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5
17 de marzo de 2014
17 de marzo de 2014
29 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una ocasión, tuve la oportunidad de charlar personalmente con Jan Svankmajer. El célebre director checoslovaco de películas en animación stop-motion presentaba su última obra hasta la fecha, Surviving Life, y el Cine Doré de Madrid le rendía un sentido homenaje proyectando una retrospectiva completa de su trabajo. Así, entre la timidez y el rechazo al contacto público, el artesano realizador destapó y compartió algunos de los secretos más arraigados al proceso creativo de sus labores. Mi carencia de sorpresa fue total al escucharle decir que, más allá de sus influencias directas a Edgar Allan Poe, Sigmund Freud o Marqués de Sade, su inspiración era ni más ni menos que el recuerdo de su propia infancia. Si le pedían que pensara en una mesa, no lo haría sobre una perfectamente pulida, grande y rectangular, sino sobre una vieja, corroída por las termitas, con agujeros e imperfecciones, que ha tenido que soportar el paso de muchos años de uso.
Las películas de Carlos Iglesias como director están planteadas bajo este mismo símil. Fuera del tiempo y las modas de las épocas que se van sucediendo, con una mirada particularmente añeja y apegada a la reconstrucción de las costumbres de cada zona geográfica. Casi podría decirse que su tono es costumbrista aunque no sería este el término más acertado. Más bien busca el apego y consuelo en unas generaciones de mayores, ahora abuelos y bisabuelos, cuyas rutinas y expresiones constituyeron el estilo de vida que más caracterizó su porvenir. Como el director checo, el hombre envejece pero la timidez del niño interior continúa resguardándose, como aquel que sigue recordando con cierto cariño el castigo con tirón de orejas, los calcetines hasta las rodillas manchados al pisar charcos o las aventuras espía para ver a la vecina cambiarse de ropa interior.
En la película que precede a esta continuación, 1 franco, 14 pesetas, el madrileño trazaba el fenómeno de la inmigración desde un punto de partida melodramático innato pero aderezado con tintes cómicos, pues su trampolín televisivo provenía de este sistema. Allí ya primaban las voces corales, el nutrido reparto de estereotipos identificables y el aroma a nostalgia de pensamiento y palabra. En 2 francos, 40 pesetas, ese dramatismo inherente se desdibuja solemnemente y la visión cambia radicalmente a una comedia pura desposeída de maldad, donde se producen situaciones variopintas, absurdas y reiterativas de otrora camaradería y ceremonia familiar. Lo que antes era crítica social ahora da paso a un humor más refinado que se solapa por encima de aquella. Según afirma su director, la película es un homenaje inconsciente al particular universo tragicómico de los guiones de Rafael Azcona. Parte del mismo puede antojarse o incluso identificarse pero Iglesias rechaza la salvaje mordacidad de la que aquel hacía gala y presenta una película mucho más liviana y fluyente.
Pese a ser una secuela, o parecer serlo, la metamorfosis del género tratado es una cuestión que puede despistar en base a la línea temática de la primera entrega. A razón de la crisis económica y laboral española y la evasión de capital hacia Suiza, uno de los problemas más flagrantes de la sociedad en los años setenta, Iglesias lo afronta con mayor optimismo e ironía en esta continuación, donde la inmigración no es tomada como tragedia sino como acercamiento de iguales en un territorio ajeno. El festejo y la simpatía quizás resulten un tanto excesivas y relamidas en el intento por dejar buen sabor de boca al mayor número de generaciones que contemplen la película. Si bien, esta pretensión hace que las interpretaciones, en especial las de los más adultos, estén desfasadas de histrionismo y revoluciones, haciendo que el relato no se perciba con realismo o naturalidad.
Pese a ello, la película se muestra en todo momento abierta a la comunicación, de luminosa transmisión y sencillez formal, con un curioso baile de idiomas que revelan en Iglesias su particular vocación de trascender culturas y dialectos, entroncando estilos de vida y aproximando personas a las que les une el gusto por la buena vida. Más allá de sus limitaciones o sus errores, esta obra puede ser apreciada por aquellas audiencias que no busquen tanto la brillantez técnica y narrativa sino el eco resonante de una época en la que, entre tanta lucha y tanta insuficiencia, las raíces daban cobijo y sentido a uno mismo.
