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Críticas 4.659
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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3 de agosto de 2011
53 de 150 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pese a que la narración no es del todo mala, al final todo se resumen en presentarnos un panfleto lo más propagandístico posible a base de tópicos especialmente cursis. Con la misma cantinela de José Luís Garci que nos dió la lata con el exquisito republicano, José Luís Cuerda, izquierdista de pro, nos vuelve a presentar a un viejo profesor republicano de una honorabilidad intachable cargando todas las tintas contra los derechistas a los que pone más o menos como animales de una cobardía y bajeza difíciles de igualar.

A parte de rancia, la relación con Moncho, el niño, es repipi y cursi y lo que le enseña, en realidad, un conjunto de clichés sacados de un manual "progre". El retrato idílico de la Segunda República no se lo cree nadie y el final es hagiográfico.

Y digo yo, que siempre que hacen una película sobre la Segunda República y la Guerra Civil, el protagonista es izquierdoso, por supuesto, pero siempre de las profesiones más idealizadas posibles, de los que nunca han roto un plato: músico, profesor, escritor, periodista, médico, etc. Para cuando van a poner a un miliciano de una checa, a un agente comunista de Stalin, a un anarquista terrorista, etc. Digo, para que el espectador se entere de las brutalidades, crímenes y asesinatos que cometieron los repúblicanos, ya que nunca salen en películas.
22 de diciembre de 2011
43 de 141 usuarios han encontrado esta crítica útil
...Por darle una enésima oportunidad a Martin Scorsese, posiblemente el peor director de la historia del cine, al menos en proporción con su reconocimiento. Salvo "El color del dinero" todas las demás películas que he visto son realmente malas pero esta, creo, es la peor de todas.

La cinta tenía una nota excelente, muy recomendada como obra maestra y gran clásico del cine de gangster pero nada más empezar, con sólo los créditos apareciendo como si los viésemos al pasar mientras conducimos y luego la escena con los tres mafiosos en el coche, ya con menos de un minuto de metraje, la sensación de que se trataba de una auténtica porquería de película era imposible de disimular. Podía haber apagado la tele pero ya era tarde para echarse atrás: había que seguir viéndola para opinar con fundamento.

Más adelante, los 148 minutos infumables, aburridos, incoherentes, absurdos, patéticos, sin ningún sentido, ni reflexión, ni valor de ningún tipo, confirman la primera impresión. Scorsese se limita a ir presentándonos episodios de la vida de un mafiosillo, pero con escasísima relación entre los mismos, y por su puesto, sin el más mínimo sentido. Sencillamente el argumento sería "la vida de un mafioso" pero esa manía enfermiza del cine contemporáneo de contarnos la vida de un personaje cualquiera en vez de una historia que interese es que no tiene ni pies de cabeza, no tiene el más mínimo interés la vida de nadie si lo que cuentas (y como lo cuentas) no lo tiene. Y si encima sirviera para reflexionar, para darle profundidad psicológica al personaje, pues sería algo, pero nada de nada.
Ray Liotta & Bo Dietl
"Uno de los nuestros" es tan sólo etapas de la vida de Henry Hill: Henry de niño, Henry entre en la organización, Henry se hace "amigo" de Joe Pesci, Henry se enamora, Henry... Y uno con cara de memo pensando "¿Y a mí que me importa?" Porque la idea de la cinta, aberrante por otro lado, es "¡Que guay es ser mafioso!". Y salvo criminales en potencia, psícopatas y desequilibrados de cualquier ralea, no entiendo como una persona en sus sano juicio puede sintonizar o admirar a personajes tan vacios, tan deshumanizados, tan egocéntricos, tan brutales, tan malvados. Por eso todo lo que nos cuenta tiene un aire de fantasía, de depravación, por que yo como espectador siento repugnancia hacia los personajes y todas sus gracias, sus historietas, sus movidas del tres al cuarto no me interesan para nada. Y como encima no hay ni acción, ni una trama, ni reflexión moral, pues la cinta no tiene el más mínimo valor.

