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Críticas 120
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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9 de enero de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un rincón del vasto cosmos donde las historias del universo Star Trek parecían haber quedado relegadas al letargo comercial, en 2015 surgió un proyecto independiente que desafió las normas establecidas. Star Trek: Renegades no solo fue una declaración de amor al canon clásico, sino también un valiente ejercicio de resistencia creativa frente a las tendencias comerciales que habían reconfigurado la franquicia en la última década.

Esta película, concebida y realizada fuera de los circuitos habituales, responde a una pregunta recurrente de muchas y muchos trekkies en ese momento: ¿qué queda del espíritu original de Star Trek en la era de los grandes presupuestos y las narrativas de acción desenfrenada? En una época marcada por el auge de la línea Kelvin, con producciones como el reboot de 2009 dirigido por J.J. Abrams y sus secuelas, Renegades apuesta por un enfoque más oscuro, reflexivo y arraigado en los dilemas éticos y filosóficos que hicieron grande a la franquicia.

Una Producción con Alma

A pesar de su carácter independiente, la calidad técnica y narrativa de Renegades es sorprendente. La dirección y los efectos visuales, aunque limitados por el presupuesto, muestran una notable creatividad y respeto por el universo trekkie.

Las interpretaciones destacan, lideradas por rostros familiares como Tim Russ (Tuvok), Walter Koenig (almirante Chekov), Robert Picardo (ni holográfico, ni doctor), Terry Farrell (se supone que es un clon de Jadzia Dax) o Manu Intiraymi (Icheb), dando credibilidad y nostalgia a la trama. Las interpretaciones tienen un valor añadido teniendo en cuenta que se desarrollan con recursos limitados, mostrando el compromiso de quienes lo hicieron posible.

No se puede pedir lo mismo a Tim Russ, como director en una producción financiada mediante crowdfunding, con el espíritu de una fan movie, que, por ejemplo, a Jonathan Frakes trabajando con los recursos y el respaldo de grandes estudios como Amazon o Paramount. Sería una comparación injusta y poco realista y si alguien espera algo así se va llevar una gran desilusión. Renegades no aspira a competir, ni puede, con las grandes producciones, sino a ofrecer una visión alternativa y apasionada del universo Star Trek.

Renegades no busca la perfección técnica, sino el respeto por un legado y su esencia radica en ser algo nacido de la pasión y el esfuerzo colectivo. Es un viaje —y un homenaje— construido desde las bases del fandom. Su encanto radica en lo que representa: un esfuerzo colectivo de aficionados y profesionales comprometidos con mantener viva la esencia de la franquicia, sin los condicionantes comerciales de las producciones oficiales. Pedirle que sea lo que no es, sería ignorar ese mérito de haber llevado a cabo un proyecto que, con sus limitaciones, logra emocionar, conectar y aporta cosas originales.

A pesar del bajo presupuesto y las tensiones legales con Paramount, logró reunir un elenco impresionante de actores ligados a la franquicia, buenos efectos especiales y una trama con una premisa atrevida que combina la esencia trekkie con un tono más cercano al cine de aventuras, evocando incluso referentes como Doce del patíbulo, un clásico del cine bélico que reúne a un grupo de inadaptados en una misión suicida.

Renegades surge, básicamente, de una ambición voluntarista y creo que en esta limitacion está su virtud. Aunque algunos aspectos, como el desarrollo de personajes o la cohesión narrativa, son bastante limitados, no cabe duda de que el producto tiene momentos que emocionan y que reflejan el amor por el universo trekkie.

Sin embargo, lo que realmente puede elevar esta producción es su capacidad para explorar las complejidades de la moralidad en un contexto de crisis. ¿Hasta dónde puede llegar la Federación para defender sus ideales? ¿Qué se sacrifica en nombre de la supervivencia? Estas preguntas resuenan con fuerza, añadiendo profundidad a una narrativa que, aunque se desarrolla al margen del canon oficial, se siente genuinamente trekkie.

El Viaje Más Allá de los Límites Comerciales

Star Trek: Renegades no es de fácil acceso. Existe un DVD publicado y un sito web, pero al estar fuera de los canales comerciales, la mejor manera es recurrir a plataformas como YouTube —donde está publicada en VO con subtítulos en español—, o bien a otras vías más "informales". En cualquier caso, creo que es un esfuerzo que vale la pena. Además, el proyecto se expandió con dos episodios adicionales, Réquiem y Réquiem Parte 2 publicados también en You Tube, que continuaron explorando este rincón del universo trekkie.

Más allá de su narrativa, Renegades representa un momento de resistencia cultural. Se posiciona como un puente entre dos épocas de Star Trek: la era clásica y la actual, marcada por series como Discovery, Picard y Strange New Worlds. En un momento en que la franquicia parece haber recuperado su fe en el canon original, esta película destaca como un precursor de esa tendencia, una especie de faro en las aguas turbulentas de los cambios comerciales.