Crítica para www.cinemaldito.com
@WeisGuerrero @CineMaldito
Las películas de Carlos Iglesias como director están planteadas bajo este mismo símil. Fuera del tiempo y las modas de las épocas que se van sucediendo, con una mirada particularmente añeja y apegada a la reconstrucción de las costumbres de cada zona geográfica. Casi podría decirse que su tono es costumbrista aunque no sería este el término más acertado. Más bien busca el apego y consuelo en unas generaciones de mayores, ahora abuelos y bisabuelos, cuyas rutinas y expresiones constituyeron el estilo de vida que más caracterizó su porvenir. Como el director checo, el hombre envejece pero la timidez del niño interior continúa resguardándose, como aquel que sigue recordando con cierto cariño el castigo con tirón de orejas, los calcetines hasta las rodillas manchados al pisar charcos o las aventuras espía para ver a la vecina cambiarse de ropa interior.
En la película que precede a esta continuación, 1 franco, 14 pesetas, el madrileño trazaba el fenómeno de la inmigración desde un punto de partida melodramático innato pero aderezado con tintes cómicos, pues su trampolín televisivo provenía de este sistema. Allí ya primaban las voces corales, el nutrido reparto de estereotipos identificables y el aroma a nostalgia de pensamiento y palabra. En 2 francos, 40 pesetas, ese dramatismo inherente se desdibuja solemnemente y la visión cambia radicalmente a una comedia pura desposeída de maldad, donde se producen situaciones variopintas, absurdas y reiterativas de otrora camaradería y ceremonia familiar. Lo que antes era crítica social ahora da paso a un humor más refinado que se solapa por encima de aquella. Según afirma su director, la película es un homenaje inconsciente al particular universo tragicómico de los guiones de Rafael Azcona. Parte del mismo puede antojarse o incluso identificarse pero Iglesias rechaza la salvaje mordacidad de la que aquel hacía gala y presenta una película mucho más liviana y fluyente.
Pese a ser una secuela, o parecer serlo, la metamorfosis del género tratado es una cuestión que puede despistar en base a la línea temática de la primera entrega. A razón de la crisis económica y laboral española y la evasión de capital hacia Suiza, uno de los problemas más flagrantes de la sociedad en los años setenta, Iglesias lo afronta con mayor optimismo e ironía en esta continuación, donde la inmigración no es tomada como tragedia sino como acercamiento de iguales en un territorio ajeno. El festejo y la simpatía quizás resulten un tanto excesivas y relamidas en el intento por dejar buen sabor de boca al mayor número de generaciones que contemplen la película. Si bien, esta pretensión hace que las interpretaciones, en especial las de los más adultos, estén desfasadas de histrionismo y revoluciones, haciendo que el relato no se perciba con realismo o naturalidad.
Pese a ello, la película se muestra en todo momento abierta a la comunicación, de luminosa transmisión y sencillez formal, con un curioso baile de idiomas que revelan en Iglesias su particular vocación de trascender culturas y dialectos, entroncando estilos de vida y aproximando personas a las que les une el gusto por la buena vida. Más allá de sus limitaciones o sus errores, esta obra puede ser apreciada por aquellas audiencias que no busquen tanto la brillantez técnica y narrativa sino el eco resonante de una época en la que, entre tanta lucha y tanta insuficiencia, las raíces daban cobijo y sentido a uno mismo.
Crítica para www.cinemaldito.com
@WeisGuerrero @CineMaldito
5
26 de marzo de 2008
26 de marzo de 2008
21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
La idea que resume "Jumper" puede ser comprimida en la similitud con una naranja: cuando la exprimes, sale de ella mucho jugo, y aunque a primera vista te soprende, ves que te falta sacar mas jugo aún; sin embargo, la naranja está ya tan exprimida que haría falta exprimir otra más, pero en "Jumper" Doug Liman se conforma con lo que tiene y no trata de buscar más jugo argumental, sino que vuelve a machacar lo ya visto.
Y el resultado es una película de acción que te deja un profundo vacío moral cuya finalidad es la de hacer que desconectes de la rutina y pases hora y media buceando por la fantasía de muchos pero inalcanzable para todos ellos: teletransportarte.
