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Críticas 148
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
8
24 de febrero de 2009
142 de 146 usuarios han encontrado esta crítica útil
“La Duda” es una película notable, con un magnífico duelo interpretativo entre Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, es como una partida de ajedrez, que solo puede acabar en tablas. Ambos dan lo mejor de si mismos, en unos papeles diferentes y posturas constantemente opuestas. Y la verdad es que ninguno de los dos se come al otro, son ellos dos juntos los que se comen la pantalla, sus escenas conjuntas sirven para ver, escuchar y admirar. En un segundo plano, encontramos a Amy Adams en un papel que puede parecer sencillo, pero que de sencillo no tiene nada. Su forma de transmitir la ingenuidad, la bondad, pero también seguridad, y ésta seguridad de la jovencísima “Hermana James”, como contrapunto con el personaje de Meryl Streep, también nos deja excelentes momentos.

“La Duda” es una película con más contenido del que pueda parecer, todas las escenas tiene un sentido, de principio a fin. Un ejemplo claro de lo que digo, es que hacia el final de la película es imposible no recordar el sermón del inicio. Cada escena repercute en el global, todo esto tiene más merito si consideramos que la trama es totalmente lineal, y que todo sucede en la parroquia, es decir en un mismo espacio. Evidentemente, la naturaleza de “La Duda” (es una adaptación de una obra de teatro) da explicación de todo ello, pero precisamente le da más merito que funcione cinematográficamente. El gran trabajo de ambientación, y sobre todo el vestuario i la fotografía, también ayudan mucho más.
La película que estamos comentando, es extremadamente sobria, muy dramática y sin demasiadas concesiones, pero vale la pena: por su calidad, para gozar de un gran duelo interpretativo con grandísimos diálogos. Además, siempre se agradece que el cine nos haga pensar, y no todo termine con los títulos de crédito.
20 de mayo de 2011
132 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de muy buenos trabajos en televisión, Gregory Hoblit inició su carrera en la gran pantalla, adaptando una novela de William Dielh, de contenido morboso por la supuesta implicación de un miembro de la Iglesia Católica en una trama de abusos sexuales. Con una rapidez inusual se encuentra a un posible culpable: el monaguillo Aaron que asistía al Arzobispo, y aunque todos los hechos vienen a decir que puede ser el culpable, no falta el ambicioso, y oportunista abogado Martin Vail, bastante bien relacionado con las altas esferas, y con tales ansias de notoriedad que ofrece su defensa al presunto culpable sin escuchar a sus colaboradores. Evidentemente por el hecho tan relevante, las autoridades ponen una fiscal Janet Venable, de renombre bien conocido para poder contrarrestar la defensa de Martin Vail.

Lo cierto es que la película no destacaría de la media de no ser por la soberbia actuación de Edward Norton (en el papel de Aaron) sus registros interpretativos son excelentes, muy superiores a todos los demás actores del resto del casting, en particular a Richard Gere (como el chulo abogado Martin Vail), la fiscal Laura Linney, cumple en su papel. Edward Norton en su primera aparición en la pantalla demuestra las dotes interpretativas que posee, ya que la película decae cuando el no está en escena. Muy buena fotografía de Michael Chapman, y muy buen trabajo de la Jeannine Oppenwall en la Dirección Artística.
Richard Gere & Laura Linney
A destacar el sorprendente final, totalmente inesperado.

La lección es muy evidente: Cuando más rápido quieras conseguir el éxito, sin reparar en todos los términos, más evidente será el fracaso, aunque solo tú lo sepas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Edward Norton fue elegido de entre más de 2000 aspirantes, y después de que Leonardo Dicaprio rechazara el papel. Además, Norton con la complacencia de Hoblit modificó el personaje de Aaron y la añadió el tartamudeo, que le da al personaje ese cariz más inocente.
10 de noviembre de 2008
142 de 155 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tengo que empezar por decir, que no todas las películas de los hermanos Coen me gustan, lo que no puedo negar es que son unos genios del séptimo arte.

