Embestida
4.3
2,308
10 de abril de 2026
10 de abril de 2026
24 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Por qué a Netflix se le dará tan deficiente esto de producir películas de tiburones? Ya lo habíamos visto con el infortunio sobrevalorado de "En las profundidades del Sena" y como si la lección no hubiera sido aprendida, aquí vienen a servirnos la orden sin pedirla.
Y uno también como comensal no aprende mucho del error pasado. Pero es que el cine de escualos para mí es como el chocolate a la mosca, el mar a la arena, la miel a la abeja... el tiburón a las vibraciones (Ajá...) la atracción es ineludible y, para este punto, estoy por creer que lo suficientemente nociva cuando invierto tiempo y esperanza en despropósitos como este.
Pero a lo que nos concierne: "Thrash", (cuando más bien debiéramos rebautizarla como "Trash" - Trad. "Basura") vuelve a meter tiburones en escenarios imposibles, personajes al filo de la supervivencia y lagunas creativas.
El argumento nos expone (como para que escojamos a cual irle) tres escenarios paralelos de personajes en medio de la catástrofe, pero solamente uno capta mi atención y repentinamente los demás me estorban, quizás porque el hilo que han hilvanado para "unir" las historias es tan fino como para que se rompa o que incluso sea totalmente inexistente.
Y uno también como comensal no aprende mucho del error pasado. Pero es que el cine de escualos para mí es como el chocolate a la mosca, el mar a la arena, la miel a la abeja... el tiburón a las vibraciones (Ajá...) la atracción es ineludible y, para este punto, estoy por creer que lo suficientemente nociva cuando invierto tiempo y esperanza en despropósitos como este.
Pero a lo que nos concierne: "Thrash", (cuando más bien debiéramos rebautizarla como "Trash" - Trad. "Basura") vuelve a meter tiburones en escenarios imposibles, personajes al filo de la supervivencia y lagunas creativas.
El argumento nos expone (como para que escojamos a cual irle) tres escenarios paralelos de personajes en medio de la catástrofe, pero solamente uno capta mi atención y repentinamente los demás me estorban, quizás porque el hilo que han hilvanado para "unir" las historias es tan fino como para que se rompa o que incluso sea totalmente inexistente.

El metraje se va ligerito por su corta duración, no dando el escenario que brinda para mucho más tampoco. Hay una evidente intención en la espectacularidad de los litros de sangre invertidos, la carga del gore y un sobresaliente trabajo en la fotografía y puesta en escena. Pero aún así nada de esto refrenda el ritmo entrecortado entre ataques que pasan muy deprisa y el hecho de haber primado el impacto por encima de la tensión. Y no es que logre muy bien ninguna de las dos.
Lo de siempre, dilucidas por formato y costumbre a quién devorarán primero, a quién más tarde y a quién nunca. La lógica aquí por supuesto está más abajo que los fondos oceánicos, la conveniencia de guion está a la orden y para mí queda un agujero inmenso que no consiguen desarrollar... ¿o acaso me lo contarás en una segunda? Por favor no.
Lo de siempre, dilucidas por formato y costumbre a quién devorarán primero, a quién más tarde y a quién nunca. La lógica aquí por supuesto está más abajo que los fondos oceánicos, la conveniencia de guion está a la orden y para mí queda un agujero inmenso que no consiguen desarrollar... ¿o acaso me lo contarás en una segunda? Por favor no.
11 de abril de 2026
11 de abril de 2026
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
El subgénero "película con tiburones" está tan sobreexplotado y tan desprestigiado que sorprende que Netflix lo retome con una película ultra comercial. Durante un huracán, una localidad de la costa este de los USA queda inundada, lo que da pie a que un puñado de tiburones toro se acerquen a husmear por el pueblo a ver qué pueden encontrar. Más les hubiera valido quedarse mar adentro.
Fusilan sin complejos el argumento de Crawl (2019). Allí, el huracán categoría 5 se daba en Florida y los que se paseaban por las calles del pueblo inundado era caimanes. Pero es tal el desparpajo en la copia que da grima desde el primer minuto. Ahora están más al norte y coquetean con la idea de un categoría 6, pero no crean que luego es para tanto. Los tiburones toro, como suele ocurrir, se comportan como si fueran inteligentes y merodean incluso por los pasillos y la cocina de las casas, como si fueran los hermanos esos del programa de reformas, en una suerte de mini encierro que evoca a unos Sanfermines pasados por agua.
Fusilan sin complejos el argumento de Crawl (2019). Allí, el huracán categoría 5 se daba en Florida y los que se paseaban por las calles del pueblo inundado era caimanes. Pero es tal el desparpajo en la copia que da grima desde el primer minuto. Ahora están más al norte y coquetean con la idea de un categoría 6, pero no crean que luego es para tanto. Los tiburones toro, como suele ocurrir, se comportan como si fueran inteligentes y merodean incluso por los pasillos y la cocina de las casas, como si fueran los hermanos esos del programa de reformas, en una suerte de mini encierro que evoca a unos Sanfermines pasados por agua.

