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España España · Granada
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Voto de Kikivall:
8
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8
Thriller De niño, Douglas fue maltratado por un padre violento, que luego lo arrojó a los perros. En lugar de atacarle, los perros le protegieron. Traumatizado y llevando una vida al margen de la sociedad con sus perros, Douglas desciende a una locura.
24 de enero de 2024
76 de 89 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al principio de la cinta se lee la frase de Alphonse De Lamartine: “Cuando un hombre tiene problemas, Dios le envía un perro”. Y aquí arrancan casi dos horas de metraje de un Luc Besson provocador que vuelve tras cuatro años de ausencia.

Este une a la persona desgraciada con un perro, pero en esta cinta no será uno, sino docenas de perros los que acompañen a Douglas Munrow en su particular existencia tormentosa. Una miríada de canes que serán sus ángeles guardianes, incondicionales, sus salvadores, y que les servirán de apoyo en todo, hasta para cocinar le ayudan.

Perros que incluso entienden las palabras de Douglas; más aún, entienden y anticipan sus deseos e intenciones, adelantándose a ellos y dando cumplida cuenta de sus planes, desde robar joyas hasta obtener las llaves de la celda donde lo han encerrado. Los perros son como un ejército disciplinado y fiel, a su servicio. A cambio, Douglas los ama, los alimenta y los cuida.

La película se construye a partir de entrevistas del protagonista Douglas (Caleb Landry Jones) con la psiquiatra Evelyn (Jojo T. Gibbs), una mujer que también carga con sus problemas personales. Douglas va a ir recordando su pasado infantil tortuoso, las razones de algunos robos de alhajas, agresiones de sus perros pedidas por él, y sus dificultades físicas y emocionales.
Momentos clave que son rodados recurriendo a diversos flashbacks y un permanente uso del montaje paralelo. Un relato que oscila entre el humor negro, la solemnidad, la religiosidad y cierto sentido trágico.

“Un relato imaginativo y delirante”

Besson indaga con imaginación y delirio, cómo un niño maltratado, puteado hasta el límite por su padre y su hermano mayor, abandonado por su madre, golpeado, encerrado en un jaulón con docenas de perros, tiroteado y que acaba en silla de ruedas puede medio salir a flote.

Ese niño-muchacho, tras haber sido tan arbitrariamente torturado, generará en su interior un insobornable sentido de la firmeza y acabará siendo un justiciero indómito e imperturbable.

Después que el criminal del padre y su hermano son encarcelados, el niño, en su sillita pasa por un colegio de acogida donde conoce a una bonita mujer que le enseña el teatro de Shakespeare, el oficio de la interpretación, la lectura de los clásicos y el amor por el arte en general. Mujer que es mayor que él y de la cual, silenciosamente, se enamora perdidamente.
Caleb Landry Jones & Jonica T. Gibbs
La película aborda el tema de los colectivos marginados que han sufrido vejámenes, que son insultados a diario. Esta es la razón de que salgan travestis, mujeres negras de tercera, trabajadoras precarias en espectáculos o animales maltratados.

“La fuerza de los perros”

Hay en el filme claramente el pretexto animalista como base de salvación. Docenas de perros que viven con Douglas para parar los pies a unos gánsteres que están extorsionando a los vecinos del barrio y diversas escenas de acción canina cuidadosamente coreografiadas, sorprendentes e hilarantes. Pero que nunca acaban siendo parodia pues lo que resalta es el “dolor”, una palabra que se pronuncia en más de una ocasión.

Digno de mención es cuando los perros, instados por Douglas, se dedican a robar joyas a gente rica, robos que le sirven a Douglas para lucir esas alhajas en sus actuaciones como cantante y como manera de redistribución social de la riqueza (todo un sarcasmo).

“Una víctima que necesita compensaciones”

Douglas, necesita compensar sus privaciones de crianza y sus menoscabos físicos y afectivos convirtiéndose en alguien capaz de celebrar la vida. Asuntos como ser alguien importante, un personaje en el terreno artístico o incluso científico.

De hecho, Douglas acabará convertido en todo un licenciado en Biología (por su amor a los perros) y además, triunfa en el mundo del espectáculo haciendo brillantes imitaciones de Edith Piaff, Marilyn Monroe o Marlene Dietrich. Lo cual consigue cambiando de identidad: pelucas, maquillajes, o indumentaria de sofisticada drag Queens. Con este look se va creando una llamativa y seductora presencia.

Destaca el momento en que Douglas debuta en un espectáculo, manteniéndose en pie en el escenario (recuerdo que es un hombre que va en silla de ruedas), representando a la Piaff y cantando el clásico Non, je ne regrette rien (no me arrepiento de nada) que es el leit motiv musical de la película.

“Reparto”

Hay dolor y arrepentimiento que interpreta con notable magisterio un sensacional Caleb Landry Jones que habla tanto con los perros como con Dios; y además, recita a Shakespeare y transita de la locura, a la tristeza, la ironía, y se convierte en Dietrich o Piaff en un cabaret.

En el reparto sobresale también una sembrada Jonica T. Gibbs, la psiquiatra de color que resulta ser la única persona que le muestra a nuestro solitario personaje un poco de amabilidad y diálogo empático; a ambos les une el “dolor”. Acompañando, un largo listado de nombres muy bien todos.

“Por concluir”

Correcto thriller donde hay interesantes y alocadas escenas de violencia, donde no falta el amor en la profesora que le enseña a Douglas la obra de Shakespeare (“si puedes interpretar a Shakespeare, puedes interpretar cualquier cosa”, le dice).

Ritmo ágil que por momentos conmueve y a ratos produce inquietud, fruto de una meritoria dirección de Besson, un guion bien construido y trabajos actorales loables. Especial mención merece la música de Eric Serra, pieza clave para el filme con una colección de conocidas canciones bien intercaladas. Estupenda fotografía de Colin Wandersman, amén del manejo de perros y montaje.

Besson consigue convertir la biografía de un antihéroe, en la bizarra reivindicación de una vida vista y practicada desde los márgenes, y lo hace sin temor a los excesos. Cinta que es compendio de muchas cosas: especie de parábola religiosa, intenso melodrama social, thriller de vengador, una confesión sincera y cruda, y una fábula animalista. Un soplo de aire fresco.

Más extenso en revista ENCADENADOS: https://encadenados.org/criticas/dogman-3/
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