Ciudad portuaria
6,6
618
Drama
Gösta trabaja como estibador en el muelle del puerto de Göteborg. Un día, salva a Berit, una chica muy joven que estaba a punto de ahogarse. Más tarde, se vuelven a ver en un baile. Berit, que es una joven muy independiente, nunca vuelve a ver a sus amantes de una noche; pero Pero Gösta será la excepción. (FILMAFFINITY)
21 de junio de 2006
21 de junio de 2006
23 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Escrita y dirigida por Ingmar Bergman, fue producida por Harald Molander. Se rodó en exteriores de Göteborg y en estudio. Adapta al cine una novela de Olle Ländberg. Se estrenó el 18-XI-1948.
La acción tiene lugar en Göteborg en 1947/48, a lo largo de 12 meses. Narra la historia de la joven Berit (Nine-Christine Jönsson), hija de un matrimonio conflictivo, maltratada psicológica y emocionalmente desde la infancia por la madre (Berta Hall), con problemas de autoestima, que ha vivido en un reformatorio en dos ocasiones. Decidida a suicidarse, encuentra en Gösta (Beng Eklund), el apoyo afectivo que necesita, pero puede perderlo, si le cuenta la verdad de su pasado.
La película, bien construída, evidencia la madurez del joven Bergman. La crítica social, habitual en el realizador, se centra en la inadecuación de los reformatorios públicos, su severidad punitiva y su escasa atención al desarrollo de las habilidades sociales de las internas. Denuncia la cultura puritana predominante en la sociedad y en las instituciones de tutela de menores, para la que la mera denuncia de una relación esporádica extramatrimonial de una menor con un joven es motivo suficiente para internarla en un reformatorio. El drama de la obra se basa en el ambiente de opresión, incomprensión y desafecto que Berit sufre en su casa, en el reformatorio y en el trabajo tutelado que realiza bajo la vigilancia de unas monitoras incompetentes. La relación de afecto y de amor con Gösta sustenta un drama romántico, en el que predominan los destellos de dolor. El componente romántico se ve empequeñecido por el peso del pasado de la muchacha y del presente de la pareja, que deberá resolver el dilema de abandonar el país o afrontar una situación casi insostenible. Se plantea con agudeza el problema de los abortos ilegales y de sus riesgos para la vida en el marco de su prohibición universal. El neorrealismo de Rossellini, de moda en Europa, influyó en el realizador y, de modo especial, en la obra.
La acción tiene lugar en Göteborg en 1947/48, a lo largo de 12 meses. Narra la historia de la joven Berit (Nine-Christine Jönsson), hija de un matrimonio conflictivo, maltratada psicológica y emocionalmente desde la infancia por la madre (Berta Hall), con problemas de autoestima, que ha vivido en un reformatorio en dos ocasiones. Decidida a suicidarse, encuentra en Gösta (Beng Eklund), el apoyo afectivo que necesita, pero puede perderlo, si le cuenta la verdad de su pasado.
La película, bien construída, evidencia la madurez del joven Bergman. La crítica social, habitual en el realizador, se centra en la inadecuación de los reformatorios públicos, su severidad punitiva y su escasa atención al desarrollo de las habilidades sociales de las internas. Denuncia la cultura puritana predominante en la sociedad y en las instituciones de tutela de menores, para la que la mera denuncia de una relación esporádica extramatrimonial de una menor con un joven es motivo suficiente para internarla en un reformatorio. El drama de la obra se basa en el ambiente de opresión, incomprensión y desafecto que Berit sufre en su casa, en el reformatorio y en el trabajo tutelado que realiza bajo la vigilancia de unas monitoras incompetentes. La relación de afecto y de amor con Gösta sustenta un drama romántico, en el que predominan los destellos de dolor. El componente romántico se ve empequeñecido por el peso del pasado de la muchacha y del presente de la pareja, que deberá resolver el dilema de abandonar el país o afrontar una situación casi insostenible. Se plantea con agudeza el problema de los abortos ilegales y de sus riesgos para la vida en el marco de su prohibición universal. El neorrealismo de Rossellini, de moda en Europa, influyó en el realizador y, de modo especial, en la obra.

