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Pasaje a Marsella

Drama. Aventuras Un francés que lucha en las fuerzas aéreas con base en Gran Bretaña confiesa, después de ser presionado, que ha escapado de la Isla del Diablo y en realidad quiere volver a Francia. Por otro lado, un periodista que está indagando sobre la guerra en el bando de los aliados descubre oscuros intereses militares... (FILMAFFINITY)
Críticas 10
Críticas ordenadas por utilidad
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7
8 de abril de 2006
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una base aérea de las Fuerzas Libres francesas, en Inglaterra, durante la Segunda Guerra Mundial, se presenta un periodista con la pretensión de conocer algunos aspectos de las actividades de este escuadrón aéreo. El comandante de la base le cuenta la historia de una de las escuadrillas, y más concretamente, la peripecia de Jean Matrac, uno de sus pilotos.

Base argumental para una notable película bélico/aventurera. La trama de este título adapta una novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall, presentándose en forma de largos flashbacks, lo que puede llegar a complicar en algunos momentos del metraje el desarrollo de la historia. Una historia que nos sumerge en las peripecias de Jean Matrac, un columnista francés que se ve perseguido tras redactar un artículo referido a la ascensión del fascismo en la Francia de antes de la guerra. El patriotismo será una constante a lo largo de todo el film; causado sin ninguna duda por el periodo en el que se produjo el rodaje.
Estéticamente este título es muy vistoso, situando al espectador en unos ambientes muy variados, que van desde la asfixiante selva de la isla del diablo hasta la alegre campiña inglesa. A la hora de rodar Michael Curtiz lleva a cabo un excelente trabajo, la amplitud de planos y la rotundidad de encuadres logran amenizar la cinta en gran medida. La sobria fotografía de James Wong es otro factor a tener en cuenta dentro de lo visual. El reparto aprovecha la mayor parte de los intérpretes ya participes en la genial Casablanca, también rodada por Curtiz dos años antes. Humphrey Bogart, se enfrenta de nuevo al papel de tipo duro y heroico que tanto le ha caracterizado dentro del cine. El maravilloso plantel de secundarios, resulta ser también un completo acierto; Claude Rains repite el personaje de Casablanca al igual que Peter Lorre. La banda sonora combina épicas partituras de la mano del virtuoso Max Steiner.

Recomendable largometraje, que aúna todos los tópicos de las producciones bélicas rodadas durante la segunda guerra mundial por el bando aliado.
6
7 de febrero de 2011
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mientras un periodista visita una muy bien camuflada base aérea francesa que, “en algún lugar de Inglaterra”, dirige el capitán Freycinet, éste decide revelar la singular historia de los intrépidos pilotos con los que ahora cuenta. Comienza así, la historia de un escuadrón de la Francia libre que, durante la II Guerra Mundial, se está convirtiendo en apreciable ejemplo de patriotismo y espíritu de sacrificio.

En un curioso deseo de experimentar con un nuevo estilo narrativo, el director Michael Curtiz, hace uso del flashback, y del flashback dentro del flashback, y de un tercer flashback dentro del segundo… y así, va perfilando lo que, en definitiva, es la historia de un grupo de hombres que estuvo prisionero en la Guayana por diferentes motivos y luego escapa con el compromiso patriótico de luchar por la libertad de Francia. Uno de ellos, el periodista, Jean Matrac (Humphrey Bogart), fue acusado injustamente de un crimen que no cometió, con el que se buscó acallar sus efectivos editoriales anti-nazis. Los demás hicieron lo suyo, pero ahora, ante el furor de la guerra, sienten que deben aportar los mayores esfuerzos para favorecer a su país.
La intención del filme -escrito por Casey Robinson,y Jack Moffit, basados en la novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall-, es de entrada propagandística, pero, centralizada en Francia y no en los Estados Unidos. Como en, “Casablanca”, Curtiz procuró hacerse con un reparto abundantemente europeo (Michèle Morgan, Peter Lorre, Eduardo Ciannelli…) e incluso coló, de manera autocomplaciente, al menos un par de planos que rememoran aquella obra maestra.