Y lo demuestran en la cinta que estamos comentando, pues utilizan el blanco y negro con un nivel elevadísimo de acierto, así como unos claroscuros muy eficaces, lo mismo ocurre con la fotografía de Roger Deakins bellísima en todo momento y que le valió la nominación al Oscar. Un fenomenal guión, con el típico ritmo lento pero constante en cuanto al avance de la historia, para que el espectador no pierda ningún detalle de la historia, permitiendo que al final todas las piezas del puzzle vayan encajando.

Solamente faltaba encontrar un actor como Billy Bob Thornton, actor camaleónico donde los haya, en mi opinión uno de los actores, que sin tener tanto nombre como otros, siempre realiza a la perfección, el papel que le pongas por delante. En este caso, es un Ed Crane, hombre sumido en la rutina, callado, con su cigarro siempre en la boca, inexpresivo, su corazón casi no palpita, y cuyos pensamientos más recónditos (geniales) que desarrollan a modo de monólogo relatando en "off" los hechos sucedidos, hacen de dicho personaje nada menos que un filosofo urbano.
Billy Bob Thornton
Un resto de actores perfecto, destacando como siempre en sus películas Frances McDormand, James Gandolfini, Scarlett Johansson, Jon Polito, Etc.

¿Cuántos seres habrá por el mundo, muy parecidos a Ed Crane?, yo personalmente creo que muchísimos, con una vida anodina, sin cambios ni alteraciones de ningún tipo, y sumidos en un vivir sin pensar, dejando transcurrir la vida lentamente hasta su final, de una forma monótona y aburrida, la suerte de muchos de ellos es que quizás no sen den cuenta de lo que sucede a su alrededor.
1 de abril de 2011
132 de 136 usuarios han encontrado esta crítica útil
William Wyler, empleando la misma técnica que en “La Loba” consiguió otra excelente película “La Heredera”, una obra de gran éxito teatral basada en la novela de Henry James “Washington Square” con guion de los hermanos Augustus y Ruth Goetz, los cuales también serían los encargados del guion de la película por expreso deseo de Wyler. El gran acierto del film está basado en dos aspectos fundamentales, el primero en el mencionado guion de los hermanos Goetz, ya que estos dan con el perfil exacto de cada uno de los personajes que intervienen en la misma, y el segundo la capacidad de Wyler en saber escoger a los actores.

Magnífico Ralph Richarson, que había realizado el mismo papel en el teatro (un severo y rígido padre, que sin duda debe sentir cariño por su hija aunque realmente le muestra bastante desprecio). Excelente Olivia de Havilland, como Catherine Sloper, una mujer soltera, tímida, poco agraciada físicamente y que adora a su padre, heredera de una gran fortuna y a la cual su padre le dirige la vida. Un acertadísimo Monty Clift, el apuesto joven Morris Towsend sin oficio ni fortuna, que aparentemente siente interés por Catherine, y de lo que realmente no llegamos a estar seguros del todo, es si solamente busca su fortuna. Wyler consiguió que el personaje de Morris fuera un personaje ambiguo, sin una determinación totalmente diáfana, consiguiendo que fuera más creíble. Miriam Hopkins, en el papel de Celestina atolondrada. Todos ellos conforman una historia de desengaños y falsedades, de renuncias forzadas que desembocan en un cambio radical en el personaje de Catherine, al verse engañada por los dos seres que más ha llegado a querer, convirtiendo el amor que sentía por ellos en un odio cruel y una total indiferencia.
Montgomery Clift & Olivia de Havilland
En el cine William Wyler, no podemos olvidar ese otro gran personaje que es la escalera, ya que es mucho más que un elemento decorativo, es un camino hacia la derrota y el abandono, es como si al subir sus peldaños se perdiera un tiempo fugaz de nuestra vida, hasta que la luz de la lámpara se apaga.