Nine-Christine Jönsson
La música, puesta al servicio de la acción, contiene fragmentos románticos y líricos, junto a otros inquietantes y dramáticos. La fotografía, de Gunnar Fisher, colaborador de Bergman en los 50, ofrece un excelente reportaje del paisaje y personajes del puerto de Göteborg y desarrolla una narración sombría y desgarradora, próxima al movimiento neorrealista. El guión teje una historia de gran fuerza dramática, que usa el flashback para explicar hechos de la infancia y adolescencia de Berit. La figura de la madre, símbolo de la incomprensión y el autoritarismo, está descrita con maestría. La interpretación de los protagonistas es convincente. La dirección crea una obra valiente, lúcida y crítica, que construye con extraordinaria habilidad narrativa.
Película de gran interés para conocer la primera época de Bergman. Muy útil para constatar la realidad cultural y social de Suecia y Europa en los primeros años de Posguerra y la profundidad de los cambios habidos a partir de los 60.
Película de gran interés para conocer la primera época de Bergman. Muy útil para constatar la realidad cultural y social de Suecia y Europa en los primeros años de Posguerra y la profundidad de los cambios habidos a partir de los 60.
30 de junio de 2009
30 de junio de 2009
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la ciudad portuaria de Göteborg, en Suecia, se aspira ese aroma a mar, a salitre, a algas, a pescado, al combustible de los barcos y, cuando hay marea baja, al lodo sucio del fondo. Y se contempla una perspectiva acuchillada por aquí y por allá por mástiles y por los cascos de diversos tamaños de las embarcaciones amarradas a los muelles.
Y uno de los sonidos más inconfundibles es el de las gaviotas.
En ese hermoso panorama costero, una chica se arroja al agua y es rescatada por un hombre que pasa por ahí.
Berit no quería seguir viviendo.
Su vida ha sido un infierno. Maltratada, siempre asustada, despreciada e infravalorada.
Poniendo en evidencia una sociedad que funciona muy mal, que no condena a unos padres incapaces, crueles y negligentes, pero que sí señala con el dedo a una pobre niña sola y desorientada y le coloca la etiqueta de perdida, de díscola y de puta porque va buscando cariño donde puede, migajas que casi nadie le da.
Entonces conoce a Gösta en un baile, un marinero que está tan solo como ella. Y se abre una nueva puerta para su lastimado espíritu...
Y uno de los sonidos más inconfundibles es el de las gaviotas.
En ese hermoso panorama costero, una chica se arroja al agua y es rescatada por un hombre que pasa por ahí.
Berit no quería seguir viviendo.
Su vida ha sido un infierno. Maltratada, siempre asustada, despreciada e infravalorada.
Poniendo en evidencia una sociedad que funciona muy mal, que no condena a unos padres incapaces, crueles y negligentes, pero que sí señala con el dedo a una pobre niña sola y desorientada y le coloca la etiqueta de perdida, de díscola y de puta porque va buscando cariño donde puede, migajas que casi nadie le da.
Entonces conoce a Gösta en un baile, un marinero que está tan solo como ella. Y se abre una nueva puerta para su lastimado espíritu...

Mimi Nelson
El Bergman de los inicios se asemejaba bastante a los realistas italianos como Vittorio de Sica, Luchino Visconti y Roberto Rossellini. Esa misma atmósfera sobria, sutilmente sórdida, ese blanco y negro de una cotidianeidad que no deja mucho lugar a los sueños. Sencillez en los diálogos, dolor, desesperanza, dudas, recuerdos desgraciados, luchas con uno mismo... El sufrimiento de esa chica que tiene muy poco que esperar, y el tormento de ese joven que trata de librarse de sus prejuicios, son como el filo de una navaja muy cortante. Excelsos actores y un elogiable manejo de los ambientes íntimos cargados de tensión, que provocan un gran acercamiento entre el espectador y los personajes.