Por lo demás, el desfile de tópicos se sucede milimétricamente: la protagonista atrapada en el coche -y embarazada, que hay que tocar la fibra-, el episodio de superación tras un trauma a cargo de la otra chica, muere quien tiene que morir y se salva quien todo el mundo supone, los periodistas locales que solo quieren sacar tajada del notición... Estoy seguro de que existe una plantilla de guión para este tipo de subproductos.
El único que destila algo de oficio es el pobre Djimon Hounsou, mientras que el resto del elenco se limita a chillar, poner cara de susto y esperar a cobrar el cheque. No obstante, se saca una conclusión potente de todo lo visto: construir casas de madera en zona de huracanes es cosa del Tercer Mundo.
El único que destila algo de oficio es el pobre Djimon Hounsou, mientras que el resto del elenco se limita a chillar, poner cara de susto y esperar a cobrar el cheque. No obstante, se saca una conclusión potente de todo lo visto: construir casas de madera en zona de huracanes es cosa del Tercer Mundo.
12 de abril de 2026
12 de abril de 2026
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay cine que se toma en serio incluso cuando se mueve en los márgenes del exceso, y luego está Embestida, un artefacto que abraza sin complejos su propia condición de espectáculo desmedido. Dirigida por Tommy Wirkola, la película se instala en ese territorio híbrido donde el cine de catástrofes, el survival y el terror pulp se mezclan sin pedir permiso, construyendo una experiencia que es, al mismo tiempo, estimulante y profundamente irregular.
La premisa no engaña a nadie: un huracán arrasa una ciudad costera y convierte las calles en un laberinto acuático donde nadan tiburones. A partir de ahí, la película despliega varias historias de supervivencia —desde una mujer embarazada atrapada hasta grupos familiares aislados— que funcionan como piezas de un mosaico caótico.
Wirkola, fiel a su trayectoria, no busca la verosimilitud sino el impacto inmediato. Su cine siempre ha tenido algo de gamberro, de provocación lúdica, y aquí vuelve a demostrar que entiende perfectamente el ritmo del entretenimiento puro: la película avanza sin apenas respiro, encadenando situaciones límite con una eficacia casi mecánica. Cuando Embestida funciona, lo hace precisamente ahí, en esa capacidad para mantener la tensión a través del movimiento constante y la amenaza omnipresente del agua —y de lo que se esconde bajo ella—.
La premisa no engaña a nadie: un huracán arrasa una ciudad costera y convierte las calles en un laberinto acuático donde nadan tiburones. A partir de ahí, la película despliega varias historias de supervivencia —desde una mujer embarazada atrapada hasta grupos familiares aislados— que funcionan como piezas de un mosaico caótico.
Wirkola, fiel a su trayectoria, no busca la verosimilitud sino el impacto inmediato. Su cine siempre ha tenido algo de gamberro, de provocación lúdica, y aquí vuelve a demostrar que entiende perfectamente el ritmo del entretenimiento puro: la película avanza sin apenas respiro, encadenando situaciones límite con una eficacia casi mecánica. Cuando Embestida funciona, lo hace precisamente ahí, en esa capacidad para mantener la tensión a través del movimiento constante y la amenaza omnipresente del agua —y de lo que se esconde bajo ella—.

Sin embargo, ese mismo impulso es también su mayor debilidad. La película parece construida a base de picos de intensidad, pero carece de un verdadero desarrollo emocional que sostenga el conjunto. Los personajes existen más como vehículos para la acción que como entidades dramáticas, y sus decisiones —a menudo absurdas— terminan erosionando cualquier intento de implicación por parte del espectador.
Hay, no obstante, una cierta eficacia en su propuesta visual. La ciudad inundada, convertida en un espacio hostil y desorientador, funciona como escenario de pesadilla, un lugar donde lo cotidiano se vuelve irreconocible. La idea de trasladar a los tiburones fuera de su hábitat natural añade un componente inquietante que, aunque explotado de forma desigual, consigue momentos de tensión genuina.
Pero Embestida nunca termina de decidir si quiere ser una película consciente de su absurdo o un thriller de supervivencia con aspiraciones más serias. Ese desequilibrio tonal la acompaña de principio a fin. Hay escenas que rozan lo ridículo —casi autoparódicas— y otras que intentan construir angustia real, pero la transición entre ambas no siempre es fluida.
Hay, no obstante, una cierta eficacia en su propuesta visual. La ciudad inundada, convertida en un espacio hostil y desorientador, funciona como escenario de pesadilla, un lugar donde lo cotidiano se vuelve irreconocible. La idea de trasladar a los tiburones fuera de su hábitat natural añade un componente inquietante que, aunque explotado de forma desigual, consigue momentos de tensión genuina.
Pero Embestida nunca termina de decidir si quiere ser una película consciente de su absurdo o un thriller de supervivencia con aspiraciones más serias. Ese desequilibrio tonal la acompaña de principio a fin. Hay escenas que rozan lo ridículo —casi autoparódicas— y otras que intentan construir angustia real, pero la transición entre ambas no siempre es fluida.

