Vrutos
6 de marzo de 2025
6 de marzo de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vrutos es un drama violento y emocionante. Compone un retrato del barrio de Lugano prosaico, pero envuelto siempre en un halo esteticista que sorprende, mucho, para bien. Un barrio del sur porteño, con sus micro-mundos, utilizando el drama de un padre regenerado y un hijo en degeneración, para pintarnos la tragedia cotidiana de las pocas oportunidades y el orgullo herido. Y lo hace con una deliciosa fotografía en blanco y negro, resaltando la geometría de los monoblocks, de las canchas de fútbol, de los semáforos y de los puentes peatonales. Una manera de retratar lo cotidiano, apelando a la abstracción de las formas. Un registro fotográfico que eleva la belleza del suburbio, y logra ablandar al espectador, predisponerlo para el despliegue de una dupla emotiva y escalofriante: las historias de Miguel Bou (director), y las interpretaciones de Dante Mastropierro (actor fetiche).
De la soltura interpretativa y alcances de Mastropierro ya todos están enterados, sea porque vieron Okupas, o los memes de Okupas. La realidad sucia que algunos ven desde lejos y otros apenas intuyen, él la mastica como chicle, le da la forma que quiere, hace un globo que te explota en la cara, y vuelve a empezar. Se ríe de nosotros, con nosotros, y de nosotros otra vez. Nos hace compadecernos de él y tenerle miedo al mismo tiempo ("no te persigas, loco..."). Pero del realizador Miguel Bou quizás no tantos escucharon hablar. Tiene lo que alguna vez Fontanarrosa describió como "oído absoluto". Una habilidad especial para reproducir el lunfardo actual con gracia y naturalidad. Para escribir como la gente habla. Tiene, sobre todo, tacto y mucha onda, para abordar ciertos temas sin caer en lo cursi, ni en lo discursivo, ni en lo demagógico, ni mucho menos en lo aparatoso. Vrutos resultó ser su mejor película, mejor filmada, con mejor fluidez, y más redonda.
La película presume buen gusto con un prólogo y un epílogo que le dan al relato un aspecto circular, y una invitación a mirar primero, y a pensar después. En el medio, la gran anécdota. ¿Qué paso debe dar un rugbier para volverse un hombre completo? ¿y el hijo de un chorro, qué tiene que hacer para sentirse respetable? Las vidas de unos y otros se cruzan en las diagonales de Lugano y la rueda de la fortuna trágica empieza a girar. ¿Cómo termina la historia? ¿A quién le tocará esta vez? ¿Cómo puede ser que no pueda evitarse?
De la soltura interpretativa y alcances de Mastropierro ya todos están enterados, sea porque vieron Okupas, o los memes de Okupas. La realidad sucia que algunos ven desde lejos y otros apenas intuyen, él la mastica como chicle, le da la forma que quiere, hace un globo que te explota en la cara, y vuelve a empezar. Se ríe de nosotros, con nosotros, y de nosotros otra vez. Nos hace compadecernos de él y tenerle miedo al mismo tiempo ("no te persigas, loco..."). Pero del realizador Miguel Bou quizás no tantos escucharon hablar. Tiene lo que alguna vez Fontanarrosa describió como "oído absoluto". Una habilidad especial para reproducir el lunfardo actual con gracia y naturalidad. Para escribir como la gente habla. Tiene, sobre todo, tacto y mucha onda, para abordar ciertos temas sin caer en lo cursi, ni en lo discursivo, ni en lo demagógico, ni mucho menos en lo aparatoso. Vrutos resultó ser su mejor película, mejor filmada, con mejor fluidez, y más redonda.
La película presume buen gusto con un prólogo y un epílogo que le dan al relato un aspecto circular, y una invitación a mirar primero, y a pensar después. En el medio, la gran anécdota. ¿Qué paso debe dar un rugbier para volverse un hombre completo? ¿y el hijo de un chorro, qué tiene que hacer para sentirse respetable? Las vidas de unos y otros se cruzan en las diagonales de Lugano y la rueda de la fortuna trágica empieza a girar. ¿Cómo termina la historia? ¿A quién le tocará esta vez? ¿Cómo puede ser que no pueda evitarse?
9 de marzo de 2025
9 de marzo de 2025
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran película que refleja la vida de los jóvenes sin rumbo de la periferia porteña. Con una fotografía digna de The Brutalist y con un interpretaciones a la altura del mejor cine psicológico americano. Dante Mastripierro es una suerte de Marlon Brando en el Tranvía...Película imperdible para comprender la tragedia argentina y, tal vez sin querer, sugiere un mensaje afín a la revolución libertaria actual. La juventud necesita referentes. necesita un futuro para no perderse. La referencia al crimen de los rugbiers de Villa Gesell es un poco evidente. Para ser perfecta a la película le suprimiría los último 30 minutos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Innecesaria la masacre del final. La película debiera haber terminado con la muerte de uno de sus protagonistas.
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