También hay sitio para pequeñas dosis de alegría, de expansión juvenil y de optimismo, porque este Bergman de los inicios tal vez veía aún las cosas más diáfanas y luminosas de lo que las vería después.
Una historia llena de naturalismo, con una bella fotografía bastante convencional (pero ya insinuándose la evolución posterior), unos personajes repletos de credibilidad, un argumento duro y dulce al mismo tiempo, y una banda sonora al estilo de los dramas románticos clásicos.
También hay sitio para pequeñas dosis de alegría, de expansión juvenil y de optimismo, porque este Bergman de los inicios tal vez veía aún las cosas más diáfanas y luminosas de lo que las vería después.
Una historia llena de naturalismo, con una bella fotografía bastante convencional (pero ya insinuándose la evolución posterior), unos personajes repletos de credibilidad, un argumento duro y dulce al mismo tiempo, y una banda sonora al estilo de los dramas románticos clásicos.
11 de marzo de 2006
11 de marzo de 2006
12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando eres sueca, vives en 1948 y tienes la madre que tienes... lo llevas claro. Nine-Christine Jönsson interpreta a una joven que no logra escapar de las normas que la mantienen atada. Su madre es una especie de enferma obsesiva a la que sólo le preocupa que su hija haga lo que ella considera mejor. También tiene celos por la juventud del retoño ya crecido, debido principalmente al fracaso de su matrimonio.
La sociedad es incluso peor. La envía a un correccional cuando la encuentran viviendo con su primer novio. Una especie de infierno en el que conoce a chicas a las que todo el mundo considera ligeras de cascos. Normalmente son enviadas allí por haber abortado o por tendencias lujuriosas (más de un novio o alguna capullada similar). Cuando ella se enamora de un tipo que la quiere, él por supuesto, también está condicionado por las ideas burguesas y tras unos tiras y aflojas la relación termina bien, lo cual es de agradecer al loco de Bergman, porque lo normal es que la hubiese tirado por un puente o a las vías del tren.
La sociedad es incluso peor. La envía a un correccional cuando la encuentran viviendo con su primer novio. Una especie de infierno en el que conoce a chicas a las que todo el mundo considera ligeras de cascos. Normalmente son enviadas allí por haber abortado o por tendencias lujuriosas (más de un novio o alguna capullada similar). Cuando ella se enamora de un tipo que la quiere, él por supuesto, también está condicionado por las ideas burguesas y tras unos tiras y aflojas la relación termina bien, lo cual es de agradecer al loco de Bergman, porque lo normal es que la hubiese tirado por un puente o a las vías del tren.
Película optimista a pesar de su deprimente desarrollo y con final de ésos made in Hollywood. Pasas un rato agradable.
21 de septiembre de 2009
21 de septiembre de 2009
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quinta película. Ni que decir tiene que quinta pelea, esta vez en la noche. A un lado el protagonista, GÖSTA, el único que ama y respeta a BERIT -la protagonista- y al otro lado la sociedad representada por tres individuos de poca valía física y moral. Otra vez, el aprendiz BERGMAN de los años 40 nos retrata la asfixia de los corsés morales de la sociedad en la que vive. En su desprecio a los que no tienen nada o lo han perdido todo todo.
Otro comienzo en barco -véase BARCO A LA INDIA- con tentativa suicida en el minuto 1. Otra vez la grave música de viento sobre los créditos. Otra vez el formato 1.37:1. Siguen siendo brillantes las reflexiones en pequeños interiores con piruetas de cámara. La evolución clara en este producto es la influencia de ROSSELLINI en los exteriores industrializados y humeantes de la ciudad portuaria donde transcurre la claustrofobia (exteriores de GÖTEBORG). En el minuto 9 parece observarse un foco durante la retirada de la carga, detalladamente filmada.