Un film pasable cuyos efectos visuales consiguen en ocasiones que no te desvíes a otros pensamientos, como el de poder saltar desde el interior de la sala hasta cualquier otro lugar que te ofrezca algo más interesante.
Y el resultado es una película de acción que te deja un profundo vacío moral cuya finalidad es la de hacer que desconectes de la rutina y pases hora y media buceando por la fantasía de muchos pero inalcanzable para todos ellos: teletransportarte.
Un film pasable cuyos efectos visuales consiguen en ocasiones que no te desvíes a otros pensamientos, como el de poder saltar desde el interior de la sala hasta cualquier otro lugar que te ofrezca algo más interesante.
4 de agosto de 2008
4 de agosto de 2008
18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es curioso comprobar el engaño en que estamos sumidos. Los medios de comunicación poetizan el lenguaje, lo insuflan de eufemismos, y nos damos por satisfechos. Sin mas.
Las campañas de publicidad se ven infectadas gracias, en parte, a los encargados de marketing de las empresas.
Y el caso mas notorio que recuerdo es la última campaña de una conocida marca de bebida para deportistas, en la que nuestro pabellón auditivo se sume en un profundo bienestar al escuchar: "el ser humano es extraordinario".
En ésta genial película, el guionista Andrew Niccol (director de "Gattaca", "Simone" y "El señor de la guerra") deja palpable lo extraordinario que puede llegar a ser el ser humano en los terrenos de la envidia, el engaño y la destrucción.
En éste interesante guión comprobamos como el extraordinario ser humano es capaz de destrozar 36 años de la vida de un hombre inocente, con el fin de satisfacer su imperfecta vida a costa de un prototipo perfecto de vida pacífica y sin problemas.
Las campañas de publicidad se ven infectadas gracias, en parte, a los encargados de marketing de las empresas.
Y el caso mas notorio que recuerdo es la última campaña de una conocida marca de bebida para deportistas, en la que nuestro pabellón auditivo se sume en un profundo bienestar al escuchar: "el ser humano es extraordinario".
En ésta genial película, el guionista Andrew Niccol (director de "Gattaca", "Simone" y "El señor de la guerra") deja palpable lo extraordinario que puede llegar a ser el ser humano en los terrenos de la envidia, el engaño y la destrucción.
En éste interesante guión comprobamos como el extraordinario ser humano es capaz de destrozar 36 años de la vida de un hombre inocente, con el fin de satisfacer su imperfecta vida a costa de un prototipo perfecto de vida pacífica y sin problemas.

Jim Carrey
También veremos como el extraordinario ser humano invierte una cifra astronómica de dinero, para conseguir que la prole aparque su tediosa vida (para hacerse una idea: con esa inversión desaparecería el hambre en el mundo de manera drástica), ya sea en actores, decorados, pavimentación........, etc, con tal de guardar el secretillo.
Y por otro lado, comprobaremos como a veces, solo a veces, el ser humano es extraordinario de verdad: como el señor Niccol ya nombrado, un hombre de casta y de firmes convicciones (lo viene demostrando desde hace tiempo); como el señor Weir que, a estas alturas, ha demostrado de sobra que es un genial director (y por si fuera poco, estrenaría mas tarde "Master and commander") y que practica un cine conceptual y nada trivial; y como el señor Carrey que, si bien le conocemos como un actor cómico, reafirma que sus películas mas laureadas han sido las que ha interpretado papeles dramáticos.
De gran factura técnica y visual, filme que se eleva por encima de lo que hayas visto anteriormente. Brillante y conmovedor.
Y por otro lado, comprobaremos como a veces, solo a veces, el ser humano es extraordinario de verdad: como el señor Niccol ya nombrado, un hombre de casta y de firmes convicciones (lo viene demostrando desde hace tiempo); como el señor Weir que, a estas alturas, ha demostrado de sobra que es un genial director (y por si fuera poco, estrenaría mas tarde "Master and commander") y que practica un cine conceptual y nada trivial; y como el señor Carrey que, si bien le conocemos como un actor cómico, reafirma que sus películas mas laureadas han sido las que ha interpretado papeles dramáticos.