“Si tiene toda la razón, puedo llegar a ser muy cruel, he tenido muy buenos maestros”
29 de abril de 2009
145 de 163 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un hombre juega a la maquina de pinball entre las sombras de un bar. Bebe cerveza y fuma, bola tras bola. A través de la ventana, entre adornos navideños, vemos un paisaje apagado, gris, invernal. Falla la última bola, queda pensativo y mirando al vacío. No es que haya perdido una bola ni una partida, su vida entera es una derrota.

Éste es el arranque de la película dirigida por Sydney Lumet, con guión de David Mamet y basada en una novela de Barry Reed, con interpretación de uno de los mejores actores de siempre (soberbio Paul Newman).

Es la historia de un abogado Frank Galvin, alcohólico, derrotado por la vida, que apenas se gana el sustento dejando su tarjeta de visita en hospitales y velatorios, su vida trascurre en el bar contando cada noche, entre copa y copa, chistes malos a los colegas. Va a tener su última oportunidad de redimirse, de hacer algo grande, de poder levantarse por la mañana con algo más que una mala resaca.

Sólo le apoya un viejo amigo cansado de curarle de sus borracheras y que hace de investigador para él (encomiable y grande Jack Warden), el cual le reprocha que no atienda los casos (caso, solo hay uno) que él le proporciona, y una misteriosa mujer de la que se enamora en una noche de copas, y que le va a traicionar porque no quiere más perdedores en su vida (Charlotte Rampling). Un día visitando en el hospital a su única defendida, se queda pensativo y finalmente reacciona.
Sigue resto comentario en “Spoiler”.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Es una historia de connotaciones épicas, en la que deberá enfrentarse a todos: A un juez cabrón y sopla gaitas (qué raro) que hará lo imposible para que pierde el caso y recordándole una y otro vez, su triste y hundida trayectoria como abogado. A la Iglesia representada por unos sacerdotes repugnantes, dueños de un hospital, preocupados por su reputación moral antes que por la vida de sus pacientes (que raro). A un abogado ladino y sin escrúpulos (casi mafioso), capaz de hacer lo que sea por ganar (estupendo James Mason). A los familiares de la muchacha, que han dejado en estado vegetativo los médicos de los curas y que solo quieren cobrar el dinero y largarse. A su pasado de ingenuo abogado idealista y al sistema que todo lo puede.

Monseñor Brophy (Ed Binns), intentará alcanzar un acuerdo para evitar el juicio y la secuela mediática (así actúa la Iglesia), pero a pesar de la aceptable propuesta económica Frank Galvin la rechaza, en contra de la opinión de la familia y sobretodo de su único colaborador, pero Galvin cree lo contrario, “ahora quieren comprarme, para que mire hacia otro lado, y esa pobre chica, puso toda su confianza en manos de dos hombres que le quitaron la vida”. Incluso el juez Hoyle (Milo O´Shea) le aconseja que acepte la oferta del obispado, “yo mismo aceptaría la oferta y correría como un ladrón”, Galvin le contestará con ironía “Estoy seguro de ello”.
Paul Newman & Jack Warden
Al final cuando se va viendo acorralado, porque le van fallando los testigos, su olfato aún despierto le hace encontrar a la persona idónea, la enfermera que aquel día (hace ya cuatro años) estaba en la recepción de pacientes, y guarda como oro en paño una fotocopia del estado en que se encontraba la paciente al ingresar en el Hospital de Santa Catalina, esa fotocopia salva tanto a la antes enfermera y ahora maestra, como Galvin en el juicio.

En su alegato final al jurado, apelará a su conciencia “ustedes son la ley, no es un código, ni los abogados, ni la estatua de mármol, ni las ceremonias de una corte. Eso son símbolos, nuestro deseo es ser justos. Si vamos a tener fe en la Justicia tan sólo hemos de creer en nosotros mismos, yo creo que hay justicia en nuestros corazones”.
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