Otro comienzo en barco -véase BARCO A LA INDIA- con tentativa suicida en el minuto 1. Otra vez la grave música de viento sobre los créditos. Otra vez el formato 1.37:1. Siguen siendo brillantes las reflexiones en pequeños interiores con piruetas de cámara. La evolución clara en este producto es la influencia de ROSSELLINI en los exteriores industrializados y humeantes de la ciudad portuaria donde transcurre la claustrofobia (exteriores de GÖTEBORG). En el minuto 9 parece observarse un foco durante la retirada de la carga, detalladamente filmada.

Nine-Christine Jönsson
La pelea es en verdad la constante de la película. La de BERIT por tener un poquito de libertad. Tras una infancia en un clima familiar adverso, coquetea con aquel que le ofrezca un minimo espacio vital y sufre el continuo acoso de las autoridades sociales, que terminarán con ella en el reformatorio o lo que es peor, de nuevo en la casa de sus padres. BERIT agradece infinito cada mínimo gesto, como el de su jefe ofreciendole otro puesto en la fábrica, el de ver una película (¿cuál será la que ven?) con GÖSTA, o el de compañera en el reformatorio, GERTRUD, cuando se escapaba y conseguía enseres para las chicas. Ésta escena, onírica, con desnudo incluído, es realmente bella y consigue transmitir lo importante de las pequeñas cuotas de libertad en un ambiente hostil.
El protagonista dice tener 29 años, pero el actor BENGT EKLUN sólo tiene 23 cuando interpreta. El que sí tiene 29 años es BERGMAN. Y es que aunque la película se base en una novela de OLLE LÄNSBERG, la escena en que se revela la edad es la única que escribió el propio BERGMAN. No quedó al parecer demasiado contento con el resultado, pero podemos colegir que parte del tormento del protagonista sería el del propio director.
El protagonista dice tener 29 años, pero el actor BENGT EKLUN sólo tiene 23 cuando interpreta. El que sí tiene 29 años es BERGMAN. Y es que aunque la película se base en una novela de OLLE LÄNSBERG, la escena en que se revela la edad es la única que escribió el propio BERGMAN. No quedó al parecer demasiado contento con el resultado, pero podemos colegir que parte del tormento del protagonista sería el del propio director.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando GERTRUD muere a causa del aborto, dejándonos una preciosa escena de recogida del cadáver por los camilleros, deja claro que hasta es capaz de soportar el dolor físico con tal de no soportar la carga de la responsabilidad social que eso suponga. En la misma línea, la afectada BERIT decide proteger el anonimato de la abortista (que por cierto, tiene un CRISTO en su salón) alegando el derecho al aborto de las mujeres pobres. Lo que la hace cantar es la visión de la cárcel: pierde su dignidad para no perder aún más libertad, algo que no podría soportar.
Cuando ya se pueden escapar a HOLANDA, deciden quedarse en SUECIA. Y es que al final, lo que uno no quiere es tanto la huída como el poder elegirla, o elegir quedarse.
Cuando ya se pueden escapar a HOLANDA, deciden quedarse en SUECIA. Y es que al final, lo que uno no quiere es tanto la huída como el poder elegirla, o elegir quedarse.
5 de febrero de 2023
5 de febrero de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Hamstad (Ciudad portuaria)” es la quinta película dirigida por Ingmar Bergman. A estas alturas, sería obligado hablar de los asombrosos progresos de este director, pero creo que hay que moderar un poco el entusiasmo, más que un ascenso imparable, lo que esas películas primerizas muestran es la voluntad de Bergman por aprender de todo y de todos, el primer Bergmann saltaba de un género a otro sin método aparente, como si buscase a tientas un lugar propio donde afincarse definitivamente, así, “Kris (Crisis, 1946)” era un dramón moralizante, mientras que “Skepp till Indialand (Barco a la India, 1947)”, es un drama de conflictos familiarres y adulterios varios. Una de las películas más interesantes de esa época es “Hamstad”, un film neorrealista de manual, sin que por ello dejen de percibirse las constantes que estarán presentes a lo largo de toda su filmografía: el impulso suicida de Berit (Nine-Christine Jönsson) en la escena inicial, la figura represora materna—fruto de una educación severamente puritana—, la inocencia corrompida por el mundo de los adultos...