En última instancia, estamos ante una película que se disfruta mejor si se acepta su naturaleza: cine de consumo rápido, directo, diseñado para provocar sobresaltos más que reflexión. Tiene energía, tiene momentos efectivos y, sobre todo, tiene una clara vocación de espectáculo. Pero también evidencia los límites de un enfoque que prioriza el impacto inmediato sobre la construcción narrativa.
Embestida no deja huella profunda, pero sí un recuerdo fugaz, como una ola que golpea con fuerza y se retira casi al instante.
https://nuevoimagenesdeactualidad.blogspot.com/2026/04/el-ojo-critico-embestida-2026.html
Embestida no deja huella profunda, pero sí un recuerdo fugaz, como una ola que golpea con fuerza y se retira casi al instante.
https://nuevoimagenesdeactualidad.blogspot.com/2026/04/el-ojo-critico-embestida-2026.html
10 de abril de 2026
10 de abril de 2026
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Embestida (Thrash) deja claro desde el inicio lo que ofrece: un huracán que arrasa un pueblo costero, agua fuera de control y tiburones como elemento final del desastre. No busca lógica, sino espectáculo, y en ese sentido cumple. Sin embargo, todo resulta muy visto, con personajes atrapados, decisiones absurdas y giros previsibles, siguiendo el manual del género, aunque destaca la sensación de encierro constante.
Tommy Wirkola dirige con el objetivo de mantener el ritmo y evitar el aburrimiento, y lo consigue en parte. La película avanza sin detenerse en explicaciones y va directa a la tensión, sin pretensiones ni discursos. Aun así, hay falta de creatividad: todo funciona, pero nada sorprende ni aporta algo nuevo.
El reparto cumple sin destacar. Los personajes están pensados para durar lo necesario o morir en el momento adecuado, sin desarrollo ni profundidad, lo que limita la implicación emocional. Aunque en algunos momentos transmiten angustia, especialmente en situaciones más claustrofóbicas, son momentos puntuales.
Tommy Wirkola dirige con el objetivo de mantener el ritmo y evitar el aburrimiento, y lo consigue en parte. La película avanza sin detenerse en explicaciones y va directa a la tensión, sin pretensiones ni discursos. Aun así, hay falta de creatividad: todo funciona, pero nada sorprende ni aporta algo nuevo.
El reparto cumple sin destacar. Los personajes están pensados para durar lo necesario o morir en el momento adecuado, sin desarrollo ni profundidad, lo que limita la implicación emocional. Aunque en algunos momentos transmiten angustia, especialmente en situaciones más claustrofóbicas, son momentos puntuales.

La tensión se apoya en los espacios inundados, la oscuridad y el sonido del agua, logrando escenas efectivas. Los tiburones cumplen su función como elemento de susto, aunque no siempre resultan convincentes. El problema es la repetición: lo que al principio funciona, acaba siendo predecible en su desarrollo.
En conjunto, Embestida (Thrash) es un entretenimiento directo y sin complicaciones, con una premisa efectiva y algunos momentos de tensión, pero con los problemas habituales del género: personajes planos, guion previsible y poca innovación.
Resumen de la crítica escrita por Pablo Veiga Carpintero
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
En conjunto, Embestida (Thrash) es un entretenimiento directo y sin complicaciones, con una premisa efectiva y algunos momentos de tensión, pero con los problemas habituales del género: personajes planos, guion previsible y poca innovación.
Resumen de la crítica escrita por Pablo Veiga Carpintero
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
11 de abril de 2026
11 de abril de 2026
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estaba dispuesta a perdonar los mil y un sinsentidos de esta película, pero hay límites. Cuando una producción no tiene el cariño suficiente para cuidar los detalles más básicos, me pierden por completo. No puedes pedirme que me tome en serio la historia si ni siquiera pueden mantener la continuidad de un objeto: en un segundo un personaje no tiene nada encima y, al siguiente, aparece mágicamente cubierto con una manta. Un desastre.
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