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El abuelo de la criatura

Comedia Mientras Laurel y Hardy luchan en el frente durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), un buen amigo suyo resulta gravemente herido y, antes de morir, les pide que busquen a su hija y la lleven a casa de sus abuelos; pero la misión resultará más difícil de lo previsto. En su segundo largometraje, Laurel y Hardy se propusieron suavizar con unas pinceladas de humor un asunto tan serio como la guerra. (FILMAFFINITY)
Críticas 5
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9
26 de enero de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
A la fuerza la pareja termina alistándose. Su treta para librarse del reclutamiento no les vale y es que Stan, a veces, mete la pata hasta la cintura. A veces y siempre.
El adiestramiento es duro, pero están acostumbrados a pasarlo mal.
Stan y Oli son gente de buen corazón, por eso nunca alcanzan a comprender la gravedad de los líos que organizan, y esa es su comicidad.
Impresionantes escenas bélicas con el carro de combate por las líneas enemigas.
Después de la guerra intentarán reunir a la hija de su compañero fallecido con su abuelo. Ahí ya, el despifoste.
6
27 de octubre de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Absolutamente geniales en sus cortos, El Gordo y El flaco tienen cuatro o cinco largometrajes de gran nivel, y el resto, se salvaban gracias a determinados gags. Más o menos lo que sucede en "El abuelo de la criatura".
Finalizada la Primera Guerra Mundial los soldados Laurel y Hardy se harán cargo de una niña de cinco años y tratarán de llevarla junto a su abuelo paterno.
Bien dirigida por George Marshall, con una argumento más sólido que en otros largos, la película se deja ver con cierto interés aunque esperamos como agua de mayo a que lleguen los golpes. Y éstos llegan casi al final de la película, y nos desternillamos. Lo que pasa es que nos sabe a poco, porque nos gustaría que los largometrajes de El Gordo y El Flaco fuesen una sucesión de sus cortos. Pero no es así. ¡Qué le vamos a hacer!
6
21 de marzo de 2013 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segundo largometraje realizado por los divertidísimos Laurel & Hardy, ubicados en tiempos de reclutamiento para ir al frente de la I Guerra Mundial, donde cualquier vago o delincuente sirve, pues, de lo que se trataba, era de mostrar un gran número de efectivos que asustara al enemigo, aunque a la hora de la verdad sólo sirvieran como carne de cañón. Laurel & Hardy están, por supuesto, entre el grupo de los incompetentes… y bien que se encargarán de amargarle la vida al comandante, de darle una “accidental” zurra al panadero que quiere vengarse… pero también serán capaces de demostrar que, el mismísimo Alvin York (¿se acuerdan de, “Sergeant York”?), era un principiante al lado de su “capacidad” para capturar enemigos.

Muy divertida ésta primera parte de la película dirigida por el prolífico, George Marshall, quien también asume el rol del panadero, enemigo casual del Gordo y el Flaco en el ejército. Daba para un buen largo, pero a alguien se le ocurrió dar de baja en el frente de batalla a Eddie, el amigo de la pareja. Después –de seguro por su “heroísmo”- dan de baja a L. & H. del ejército… y pronto los vemos buscando infatigablemente al abuelo de la hijita de su amigo, pues su madre les había abandonado para irse con otro hombre… ¡y ellos no están dispuestos a dejar a la simpática criatura en un sucio orfanato!
Raymond McCarey, se ocupó de dirigir esta segunda parte de, <<EL ABUELO DE LA CRIATURA>>, e infortunadamente, el filme pierde un buen tajo de sus toques de comedia, para convertirse en una remembranza de, “The Kid” (Charles Chaplin, 1921) con niña huérfana buscando padres, empleados del asilo del Estado pretendiendo rescatarla, y hasta con Laurel & Hardy jugando a delincuentes con tal que la pequeña pueda ser salvada.

Con todo, el filme se torna amable, contiene una buena dosis de ternura, y nuestros célebres comediantes siempre resultan gratos para calmar el estrés, poner una sonrisa en nuestros labios, y hasta para ver que los problemas de la vida siempre tienen una manera posible de resolverlos… que, por fortuna, ¡nunca estamos realmente solos!

James Finlayson, como el comandante gruñón; Tom Kennedy, el frustrado sargento del pelotón de holgazanes; y Jacquie Lynn, haciendo de la pequeña Smith, secundan ésta pasajera, pero entretenida comedia de los años 1930 que, por suerte, se salvó de los temidos insertos de bailes y canciones, el pan de cada día tras el advenimiento del cine parlante.
¡Empaquen sus problemas! Si tienen solución no hay por qué preocuparse… y si no la tienen, pues ¡aguanta, que las penas también pasan!
7
15 de mayo de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Cuando yo era niño la televisión de la época nos permitía ver alguna de esas maravillosas películas que protagonizaron esos genios llamados Stan Laurel y Oliver Hardy, la payasada obviedad de sus chistes atrajo mi infantil cerebro y, debo confesarlo, hoy ya adulto y más que adulto, me siguen atrayendo tanto o más que en aquella época, me identifiqué y me identifico plenamente con esos dos cómicos irrepetibles, la tristeza de Stan, su falta de consciencia, su miedo, las miradas silenciosas y furiosas de Ollie y sus patéticos intentos de dignidad, hicieron clic en mí de una manera que pocas otras cosas lo provocaron.

