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Críticas 48
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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28 de agosto de 2007
22 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me gusta Médem. Y gracias a esta película lo puedo ratificar. Y tengo mis razones, que he ido acumulando a lo largo de su filmografía y que en esta película se concentran todas.

Odio que el cine español se sustente en pilares como Médem. Vale que puede ser el director más "auteaur" que hay dentro de nuestras fronteras, pero eso no le sirve para justificar todo lo que hace.

Odio que Médem pueda usar imagen en HD e imagen en DV, y dé igual porque es Médem. Es más, no da igual, sino que es innovador y fresco. Y mientras, nosotros, que luchamos por tener una vigésima parte de la reputación que tiene Médem tengamos que jodernos y no poder presentar nuestros cortos DV o HD a concursos en los que sólo se admite 35mm. Gástate tú 10.000 € en kinescopado, no te jode. (Encima ahora le ha dado por promocionar los cortos grabados con el teléfono móvil).

Odio que los personajes de Médem sean tan radicales. Para retratar y ponerle cara a sentimientos no hace falta colocar delante de la cámara a personajes totalmente artificiales. "Pero así es la vida real", podrán decir algunos. La vida real no está llena de desequilibrados, de gente que se busca a sí misma, de gente que cree en el amor a primera vista y lucha por él, de gente que busca en el arte una forma de evadirse del mundo... La vida real está llena de gente a la que le jode levantarse para ir a trabajar, que a duras penas llega a finales de mes y que odia la rutina de estar con su pareja durante 30 años.
Julio Medem & Manuela Vellés
Odio que, teniendo en cuenta que sus personajes son "reales", sean totalemente cerrados. Me explico: si tú te paras y disfrutas de cómo vive una persona durante 3 días, descubrirás que esa persona se relaciona con gente porque, antes de que tú la empezaras a mirar, ya les conocía; a esa persona le ocurren acontecimientos que no puedes comprender, pues para comprenderlos necesitarías saber otros avatares de su vida anterior... En Médem, los personajes empiezan a vivir desde el minuto 1, y terminan de vivir en el minuto 120. Es decir, su vida no es real, porque sólo se relacionan con gente que conocen en el minuto 23 ó en el 37...

Odio que las actrices de España sueñen ya con ser "chica Médem". Puede que el tío sea muy majo, que tenga una buena conversación, pero como director de actrices... Najwa que se dedique a cantar, Paz Vega a seguir en "7 vidas" y ahora esta Manuela Vellés, que se limita a leer el guión. Señores, no por saber llorar ante la cámara se es buena actriz.
Manuela Vellés
Solamente un apunte más, pero esta vez en forma de agradecimiento. Muchas gracias Médem, porque los sueños que filmas en esta película son los mejores que he visto en mi vida. Eres el primer arriesgado que rueda el sueño como tiene que ser: con visión subjetiva.
23 de julio de 2007
14 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si alguien hiciera una revisión cómica de "Barry Lyndon", me reiría o diría: "Jóder, cómo mola, lo han pillado bien" o "Vaya mierda". Pero si se hicieran una revisión intelectual (en cuestiones técnicas, claro) de la misma película no podría ni verla. No aguantaría que alguien osara revisar eso. Ya se ha llegado a la perfección, ¿para qué volver a hacer o intentar lo mismo?

Lo mismo me pasa con esta película. "El séptimo continente", de Michael Haneke, es la cumbre de la depresión, el escepticismo, la monotonía, el existencialismo hechos celuloide. Si ahora me viene Pedro Aguilera y me hace una película sobre la misma temática, variando levemente la trama no voy a poder pensar en otra cosa que no sea: "Le está imitando". Pero encima si veo que Aguilera intenta profundizar intelectualmente en el tema... No puedo ni verla.

No obstante, "La influencia" es una buena película si se desconoce la de Haneke, y que encima gana méritos si se conocen los medios y el equipo de produccón con los que está realizado. Apenas 4 personas detrás de cámara, actores no profesionales que encima se interpretan a sí mismos y unos 200.000€ son algunas de las características más loables del filme.
31 de julio de 2007
30 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
Normalmente cuando veo una malísima película me río de ello, y aquí en filmaffinity me pongo a criticar satíricamente y con una sonrisa en los labios. Pero hoy es diferente. Hoy tengo hasta ganas de llorar. Porque no es justo que haya un montón de gente (me incluyo) que esté intentando adentrarse en esta secta impenetrable que es el cine español y vayamos a paso de hormiga mientras que el puto sobrino de Agustín Díaz Yanes haga una película (y así).

No sé qué habrá estudiado Álvaro Díaz Lorenzo, o qué cultura cinematográfica tendrá; pero está claro que no sabe mucho de dirección de actores (que hasta Terele Pávez lo haga lamentable ya es preocupante), ni de planos (con esos pequeños zooms de corrección), ni de iluminación (con esa patética noche americana), ni de música (con esos subidones de lo más hortera con el hit de los 40 en los momentos más patéticos de guión), ni de guión (en esto es que no tengo nada que decir, simplemente patético).

