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Críticas de CineFilio
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Críticas 56
Críticas ordenadas por fecha (desc.)
9
4 de febrero de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La obra maldita de Andrei Konchalovsky sostiene un espejo de dos caras: en una refleja una supuesta sociedad de campesinos conformes con su vida, afables y esperanzados. Gente sencilla dispuesta al sacrificio sin grandes ambiciones más que amar y trabajar la tierra en la Arcadia socialista en la viven. Pero esa bonhomía no es la que refleja la otra cara. La de la censura soviética. Pese al primero de los reflejos del azogue, la sociedad totalitaria emerge en el otro lado de la realidad fuera del cine, la de la vida real: no fue hasta la llegada de los deshielos de la Glasnot que el filme pudo ser exhibido en su totalidad al gran público.

A la belleza visual, documental, objetiva y descarnada de la película se opone la fealdad y contundencia de la censura. La vida real se impone, superpone, a la magia del cinemascope y desmiente a Konchalovsky. Los idealizados koljoses, tan mitificados por el Realismo Socialista tienen una cara que es muy fea. La exaltación de lo ordinario, lo humilde, lo obrero y lo campesino al final no agrada a una nomenkaltura que detesta la exhibición tradicional de la clase alta considerada decadente. Pero parece no gustarles tampoco la decadencia de la vida llana mostrada por una cámara impúdica y sin tapujos a veces salpicada del sudor de los campesinos y nunca presta a adulcorar dureza.

Por eso se impone la censura, la cual muestra más que lo que pretende ocultar. Con una cámara, ojo avizor que escudriña historias mínimas de granjeros que no son actores, Konchalovsky hilvana una realidad que poco a poco va revelando un argumento tan local como universal: un triángulo amoroso envuelto en historia de amores reales con gente tan real como el contrahecho jefe de la granja, babushkas rezadoras, señoras gordas que cantan, gitanos que tocan el acordeón, festines que celebran la cosecha. Y es esa cotidianeidad la que al final agrada al espectador y molesta a los apparatchik.

La plasticidad pictórica de la cinta se aleja, así, de todo artificio para crear belleza, y por eso es que seduce, y por eso es que molesta. Porque un mundo embrutecido y salvaje no encaja nunca en el paradigma de un imperio del mal, totalitario, signado por lo más oscuro del Gulag.
CineFilio
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8
29 de enero de 2020
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Posiblemente la única película de Turkmenistán que muchos espectadores han visto y, por eso, calificada como la cinta que puso a esa exrepública soviética en el mapa de la cinematografía, "La Nuera" se desarrolla al finalizar la Segunda Guerra Mundial en medio de un desierto turcomano.

Allí Ogulkeik vive con su suegro y espera que su marido, desaparecido en acción, vuelva del conflicto bélico, mientras realiza sus actividades cotidianas en un trasfondo árido pero que a la vez es una paleta de colores vibrantes, de chales, de alfrombras, de ropas; tonos y matices que paradójicamente encuentran un eco sonoro tanto en el silencio de las mujeres, que no hablan directamente a los hombres, como en las voces del ganado, el ruido de aviones imaginados, y el correr del agua, contrapunto infaltable en las imágenes del desierto. La música es como el agua, como los animales y como las arenas: lo llena todo.

Se trata de un largometraje bordado con flashbacks visuales que le dan un enfoque soñador e impresionista.

Y es una película de construcción sólida que supera el reto de desarrollarse en un área de no más de 1,000 pies cuadrados. Pero que no consigue involucrarnos del todo, emocionalmente, en la historia central, y hace que uno la siga más que nada por su rareza.

Porque esta película llena de melancolía es también una perla extraña en un viejo rincón de un perdido desierto en una esquina de un imperio hoy desparecido, en un país exótico y sepia, encrucijada de civilizaciones, llamado Turkmenistán.
CineFilio
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10
27 de enero de 2020
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Única película dirigida por Aleksandr Askoldov, "La Comisaria" es un placer visual que pese a no ser muy conocida por los seguidores del cine soviético de la época, se ha llegado a convertir en cinta de culto.