Si a eso añadimos una forma de rodar de Scorsese totalmente estúpida, congelando la imagen, sin ton ni son, metiendo voces en off de una forma torpísima e innecesaria, su hiperrealismo, como si se tratara de una obra de un aficionado de "bodas, bautizos y comuniones", la cámaras siguiendo a los personajes como si fuera una cámara oculta; en fin, si añadimos su infumable estilo técnico el resultado final es un producto de lo más prescindible.
14 de mayo de 2019
52 de 169 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como una pieza más del engranaje de la "Memoria Histórica" nos llega este documental de Almudena Carracedo y Robert Bahar, con el dinero principalmente de Pedro Amodóvar. "El silencio de otros" no sé si ha convencido al público, seguro que a parte sí por sus elogios, pero sí desde luego a la intelectualidad progre, que por cierto es casi toda. Así no sólo conquistó los halagos de los grandes medios de comunicación, sino el Goya y el premio del Festival Internacional de Cine de Berlín al mejor documental, entre otros muchos galardones, casi treinta. La obra nace al calor de la querella argentina por crímenes contra la humanidad por parte de los franquistas, presentada en el 2010. Y de ahí sigue hasta el presente tratando de sacar los trapos sucios de la dictadura, con todos los asuntos más mediáticos, desde la existencia de fosas comunes hasta los bebés robados pasando por las torturas de la Dirección General de Seguridad, todo contado con gran inexactitud. En realidad, son los mantras de la izquierda, con muchas caras de afligidas víctimas o familiares y con música triste para que empaticemos con ellas. Todo para mayor gloria de los republicanos. Irónicamente a los que se deja sin voz en este trabajo es a los franquistas, se les concede algo así como cuarenta segundos, así que el título alude objetivamente a estas personas. Con esto ya me he anticipado al principal rasgo de "El silencio de otros", el ser manipulador, parcial e históricamente nulo. Es decir, es propaganda pura y dura. Normal que luego la gente salga convencida de la maldad del régimen del 1936, es que se la está adoctrinando, operación en la que izquierda exhibe tanto sectarismo como ignorancia. Sin embargo, aunque se le pueden achacar más defectos, os lo sintetizo a continuación.
Primero, que al no contar bien las cosas crean monstruos y eso es que lo han hecho las izquierdas, inventarse el monstruo del franquismo. Por ejemplo, si no explicas que durante la Guerra Civil esos republicanos luchadores por "la democracia y la libertad", textualmente dicen, asesinaron a decenas de miles de derechistas, no podemos comprender a qué vienen las represalias posteriores, salvo a la pura maldad, ahí está el monstruo, de los fachas. Segundo, la Ley de Amnistía no fue una salvaguardia impuesta por los que venían de la dictadura, sino una exigencia de la oposición más radical. Por eso cuando se aprobó en 1977 el Partido Comunista votó a favor y Alianza Popular fue el único grupo que opuso absteniéndose. En total sólo hubo 2 votos en contra y 18 abstenciones. La clave es que los franquistas no se amnistiaban porque no había delitos que merecieran este perdón, al revés que los de la oposición democrática. Tercero y lo fundamental, el régimen de Franco no cometió crímenes de lesa humanidad, entendidos estos como "ataque generalizado o sistemático contra una población civil", artículo 7 del Estatuto de la Corte Penal Internacional. Si hubo un momento en que se acercó a realizarlos fue durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, en un contexto bélico muy difícil. Mas si fue así también los cometieron los republicanos y los aliados contra el nazismo. Pero lo que está claro es que después de los años cuarenta, la dictadura estuvo muy lejos de ejecutar esos crímenes, aunque aquí burdamente se la trate de meter en el mismo saco con Argentina, Camboya, Guatemala o Rwanda. Por eso todas estas querellas quedarán en nada pero no por impunidad sino por la ausencia de delitos de esta categoría.
1 de julio de 2012
14 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía muy mala espina con esta película por la sencilla razón de ser española y de 1978. Esto que de por separado no es malo en nuestro país se traduce en la transición política que tuvo también su remedo en el cine por medio del destape. La idea que se extendió en aquellos años era que todo lo que estaba prohibido o mal visto durante el franquismo debía aparecer en pantalla. Gracias a esta filosofía, la ordinariez más vergonzosa inundó el mercado cinematográfico con productos soeces a más no poder, en los que, por razones obvios, los desnudos femeninos y el sexo eran obligados (que esto fuera degradante para las mujeres les importaba un pimiento a los progresistas de antaño) y fueron los que al final dieron nombre a toda esa época.

Ciertamente "La escopeta nacional" no llega a los niveles de lo que estoy diciendo pero tiene la misma filosofía. Unas pocas guarradas por aquí, unas pullas por allá respecto a las clases altas, la iglesia o la nobleza, críticas al franquismo o el "reconocimiento del hecho diferencial" respecto a Cataluña, como es el caso. A mi me gusta el catalán pero los largos diálogos en esa lengua no tienen más objetivo que servir a este fin político. Pasado el momento, adiós muy buenas. De hecho, en los 35 años siguientes no recuerdo que se volviera a incluir otra lengua "periférica" en una película española salvo alguna frasecita y poco más.
Claro que esto podría ser perdonado si la película tuviera algo por donde agarrarla. Porque la supuesta crítica a las élites franquistas o la "España de la pandereta", que es la que inventa el progresita de turno, es tan burda que no entiendo que alguien se la pueda tomar en serio. El retrato se compone de una serie de topicazos de lo más manido ideados para degradar a los personajes. Que esa era la idea que tenía un progresista o un rojo (según la terminología de la época) de los franquistas lo comprendo, pues entre la propaganda y la mentira, apenas había sitio para la verdad en sus planteamientos. Ahora que pasados más de treinta años sigamos dándola por válida resulta sencillamente lamentable.

Quizás "La escopeta nacional" cuenta como únicas virtudes un amplio y muy solvente reparto y cierta agilidad a la hora de componer las escenas y los diálogos. Sin embargo lo vacio del argumento, lo ridículo del esperpento que monta Berlanga, su ensañamiento con los personajes masculinos y su desprecio por los femeninos (las mujeres, o son putas o viejas brujas), las obsesiones sexuales que no tienen nada de eróticas o morbosas y si de asquerosas, la irrelevancia de lo narrado, lo inconcebible del planteamiento o lo impostado que resulta todo condenan a esta obra de Berlanga.
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