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Críticas 43
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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8 de agosto de 2016 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
A los diez años de la Guerra de Iraq presentó el director de Bourne, Paul Greengrass, esta película que creo ha pasado bastante desapercibida sobre unos acontecimientos que marcarán para siempre la historia contemporánea.

Con aroma a Jason Bourne (Matt Damon, un ritmo acelerado, grandes efectos especiales y excesos propios del género) se podría decir de la peli que pega un barrido (demasiado) rápido por los primeros sucesos que ocurrieron tras el derrocamiento de Sadam. Aunque muy fugazmente, se ven cuestiones interesantes: las facciones enfrentadas dentro de la propia administración estadounidense y los papeles que juega cada una, los intereses ocultos nunca desvelados pero aparentes, el tratamiento de la información de los grandes medios de comunicación, y, sobre todo, las falsedades con que se envolvió la guerra no solo ante la opinión pública sino internamente, ante el mismo Gobierno o el Ejército.

Quizá demasiado contenido empaquetado en una cinta de menos de dos horas... Está claro que el director se maneja muy bien con este tipo de temáticas, pero la película se retuerce demasiado en algunos puntos para poder cuadrar. Además (resulta un poco chocante) después de haber construido una feroz crítica a la CIA en la saga de Bourne, aquí se sitúa a la Agencia como la parte equilibrada, racional y verdaderamente conocedora de la situación Iraqí, y, lo que nos puede resultar más extraño todavía, habría sido desoída y superada por el bando del Pentágono, que según esta versión campó a sus anchas.
Matt Damon & Paul Greengrass
'Green Zone' nos ofrece por encima de todo una visión crítica de la Guerra de Iraq. A pesar de los defectos que se le puede atribuir es de alabar que un producto básicamente comercial se conciba para desvelar algunas grandes verdades ocultadas sobre hechos muy graves y dramáticos, en lugar de servir como lo hacen descaradamente otras muchas películas de la factoría Hollywood para exaltar sin justificación el patriotismo yanqui escondiendo al mismo tiempo las vergüenzas oficiales.
14 de febrero de 2010 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es ésta una de las obras más conocidas de Kubrick (o al menos esa impresión tengo yo), y sin embargo, aunque cueste decirlo, es una de sus mejores, sin duda. Puede que el metraje se haga largo, pero cada punto y cada coma son necesarios. Paciencia, que es la madre de la ciencia. Tenemos más de tres horas de película que son el principio y el fin de una vida. Así visto puede que incluso sea poco...
La película narra la vida de Desmond Barry, su prosperidad y su decadencia. La cara triste y suplicante de Ryan O´neal representa el rostro de una persona entre millones, pero su caso se eleva a la categoría de ejemplo, de estudio sobre la condición humana y sobre la sociedad.
En contraste con la cadencia de la película, Barry avanza con paso firme y decidido a través del escalafón social, ascendiendo desde sus modestos orígenes de campesino hasta instalarse en la punta de la pirámide como un noble. Ese camino resultará ser a la larga circular, y Barry, al cabo de los años, volverá al punto del que partió cuando no era más que un muchacho pretencioso e incomprendido.
La cuestión es que esa ascensión social a lo más alto corre paralelamente a un descenso a lo más bajo: a una corrupción de la persona que renuncia a la moralidad, a todo aquello que pueda ser digno, para elevarse hasta el dinero y el poder. Ése es el camino que convierte a Desmond Barry en Barry Lyndon. Las traiciones, los intereses, la lujuria, la codicia, y el ansia que jalonan la escalada vuelven para reclamar cuentas y traerán de vuelta a Desmond Barry, que en realidad nunca ha dejado de estar ahí, en el fondo, reservado a su hijo, amándolo a pesar de todos sus vicios. Cuando pierde ése que es realmente su único puente con un mundo al que no pertenece, recupera la humanidad sólo ofrecida al hijo y (en una grandiosa escena que ya forma parte de la historia del cine), se rinde en el duelo contra su peor enemigo.
Y este rollo es una parte, hay otras muchas cosas que se podrían decir. Es una gran película, completa en su finalidad. Es algo así como una novela filmada, de otra época sobre otra época, difícil de ver y de entender según el cine que tenemos hoy. (Aunque en cierta forma hable de transformaciones, esto no tiene nada que ver con "Transformers").
PD: "Barry Lyndon" debió de inspirar "Los duelistas", porque tiene bastantes similitudes... ¿no?