Censurado con un altísimo costo a nivel artístico y humano para su realizador (al que se le prohibió volver a trabajar y se le castigó severamente), el largometraje cuenta un tema universal con gran economía de recursos, mucha plasticidad vanguardista y una extraordinaria banda sonora original del compositor judío ruso-alemán Alfred Schnittke muy influido por las composiciones populares yidis, pero sobre todo cuenta con unas soberbias actuaciones no sólo de dos consagrados como Nonna Mordyukova y Rolan Bykov sino incluso hasta de los actores de reparto sin excluir a los niños.

Filme de escenas muy poderosas como las estampidas de caballos, los esfuerzos de los soldados en las dunas y sobre todo la anticipación profética del Holocauso judió, "La Comisaria" se aparta de los cánones totalitarios y del realismo socialista y llega a plantear un conflicto inaceptable para la KGB entre la feminidad y el uniforme masculinazante, la ideología política frente a la preponderancia de los lazos familiares, y más que nada, se llega a plantear la primacía de la Vida ante el Patria o Muerte del estalinismo comunista.

Vence, como siempre, el talento aunque sea necesario que se esperen 20 años.
CineFilio
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10
26 de enero de 2020
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Esta película fue filmada en 1982 por el director soviético Eldar Ryazanov, según un guión escrito conjuntamente con Emil Braginsky. En 1983, la película participó en la sección oficial del Festival de Cine de Cannes.

El protagonista, Platón Ryabinin, que está en prisión, recuerda cómo una vez fue a visitar a su padre en tren desde Moscú, hasta la ciudad de Griboedov. Durante una pequeña parada de 20 minutos, Platón va a cenar al restaurante de la estación ferroviaria. La comida es tan mala que el hombre ni siquiera la termina y se levanta, decidido a irse. La camarera, Vera, exige el pago y no le permite salir del restaurante.

A partir de aquí se enhebra una trama que entre risas, mala suerte, (también buenas rachas) y situaciones desconcertantes nos regala unas actuaciones magistrales, tanto por parte de los protagonistas como de los actores de reparto, y momentos exquisitos, sublimes.

Pese a ser un melodrama, el balance entre drama y comedia está muy logrado y todo fluye de manera natural; en tono de farsa aunque sin perder para nada lo sutil. Tanto que llega a establecerse una complicidad de la cual el espectador es parte en esta estación que es para tres (el espectador y los dos protagonistas).

Con su mezcla de ternura/crudeza, la cinta está llena de gritos: ese andar por vías y puentes para llegar a casa; ese no tener sitio en el mundo de las escenas de coches y camas; ese trapicheo con los melones más ricos y diferentes... ¡y la música!

Y esos amagos de crítica social: la leve, la que se permite bajo el comunismo (la ineficiencia de los servicios pero nunca la esencia del sistema); ese deseo de libertad sin grandes proclamaciones, tan cotidiano, tan corriente.

Es una película para disfrutar con calma y descubirle todo lo que oculta porque es una cinta de muchas y varias lecturas, de múltiples capas, profundamente humana; conmovedora y íntima. Es inolvidable.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
CineFilio
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9
23 de enero de 2017
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi, "AO..." y las otras tres películas de Malaterre sobre el tema y me parecieron muy buenas. El cinismo sobre si Ao era de Greenpeace o ecologista queda bien para hacer el chiste pero es un poco injusto al enfocar el tema con una visión contemporánea. Obviamente que el hombre de hoy puede estar casi completamente al marge de la naturaleza pero no ocurría así con el hombre de ayer. Ao y sus contemporáneos eran parte de la naturaleza. Su subsistencia dependía de lo que hoy se conoce como "ecología". No había esa separación artificial hombre-entorno. La película de Ao tiene tres característica muy válidas a nivel artístico: recrea con lirismo una historia que nos hace soñar y nos despierta una curiosidad intelectual. Si después de ver una película sigues pensando en ella, y si te aportó un placer estético, y te generó ansias de investigar, estamos en presencia de una obra lograda. Recomiendo tanto "Ao..." como La odisea de la especie, Homo Sapiens y El Amanecer del Hombre. Son instructivas, amenas y de una fotografía bella.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
CineFilio
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