De gran factura técnica y visual, filme que se eleva por encima de lo que hayas visto anteriormente. Brillante y conmovedor.

Jim Carrey
PD: si por algo existimos, ello es para reconocer nuestra función en el mundo, para asumir nuestra responsabilidad y para afrontar nuestros errores.
Cumpliendo éstos principios, es entonces cuando nos hacemos inmortales.
Cumpliendo éstos principios, es entonces cuando nos hacemos inmortales.
26 de septiembre de 2008
26 de septiembre de 2008
32 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
El sesgo por el que lleva años desembocando el cine español está provocando un deterioro gradual de su reputación lejos de nuestras barreras. Quizá para todo el mundo no sea así, pero me resulta vano creer que la comedia española de las últimas décadas (hablando en términos muy generales) se supedita al simple morbo de escenas de sexo y desnudos gratuitas y lenguaje soez intrascendente.
Esto conlleva un déficit competitivo que sabrán aprovechar directores que cuentan historias, que crean personajes singulares, pero relevantes, y que producen en ciertos sectores de público amplia satisfacción (es el caso de aquellos productos que son galardonados con 5, 7, 8 Premios Goya, o incluso mas).
Nadie duda de su reputación, pero ello es posible debido a lo comentado: esa desaceleración de cine convincente, aquel con aspiraciones para perdurar largo tiempo.
Y junto a esto, tendemos a catalogar con desconocimiento (yo me incluyo): ¿Una película en la que salen Paz Vega y Elena Anaya? Interés morboso asegurado.
Esto conlleva un déficit competitivo que sabrán aprovechar directores que cuentan historias, que crean personajes singulares, pero relevantes, y que producen en ciertos sectores de público amplia satisfacción (es el caso de aquellos productos que son galardonados con 5, 7, 8 Premios Goya, o incluso mas).
Nadie duda de su reputación, pero ello es posible debido a lo comentado: esa desaceleración de cine convincente, aquel con aspiraciones para perdurar largo tiempo.
Y junto a esto, tendemos a catalogar con desconocimiento (yo me incluyo): ¿Una película en la que salen Paz Vega y Elena Anaya? Interés morboso asegurado.

Paz Vega & Tristán Ulloa
Un burdo argumento utilizado como instrumento para una satisfacción personal que sume en la ignorancia.
El sólido y personalísimo guante de Julio Médem exprime hasta la última gota el poder de apetito sexual que desprenden las actrices, pero además ensancha su discurso y lo torna competente hacia contornos deformantes de pensamiento. Sitúa a sus personajes al borde del abismo para que ellos mismos decidan estabilizarse o perderse en la oscuridad.
Habrá para quien le resulte inescrutable la gran actuación de Tristán Ulloa. Medem persigue un patrón de comportamiento y lo encuentra en el tiempo, oculto entre los numerosos sucesos externos que ocurren: el estado eufórico que permanece bajo la piel sabiendo el pedazo que te ha tocado (Paz Vega, ni mas ni menos), los juegos íntimos, las relaciones sexuales placenteras, el amor…, que se torna en exaltación, en la búsqueda continua de fusión de un escritor con su personaje, en la desesperación, en la pérdida de amor, en las segundas oportunidades frustradas.
El sólido y personalísimo guante de Julio Médem exprime hasta la última gota el poder de apetito sexual que desprenden las actrices, pero además ensancha su discurso y lo torna competente hacia contornos deformantes de pensamiento. Sitúa a sus personajes al borde del abismo para que ellos mismos decidan estabilizarse o perderse en la oscuridad.
Habrá para quien le resulte inescrutable la gran actuación de Tristán Ulloa. Medem persigue un patrón de comportamiento y lo encuentra en el tiempo, oculto entre los numerosos sucesos externos que ocurren: el estado eufórico que permanece bajo la piel sabiendo el pedazo que te ha tocado (Paz Vega, ni mas ni menos), los juegos íntimos, las relaciones sexuales placenteras, el amor…, que se torna en exaltación, en la búsqueda continua de fusión de un escritor con su personaje, en la desesperación, en la pérdida de amor, en las segundas oportunidades frustradas.