22 de enero de 2010 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Sería un buen título no? Poco cabe decir de esta película que no esté ya dicho (ni más ni menos que 163 críticas, menudo tirón el de Clint Eastwood). Voy a intentar explicar lo que para mí significa y a ver si sale algo nuevo. Venganza, honor, amistad, redención, entrega; despotismo, egocentrismo, violencia, prepotencia. Todo ello salpicando un tremendo argumento: un asesino despiadado, reconvertido en granjero mugriento y pobre, vuelve a los lomos de su caballo para saldar las cuentas de unas rameras de salón con un par de vaqueros. Al famoso William Munny le acompaña una especie de Billy The Kid y su fiel compinche de los viejos tiempos. Así que vuelve el pasado también para saldar deudas. El deseo de venganza de las prostitutas, que siguen sin considerarse menos que nadie a pesar de la mierda que les circunda, se mantiene firme. Resultará que ninguno de los tres pistoleros quiere volver a enfrentarse con la muerte, pero William Munny tiene que seguir, solo y furioso. Ahora la cuenta es suya, el dinero no importa, cuenta la venganza. Otra vez. El pasado. El whisky. Y claro, ya se sabe lo que pasa cuando Clint Eastwood se enfada: aparecen los tacos, las pistolas, las escopetas, y de repente cinco personas mueren en el acto.
¿Qué queda? Ese deseo de venganza que viene primero por un lado y que luego se traslada al otro, y todo lo que provoca, directamente dice que la violencia no sirve para nada: el niño no puede cargar con su conciencia por haber matado, "Dos Árboles" ni siquiera puede llegar a disparar, y además, gracias de nuevo a la violencia, paga con su vida. Esa vuelta un poco idealizada al oeste salvaje y esa mirada de complicidad a las armas contrasta con este mensaje de que, a pesar de Will Munny y de todo, la violencia no es la solución.
La peli produce una tensión constante, aun con esa manera de filmar de Eastwood pausada y serena. Sabemos que algo se cuece, que algo va a pasar, no hay por qué apresurarse.
Es una mirada personal del director al cine del Oeste. Esta cinta es mucho más completa que "El jinete pálido", más densa. Y si nos vamos un poco más atrás, conserva algo del Oeste sucio y polvoriento de personajes andrajosos con su honor y sus revanchas a cuestas, y de esa caracterización de pistolero solitario que fue "el Rubio". Algo que recuerda al cine de Leone, donde para siempre quedará una parte de Clint Eastwood. Básicamente el argumento de tres pistoleros sin escrúpulos que se van a por la pasta es bastante parecido, nadie lo podrá negar... Igual hasta Will Munny es el verdadero nombre desconocido del Rubio.
"-Te veré en el infierno, Will Munny.
-Sí."
25 de septiembre de 2009 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi abuelo también llevaba camisas a cuadros, también llevaba novelicas de esas de Marcial Lafuente en el bolsillo de la camisa, todas desgastadas y viejas y amarillentas. Y mi abuelo, como todos los abuelos, era un tozudo. Por eso Alvin es un poco de todos. Esta película es la historia de una familia, pero en realidad es la historia de cualquier familia, con todos sus conflictos, sus riñas, su lealtad y su amor.
El viaje de Alvin en su cortacésped es una historia sobre la vejez, sobre la superación, sobre la generosidad, sobre las metas, y sobre la idea de que en la vida no sólo es importante el fin, sino que también lo es el camino que se siga para alcanzarlo.
Y bueno, qué decir de los actores (desde el que sólo interviene para decir unas palabras hasta los que llevan todo el peso, cada uno es importante y lo borda), de los paisajes, de los planos, de la banda sonora. Es una obra de arte, sin más. Mientras la ves disfrutas cada plano, cada escena, cada diálogo. El director te atrapa el estómago, te lo sacude, y cuando acabas de verla, te quedas ahí sentado sin saber muy bien si levantarte a apagar el dvd o no hacer nada, rumiando como una jodida vaca. Y diciendo "amén".
"¡Diantre, es Alvin conduciendo su cortacésped!".
26 de mayo de 2010
10 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El último mohicano" y "Corrupción en Miami" son dos buenos errores de Michael Mann. Se confirma que nadie es perfecto, ni siquiera el director de auténticos peliculones como "Heat", "El dilema" o "Collateral".
"El último mohicano" es una película facilona facilona de trama "menudo rudo indio más apuesto-me enomoro de él-él se enamora de ella-y nos pasamos todo el rato correteando y tratando de salvarte la vida por lo mucho que nos queremos".
Se merece un 4 y un regular porque la banda sonora es muy buena, ya histórica, y quizá por los últimos veinte minutos, sobre todo la pelea final.
Por lo visto Michael Mann es un animal del asfalto, y eso de irse a rodar a los bosques lo descolocó. Lo suyo es la ciudad y su submundo, y no las historias de amor absurdas perdidas en medio de una guerra colonial en la que además ni siquiera profundiza.
Si no fuera porque aparece en los créditos nunca hubiese dicho que esta película era suya. Pierde completamente su estética y desde luego ni por asomo alcanza la complejidad y la riqueza de argumento de sus posteriores obras. Ni explota la fotografía del entorno en el que está rodada, y eso que una de los principales fuertes de Mann es su habilidad para mostrar al espectador los paisajes.
Bastante bastante flojucha.
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