Infortunadamente, en la historia de, <<PASAJE A MARSELLA>>, se asume un clima bastante frío, colmado de sombras ambientales y emocionales; y con personalidades tan reservadas, que se toman un largo rato para que consigamos sentir por ellos alguna simpatía. Una vez más, la presencia femenina es dejada en un plano secundario porque, “la guerra es cosa de hombres y la mujer solamente espera”... y todo se concentra en mostrar que, aun siendo presidiarios –enemigos del país-, podemos cambiar esto sirviendo con orgullo a esa nación… a la que antes no importábamos.
Muy diciente que, Matrac, no se sume al juramento patriótico, cuando a él y a sus compañeros se les pide que lo hagan; y más diciente aún que, con los últimos hechos, uno quede con la sensación de que la guerra es un absurdo aunque, merecidamente, se nos invite a valorar a aquellos que hicieron posible la libertad de nuestras naciones.

De excelente planeación la escena de la batalla contra el avión que ataca al buque de guerra; y también la amistad queda bien plantada en la relación entre los prisioneros. Sólo faltó una buena dosis de sal, color y pimienta, y hubiéramos tenido, quizás, otra notable película.
7
1 de abril de 2014 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una apreciable película del siempre, como poco, solvente Curtiz que mezcla con bastante fortuna el cine bélico, el penitenciario y hasta el melodrama con un aguerrido Bogart como un periodista francés que está recluido junto a otros compatriotas en la terrible Isla del Diablo. Tiene un reparto harto competente y considerable y está orquestada a través de flash-backs que están bien entrecruzados logrando suficiente claridad expositiva y más que aceptables resultados, siendo y volviéndose más rica de matices a medida que avanza. La historia se ubica en los momentos previos a la Segunda Guerra Mundial y está rodada en pleno conflicto bélico siendo un claro homenaje/levantamiento de ánimo patriota a la nación francesa.
Así pues, un film de díficil ubicación genérica, que es muy interesante, reamatado por la música de Max Steiner y la fotografía del maestro James Wong Howe.
7
24 de octubre de 2024 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Más de uno reprocha a este notable filme de Curtiz su estructura a base de 'flashbacks al cuadrado', inmersos unos dentro de otros como muñecas rusas. Algo que, por el contrario, a quien suscribe le parece que es un acierto y que dota de originalidad a la peli. Aunque literariamente sea un recurso tan viejo como "Las Mil y una Noches" o "El Quijote". Y de hecho parece que estaba en la novela original.

Por otra parte, la cinta tiene una factura técnica de muchísimo nivel. Se nota que la Warner quiso echar el resto tras el éxito de "Casablanca" (Michael Curtiz, 1942) y el director vuelve a mostrar su maestría, brillando asimismo todo el reparto a gran altura. Y es que el filme no decae en ningún momento y el climax que se alcanza en las apabullantes secuencias del motín y el ataque aéreo es memorable.

Y la historia es también muy buena.Y te emociona. Aunque se le vean bastante las costuras propagandísticas y le falte algo de verosimilitud. Y en mi opinión, es por ahí por donde vienen las pocas pegas que se le pueden poner a la peli.

(sigo en zona Spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y es que toda la peripecia que sufre Bogart en Francia, siendo enviado a la Guayana, por oponerse al pacto con Hitler en Munich, siendo acusado falsamente de un crimen, es demasiado esquemática. Se da por hecho que hubo una conspiración de 'traidores proHitler' para acusarlo falsamente de un crimen, pero no se dan apenas detalles de esa conspiración. Y por mucho que el filme tenga una clara intencionalidad política, eso no justifica que esa cuestión no se desarrolle con algo más de detalle.

De hecho, pareciera que el propio personaje de Bogart hubiese requerido en el guión algo más de profundidad. Aparte de que está bastante traído por los pelos lo de sus visitas a su familia desde el aire.

Por otra parte es muy revelador del clima bélico del momento, y del que la cinta está empapado, que el filme apueste/justifique/disculpe el ensañamiento Bogart al ametrallar a los pilotos del avión alemán que acaba de derribar. Una secuencia, por cierto, suprimida en sus copias, por muchas distribuidoras.
6
19 de febrero de 2007
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Visto el éxito de "Casablanca" Curtiz reune de nuevo a Bogart, Lorre y Rains con la II guerra mundial de nuevo como telón de fondo, aunque en este caso todos comparten un oxidado barco en la lejanas aguas del océano Atlántico.
Rains representa de nuevo al orden (como un oficial francés durante los duros días de la caída de Francia ante el III Reich) y Lorre y Bogart son dos naufragos fugados de presidio en la Guayana francesa.
El film, con contantes flashbacks, evoca la vida de cada uno de los naufragos, a través de la voz del propio Rains, que a modo de diario, relata la historia a un reportero de guerra.
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