Como diría Spock, "Larga vida y prosperidad" a esta valiente producción y a todos aquellos que siguen encontrando en las estrellas el reflejo de nuestra mejor humanidad.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Un Legado en las Estrellas

La trama nos sitúa diez años después del regreso del Voyager, en un contexto de crisis extrema que puede destruir la Federación. Planetas enteros son aislados por anomalías espacio-temporales y la Federación recurre a medidas extremas, delegando en la secreta Sección 31 (y ya es una gran ironía del destino que una década después dará para una nueva película). La misión es investigar y detener esta amenaza. Liderados por el Comandante Tuvok, un grupo de inadaptados se embarca en una misión tan vital como improbable. La premisa evoca un Star Trek menos optimista, pero no menos comprometido con su legado.

Star Trek: Renegades es algo más que una película; es una declaración. Una prueba de que el espíritu de Star Trek trasciende los presupuestos y las licencias oficiales. Con sus imperfecciones y limitaciones, logró a su manera llenar un vacío y mantener viva la llama del canon clásico. En el fondo, Renegades personifica uno de los ideales más profundos de Star Trek: que el verdadero valor no reside en los medios con los que se cuenta, sino en la perseverancia por explorar lo desconocido y mantener vivos los ideales frente a la adversidad.

Para quienes estén dispuestos a embarcarse en este viaje, las recompensas son muchas: una narrativa diferente, algunas actuaciones memorables y una conexión renovada con los ideales que Gene Roddenberry soñó para su universo. Hoy, con producciones como Strange New Worlds, Picard o Lower Decks, que buscan recuperar el alma clásica de la franquicia, Renegades queda como un recordatorio de que las estrellas siempre han sido un espacio de resistencia, exploración y esperanza.
25 de mayo de 2026
6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esto es una historia de amor queer que no se estanca en el drama de salir del armario. Saira (Shabana Azeez) va al rescate de su ex Kiki (Bernie Van Tiel), se engancha con Willow (Gemma Chua-Tran) y al final también se rescata a sí misma... es la excusa y la sustancia está en el camino.

'Lesbian Space Princess' te está diciendo que la exploración de la propia sexualidad y el "descubrimiento" ya son pantallas superadas. La narrativa pide ir más allá... y a estas alturas ya iba tocando. El contexto y el enfoque LGTBQ+ está ahí, absolutamente desatado y normalizado como debe ser.

El filme explota el humor de una forma hilarante, acelerada y no tiene problemas en ir removiendo sin miedo los complejos laberintos de la ansiedad relacional, la dependencia emocional y la búsqueda del amor propio, sin complejos y riéndose del mundo.

Bajo su histerismo mágico, esconde su dosis psicológica... y también una propuesta que le va a hacer explotar la cabeza a esa crítica rancia y a las brigadas del 'review bombing' que corren por las redes para catalogar como "aberración woke" cualquier cosa que no entienden o que les molesta por ideología o patología.
No llega al nivel radioactivo de South Park, pero tampoco es una peli familiar —a menos que quieras explicarle a tus hijos qué es el gore animado y el porno softcore—. Las directoras destripan la heterosexualidad y la manosfera con tan buen rollo que te ríes aunque seas el blanco del chiste (y si te sientes atacado, pues igual tienes un problema y la película te está haciendo un favor diagnóstico).

Pues sí, es lo que es: una comedia animada espacial gamberra, irreverente, libre y suficientemente divertida para echarse risas muy sanas... pero tú decides.
8 de agosto de 2025 2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el cementerio de los remakes innecesarios, "Un funeral de locos" no es brillante, pero tampoco un cadáver cinematográfico. La fórmula original ya funcionaba y aquí se adereza con un rollo euskaldun resultón que, sin revolucionar nada, le da un aire diferente.

El humor va más de sonrisa cómplice que de carcajada, el guion se pasea en piloto automático y el reparto es irregular… pero hay salvavidas: ver a Quim Gutiérrez, haciendo de vasco, tiene su punto; Alterio, como siempre, cumple con nota; y Resines… hace de Resines. Si además tienes la potra de verla sin recordar demasiado el original ni su primo americano, la cosa entra mejor.

No es la comedia del año, pero tampoco un atentado al cine. Es la típica peli sin pretensiones, con algún momento aprovechable, que se ve fácil, arranca unas cuantas risas, se olvida más fácil todavía, pero puedes pasar un buen rato... y, al menos, el muerto descansa en paz y tú no acabas con ganas de abrir la tumba. Aunque está claro que un pelín más de humor histriónico no le habría venido mal.
Nota: C
26 de marzo de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
De secuela a referencia

Lo que comenzó como una secuela de la película Snowpiercer (2014), del director coreano Bong Joon-ho, en un intento de expandir su universo, ha evolucionado a lo largo de cuatro temporadas hasta convertirse en mucho más que una simple prolongación. La serie ha sabido construir su propio lenguaje, enriquecer el trasfondo original y proponer nuevas capas de lectura política, filosófica y social.

Lejos de limitarse a replicar el planteamiento de la película, ha explorado con ambición las dinámicas del poder, la desigualdad y la supervivencia en entornos extremos, abriendo camino a una narrativa compleja, coral y profundamente simbólica. Su final cierra el ciclo narrativo y consolida su lugar dentro de la ciencia ficción distópica.