Este es solo su segundo largometraje, una más de las numerosas ocasiones en las que la inmortal pareja se incorporaría a ese terreno del largometraje, siempre se ha dicho que el extraordinario tandem cómico encontró en el corto su formato más libre y adecuado a sus características, y no seré yo quien corrija tal aseveración, estoy totalmente de acuerdo, sin dejar por ello de reconocer que he disfrutado, y mucho, en no pocos de sus largos, aunque seguramente ninguno de ellos haya alcanzado la maestría de alguno de sus cortos, es probable a este respecto señalar que mientras Chaplin, Keaton o Lloyd se incorporan al largo antes de la llegada del ecuador de la década de los años 20, Laurel y Hardy lo harán prácticamente con el advenimiento del sonoro, insertando en la confluencia de dicho elemento un rasgo que quizá incidiera en la imposibilidad de que la extraordinaria pareja lograra extraer del nuevo formato todas sus posibilidades.

El verdadero meollo de la historia es la búsqueda de los padres de su amigo muerto, el telón de fondo de la Gran Guerra sirve poco más que para ayudar a preparar todo esto. Además de Laurel y Hardy, la verdadera estrella de la película es la niña de cuatro años que hace el papel de hija y que anteriormente había protagonizado ya algunas películas de Hal Roach, la verdad es que lo hace increíblemente bien, sin embargo, después de esta película su padre comenzó a exigir más dinero para ella y el estudio la dejó marchar. ese fue el final de su carrera, vivió su vida en el anonimato hasta que su hijo le compró una cinta de vídeo de esta película en la década de 1990, la película fue presentada por Lois, la hija de Laurel, quien mencionó que la pareja la había buscado a medida que crecían y sus carreras cinematográficas llegaban a su fin, ella y su familia contactaron con el club de fans de Laurel y Hardy y ella volvió a ser famosa, bonita historia, verdad.

Otra más que entretenida película de unas de las verdaderas leyendas de la Edad de Oro de Hollywood, Laurel y Hardy, dos gigantes sobre cuyos hombros se apoyaron muchos de los futuros comediantes. ¿Lo recomendaría? Por supuesto, que la disfrutéis.
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spoiler:
La película que hoy nos ocupa nos cuenta la actuación como voluntarios de la pareja protagonista en la I Guerra Mundial, pese a sus infructuosos intentos por excluirse de tal contingente –simulan incluso estar mancos-. Una vez en la contienda, vivirán por un lado la desaparición –y previsible muerte- de un joven soldado amigo suyo, mientras que ambos desarrollarán un embarullado contraataque contra sus enemigos, a partir de su involuntario enredo en un tanque. Una vez retornados a la sociedad civil, la pareja asumirá la custodia de la pequeña hija del soldado Smith, decidiéndose a la infructuosa búsqueda de los abuelos de la misma, a partir del seguimiento de todos los Smith que encuentren en la guía telefónica, en la que protagonizarán algunos episodios desastrosos. Rendidos ante el seguimiento de un rastro imposible de encontrar, la pareja asumirá el cuidado de la pequeña, buscando obtener su sustento atendiendo una pequeña furgoneta que contiene un puesto de comidas, amenazados por el responsable de un orfanato, Laurel & Hardy deciden huir, para lo cual decidirán pedir un préstamo al director de una oficina bancaria, en la que se verán acusados de atraco, sin embargo, la azarosa situación supondrá, sin ellos pretenderlo, la deseada conclusión a sus pesquisas.
7
24 de junio de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Inspirada sin duda en "El chico" (Chaplin, 1921), el Gordo y el Flaco se hacen cargo de la hija de cinco años de un amigo combatiente como ellos en la Gran Guerra que acaba de morir.
"La chica", capaz de dormir al Flaco con sus cuentos nocturnos.
Pero primero hay que arrancarla de las manos de un matrimonio aprovechado que explota su orfandad, para luego dedicarse a buscar a sus abuelos, Smith, con la guía telefónica como único recurso.
Si por un hijo un padre mata, por la niña nuestra simpática pareja roba, golpea y miente. Todo antes que dejar que se la lleven los servicios sociales. Como en "El chico". ¿Tan malos eran entonces estos servicios?
Excelentes los golpes del reclutamiento e instrucción militar. Desternillante el desbarajuste que provocan guiando un tanque alemán por sus propias trincheras.
Humor amable de sonrisas y lágrimas, el que provoca la ingenua pareja de grandes actores que forman Stan y Oliver.
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