Nine-Christine Jönsson
La historia que se nos narra es la de la difícil resinserción de una muchacha que ha pasado una temporada en el reformatorio. Sin embargo, lo que podría haber sido un mero “melodramón” más, alcanza un interés especial tanto por sus aspectos temáticos como por la evidente pericia de la que Bergman comienza a presumir. En su contenido, llama la atención lo avanzada socialmente, incluso escandalosa, que esta película debió resultar en su época, hay un claro intento de crítica social, de denuncia de un sistema imbuido de prejuicios religiosos e imponedor de una moralidad asfixiante, que aplasta cualquier intento de naturalidad o espontaneidad, en especial amor y cariño, en las personas que tienen la desgracia de vivir en él. Ocurre así que los peores "crímenes" de la protagonista y sus compañeras, como las insinuaciones de prostitución, lesbianismo o un aborto de mal final, se producen después, no antes, de su entrada en el reformatorio, se señala con claridad que esas instituciones suelen estar más interesadas en consumar la caída de quienes tienen la desgracia de ser encerrados en ellas, que de corregirlas y obrar su regeneración. Peor aún, el haber pasado por esos sitios de encierro deviene un estigma que justifica tanto la discriminación y el desprecio por parte de los rectos y puros, los firmes en su rectitud, así como el permiso para humillarlos y aprovecharse de ellos.

Nine-Christine Jönsson
Bergman también nos vuelve a demostrar lo buen director de actores que era, no deja de maravillarte la perfección con la que actores como Nine-Christine Jönsson, Bengt Eklund, Mimi Nelson, Berta Hall o Birgitta Valberg encarnan sus papeles, llevados de la mano por Bergman con precisión majestuosa. Los intérpretes se convierten en sus personajes admirablemente, y Bergman convoca en sus rostros una tensión psíquica que se revela en todo su esplendor en algunos primeros planos verdaderamente fabulosos, que contienen en pocos segundos, todo el pasado turbulento y todo el presente en el que se ven envueltos.
Obra menor sí, no es posible decir otra cosa, pero sumamente interesante. Abandonado completamente el melodrama, caminando poco a poco hacia un cine completamente personal, Bergman va perfeccionando el mismo relato una y otra vez: la pareja de enamorados erosionada por el pasado, la burguesía, la hipocresía, la sinrazón... En un año de obras maestras legendarias como “Ladrón de bicicletas (‘Ladri di biciclette’)” de Vittorio De Sica, “Fort Apache” de John Ford, o “Carta de una desconocida (‘Letter from an Unknown Woman’)” de Max Ophüls, un joven sueco de 29 años seguía trabajando incansable para convertirse en uno de los grandes en pocos años.
Obra menor sí, no es posible decir otra cosa, pero sumamente interesante. Abandonado completamente el melodrama, caminando poco a poco hacia un cine completamente personal, Bergman va perfeccionando el mismo relato una y otra vez: la pareja de enamorados erosionada por el pasado, la burguesía, la hipocresía, la sinrazón... En un año de obras maestras legendarias como “Ladrón de bicicletas (‘Ladri di biciclette’)” de Vittorio De Sica, “Fort Apache” de John Ford, o “Carta de una desconocida (‘Letter from an Unknown Woman’)” de Max Ophüls, un joven sueco de 29 años seguía trabajando incansable para convertirse en uno de los grandes en pocos años.
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