verano del 85 es un largometraje sencillo en su complejidad. Te hace pensar, pero disfrutas mirándola. Te deja un regustillo amargo en la boca, pero la volverías a ver.
1
5 de abril de 2021
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya adjetivo que le pusieron algunos usuarios...

Tenía ganas de ver una película ligera, en la que no tuviera que involucrarme mentalmente demasiado ni que fuera emocionalmente agotadora, por lo que "Verano del '85" era una buena opción. Además de su corta duración, yo tampoco esperaba gran cosa del director de "Joven y bonita" (2013), cinta abominable en mi opinión, pero aún así viendo que al menos los espectadores le estaban poniendo buenas calificaciones, dije "veamos qué tal..."

Y me encontré con el típico producto que puede atraer a los más jóvenes pero nada más. Tal como algunos mencionaron, tiene un aire a "Call me by your name" (Luca Guadagnino- 2017), a la que sinceramente creo que intenta plagiar pero dándole un aire de thriller y drama que no me interesó en absoluto. La terminé de ver y me quedé con la sensación de que ni siquiera me entretuvo, es de esas que hasta me pregunto el por qué de su ejecución. No aporta algo nuevo pero eso se puede prever con el mismo poster o leyendo la sinopsis. Las interpretaciones no me gustaron tampoco, diría que el mejor es el protagonista. Y la historia ya está re trillada tanto en cine como en televisión: adolescente (Alex) quien aparentemente no se ha definido sexualmente, se enamora del primero que se fija en él (David) y viven su romance idílico acompañados de ambiente y música ochentera. Década tan reivindicada últimamente.
La recomendaría sólo a público juvenil.
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