Y me duele que esta sea la peli española del año, la que se lleve algún Goya (quizá Mejor Dirección Novel, por ser sobrino de quien es) y la que haya superado al otro éxito español en taquilla: "El equipo Já".

¿Dónde queremos ir a parar? Nos reímos del landismo, pero no sé yo muy bien si deberíamos tener razones para ello. Los chistes son los mismos, pero la falta de censura nos permite decir "follar". Los actores siguen reivindicando el valor pueblerino de España. No hacemos más que estirar el tirón de la tele. Y, aunque no venga a cuento de esta película, nos permitimos el lujo de decir que, por ejemplo, "Atasco en la nacional" es un híbrido entre Berlanga y The Simpsons.

CINE ESPAÑOL=ASCO
2 de noviembre de 2008
29 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Últimamente se ha puesto muy de moda eso de decir: "Este cine es para gafapastas". Realmente el cine no se hace para este tipo de gente, sino que es este tipo de gente el que, en un afán de salirse de lo habitual y comercial, se aferran al cine menos convencional, sabiendo opinar sobre lo que ven, o no.

El caso es que Nanni Moretti es uno de esos cineastas que sobreviven a la lamentable situación del cine italiano actual. Se pasea por festivales cada 3 ó 4 años con su peli bajo el brazo y es aplaudido y vitoreado.

Estos gafapastas últimamente se tienen que comer con patatas (aunque lo dudo) un cine que gracias a internet nos llega sin problemas: Philippe Garrell, Apichatpong Weerasethakul, Naomi Kawase e incluso Brillante Mendoza o las 18 horazas del "Crude oil" de Wang Bing. Estas películas son duras de ver para alguien que está haciendo un papel, pero Moretti es más asequible. Se entiende mejor, es una copia barata de Woody Allen (que además es un gafapasta) y la gente que va al cine una vez al año a ver la última de Harry Potter no tiene ni idea de quién es, es más, igual no sepan ni dónde está Italia, y mucho menos que allí se hace cine. Por eso Moretti es un buen icono gafapastero.
Nanni Moretti
Pero Moretti se equivoca, y su equivocación es vista con los ojos de un mal crítico que quiere entusiasmarse con un tipo de cine menos convencional, menos narrativo, más contemplativo.
La película de Moretti no es una película; son unas imágenes sin ningún sentido que no añaden nada a un guión totalmente personal. Tan personal que ya podría haberse quedado en lo que su título indica, en un diario.

En el cine las imágenes deben decir, transmitir algo. No me opongo a Moretti por no contar nada. Vean cualquier película de Guerín: no cuenta mucho, pero son películas cinematográficas. Guerín hace cine. Moretti coloca la cámara y fin.

Hagamos películas, no intentemos engañar a nadie. Y menos a los pobres gafapastas.

Aparte de todo esto, pienso que es de las comedias más fallidas existentes. No consiguió sacarme ni una sonrisa.
24 de septiembre de 2007
17 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
La simpleza, la previsión de acontecimientos y la falta de estilo propio son las características principales de esta fallida película.

Lo primero que habría que preguntarse es: ¿qué es el Dogma-95? Y ya puestos a analizar, ¿por qué consideramos al Dogma-95 un movimiento cinematográfico? Teóricamente un movimiento cinematográfico es un tipo de cine que reacciona frente a algo (el Neorrealismo italiano reaccionaba contra el fascismo, el Nuevo Hollywood contra las estancadas normas narrativas...) ¿Contra qué reacciona el Dogma-95 si no es más que una revisión ampliada del free cinema popularizada por el enfant terrible Lars von Trier? Pero no es nada más: música diegética (como Bresson), cámara en mano (como Murnau) o luz natural (como Visconti). Es más, ni siquiera hay una sola película que respete el Decálogo. Entonces, ¿qué es Dogma-95? No me queda otra respuesta que la de: una etiqueta intelectualoide que sirve para disfrazar el cine.

Dentro del mitificado Dogma-95 hay grandes películas que lo seguirían siendo sin el distintivo Dogma. Pero también nos encontramos con esto: un subproducto digno de la sobremesa de Antena 3, que bien podría considerarse como la primera lección para un estudiante de cine. Un argumento fácil en el que, por descontado, se espera con un bostezo el happy-end; unos personajes tan tópicos y poco creíbles que bien podrían interpretar el último taquillazo de cine español y unos ligeros golpes a la cámara para aparentar inestabilidad. Nada más. Una historia que se vendió como "la primera comedia Dogma". Después de ver esta y "El jefe de todo esto" no me atrevo a soltar un chiste de los Morancos en Dinamarca por temor a víctimas (reales) por ataques de risa.
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