Una metáfora social

Snowpiercer es una travesía épica que no solo explora la lucha por la supervivencia, sino también las profundidades de la condición humana bajo presión extrema. A lo largo de sus cuatro temporadas, el tren que nunca se detiene se convierte en un microcosmos de rebelión, poder y transformación. Con una premisa potente, buen desarrollo y espectáculo puro se construye una especie de distopía social que ofrece reflexión, tramas de calidad, trasfondo, acción e intriga. Aunque el tren nunca llegue a su destino, el verdadero trayecto es la vida misma.

El tren no es solo un refugio en un mundo helado; es una metáfora de la civilización, un experimento social sobre raíles. La humanidad, enfrentada a su propia extinción, recibe una segunda oportunidad para reorganizarse, redefinir su estructura y aprender de sus errores. ¿Es realmente posible cambiar? ¿O la historia está condenada a repetirse? En este microcosmos de metal y desesperación, las dinámicas de lucha de clases, revolución y control social se despliegan con crudeza, sin respuestas fáciles ni héroes impolutos.

Reparto a la altura del viaje

Las interpretaciones mantienen un nivel notable a lo largo de toda la serie, con personajes bien trazados y perfiles psicológicos complejos. Daveed Diggs, en la piel de Andre Layton, representa a un líder reacio atrapado entre la moral y la necesidad de sobrevivir, mientras que Jennifer Connelly dota a Melanie Cavill de una presencia magnética y determinante. A su alrededor, intérpretes como Mickey Sumner (Bess Till), Alison Wright (Ruth Wardell), Iddo Goldberg (Bennett Knox) y Roberto Urbina (Javier de La Torre) ponen actuaciones sólidas y carismáticas, con capas emocionales y matices que funcionan.

Cuatro temporadas dan para mucho y la fuerza se sostiene en la dimensión coral: Rowan Blanchard (Alexandra Cavill), Katie McGuinness (Josie Wellstead) y Sam Otto (John Osweiller) muestran una evolución notable, mientras que Sean Bean (Wilford) y Lena Hall (Miss Audrey) brillan en papeles marcados por la fractura interior y los excesos emocionales. Aleks Paunovic (Bojan Boscovic) encarna con sobriedad la lealtad inquebrantable. En la recta final, nombres como Clark Gregg o Michael Aronov se suman a la causa, aportando nuevas energías a este microcosmos distópico sobre raíles... y el reparto suma y sigue, pero siempre ha sabido estar a la altura del viaje.

Conclusión

A nivel conceptual, la serie es una distopía feroz sobre la desigualdad, la lucha de clases y los mecanismos que impulsan las revoluciones. No hay discursos maniqueos ni soluciones simplistas. Los personajes se mueven en una escala de grises, con contradicciones y dilemas constantes. Como en la vida, nada es blanco o negro.

El desenlace plantea una poderosa metáfora sobre la liberación del pensamiento único y la ruptura con estructuras opresivas disfrazadas de salvación. Abandona la idea de que la seguridad se encuentra en la obediencia a un orden preestablecido y señala, en cambio, que la verdadera supervivencia nace de cuestionar, de arriesgar y de imaginar alternativas más allá de los límites impuestos.

Es también un canto a la naturaleza como fuerza regeneradora y autónoma, que sigue adelante al margen de la arrogancia humana. La vida no necesita permiso para abrirse paso, y el mundo no gira en torno a nuestra presencia. La esperanza, entonces, no está en conservar lo que nos encierra, sino en atrevernos a mirar más allá, confiar en el cambio y asumir que adaptarse no es rendirse, sino evolucionar.

Nota: B+
Star Trek: Prodigio (Serie de TV)
SerieAnimación
Estados Unidos2021
6,1
162
Dan Hageman (Creador), Kevin Hageman (Creador) ...
Animación, Voz: Brett Gray, Ella Purnell ...
8
26 de enero de 2025 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Star Trek: Prodigy es una singularidad dentro del universo trekkie, un fenómeno que logra expandir la franquicia hacia nuevas generaciones sin perder su esencia. Una oportunidad perfecta que nos invita a compartir nuestro amor por Star Trek con los que más amamos, creando recuerdos que perduran como las estrellas.

La tripulación protagonista, un grupo de jóvenes inadaptados aprendiendo a colaborar, refleja a la perfección el espíritu de la Federación: explorar, unirse y superar las diferencias. La holográfica Janeway es la guía ideal para reconectar pasado y futuro, en una larga y próspera vida de todas las generaciones.

Es como un flujo de taquiones que nos permite viajar a la infancia, compartiendo sentimientos con la tripulación más pequeña de nuestro viaje por la vida. Cada capítulo nos recuerda que los sueños de las estrellas están hechos para todas las edades.

No es un filete de alta gastronomía trekkie, pero sí una hamburguesa intergaláctica con todos los ingredientes bien elegidos. Fresca, divertida y emocionante, perfecta para disfrutar en familia y, como diría Picard, "Make it so", para que la próxima generación también descubra su amor por la exploración y la aventura.
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