Tristán Ulloa & Elena Anaya
El destino, aunque se ponga en duda su existencia, une a polos compatibles: por un lado, un autor obsesionado con el sexo malsano, desastrado, y con la muerte; por otro, la niña curiosa y atrevida que siempre quiso emular a su madre, aunque ésta fuera actriz porno.
Temas simplistas y en apariencia desvirtuados se funden en un espectáculo visual que no exime de su imponente significado: la degradación del hombre; la pérdida de ese tren que te conduciría a una nueva vida, y que viste alejarse por momentos; los que rehicieron su vida; los sentimientos pasados; los que no se olvidan.
Temas simplistas y en apariencia desvirtuados se funden en un espectáculo visual que no exime de su imponente significado: la degradación del hombre; la pérdida de ese tren que te conduciría a una nueva vida, y que viste alejarse por momentos; los que rehicieron su vida; los sentimientos pasados; los que no se olvidan.
30 de junio de 2008
30 de junio de 2008
28 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Será que la trama es confusa. O será que el cine ruso utiliza argumentos en forma de ensaladillas. O también pudo ser que no me pillara en una tarde lúcida.
Pero la sensación que me dio "Guardianes de la noche" es la de empezar a ver una película de la que ya ha transcurrido media hora, o a la que le falta 30 minutos de metraje inicial que desecharon.
La película transcurre sin ritmo, sin ser envolvente. Toda ella parece una unión de escenas sin mayor continuidad argumental, collage filmográfico al mas puro estilo de Ed Wood Jr.
Nunca llega a iluminar. Solo ofrece destellos relampagueantes que, mas que sorprender, ciegan.
La única explicación que le veo es que el cine abstracto o surrealista está ampliando fronteras, porque considero que ésta película no puede clasificarse simplemente en el género vampírico, o dramático o terrorífico. Debería hacerse en el "género baturrillo".
Aunque si queréis saber mas acerca de ese género, os aconsejo la genial "What is it?" del genial Crispin Glover.
Pero la sensación que me dio "Guardianes de la noche" es la de empezar a ver una película de la que ya ha transcurrido media hora, o a la que le falta 30 minutos de metraje inicial que desecharon.
La película transcurre sin ritmo, sin ser envolvente. Toda ella parece una unión de escenas sin mayor continuidad argumental, collage filmográfico al mas puro estilo de Ed Wood Jr.
Nunca llega a iluminar. Solo ofrece destellos relampagueantes que, mas que sorprender, ciegan.
La única explicación que le veo es que el cine abstracto o surrealista está ampliando fronteras, porque considero que ésta película no puede clasificarse simplemente en el género vampírico, o dramático o terrorífico. Debería hacerse en el "género baturrillo".
Aunque si queréis saber mas acerca de ese género, os aconsejo la genial "What is it?" del genial Crispin Glover.

Konstantin Khabenskiy
Por ello:
- El hecho de tener efectos especiales avanzados, del caché de los de Hollywood, "no" es suficiente.
- El hecho de debutar Bekmambetov en un largometraje después de especializarse en los videoclips y anuncios televisivos, "no" es razón para tener crédito.
-El hecho de haber sido un taquillazo en su país de origen, "no" es motivo de consumo obligatorio.
Y por último: El hecho de que cada vez salgan a la luz mas directores sin nuevas ideas, reventando temas tan trillados como el de los vampiros, incluso sin ofrecer nada nuevo dentro de ello, "no" es buena noticia ni para el cine, expectante sumiso, y para los que los disfrutan, nosotros.
- El hecho de tener efectos especiales avanzados, del caché de los de Hollywood, "no" es suficiente.
- El hecho de debutar Bekmambetov en un largometraje después de especializarse en los videoclips y anuncios televisivos, "no" es razón para tener crédito.
-El hecho de haber sido un taquillazo en su país de origen, "no" es motivo de consumo obligatorio.
Y por último: El hecho de que cada vez salgan a la luz mas directores sin nuevas ideas, reventando temas tan trillados como el de los vampiros, incluso sin ofrecer nada nuevo dentro de ello, "no" es buena noticia ni para el cine, expectante sumiso, y para los que los disfrutan, nosotros.
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